ENTREVISTA A PHILIP JOSE FARMER

Les presentamos una entrevista realizada a Philip José Farmer en 1,999. por Terry Bibo y publicado en el Journal Star una revista en formato electrónico de Peoria, lugar donde Farmer paso la mayor parte de su vida, aquí él cuenta una serie de anécdotas sobre su vida y su trabajo de escritor.

Terry Bibo: Solo con el propósito de dejar nota, esta es nuestra entrevista con Philip José FarmerR, el10 de noviembre de 1998, en su futura residencia de Mount Hawley Road. Ha sido lo suficientemente amable como para dejarnos venir y darnos un tiempito para esto mientras empaca sus cosas. Por ello, le estamos agradecidos.
Farmer: De nada. Pienso. Al menos hasta ahora.

Terry Bibo: De hecho va a empeorar a partir de aquí. Empecemos por el principio…Lo que he descubierto y encontré peculiar es que su sitio web dice que nació en Peoria, pero…
Farmer: Ese es un grave error.
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Terry Bibo: Bueno, bueno ¿Dónde nació realmente?
Farmer: North Terre Haute, en Indiana, sobre la ribera del Wabash, justo en medio de la peor tormenta de 1918, el 26 de enero. Mi padre siempre dijo que tuvo que abrirse paso a través de la nieve hasta la altura de su pecho para poder llegar donde un médico, pero hay que tener en cuenta que él era un hombre bajito, así que creo que la nieve era solo de un metro de profundidad.

Terry Bibo: ¿Por cuánto tiempo vivió en Terre Haute?
Farmer: Dos años, y de ahí nos mudamos Indianápolis a un edificio de apartamentos. Después de un año nos trasladamos nuevamente, esta vez hacia Greenwood, Indiana, lo cual esta justo al sur de Indianápolis y de ahí a México…México, Missouri, donde mi padre que era ingeniero civil llegó a construir una planta eléctrica. Después de hacer eso tubo que elegir entre dos trabajos en Peoria o Kansas City. Y finalmente eligió Peoria. De otro modo, por supuesto, mi vida habría sido completamente diferente.

Terry Bibo: Creo que tenía cinco años cuando llegó aquí.
Farmer: De hecho eran cuatro. Eso fue en 1922…Vivíamos en lo que se llamaba Calle Nueva abajo en el lado sur de la ciudad. Donde teníamos una casa pequeña con retrete afuera. Prácticamente todos lo tenían afuera en ese tiempo, en esa localidad. Cuando fui la escuela, fui a Webster, que ya no está en funcionamiento, por cierto. Y ahora que lo recuerdo, desde hace algunos años, esa calle en especial se volvió parte de un proyecto de viviendas, pero no me acuerdo cual en específico.

Terry Bibo: ¿Cuál es su recuerdo más temprano?
Farmer: Bueno, no me van a creer pero me acuerdo de cuando me hicieron mi primer corte de pelo, al año y medio de nacer.

Terry Bibo: ¿Acaso lo hirieron de en alguna forma particular sin querer?
Farmer: No. De hecho no se porque me acuerdo de ello, pero lo hago, y detalladamente; se lo comenté a mi madre, mi padre y mi tío años después y todos concordaban en que estaba en lo correcto. Dije que era un local humilde, administrado por un barbero en los andenes del tren…Por supuesto hay muchos puntos en blanco al respecto. Después de todo no tengo una memoria fotográfica, y de hecho ahora que he llegado a los ochenta años no me acuerdo de nada en lo absoluto.

Terry Bibo: ¿Se acuerda de alguien en particular?
Farmer: Bueno, me acuerdo de algunos de mis maestros de primaria. Eran geniales. Desde luego no teníamos problemas de disciplina como los de hoy. Estaba la señorita Blanche Nixon, quien era una mujer muy pequeña y jorobada, una maravillosa maestra a quien todos querían, y había otros maestros…
Cuando estaba en el octavo grado, tuve un maestro de ciencias quien afirmaba que los cohetes no podían operar en el espacio exterior porque no tenían aire que empujar con su propulsión…
Le plante frente y le corregí. Debí saber en lo que me metía. Traté de argumentar con él, le dije que no necesitaban aire. Aún a esa edad tenía una cierta idea sobre como trabajaban las Leyes Newtonianas de Acción y Reacción. Y el me dijo que me callara y sentara en mi sitio así como así. Cuando el Sputnik llegó al espacio, quise llamarle para recordarle esa discusión, pero para ese entonces yo vivía en otra ciudad. De todas formas pensé: “Bueno, ya se enteró”.

Terry Bibo: Así que, cuando estudiaba en la Secundaria de Peoria, ¿cuáles eran sus metas?
Farmer: Supe que quería ser un escritor desde que estaba en el cuatro grado. Tenía ideas vagas de ser un periodista o profesor…como un principiante, me mandaron al periódico de la escuela. Decidí que no era lo suficientemente agresivo. De modo que pensé que sería un profesor. Años después, tras escuchar a los aprendices de profesores de escuela y a los mismos maestros, me di cuenta que esa era una vida de perros y desde luego que no quería eso para mi.

Terry Bibo: Hablemos de la Biblioteca McClure…
Farmer: …Estaba directamente cruzando desde donde el Teatro Beverly solía estar, pero claro está el Beverly ya no existía para ese entonces. Solía estar al lado o era parte de la Farmacia de Smith.
Tenía secciones para niños y para adultos. Y tenía libros maravillosos, simplemente maravillosos. En ese tiempo era un lector ávido, y ahí es donde comencé a ampliar mis gustos de lectura. Tenían bastante ciencia-ficción. Tenían bastante de aventura juvenil. Tenían bastante de libros para niñas. Tenían libros de historia, tenían magazines. American Boy, si no me equivoco, Youth’s Companion, cosas como esas.
Y cuando pude acceder a la sección de adultos, me sentí como un chimpancé. Literalmente porque descubrí los libros de Tarzán.

Terry Bibo: ¿No fue por un tiempo mascota de los Bravos?
Farmer: Oh, ¿está hablando de Fred Waring Y sus Pennsylvanians, la banda? Bueno, si, en ese tiempo el estaba escribiendo canciones para la secundaria, ya sabe, las que los colegas luego adoptarían como sus canciones oficiales. Así que escribió “Bravo, Bravos de Bradley”. Y algunos de los estudiantes y maestros hicieron un trato donde me enviaban a mí con un bono de Guerra (en Nueva York), porque en ese tiempo creía que tenía un dieciseisavo de sangre Cherokee…
Le presenté el bono de guerra a Fred Waring y un montón de cosas que no recuerdo pasaron; básicamente tontería y media. Entonces volví por avión y abrí una suscripción al periódico de los Bradleys. Eso fue más bien divertido.

Terry Bibo: Le iba a pedir que nos contara la historia de como cortejó a Bette en el local de los Bradley.
Farmer: La tenían como su cantante en un número que habían puesto en escena ahí. La vi y me enamoré a primera vista, pero no hice nada para cortejarla. Ahora bien, aparentemente ella vio lo que había disponible y eligió a tres o cuatro personas esa vez, según lo escuche de un amigo. Así que un buen día fui a Bradley Hall.
Ahora bien no se si entiendan bien la situación, pero cuando subías allá arriba, habían escaleraas a la derecha y a la izquierda y ambas daban directo al sótano. Donde ella tenía un armario cerca suyo. Fui abajo y le hable pero no me prestó atención (de hecho nadie nos había presentado).
Así pues, bajo las escaleras hasta el fondo. Deben de haber sido, oh, no se como veinte escalones o más. Las recorro de un salto. Algo muy atlético. Y aún así eso no la impresiona, al menos no en apariencia.
Por lo tanto vuelvo arriba y hago mi número otra vez. Golpetazo y golpetazo …a ese paso pude haberme convertido en un extra de películas de acción, al menos con las escaleras. No puedo acordarme si ella me habló a mi o si esperó una tercera vez a preocuparse por que me matase haciendo eso. Así que me presenté y de ahí en adelante…(mueve sus manos).

Terry Bibo: ¿Cómo lo influenció Peoria? ¿Qué se llevó consigo y que aportó a cambio?
Farmer: …En 1959, escribí una novela de cual solo los coleccionistas profesionales saben algo, que se ambientaba en una Peoria disimulada y una aún más disimulada planta de acero.
El tema eran las relaciones entre blancos y negros, principalmente, en la planta de acero y alrededor de Peoria. Y además como afectaban al narrador, cuyo apellido era Alliger, quien justo había vuelto de la guerra. El era el equivalente de lo que ahora podríamos llamar los Marines. Hice un gran paralelo entre la atmósfera intelectual, racial y moral de Peoria y las profundidades del mar en esa época.
Era una obra adelantada a su época, tenía personajes blancos y negros, lo cual era ya en si un cambio. Y también tenía que ver con el otro lado de la religión, que es el sexo.
Pensé que sería un best-seller y que atraería mucha atención, pero todas las grandes casas editoriales la rechazaron. Y pienso que fue por el tema, el cual estaba demasiado adelantado a su época. Eventualmente fue publicado en rustica, publicado por una —créanlo o no— oscura compañía farmacéutica…(Keystone) con la cual fue más bien un problema el trabajar para ella. Debí estar loco para trabajar ahí hace 11 años.

Terry Bibo: ¿Usted vio un OVNI mientras trabajaba en Keystone?
Farmer: Era de noche. Trabajé ahí muchas noches, estaba en la puerta principal de la laminadora principal, la cual encaraba al norte.
Viendo hacia Peoria, terminé observando una bola azul redonda —claro que si solo yo la hubiese visto hubiera sido un error o una ilusión— y de repente parpadeó.
Ahora bien, no era, como dijeron después un globo metereologico. Porque los globos climatológicos siempre van con el viento, no en contra. No van arriba u abajo puesto que nadie los controla. O bien se van disparados hacia el sur cuando van para el este.
Y el día siguiente tenemos un artículo o dos en el… déjenme ver, en ese tiempo no teníamos el Journal Star. Teníamos el Journal y el Star, si no me equivoco. Y varias personas reportaron ese avistamiento. Nunca fue explicado satisfactoriamente.
Volviendo al principio, siendo un aficionado a la ciencia-ficción no creo que los ovnis sean platillos voladores o estén tripulados por gente del espacio exterior. Se han dado suficientes casos de OVNIs sin explicar para convencerme a mi y a muchas otras personas que es alguna clase de fenómeno del que nada sabemos, que aparece de vez en cuando. Eso es todo lo que diré.

Terry Bibo: ¿Como un sencillo habitante de Peoria se convirtió en el hombre que introdujo el sexo a la ciencia-ficción?
Farmer: Bueno, por supuesto, cuando era joven ni se me ocurrió eso. Pero a medida que maduraba… leía muchas otras cosas además de ciencia-ficción, mainstream por ejemplo. Pensé que la ciencia ficción que supuestamente debía ser sobre todo en el mundo, era considerablemente restrictiva y renuente a tratar en lo absoluto el sexo.
Los editores estaban asustados, y probablemente por buenas razones, porque a la mayoría de sus lectores no les habría gustado. Así que pensé: “Bueno, escribiré este libro que esta lleno de biología y reproducción alienígena; ¡una teoría realmente complicada!”. La historia no podría haber existido sin eso. Hoy en día parece extremadamente inofensivo e inocuo, pero era la primera vez que cualquier revista de ciencia-ficción, o quizás que cualquier revista normal de los Estados Unidos, se atrevía a usar la palabra ‘orgasmo’.
Bueno, de acuerdo, la llamé “Los Amantes”. Era sobre una tragedia que les pasaba a dos amantes. La escribí como una novela corta. La envié a Astounding Stories, el cual era en esa época la revista que mejor pagaba y que tenía el mayor prestigio. El editor, John Campbell, la rechazó junto con el comentario que le hizo querer vomitar. Así pues la envíe al siguiente mejor prospecto, Galaxy, que tenía de hecho una reputación por imprimir historias con un matiz más literario, y obtuve la misma reacción del editor. Lo enfermó.
Entonces la envié a un magazín del cual no había leído nada, Startling Stories…Y se volvió una sensación a la noche siguiente con diferentes reacciones. Algunas decían: “¡genial!”. Otras decían: “usted está enfermo”. Es divertido cuando lo ves en retrospectiva.

Terry Bibo: Usted usa muchos personajes en sus historias, algunos reales otros ficticios ¿Alguno de ellos es o son Peorianos?
Farmer: Si, de hecho algunos lo son. Aunque para ser sincero donde he usado más personajes de Peoria ha sido en mi primera novela de misterio. No más de lo que los he usado en otros libros, pero admito que he empleado la ciudad como personaje y a ciertos Peorianos, o he combinado a gente de Peoria para crear personajes.

Terry Bibo: ¿Qué hay de Kilgore Trout?¿Quién causó tal controversia?
Farmer: Hubo un tiempo donde pude haber mencionado ese nombre y a su creador, Kurt Vonnegut, y no tendría que haber explicado quienes eran o cual era el lío al respecto. Pero las generaciones jóvenes, en su mayoría no saben de quien estoy hablando, y por supuesto las generaciones anteriores que no se enteraron al respecto quizás necesiten una explicación.
Kurt Vonnegut es un autor bien conocido, un maestro en el arte de escribir lo que la mayoría de nosotros llamamos ciencia-ficción, pero a pesar de eso se niega a admitir que sea ciencia-ficción lo que escribe. Tenía un personaje favorito que se volvió mío como lector; se llamaba Kilgore Trout, y era un escritor de ciencia ficción triste y decepcionado de la vida…
Nosotros vivíamos en una especie de pequeño ghetto allá entre las décadas de los años 30 y 50. Éramos estafados por editoriales y agentes justo como Kilgore Trout. En resumen, todos nos identificábamos con él…
Así pues me puse en contacto con Dell, la cual estaba imprimiendo algunos de los libros de Vonnegut y le dije al editor —que resultó ser un editor de ciencia-ficción— que tal si un verdadero libro de Trout saliera al mercado, que tuviese una foto del autor en la portada trasera, las mismas citas que había mencionado Vonnegut en sus libros, y hasta una bibliografía y biografía de Trout que de hecho escribí, y pensó que era una buena idea. Así que me dio el número telefónico de Vonnegut, lo llamé puesto que no había respondido a las cartas que le había enviado, pero no es que estuviésemos en malas relaciones, puesto que literalmente lo había inundado con demasiadas cartas para el gusto de alguien. Lo llamé y hablé con él, terminando por decirle que Trout era mi autor ficticio favorito y me identificaba con él; de hecho me dijo: ‘Bueno, también es mi favorito”.
Así pues me senté a escribir y en seis semanas —lo cual es escribir realmente rápido— terminé esa novela, mientras me mataba de la risa durante todo el proceso. Además escribí la bibliografía basada en los títulos que Vonnegut citaba en varios libros, por no hablar de la falsa biografía. Hasta tuve una foto de mí, el supuesto “autor”, con una barba falsa formada con dos pelucas que corté y pegué. Me tomaron una serie de fotografías en varias condiciones, mayormente en el sótano mostrándome como un conserje, que de hecho era uno de los trabajos que Trout tuvo….
Bueno, de ahí se generó un montón de plática y especulaciones en varias publicaciones sobre quien era realmente Trout. Digo, quien “era” el verdadero Trout y quien era el autor de esa novela...
Nadie lo adivinó. Y entonces me invitan para ser uno de los invitados en el evento de “The Five Nights Down a Rabbit Hole”, auspiciada por Harlan Ellison en la UCLA.
El día que yo debía ir allá y ser el conferencista de esa noche, sale el documento de la UCLA con un artículo probando, de una vez y por todas, que Vonnegut escribió “Venus en la Concha”. Así pues, con mucho gusto me planté ante los demás y les dije que no, no fue Vonnegut. Fui yo.
Mientras tanto, Vonnegut recibía muchas cartas, tanto a favor como en contra, sobre “Venus en la Concha”, acusándolo de escribirlo. Algunos decían, y esos eran la minoría, que era lo peor que había hecho. Pero muchos de ellos decían en cambio, que era lo mejor que alguna vez hubiese hecho. Y esa clase de comentario le chocó. Pobre hombre. No le gustaba escribir cartas y he aquí que tenía que escribirlas para defenderse por todas partes…
Ahora bien, de acuerdo a los aficionados con los que me he encontrado en las convenciones, él pretende que ni siquiera se acuerda de quien soy yo. Pero lo sabe. Esa novela era un tributo a Vonnegut, cuyas obras llegué a admirar enormemente en esos días. Me lastima el haberlo molestado y que en cierto sentido él me rechace.

Terry Bibo: Ese no fue el único trato que hizo, ¿que no había una secuela a “Viaje Fantástico”?
Farmer: Oh si, bueno esa es otra joyita. Caray, eso si que fue traumático es decir, lo que paso con “Venus en la Concha” me llegó a lastimar por un tiempo, pero no fue nada permanente, pero “Viaje Fantástico" casi destruyo mi carrera…
Ellos se acobardaron. Todo el trato colapsó. Doubleday eventualmente envió mi manuscrito a Isaac Asimov, solo porque él escribió el guión para la primera película… Nunca llegaron a filmarla, de modo que tengo dos versiones del libro en mi poder que nunca serán publicadas a pesar de que Doubleday posee los derechos para hacerlo… Pero, pase tanto tiempo escribiéndolo, que terminé en una mala situación financiera debido a que no hacía nada más para nadie en el mercado laboral.

Terry Bibo: Deberíamos quizás hablar sobre su trabajo acerca de la protección del medio ambiente y la constante depredación del mismo.
Farmer: Noté eso especialmente en L.A. y cuando volví aquí en la década de los 70. Pero desde ese entonces hasta ahora, hemos vuelto a L.A. varias veces…y he visto la zona irse abajo hasta tocar fondo muy a mi pesar.
Desearía que hubiese podido vivir aquí, de todas formas aunque fuese en la década de los 30 cuando no había smog y había amplio espacio para establecerse entre los pueblecitos de la zona de entonces, que ahora está abarrotada.
Así pues, me volví una persona consciente de la polución y la sobrepoblación. Hasta he hecho un par de conferencias al respecto, incluida una en una iglesia, y he escrito algunas cosas también. Desgraciadamente pienso que la mayoría jamás se dará cuenta del problema que tenemos entre manos…

Terry Bibo: Si tuviera veinte años de edad en Peoria justo ahora, ¿qué haría?
Farmer: Me dirigiría a California.

Terry Bibo: ¿No permanecería aquí?
Farmer: No, porque habiendo vivido en California, me doy cuenta en retrospectiva entre las décadas del 30 y el 40, antes que la guerra empezara, que habría amado vivir ahí en esos lugares que eran relativamente cercanos a Hollywood. Tengo en mente todos esos incontables bosquecillos de naranjos, la distancia entre los pueblecitos y el aire limpio.

Terry Bibo: Digo, si tuviese veinte años hoy día.
Farmer: Bueno, sabrá que esa no es una pregunta que yo pueda contestar, porque si tuviese esa edad hoy en día, terminaría siendo una persona totalmente diferente. De hecho quizás me llegaría a gustar el rock ‘n’ roll. Quizás 90 % de nuestra personalidad esta determinada por los genes o quizás el 50%. Aún así el ambiente es un factor importante a la hora de considerar esto. Le daría un 50/50 a cada uno, ni uno ni lo otro. “Cambia el ambiente y vas a tener una sociedad perfecta”…que tontería.

Terry Bibo: ¿Qué es lo que destaca en Peoria en este momento? ¿Qué hace a este lugar único?
Farmer: Sabe, he tratado de descubrir que es lo que hace a un peoriano diferente de los demás, sobre todo a la hora de escribir mi novela de misterio. De hecho, tenía a un personaje que trataba de deducir que era exactamente lo que hacía a un peoriano.
He visto demasiadas ciudades y básicamente todas son lo mismo. La diferencia es que si uno ha sido criado y vivido en Peoria por un largo tiempo, el ambiente obviamente influirá.
No se como definirlo, a pesar de que soy un escritor. Se supone que soy capaz de definirlo todo. Bueno, resulta que no puedo hacer eso. Quizás es porque soy demasiado cercano a la ciudad. Es como cualquier otra ciudad en la que he vivido. La gente de aquí tiene ciertos estratos, un conservadurismo básico, una forma de ser reaccionaria, son una clase particular de seguidores literales de la Biblia. Yo soy algo así como el Apocalipsis para ellos. Por la simple razón que ese tipo de doctrina no puede sostenerse ante la ciencia…
Noté eso ya cuando era joven; estaba leyendo esos pasajes que se supone justifican la esclavitud donde ni uno solo de los descendientes de Cam eran negros. Supongo que ni siquiera notaron de donde venía esa gente…
Pero la mayoría de personas con las que entré en contacto en Nueva York son básicamente como los peorianos, conservadores por naturaleza. Insisto, depende de la atmósfera local y de la presión por lo general.

Terry Bibo: Aquí en Peoria no era tan conocido.
Farmer: No, no al menos hasta los últimos cinco años ahora que pienso en ello…tengo un tataranieto que solo tiene diez años, el cual está muy interesado en mí, de modo que proclama mi fama a cada minuto. A veces deseo que no lo haga porque es vergonzoso que todo este tiempo nunca hayan oído de mi.

Terry Bibo: Esta es una era, tecnológicamente hablando, algo diferente para un escritor. Con respecto a su proceso creativo…¿lo hace aún al viejo estilo, a mano como lo hacía antes?
Farmer: Oh no. Solía hacerlo, solía corregirlo a mano. Pero entonces conseguí una IBM Selectric, una máquina de escribir electrónica, pero la cambié finalmente por una IBM PC25, la cual era una tecnología obsoleta el día que la compré, digamos hace quince años. Solía usarla para escribir. Tiene otros usos, pero, ¿para que demonios los quiero?
Nunca aprendí a tipear. Lo hago con dos dedos, a veces con cuatro. Y definitivamente si fuera más joven, tomaría un curso sobre computadoras y tipeo. Pienso que quizás después del año 2000 me ponga en línea, si no estoy muy ocupado escribiendo.

Terry Bibo: ¿Qué haría si se le acabaran las ideas?
Farmer: Para concluir, me gustaría decir, que a pesar de mi vasto interés en otros universos y nuevas ideas para el viaje espacial y temporal, y con respecto al segundo por cierto lo considero por desgracia imposible, lo básico es la personalidad humana, lo cual es el tema de la mayoría de escritores.
Este mundo aquí (y apunta la sien con un dedo) a donde vas por las ideas, es tan fascinante y quizás más de lo que creemos. El mundo dentro de tu cráneo y el de los demás es mucho más fascinante que el de afuera porque, por todo lo que se, es absolutamente impredecible…
Y aunque hablan en estos días de la muerte del libro, dudo que alguna vez desaparezca, por completo, en su vieja forma. Hay un cierto placer al agarrar y leer un libro, no tener que estar aferrado por ejemplo a una mini-computadora. Y hasta hay un hermoso olor en ciertos libros, especialmente en los viejos…
Por otra parte, la imaginación, en mi opinión, es como un músculo. Descubrí que mientras más escribo, mi imaginación sigue creciendo…
Siempre les digo a los escritores jóvenes —después que trato de quitarles el amor al oficio de escribir para vivir— que lean todo lo que puedan sobre cualquier tema. Aún si solo están perdiendo el tiempo y solo pueden leer el sticker de una lata de frijoles, pueden usar mucho eso algún día o tener una epifanía.
Y eso es todo con respecto a mis así llamadas perlas de sabiduría, excepto por algo. He notado que hacerte viejo no te hace más sabio, porque mucha gente que conozco es tan sabia como lo era recién a los veinte años, como lo es ahora a los ochenta. Las personas se hacen más cínicas pero eso es normal. Aún así saldrán con una sorpresa entre manos; lo hacían en ese entonces, lo harán ahora. No solo los personajes humanos sino también los eventos.
Y estoy hablado sobre cosas que me han pasado, que me han puesto a reflexionar sobre todas las posibles variantes de una situación particular, que nunca se me habrían ocurrido en primer lugar. Por ejemplo, dejé un cheque en la ventanilla en el Banco Sheridan y desapareció en el lapso que le toma al cajero agarrarlo. Sin explicación alguna. Así pues tengo que ir a casa y hacer otro cheque, volver ahí y me dicen que encargaron a alguien para buscarlo y hasta ahora no lo encuentran.
Ahora ¿cómo podría decírselo?...Si usara eso en una historia, ¿alguien lo creería? Pero pasó de todas formas.
Hay muchos eventos extraños. El mundo puede parecer deprimente, tonto y aburrido pero aun así hay una plenitud de cosas, maravillosas o terribles, que esperan pasar, cosas que uno no podría concebir.

© Journal Star
Entrevista por: Terry Bibo; 10-01-99
Traducción para Velero 25: Daniel Mejía

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Setiembre 2009

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