CALEIDOSCOPIO

Caleidoscopio, es una sección que busca reseñar novelas, antologías y relatos  de un modo rápido y breve que permita al lector tener una idea de lo que puede encontrar.
El objetivo es cubrir un espectro amplio de obras de CF con un mínimo de rigurosidad. Quedan cordialmente invitados a colaborar.

Los lenguajes de Pao (Jack Vance)
Que mejor que una de las joyas que este artesano produce para empezar esta sección. En esta novela el joven Beran Panasper se verá envuelto en las redes de intriga que teje su supuesto protector y salvador ocasional, Lord Palafox. Y en el peculiar planeta Pao (que me recuerda a uno que otro país del Tercer Mundo tanto por lo bueno como por lo malo), se iniciará una serie de luchas por el poder entre Beran, su tío Bustamonte, el pueblo de Pao que cree reclamar lo que es suyo, y claro está, en el centro de todo el conflicto, Palafox decidiendo a que peones sacrificar y a cuales conservar todo en nombre de un “bien mayor”, cuya verdadera explicación es poco menos que grotesca pero que no revelaré aquí. Ah, y por cierto: el lenguaje define a la sociedad como verán en esa novela de CF. Un recordatorio de mejores tiempos donde brevedad equivalía a cualidad. Por no hablar que como en toda novela de Vance, recordareis por mucho tiempo los exóticos y sugestivos nombres de sus mundos, y las costumbres únicas que los forman.

La estrella Ketz (Alexander Beliaev)
Este es uno de esos incunables que EDHASA rescató del olvido y que nadie querría imprimir ahora por lo diferentes que son en comparación a lo mucho que ha madurado la CF hoy en día, tanto en profundidad científica como en técnica narrativa. Esta es la obra de un autor ruso de los días buenos de la URSS, cuando las estrellas parecían estar al alcance de nuestra mano, y el cosmos parecía ser un nuevo patio trasero que la naturaleza nos había otorgado, si no se hubiese revelado como un medio mortífero para el cual tendremos que hacer una evolución radical como especie para poder disfrutarlo. Este es solo un divertimiento intelectual para los amantes del pulp, pero sin nada de la violencia ni del sexo que suelen acompañar ese género, sino lleno de ese verdadero “sentido de la maravilla” que requiere una obra de CF a la hora de ser escrita. No importa su optimismo excesivo, esta llena de nuevas fronteras que deberemos rebasar algún día si queremos continuar siendo parte del drama cósmico.

Huérfanos del espacio (Robert A. Heinlein)
Bueno, ya saben de antemano los veteranos de esta sección que Herr Heinlein no es ningún santo de mi devoción, y esta novela no es la excepción a la regla. Nos muestra un melodrama muy simplón, típico de los ’60 sin la gracia de la prosa de Poul Anderson, el ingenio socarrón de Fritz Leiber, el exotismo único de Jack Vance, la dinamita conceptual de Alfred Bester, la audacia intelectual y los juegos de poder de Frank Herbert o la humildad de Isaac Asimov (¿he oído a alguien diciendo SHAZAM! por ahí?). En vez de la gracia con que Harrison (¡Dios! Otro de los buenos) nos mostraba el drama dentro de una nave generacional en Universo Cautivo (también reseñada en esta sección), Herr. Heinlein se va por mostrarnos un catálogo de mutaciones dignas de una película de David Cronenberg que comparten el territorio con una tripulación de chiflados que han perdido el norte a la hora de colonizar las estrellas y han revertido al primitivismo más absoluto. Lo peor es que hay un final feliz que parece producido por el Hollywood de algunas generaciones posteriores, ni siquiera de la de grandes directores que podían darte finales abiertos o abismalmente terribles como William Wilder, Alfred Hitchcock o Stanley Kubrick. Personalmente si por mi fuera, excluiría este adefesio del canon de la magnífica Historia Futura de Herr Heinlein (si, por desgracia forma parte de eso) al igual que sus novelas tochas sobre Lafe Long y compañía.

Dejadlos en el cielo (Clifford D. Simak)
A partir de un poco de ingenuidad americana, Simak nos muestra un mundo terrible, donde el abuso de la tecnología ha acabado con lo mejor del ser humano, a la vez que la vida eterna ya no es un derecho, ni algo que tengas que ganártelo, sino algo por lo que debes pagar para tener. No está permitido ver a la muerte como el paso a algo mejor o simplemente como una liberación hacia la nada –como excelentemente lo explicase Philip Pullman en su trilogía de La Materia Oscura-, sino que la obsesión de conquistar a la muerte aliena a la sociedad de tal manera que pierde todo lo que la hace humana y crea excesos y estupidez tal como no se había visto desde el Imperio Romano. Lo peor es que los protagonistas no luchan por cambiar el sistema, luchan dentro del sistema y por sus reglas, tienen por seguro que su inmortalidad está asegurada pero…¿será asi? ¿O es que el Destino es un bromista cruel ante los insensatos?

Envío a nuevos mundos (Keith Laumer)
Keith Laumer fue una persona con una vida particularmente trágica como leí en un blog de cuyo URL no me acuerdo ahora por desgracia. Fue un hombre aplastado por su carrera como escritor de CF, que se dejó matar por la influencia de las grandes editoriales y perdió muchos amigos debido a sus excentricidades, y al hecho que no aceptó que a veces debes pedir ayuda para salvarte a ti mismo e —irónicamente— esta te será entregada. Desgraciadamente pasó a la historia entre los aficionados del género (o mejor dicho los que creen ser aficionados, pero apuñalan en el corazón a nuestro medio, con su deseo de guerritas interestelares clase B) como el autor de las novelas militaristas de los Bolo, y no como el autor de la fina serie de relatos del pícaro y astuto Jame Retief, diplomático de profesión, forjador de imperios mediante el diálogo y no la fuerza, y enemigo de aquellos que buscan devolver la guerra a la galaxia, como demuestra este hilarante fix-up de cuentos que forjan una serie de historias memorables.

En las profundidades (Arthur C. Clarke)
Si, si, les prometí 3001: Odisea Final para este mes, pero que puedo decir, tengo una cuota de libros prestados y me excedí, además que había comprado uno donde Artie actúa por una vez en su vida como un Señor Escritor y no como un contratista de negros literarios (y yo estoy del lado de los que piensan que El Arco Iris de Gravedad debió ganar el Nébula a Cita con Rama en 1973). A través de una entretenida y dinámica trama, nos narra lo que pudo haber sido y aun puede ser si respetamos a nuestro mundo y nos encargamos de curar las heridas que le hemos abierto a lo largo de nuestra breve pero desgarradora historia de explotación, y como podemos aprender a convivir con él y a apreciar sus bellezas ocultas. En esta obrita hay escenas de gran belleza sobre la vida marina, y aunque las serpientes marinas que aparecen en este trabajo no existan, mucha de la belleza que se describe aquí si existe, y lo estamos destruyendo no por maldad, sino por negligencia, y puede que alguien allá afuera nos pase la factura algún día por lo que les hicimos a aquellos que creíamos inferiores al ser humano (¿me has oído Japón? ¡Deja de cazar ballenas ya!). Así pues, ¿que esperamos para salvarlo?

El Krang de los Tar-Aiym (Alan Dean Foster)
Esta es la primera novela de muchas, sobre el célebre personaje de Philip Lynx, o Flinx para sus amigos, bribón interestelar, aventurero de ocasión, poderoso telépata y candidato a Deidad Cósmica, en el exótico y ampliamente estudiado universo del Mercado Común Humanx, del cual la mayoría de sus novelas permanecen inéditas; crucen los dedos y esperen que el actual boom de publicaciones destacadas del género en España alcance a este sugestivo universo. En esta primera aventura Flinx y su mascota, el letal pero amistoso Pip, son invitados a una misteriosa expedición arqueológica del McGuffin del título, un objeto de enigmático uso dejado ya hace un buen número de milenios por una de esas especies alienígenas superpoderosas que se extinguen o simplemente se marchan del universo por buenas razones (¿he oído la palabra “Vorlon”?). Y claro está, como todo superartefacto diseñado por una especie superior, traerá muchos problemas a la galaxia si no es detenido a tiempo…Pero lo importante en este libro, es el universo que el autor trata de conjurarnos alrededor nuestro con éxito, el trasfondo del Mercado Común, rico en culturas alien y mundos extraños, envuelto en una eterna guerra fría con sus rivales, los malos malosos como debe haberlo en toda space-opera que se digne, esos sucios y crueles reptiles AAnn (¿qué? ¿estoy hablando como E. E. “Doc” Smith ahora?); es un universo rico en recursos narrativos, esperemos escuchar más de él en el futuro.

Abandonado en las estrellas (Alan Dean Foster)
Segunda y última por el momento, novela de Flinx en español. Aquí Flinx buscará descubrir el origen de los dones telépatas que lo hacen único, lo que lo llevará a lo largo de varias novelas, no solo a recorrer la galaxia conocida, sino a hacerse enemigo de gente muy peligrosa, y eventualmente a volverse la única esperanza contra la misteriosa Oscuridad que ni los Xunca, la especie más poderosa de la galaxia pudo derrotar. Pero volvamos a esta obra. Es una space-opera calidoscópica y escrita a un ritmo endiablado, donde Flinx recorre mundo tras mundo en búsqueda de su identidad y del porque de sus poderes, pero en el proceso se encontrará con complots contra el Mercado Común, viejos enemigos que no dudarían en vengarse por el asunto del Krang, y más de una sorpresa extra que la increíble imaginación del autor nos tiene reservada. Si las novelas de Flinx en general son así de buenas, ¿Por qué de Foster solo nos llegan sus novelas bamba de Star Wars?

El hombre estocástico (Robert Silverberg)
Tío Bob siempre ha sido uno de mis autores favoritos, siendo esta novela otra muestra de su buena factura. En un universo donde el tiempo está predeterminado, ¿qué sitio hay para el libre albedrío? Lo mejor es las vueltas de tuerca y laberínticos meandros literarios que el autor se toma para hacerte llegar a la horrible pero inevitable conclusión lógica de esa pregunta. En realidad lo que importa es ver como inevitablemente la precognición se convertirá en la fuerza imperante en la sociedad, lo cual es algo aterrador porque no deja lugar a la libertad individual. En este mundo todos somos peones del Tiempo mismo y seguimos pautas que nunca llegaremos a entender, ni tenemos el interés en explicar, realmente una obra soberbia a la vez que terrible, y todo eso en poco más de 300 páginas. Quizá los protagonistas de ese mundo se crean dioses, pero si las cosas son así, paren el mundo, que quiero bajarme.

Picnic extraterrestre (Arkady y Boris Strugatsky)
Ante algo realmente extraterrestre, algo que está tan fuera de nuestros parámetros y capacidad de concepción, algo que literalmente se sale de nuestro esquema del universo, ¿cómo haríamos para comprenderlo? Y más aún, si nuestra concepción fuese solo parcial, ¿podríamos darle alguna utilidad? En esta novela de terror ontológico a lo Philip K. Dick, los célebres hermanos Strugatsky nos hace entender que “alienígena” no equivale a un hombre chistoso en un traje de goma, sino a algo años-luz de distancia de nuestra comprensión, que llega a afectar nuestro mundo de modo irrevocable y no para mejor. A la vez nos muestra en el mejor estilo de Algis Budrys como los intentos para entender el fenómeno de la así llamada “Visitación”, no siempre son bienintencionados, y que el egoísmo, el miedo y la ambición personal marcarán el Primer Contacto como lo han hecho con toda experiencia trascendente de la historia humana. Ya saben, ¡cuidado con los harmonitas!

El mundo fortaleza (James E. Gunn)
En esta novela menor, Gunn deja mostrar su buena factura y nos crea una galaxia humana que ha olvidado sus orígenes, empecinada en una eterna búsqueda de poder personal y conquista interplanetaria que a nada bueno llevan, sino a fomentar el aislacionismo entre los mundos. Es cierto que no pasará a la historia como una GRAN obra de CF, pero el mensaje pacifista que promulga, que solo a través de la transición a una especie de Homo Superior que no guarde barreras hacia si misma, siendo cooperativa y constructiva más que conquistadora (y por algo me recuerdan a los adorables Daimonos de Cordwainder Smith), sea la única salida a la agresividad y estupidez inherentes en el ser humano, ciertamente deja chicos a muchas sagas de space-opera militar actuales donde por algún extraño azar del destino el ser humano es el pueblo elegido y es siempre repetitivamente ELLOS o NOSOTROS, y nunca hay un lugar para la cooperación o la coexistencia (como demostrara como soluble contraejemplo la exitosa serie de TV Babilonia 5). Vamos autorzuelos modernos, que Fred Brown lo trato de mejor modo en el cuento que Roddenbery le robara para Star Trek, Arena.

La gran cruzada (Poul Anderson)
Nada como un clásico rescatado del olvido donde la estupidez y la ironía reinan. Es un Primer Contacto hecho en el pasado de la Tierra; ¿ok?. Pero nada, absolutamente nada es lo que parece, desde el hecho que el feudalismo -que tan duramente combatieron la Iglesia y los burgueses en desterrar en nuestro mundo- se extienda a las estrellas, al caso de que unas mentiras bien apuntadas terminen creando el Imperio Estelar más poderoso de la galaxia. Recomendada para la gente que no se toma la vida en serio. Créanme, las aventuras hilarantes de Sir Roger de Tourneville, un cristiano a la vieja usanza y una máquina de matar, entre las estrellas haciendo entuerto y medio les encantará. Y recuerden, a la hora de luchar, ¡háganlo por San Jorge y la Buena Inglaterra! ¡El imperio más extenso y poderoso alguna vez soñado en el cosmos!

La llamada lejana (Gordon Dickson)
Aquí se ve un poco la debacle de los ’80 de la CF. Ya saben, cuando los autores comenzaron a cobrar por palabra, y a preocuparse más por estirar el argumento que por contar una buena y sólida historia. Este tocho en si es regular, pero no tira para malo, solo que muestra demasiadas cosas que podría obviar. Pero su mensaje continúa vigente hasta ahora: cuando nos lancemos de verdad Allá Afuera no habrá vuelta atrás a la cuna. Si la humanidad desea sobrevivir como colectivo tendrá que adaptarse al espacio y a sus frías ecuaciones, aceptar los sacrificios que deberán hacerse y honrar a los mártires que pavimentarán de sangre nuestro camino al Sistema Solar. Total errores ocurrirán (sino vean lo que le ocurrió a la Phoenix), el problema es que hay personas que pagarán por ellos. Nadie dijo que este iba a ser un camino fácil, pero es el único que hay si queremos entender nuestro lugar en el universo y descubrir sus maravillas, y quien sabe, quizás encontrar gente, otras voces a las cuales escuchar y hablar.

© Daniel Mejía; 27-07-08.
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