BITIMAGEN: BETTY PAGE AS WARRIOR

La imagenería desplegada por Larry Elmore alude a aquellos arquetipos esenciales que yacen tras la epidermis de la memoria, que nos acompañan en las noches de terror cuando los dragones nos respiran encima, sus logrados personajes trasmiten sentimientos en ocasiones confusos: sonrisas crispadas mientras empuñan la espada (“Dragonslayers and Proud of It”, nos conmueve el despojo colgado no así los cazadores que resultan despreciables), miradas hipócritas y acongojadas buscando un perdón que no existirá (“Trouble with Dragon’s Eggs”: Carátula del cuaderno 20 Años de Arte, con una joven cuya lindura proporciona más estocadas que su espadín pero que quizás no logre convencer al dragón), seguro desenfado emanado de una arquitectura corporal formidable y apetecida (“Whimsical Glance”), voluntad concentrada (“Demon Contemplating Man”, al estilo de Macbeth), maldad manifiesta (“Taan Raiders” y el grito mezcla de rabia y placer con que señala el líder del grupo el final de la incursión) o fingido rechazo (“Dark Divide” con el vampiro y su amante), más con persistencia devienen envolventes, participantes, el asombro, el temor, la extravagancia, la demostración de fuerza, que esbozan se trasmiten al observador.

Sus series de las Brujas (incluida la de bermejos cabellos de “Early Snow”), las Jóvenes Elfas (verbigracia: “Elf Archer” y su seno memorable que se escapa de su corpiño igual que la flecha), las danzarinas (no importa el ritmo), las Pinup (tatuadas o sin tatuar, con pistolas o sin ellas) o las Centauras (sobre todo “Lyria”) son una muestra de ese arte, cada una de ellas se caracteriza por específicas virtudes, por toques leves que se acumulan hasta la personalización. Cuando uno saborea el contorno de sus espléndidas y sazonadas mujeres lamenta que no se prodigue en esa dirección, ya que le cae como anillo al dedo aquello de que no existe mejor vestidura que sus cuerpos desnudos sobre los nuestros, claro que en la tendencia de “carne inteligente” pregonada por Pessoa, que las piernas abiertas deben acompañarse con mentes abiertas.

Aquí habría que incluir a las chicas que aparecen en: “Chicks in Chainmail” que sirviera de carátula para “SQP”, es un delirio de convergencias: la flexión de las rodillas de la guerrera semicubierta de metal pero mostrando lo suficiente para catalogarla como preciosa, el cadáver del bárbaro rubio, la vegetación y la roca de fondo para alcanzar una celebración de la violencia; en “Chick Is in the Mail, the” que introduce en un castillo medieval un elemento moderno como un buzón de correos acuchillado por una guapa y esplendorosa rubia; “Chicks and Chained Male” donde un par de soberbias mercenarias de pródigas sinuosidades discuten sobre la propiedad del prisionero cuyo uso será evidente hasta para el más lento de entendederas aunque no lo indique el gráfico; “Chicks in Photo Session” que embute cámara fotográfica, telón acrílico y foco de alto vatiaje con asaz ambigüedad como para que el evento pueda ocurrir en este mundo o en el de “Dragonlance”.

Expresa un universo de sugerencias a través de sus escorzos (“Air Attack”) que exponen musculatura, flexibilidad y potencia aunadas a un eficiente uso de las armas, posee una verosimilitud caricaturesca que convierte en texto a muchas de sus obras (“Dwarven Kingdoms of Crin”), en las cuales se palpan pasiones e intrigas ocultas tras la composición del cuadro, y somos testigos de una hirviente marea de matices que no deja un resquicio de la mirada sin llenar y sin embargo no hostiga revelando a un maestro del color (la serie “Dragones” de Primavera, Verano, Otoño e Invierno). Sus bestias, tanto las zoológicas como las míticas, sean unicornios al galope, caballos, saurios, se mueven y se regodean en la plenitud de su gloria nervuda y sudorosa, el epítome sería “One and the Same” donde compiten por atraer la atención una melancólica beldad desarropada e hidalgo corcel.

Peripecias extraídas del álbum bello e interminable de las fantásticas sagas nórdicas al estilo de los juegos de consola. Ese es el mundo de “Dungeons & Dragons”, de “Dragonlance” y la aventura interminable, de la acumulación de eventos azarosos y peligrosos, del tornillo sin fin de la guerra, de los hechiceros, los trolls, los híbridos, los monstruos legendarios, los fieros combates, los paisajes apabullantes, las emboscadas dentro de las acechanzas, y por eso del ineluctable triunfo de la bondad sobre la maldad, ostentando rostros nimbados de rubicunda luz y otros sumidos en el licor espeso de la sombra para significarlo (“Cities of Mystery”). Capta el esplendor bárbaro de una sociedad aún no tocada por los formalismos de la civilización y de que manera lo logra, nos transporta y nos sujeta por el pescuezo, con la belleza y con frecuencia delicadeza de sus féminas (“Walking Her Dragon” que sirve de portada a “Reflections of Myth Vol.II”, con una estupenda y curvilínea doncella que seguro levanta tormentas de besos por los lugares que atraviesa con su mascota), la opulencia y detalle de sus diseños artísticos (“King's Prophecy”), cargados con la efectividad que emana de sus instrumentos de trabajo, características ligadas a una efervescente creatividad que combina tracería argumental y grafismo exuberante con exponencial emergencia de ideas y situaciones colaterales.

En ocasiones cuando la carne expuesta aún conserva la ingenuidad de la oferta, o la huella de la rendición, las comparte con un cierto respeto; o entra en acción y las convida de tal modo que no importa el ropaje con que las revista mantienen su sensualidad, así que gracias a su faena, mezcla de filigrana y precisión, se desvanece el aroma pacato de la franquicia e irrumpe el hirviente mundo del explorador inquieto y misterioso. Por ejemplo, el minucioso pormenor con que construye a sus equipos de guerreros y sus formidables amazonas que destilan gracia, hermosura y agresividad sin que se les corte el resuello (“Companions of Runesworld”, “Companions of the Lance”, “Ice Boats”, “Heros of Fantasy”, “Villains of Fantasy”).

Notable por el dinamismo del enmarque, la recia agilidad de los fornidos contendientes, la reconstrucción detallada del paisaje donde transcurre la colisión bélica, el encuentro entre los rumores leves de las hojas y el agua y el resonar férreo de los alfanjes es “Island of the Minotaurs”. Algo similar ocurre con “Werenight” (los personajes que se enfrentan parecen salirse del cuadro en una tridimensionalidad ebullente y evocadora) o con “Dragonesti” y sus tonos azulados, variada biología marina, que ciñen la garbosa y bien nutrida esbeltez alongada de la sirena, y se van aunando para impactarnos con líquida avidez (intuyo que algunas de las amigas que ingresen a la web objetarán que la acompaña un tritón, pero es que queda tan opacado que es preferible olvidar su presencia).

En “Journey to the Gathering” (carátula de “Reflections of Myth Vol.I”) el contraste entre el semitrasgo y su bien armada acompañante (tanto en lo corporal como en lo bélico) establece criterios de remedo pero también aciagos, a pesar de que la limpidez del cielo diluye los adversos la posible adversidad persiste en la pupila penetrante de la adjunta y la crispación del duende. “Offering, the” es la síntesis de una zahorí y posible asesina, a cuyas manos podríamos morir sin quejarnos. “Ravenstone” pone sabor a adivina a un ejemplar que asimismo trasunta una Venus de pelo oscuro. “Strange Companions” y “Winged Guides” ostentan unos cuadriceps, pantorrillas, nalgatorios y acumulación de formas erotizantes preñados de tonalidades tan excitantes que empujan a olvidar que se trata de incidentes aventureros en universos de D&D.

En ambas versiones de “Dechara’s Tree” (a color y entintada) la añoranza puede beberse tiznada por ese crepúsculo que avanza; “Evening Rest” repite la trilogía árbol, alianzas, horizonte, ligando naturaleza, sociedad y tiempo en clave de D&D, para expresarlo con un par de guapas chicas; Subir o bajar una cuerda de escalada sirve en “Halfling Thies” para mostrar una ladrona con unas atrayentes y adorables posaderas envueltas en terciopelo rojo (porque no puede ser otra tela la que toque ese montículo doble de dicha)

En CF existen temas trillados: “Dark Conspiration” con policías agraciados y luminosos y alienígenas grisáceos y horribles, chispeantes: “Factoids” que combina salacidad (en las figuras de híbridos de TV y piernas humanas) y esplendorosas curvas femeninas, prospectivos: “Fallen City” que presenta las consecuencias de una súbita invasión sobre una urbe futurista. Otra muestra en especial sugerente es “Kzin Seductress”, que del homenaje a Larry Niven salta raudo a la pillería y el erotismo con esa curvilínea gata desnuda, apenas disimulada por su propio pelaje ornado de rayas de camuflaje, que se agarra la cola al sonreír con lubricidad y brindarse hacia el par de esbirros detrás de ella.

Advance Patrol”, “Good Shot”, “Bad Blood”, “Tankers”, “Sharp End”, se pueden ubicar en guerras futuribles, aunque en diferentes momentos y con disímiles personajes. De Rosewell existe uno dedicado al sobreviviente clásico de los accidentes de naves ET y otro dedicado a mostrar el lugar del acontecimiento. “Space Oddity” es una parodia que mezcla “Road Movie”, Stanley Kubrick, Arthur Clarke y “ET” alrededor de una soberbia motorista que se impulsa sola con sus cualidades físicas y “Unexpected Return” trata de Ovnis en circunstancias prestadas de D&D.

Shadowrun” despliega un combate entre bandas en una megalópolis muy semejante a New York, algo similar a lo acontecido con la correría de limpieza ejecutada en “Something Lurking” con el agregado fatídico de un tentáculo que irrumpe tras un letrero de Se Vende (como siempre la “Marauder” en primer plano está de órdago). En “Feathers” se derrama colorido y mensajes subliminales pertenecientes a una decadente tierra postcatástrofe mediante una guapetona exquisita emperifollada con chaqueta de cuero, trusa, botas deportivas, un par de plumas, un as de corazones en la liga y una escopeta.

Space Ambush” prolonga las luchas terráqueas al cosmos, hay que observar dos veces al traje espacial de la científica: semeja un ‘envasado al vacío’. “Walking Her Dog” repite en clave de CF la portada del libro de arte de Elmore con un perro robot y una chica tan guapa que se siente irreal. “Space Girl” es tentadora y adorable, dispuesta a esperar que se desencadenen las eyecciones de antimateria. “Gidget Meets the Squirrel Men From Outer Space” es una deliciosa viñeta con una especie de Alicia, pero su Wonderland estará compartido por ardillas sentipensantes llegadas del espacio exterior. “Star Frontiers” es una mixtura de “Star Wars” y ‘Space Opera’.

Gateway” (con su jineta cubierta de armadura emergiendo para combatir a un soldado futurista), “Portal, the” (mezclando hechicero, atractiva combatiente y agujeros espacio-temporales), “Transdimentional Critters” (ciberpunks enfrentándose a monstruos), “Transdimentional Door” (conjunto de protagonistas típicos de D&D trasponiendo la pantalla de un artilugio de high technology), “Transdimentional Meeting” (arcabuzaros se tirotean con rifleros en camioneta 4x4), “Lost in Time” (con su anacrónico trío, otro equipo clásico de Dragonlance o análogos), “Magic Raven” (duelo entre un joven actual y un aristócrata gótico), parecen compartir una visión similar a la pergeñada por Carolyn Janice Cherryh para la saga de Morgaine, basada en las puertas Quhal sembradas en la galaxia por una civilización desconocida, y que permiten transitar de una dimensión a otra.

Finalmente en un campo donde colisionan la CF y la Fantasía encontramos a: “Iron Dragon” con felinos acechando el paso de un ferrocarril de insólito manufactura parece compartir planeta con “Daddy’s Home”, con un padre tan preciso en su salto para eludir el ataque que le lanzan que sentimos su impulso de tendones y fibras signado por el expresivo atisbo de los cachorros que cuida o a “Medusa Plague” que representa una extraña patología, puede suceder en una colonia terrestre o en una de los mundos de D&D.

También el humor campea por doquier y “… And the Endless Chase Begins!” lo demuestra con esa cavernícola despampanante adornada con un par de glándulas mamarias de simetría perfecta que trota entre dos setas fálicas, quizás en referencia a lo que ocurrirá si el enloquecido trasgo que la persigue la alcanza, es más ella parece con astuta picardía retrasarse para que lo logre. O “Mirones” (no encontré el nombre, le adjudique “Fiend, Fiend” así que pueden ayudarme enviándolo) en el cual una elfa de campeonato se baña en un estanque nimbada de candidez y de burbujas observada por los numerosos ocelos de uno de sus habitantes. En “If the Art Could Come Alive!!” Elmore se muerde la cola, pues aparece frente a su mesa de dibujo, impactado por el fuego y la tormenta que emanan de una de sus belicosas damas de fantasía, que ha cobrado vida gracias a su lápiz y su deseo. También “Two Cooperative Prisoners”, ostenta una bribonada cuando los lagartoides capturados sonríen socarrones y fingen eludir la contemplación del prominente tafanario de su rubia captora, o “Yuketooth Mountains”, en el que una bronceada y agraciada morocha explora un lugar acompañada de una caterva de orates, que incluye su robot flotante.

Muchos de sus dibujos en blanco y negro son siempre anonadantes, pienso en: “Darkangel” que conjuga un alado cuerpo asombroso con una nota siniestra que vibra en el ambiente; en “Dragon Kiss” y la graciosa comparación entre el hocico de la ruda bestezuela y la boca dulce de la blonda; en “Far Away” con esa nativa que mira en lontananza mostrando admirable perfil y deseada estructura que favorece la voluptuosidad; en “Far West” con una trepidante y provocativa vaquera que bebe whisky cual si fuera licor de hombre; “White Strip” con un deshabillé que no culmina pero enerva; “Wolf Clan” que demuestra una alianza turbia entre especies con las connotaciones que puedan derivar; “Storyteller” con un aire a Belle Epoque y una narradora que ya quisiéramos para noches de insomnio; y de postre “Young Warrior, Old Sword”, con uno de los derriéres más formidables salidos del tablero de Elmore.

Detengámonos un momento en esas magníficas ilustraciones que constituyen “Egyptian Princess” de exquisita piel que con dulzura y obediencia se sopesa la tetamenta antes de ofertarla y “Death of Sturm”, un duelo invernal al pie de un torreón y delimitado por pétrea muralla, con los muslos rasgados por múltiples cortaduras la intrépida heroína eleva su mirada, es el momento de reflexionar tras la victoria, rinde homenaje al caído, el viento le enreda la dorada cabellera mientras los labios gordezuelos y deseables musitan una endecha, la mano aún se crispa sobre el astil de la lanza y el pecho jadea, la geometría trazada por las gotas de sangre en la nieve, en torno al casco encornado y el torso acorazado, cuya armadura revela el agujero letal, semeja una firma al pie de página del acontecimiento, las pinceladas de datos como vestigios de pisadas y el escudo abandonado, lo rubrican y enriquecen.
 

No obstante, mi preferida ha sido “Betty Page as Warrior” (reina de las Pin Up, diosa del bondage, musa del fetichismo y leyenda sexual del siglo pasado) encarnada como espadachina de estampa agresiva, ceño determinado, maciza armazón y provocadora silueta, ataviada con sucintos adminículos (destacan el puñal recostado sobre el tensor de la fascia lata, el par de plumas posadas sobre un glúteo reluciente y sobrecogedor, guantes y botas de cuero, hombreras de metal… ¡ah! y un bikini seductor) que embelesa los ojos y en simultánea cata sensorial nos depara miríadas de momentos placenteros al recorrerla, degustamos la lámina y presentimos el esférico misterio que anida en sus glúteos, la sombra incitante que nos advierte desde el valle entre las cachas, y hasta por un momento nos encanta tanto su endrina cabellera que para exorcizar su influjo evocamos casi sádicos su cráneo depilado como el de las princesas egipcias para captar mejor incuestionables mimos durante el episodio sexual, luego retozamos en el pliegue aromoso inscrito en los senos que presentimos cual palomas, esquivas, suaves y tibias, y nos extraviamos (con evidentes ganas de no retornar) en la largura de sus muslos henchidos e incitantes, su barriga plana y definida con excelencia, su reverso arqueado, su grupa altanera, a la distancia justa para contemplarla y acariciarla, pero dispuestos a acortarla hacia zonas mullidas y húmedas, separándose cual pétalos sucesivos, según las apetencias de la bella.

El panorama que se divide a sus espaldas partido por una barranca, con longevos y antiguos árboles a un lado y dilatadas vegas, campiña fluvial y montañas en la lejanía proponen un contenido geográfico asimismo sobresaliente, en nada inferior a la generosa hembra invitada a revolver nuestras hormonas.

PD: Muchos nombres los imagine y les puse palabras identificadoras porque los baje de webs eslavas, es posible que Larry le haya adjudicado otras coordenadas, así que no hay problemas sino los encuentran en el catálogo de sus obras.

© Luís Bolaños; 09-04-08.
 

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"...encarnada como espadachina de estampa agresiva, ceño determinado, maciza armazón y provocadora silueta, ataviada con sucintos adminículos (destacan el puñal recostado sobre el tensor de la fascia lata, el par de plumas posadas sobre un glúteo reluciente y sobrecogedor, guantes y botas de cuero, hombreras de metal… ¡ah! y un bikini seductor) que embelesa los ojos y en simultánea cata sensorial nos depara miríadas de momentos placenteros al recorrerla, degustamos la lámina y presentimos el esférico misterio que anida en sus glúteos, la sombra incitante que nos advierte desde el valle entre las cachas, y hasta por un momento nos encanta tanto su endrina cabellera que para exorcizar su influjo evocamos casi sádicos su cráneo depilado como el de las princesas egipcias para captar mejor incuestionables mimos durante el episodio sexual, luego retozamos en el pliegue aromoso inscrito en los senos que presentimos cual palomas, esquivas, suaves y tibias, y nos extraviamos (con evidentes ganas de no retornar) en la largura de sus muslos henchidos e incitantes, su barriga plana y definida con excelencia, su reverso arqueado, su grupa altanera, a la distancia justa para contemplarla y acariciarla..."

Pagina Web Larry Elmore

 
 

 

Julio 2008

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