Caleidoscopio, es
una sección que busca reseñar novelas, antologías y relatos
de un modo rápido y breve que permita al lector tener una idea de lo
que puede encontrar.
El objetivo es cubrir un espectro amplio de obras de CF con un
mínimo de rigurosidad. Quedan cordialmente invitados a colaborar.
Horizontes
lejanos (Robert A. Heinlein)
Todos dicen que esta es la Gran Novela Americana de Herr Heinlein, su
obra más comprometida con el libertarianismo y su mejor tratado de
política. ¿Para mí? Otra de tantas novelas de los ’60 que servían como
galerías de personajes turulatos defendiendo lo peor del American Way of
Life que el Imperio ya ni se molesta en imponernos, no en su arrogancia,
sino en su senil decadencia. Que alguien me diga donde está el famoso
discurso de cómo las puertas ovoides determinan el statu quo de toda una
civilización. Eso si, no le niego que es divertida y hasta picaresca,
con aventuras garantizadas. Si no tienen nada que hacer en una tarde,
este es su libro.
¿Quién? (Algis Budrys)
Ahora bien este es un magnífico libro sobre la naturaleza de la
identidad y lo fácil que es perderla. No, no es la típica novela
futurista escrita por un autor comunista a lo Orwell, sino una de esas
joyas que solo la auténtica CF como literatura comprometida de ideas
puede darnos. Es una de esas obras típicas de este autor, donde el ser
humano lucha una desesperada, heroica pero finalmente fútil batalla
contra las circunstancias, no en nombre de un ideal sino de una
obsesión. En el caso del sabio Martino, será completar el proyecto
“K-88“, a pesar de las particulares… mejoras que el bloque soviético le
hace en plena guerra fría tras un accidente. Definitivamente una de las
mejores novelas de CF de todos los tiempos.
Los hombres paradójicos (Charles L. Harness)
Como todo buen discípulo que se respete, Harness supera a su maestro Van
Vogt en esta calidoscópica novela donde espacio y tiempo se unen para
presentarnos el enigma de un ladrón de origen desconocido, aun para él
mismo, de cuyo destino depende el futuro de la civilización, en medio de
las intrigas de poderosos señores neofeudales, donde toda clase de
exuberantes tecnologías dignas de la mejor CF hard (¡y eso que este
libro fue escrito en 1953!, demostrando que no se necesita ser un
doctorado en física cuántica para escribir una buena obra de CF, solo
ser un buen escritor) hacen su aparición, y donde enigmáticas paradojas
de tiempo como las del título llegarán a reescribir la naturaleza del
mismísimo universo.
El hacedor de universos (Philip José Farmer)
¡Que mejor que aventura al mejor estilo del pulp clásico de la mano de
uno de los autores más personales e originales de todos los tiempos!
Agárrense, porque en este, el primero de una espectacular serie de siete
libros, de los cuales solo dos han sido publicados en español (este y
Los Pórticos de la Creación —1966—), el mortal Robert Wolff al
soplar un exótico cuerno que un viajero interdimensional le da, tras no
pocos problemas, es trasportado a un mundo en forma de pirámide, no de
esfera (¡!). Dejado a su suerte deberá enfrentar la ira del casi
omnipotente Señor que rige este mundo, uno de solo una serie de mundos
creados a gusto por una raza de semidioses con una tecnología muy por
delante de la terrestre. Como todo libro de Farmer, hay intriga,
misterio, ¡acción!, ¡chicas!, ¡sexo! (gracias a Valis, el Código Hayes
nunca se metió con la CF) y respuestas a muchos enigmas, así como las
puertas a otros nuevos. Indispensable de tener en la biblioteca de todo
amante de la CF.
Más que humano (Ted Sturgeon)
Sturgeon era una persona a la que le disgustaba que nuestra civilización
esté diseñada de tal manera, que mate automáticamente lo mejor de si
misma, que inhiba el cambio para mejor, que calle las voces de los
débiles, que deje morir de hambre a la gente en un planeta rico en
recursos, que destruya lo que es bello en nombre de ideologías que a la
larga no harán la diferencia, que en resumen este diseñada para la
autodestrucción. Pero también reconocía en la humanidad su enorme
potencial para aprender de sus errores y mejorar como un organismo que
se cura a si mismo de terribles enfermedades como la estupidez o el
orgullo. En este libro, muestra el nacimiento a partir de individuos
destruidos por las circunstancias del Homo Gestalt, el Hombre Compuesto,
de una forma de vida compuesta por muchos personajes diferentes, y como
a medida que va ganando miembros y experiencia desarrolla sabiduría
hasta que algún día el Homo Sapiens este dispuesto a recibirlo a su lado
como hermano y como amigo. Fábula moral, advertencia del futuro que está
por venir, no importa, es un libro bello que debe ser difundido para
entender de lo que realmente es capaz la humanidad cuando deja los
partidismos a un lado y se une en una causa común.
Ora:cle (Kevin O’Donnell)
O’Donnell es un autor que ha producido más bien poco, pero de lo poco
que ha creado mana genio y figura. En esta disparatada predicción del
mundo futuro, llega a imaginarse una Internet global y todos los logros
y problemas que connotaría en el futuro. Realmente el autor es un
visionario a la hora de retratar los posibles (y no tan posibles)
caminos del trabajo en casa, la libre difusión de información, las
elites de expertos en programación, los intentos del poder establecido
por controlar este hecho, el alocado crecimiento exponencial de la
globalización… ¡todo eso está pasando aquí y ahora! Realmente este Kevin
al contrario de otros da el 100% a la hora de ponerse a escribir,
creando una auténtica pesadilla dickiana donde los códigos reemplazan a
los nombres y Ael Elochenta, un simple ciudadano de este peculiar mundo
futuro (¿presente?) pasa de ser un don nadie a ser el centro de la
mismísima Red… lo quiera o no.
La cúpula de América (Jack Williamson)
Nada como una novela de la vieja escuela, escrita por un venerable
maestro, quien siempre ha tenido que decir mucho más que muchos jóvenes
en su momento. En un futuro postapocalíptico donde la Tierra ha muerto,
permanece un último refugio paradisiaco donde los últimos seres humanos
viven en paz, pero…y hasta ahí les cuento. Es realmente increíble ver
como la colorida imaginación de Williamson crea un mundo totalmente
ajeno pero familiar a la vez con su típico tinte proyanki pero a la vez
construido con mucho cariño y creatividad, donde no prevalece quien
tiene la pistola más grande, sino quien está dispuesto a colaborar para
sobrevivir.
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (P.K. Dick)
Hay quien dice que la película no le hace justicia al libro. Otros dicen
que el libro no le hace justicia a la película. Dejémonos de discusiones
bizantinas por favor y apreciemos cada cual por lo que es: la película
de Ridley Scott es una magnífica y aterradora distopía en la que las
buenas intenciones nos enviaron al infierno como especie desde hace
rato. ¿El libro? Ahhh, eso es otra cosa. Es uno de los mejores textos de
Dick, y se nota que trabajó duro para crear tan rocambolesca historia.
Las constantes del autor están ahí: soledad, locura, alienación,
desesperanza, falta de empatía, todo está ahí como digo, en una trama
sin sentido, sin comienzo ni final definido. Cuando Rick Deckard recibe
el aparentemente fácil encargo de eliminar a unos andrillos Nexos-6, no
tiene ni idea que su mundo se va a poner de cabeza de la noche a la
mañana desde sus creencias personales más profundas hasta la misma idea
de lo que humano es.
La torre de cristal (Robert Silverberg)
Como siempre, el Silverberg de los ’70 es un ganador, de lejos. En esta
maravillosa novelita, logra con solo 200 páginas lo que un autor actual
debería alcanzar con 8 tomos. A partir de una idea que en ese tiempo
parecía disparatada como la vida artificial creada en laboratorio (y que
si ustedes, amig@s lectores, se dan la molestia de revisar los últimos
blogs científicos se nos acerca a velocidades lumínicas), su posible
integración en la sociedad, su reacción ante los “naturales” y mucho más
nos narra el ascenso y la caída de un hombre excepcional, un genio,
empecinado en contactar con las estrellas, que se servirá de esa vida
para lograr su fin. Pero también nos plantea duras preguntas en el tema
de la bioética, como cuando derecho tenemos a poseer nuestras
creaciones, y cuanto conservarán del padre y cuanto desarrollarán por
ellos mismos.
Los cerebros plateados (Fritz Leiber)
¡Sálvese el que pueda! ¡Uno de los autores más irreverentes de la CF
desde Sheckley viene desbocado hacia esta sección! En esta original,
encantadora, divertida pero sobre todo irreverente comedia donde las
reglas se hicieron para romperse y donde el absurdo rige con un puño de
gelatina el mundo (¿desde cuando el absurdo es tiránico para regir con
puño de hierro?), las picarescas interrelaciones entre los robots y los
humanos de una loca, adorablemente loca sociedad futura harán el
disfrute del paladar del lector al mostrarle un mundo más ridículo que
el actual (si es que eso es posible) donde los Cerebros Plateados
—Silver Eggheads— del título, algo que podría traducirse más
literalmente como Los Cerebritos de Plata, serán la última
esperanza del mundo editorial ante una oleada universal de mediocridad
literaria ¿Cómo así? Eso se lo dejamos al lector para averiguar.
Golem 100 (Alfred Bester)
Esta novela es lo que Alfred Bester pudo haber hecho con su vida si la
hubiese dedicado 100% a la escritura, pero después de leer su alocada
biografía en Oh Luminosa y Brillante Estrella —1985—, es bueno
saber que nunca se arrepintió de ser un autor de escasa producción
porque siempre estuvo en paz consigo mismo. Volviendo a la novela, es un
auténtico texto de novela gótica futurista con una gota deliciosa de
cyberpunk y esos detalles tan únicos que solo este autor podía darnos.
En una nauseabunda ciudad futurista llena de crápulas, llagas y callos
como solo podrían equipararse las metrópolis de la Edad Media, un horror
del futuro, surgido de los rincones más retorcidos del Id humano, llega…
para quedarse.
2061: Odisea tres (Arthur C. Clarke)
He aquí una novela más bien anodina, donde el sentido de maravilla queda
opacado por la odiosa sensación de cotidianeidad que shows baratos de TV
como Star Trek o StarGate exudan por los cuatro costados (ideas
maravillosas y ejecuciones horribles). Un viaje al cometa Halley y una
expedición al Júpiter convertido en estrella por el enigmático Monolito
se vuelven en un supuesto “tour maravilloso” por el sistema solar a
través de un movimiento terrorista que NUNCA sabemos si existe de verdad
(¿terrorismo y sentido de la maravilla? ¡Solo en una novela de CF!),
pero al final no se responde ninguna cuestión importante a los enigmas
que nos planteaba la novela anterior, ni nos prepara para el “trip” sin
sentido que es la siguiente. Si quieren obras buenas de este autor lean
novelas como El Fin de la Infancia —1956—, En Las Profundidades
—1957— o Preludio al Espacio —1951—, o sus maravillosos relatos de CF
pura y dura. Y recuerden, no glorifiquen bazofias como esta.
El crepúsculo del mundo (Poul Anderson)
Último pero no menos importante, y para quitarme las malas vibras del
cuerpo reseño este magnífico libro de un verdadero Gran Maestro del
género que supo dotar a cada una de sus obras de un estilo personal
francamente adorable. En un mundo postnuclear los mutantes harán la
diferencia, pero no se esperen a los X-Men, todo esta descrito con una
lógica minuciosa y un genio creativo exquisito. Con héroes más grandes
que la vida misma en la mejor tradición yanqui y un retrato cruel y
terrible de la guerra nuclear pero certero y sincero, no hay mejor
llamado a la cordura y la paz ante la guerra —cualquier guerra— que esta
excelente novela.
© Daniel Mejía; 07-05-08.
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