HEROIC AGE

“Se dice que entre las estrellas vivientes se trazan caminos,
pero pronto vendrá alguien que podrá crear el camino”

Que el anime japonés se sirva constantemente (hasta podemos decir en paila o por volquetes) de los mitos de occidente como nutrimento de sus historias (lo cual, en cierto modo, los acerca a una audiencia más global, ya que estamos) no es ya nada raro (como tampoco lo es que los mezcle, tuerza, reformule o reinterprete de una forma absolutamente exótica dadas las convenciones que se desea derruir).

Heroic Age es una serie de animación de 26 capítulos producida por XEBEC (Martian Succesor Nadesico, Stellvia del Universo, etc.) que, a partir de la mitología griega reconstruye en clave de Space Opera una epopeya que toma de las viejas mitologías y agrega nuevos elementos que no desentonan y que nos remiten a las viejas claves del Space Opera y la Ciencia Ficción.

La historia se inicia con una referencia a Hesíodo y su obra Los Trabajos y los Días, en la que se muestran las diversas razas de hombres creadas por los Dioses que se van degradando del Oro al Hierro, así, tenemos un paralelo con las razas del universo: La tribu Dorada, seres que sólo pueden calificarse de divinos (o de una civilización que puntúa muy alto en la Escala Kardaschev) y que, en su cualidad de primeros, emiten un llamado a las demás razas inteligentes del universo hacia un despertar del destino, una evolución. Los beneficiarios directos de este llamado son las tribus llamadas de Plata y Bronce, siendo los humanos los últimos en acudir al llamado.

Mucho se puede especular sobre las intenciones o los desconocidos planes de estos para con las demás razas del universo, pero da la impresión, por el tratamiento y el discurrir de la historia, que nos encontramos frente a una especie de senda de oro predefinida por un camino de mínima resistencia por estos y en el que, irónicamente, no está descontado ni el libre albedrío ni la decisión individual.

Detrás de ellos y en la misma guisa de Hesíodo, tenemos a la tribu de Plata, una especie humanoide que puede manipular la materia y la energía a niveles en los que sus naves pueden ser invocadas a voluntad y expresadas como campos de energía coherente (el llamado escudo Hedron) y que además poseen el control de la tribu de Bronce, especie comunal similar a insectos (o, en cierto modo, a los zerg del juego Starcraft en una versión muy evolucionada) cuyas naves-colmena pueden dar saltos espaciales sin problema y cuyo despliegue en números puede llegar a ser abrumador en batalla.

Y finalmente, tenemos a los humanos, conocidos como la tribu de Hierro (o Acero, según la traducción que por allí se alcance a ver) quienes, asentados en varios planetas y expulsados de la Tierra por la Tribu de Plata, buscan desesperadamente por la galaxia el cumplimiento de una leyenda (o más bien, una promesa hecha por la Tribu Dorada a la Casa Real humana de Yunos) que parece ser su última esperanza para evitar la extinción a manos de las Tribus de Plata y Bronce.

La leyenda, que nos introduce al último grupo en puja en esta historia, habla de los supervivientes de la llamada Tribu Heroica, con una soberbia fuerza y poderes excepcionales, que, tras sumir el universo en caos mediante una sangrienta guerra civil, han sido sellados por la Tribu Dorada en otras formas de vida, las cuales están atadas al servicio de las tribus por contratos, cuyas cláusulas se llaman trabajos (otra vez una alusión a Hesíodo y también, como se verá después, al mito del Heracles.)

Así, la búsqueda de los humanos ha llevado a la nave Argonauta a un desolado planeta llamado Oron, en el que su tripulación, encabezada por la Princesa Deyanira (o Deyaneira, del linaje real de Yunos, o sea Juno, o Hera) busca contactar con el legendario único ser humano criado por la tribu dorada, quien, al parecer, contiene dentro de sí a otro de los miembros de la Tribu Heroica, un salvador; encontrando en su camino a un joven algo desgarbado y salvaje llamado Age, quien parece ser demasiado inocente para ser aquel que buscan, hasta que una sorpresiva visita de la tribu de Bronce le demuestra a Deyanira y compañía lo contrario.

Después, vemos desenvolverse la historia, en la que Age y su contraparte de la Tribu Heroica asociada (Un gigante llamado Belcross) se enfrentan a la tribu plateada en un intento por, primero garantizar la supervivencia de la humanidad y segundo, obtener la preponderancia en la Galaxia, aspiración que se refleja en las doce cláusulas (o trabajos) del contrato de Age con la humanidad.

Sin embargo, la tribu de Plata posee también sus propios Nodoss, ligados a esta por diversos contratos y bajo el comando de uno de los elementos radicales más supremacistas de la raza, Rome Ro.

Así, tenemos a Karkinos, un ser de pensamiento calmado y maneras sobrias cuyo Nodoss puede esparcir gas venenoso y dentro de un planeta puede tomar la forma de una Hidra (La Hidra de Lerna, dado que el nombre Lernaea es el del Nodoss y que Karkinos, en el mito del Heracles era un cangrejo que intentó asistir a este en la tarea de aniquilar a la Hidra) y que al parecer, representa a un arquetipo, la vida.

Compañero de armas de Karkinos, Mehitaka Pore es otro Nodoss, miembro de una raza sometida por la tribu plateada, pelea para mantener a su pueblo lejos de la ira de esta tribu, su Nodoss, Artemia (Por Artemisa quizás) es extremadamente rápido y capaz de convertirse en energía así como de emitir poderosos rayos que pueden arrasar planetas, siendo también capaz de sintetizar en energía casi cualquier cosa, por lo que se alimenta de metales, ya que no desea comer nada que tenga vida.

La tercera de los Nodoss al servicio de la tribu plateada es Lekti Leque, nativa de otro planeta vasallo de la Tribu Plateada (que no tiene arraigo por planeta alguno, ni el natal, y que prefiere someter a otros y cobrar tributo antes que intervenir directamente en el gobierno de sus vasallos) su Nodoss, Alemantas, es capaz de manipular el tiempo, siendo ese su atributo.

La quinta y última de los Nodoss es Yuti Ra, nativa de la tribu de Plata y radical en su idea de mantener la supremacía de la tribu de Plata, lo que la lleva a demostrar extrema crueldad. Su Nodoss, Cerberus (si, el Can Cerbero que guarda las puertas del Hades) es capaz de generar trombas gravitacionales que absorben todo en su camino cual agujeros negros siendo tremendamente destructiva, su atributo, al parecer, es el vacío.

Y detrás de la pugna de los Nodoss están las propias razas que los manipulan, los humanos, dispersos entre las estrellas, juntan fuerzas para recuperar su mundo natal y derrotar a la tribu plateada, aunque su tecnología está aún demasiado por debajo.

Pese a lo anteriormente mencionado, la humanidad en esta serie ha llegado ya a un estado en el que se han desarrollado poderes telepáticos y de teletransportación personal, tal como la Princesa Deyanira, capaz de leer cualquier mente a su alrededor y de seguir rastros mentales a través del vacío cuántico (teniendo una sensibilidad tal que no puede permanecer cerca de un hombre porque el impacto de sus pensamientos la desmayaría, y para su protección posee su propio cuerpo de asistentes-médicos-amazonas encabezadas por Aneesha), Iolaus (si, el compañero de Heracles) líder de los caballeros Yunos, escuadra de pilotos que sirven a bordo del Argonauta y sus hermanas Tail y Mail (con capacidades telekinéticas).

Asimismo, se demuestra un elevado grado de desarrollo de las Inteligencias Artificiales, que tal como se ve, son capaces de tomar decisiones propias como en el caso del Ordenador de la Argonauta, simplemente B, asesorado por el veterano Capitán Mobead, padre de Iolaus.

Y sin embargo, en una situación tan aparentemente apremiante siempre existen quienes buscan aprovechar la situación para sus propios intereses y estos son los dos hermanos de Deyanira, Atalantes (por Atalanta) y Meleagros (por el héroe griego del mismo nombre) quienes no pasan de ser el pálido reflejo de un líder.

Frente a esto, tenemos a la tribu de plata, superiores, conscientes de su superioridad hasta la arrogancia, pero manifiestan una aversión a las emociones que los hace endebles, teniendo que descargarlas en otro para poder mantener su equilibrio (este otro es una especia de guía espiritual llamada Purome −o Prome− Ou, cuyo hermano Peato es lugarteniente del ya mencionado Rome Ro) y cuya racionalidad los hace escuchar, pese a su aparente supremacía.

La calidad de la animación es bastante buena, con una muy aceptable combinación de animación tradicional y gráficos por computadora. En esta conviven varios tipos de diseño mecánico (encargado a Ken Ootsuka, Naohiro Washio y Yoshiki Kuga), los de los humanos, que se acercan al estilo de mecha más clásico (naves de guerra, armaduras de combate) el de la tribu de plata, que se reduce a sus naves generadas por escudos Hedron y que pese a ello son formidables en el combate, y los Nodoss, en los que formas cibernéticas y orgánicas se combinan, dándoles una apariencia más bien monstruosa antes que simplemente artificial, en este sentido se balancea bien el aspecto gráfico.

El diseño de personajes, realizado por Hisashi Hirai, hace una tajante diferencia entre los personajes adultos y jóvenes, siendo los primeros más bien de complexión muy delgada y formas andróginas (Age, Deyanira, Tail, Mail) y los claramente adultos, de formas más definidas (como Purome Ou, El capitán Mobead o la voluptuosa Nilval Nephew, colega de este último) con algunos en la línea que los separa (Iolaus, los hermanos de Deyanira).

El guión y la dirección, a cargo de Toshimasa Suzuki, se centran en la narrativa antes que en los detalles tecnológicos o sociales, de modo que sabemos sólo lo suficiente de las partes en conflicto y los hechos relevantes se van soltando de a pocos, en la medida que los personajes van creciendo en su empeño, Age, por ejemplo, asume plena consciencia de su lucha y su vínculo con Deyanira. Cambios parecidos ocurren al interior de los otros Nodoss. Aunque no es esto lo más destacable, sino las escenas de combate en el espacio, de excelente factura y que, muy probablemente, estén entre lo mejor que nos haya dado el anime en lo que a Space Opera respecta, a la altura de clásicos como La leyenda de los Héroes Galácticos.

En resumen, una serie veloz, de desarrollo ágil y acción constante y que dejará satisfecho tanto a los fanáticos más proclives a la acción trepidante como a los que prefieren ver una historia con trasfondo y significado.

© Isaac Robles; 30-05-08.

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Julio 2008

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