
Robert J. Sawyer,
conocido generalmente por ser el decano de la ciencia-ficción
Canadiense y a la vez una maquina de publicar libros no debería
necesitar introducción. Pero les daremos una. Sawyer comenzó a
atraernos en el año 2000 con
El Cálculo de Dios,
una novela sobre una alienígena que un buen día aparece en un museo
y entre otras cosas fascina al científico que se encuentra con ella
en su conversación sobre la existencia de Dios. En el 2002, Sawyer
ganó el Premio Hugo por Mejor Novela gracias a Homínidos, una
novela sobre neandertales en una Tierra paralela.
Las novelas de Sawyer tienden a tratar temas más bien contemporáneos
y aunque nunca escapa de la controversia, su aproximación nunca es
menos que justa. Más aun –como nuestra entrevista lo prueba- el es
un verdadero mensch.
En la siguiente entrevista en la que se habla de todo, conducida vía
e-mail, Sawyer habla con el blog de Science Fiction Quarterly sobre
el estado de las cosas en el género de la ciencia-ficción, su
particular aproximación hacia el arte de la escritura, y lo que
deberíamos estar leyendo en vez de todas esas novelas de Star Trek.
SFQ: Sentimos de algún modo que (y por mucho), los aficionados a
la ciencia-ficción están frustrados con el actual estado del género (en
el sentido literario). Quizás a lo mejor, estamos tan solo proyectando
nuestras propias insatisfacciones. ¿Que es lo que sientes? ¿Han pasado
los días dorados del género, o tan solo estamos satisfechos con los
clásicos que tenemos.?
Sawyer: Es irónico, puesto
que la ciencia-ficción se supone que sea un género que vea en el futuro.
La mayoría de los aficionados preferirían leer nuevos libros en el
universo de Dune
que cualquier cosa moderna, y el nuevo nombre rompeventas que ha
emergido hasta ahora en la CF de este milenio es
John Scalzi, quien es un escritor
que se desempeña dentro de los esquemas de
Heinlein. Dicho esto, por
los estándares literarios modernos, la mayoría de la CF de la edad de
oro es ilegible, mientras que el mejor trabajo alguna vez hecho en la
historia del campo se hace ahora mismo. Es como las series de TV: tu
puedes pensar con orgullo sobre las series de tu juventud, pero de ahí a
ver Tres son Multitud o The Brady Bunch hoy en día es más
bien una experiencia dolorosa. Si, los creadores de Curb Your
Enthusiasm y Arrested Development y la versión británica
original de The Office se sientan en los hombros de todos
aquellos que los precedieron, pero el trabajo actual es el más
interesante, en las comedias de situación y en la CF.
SFQ: ¿Cuáles son los elementos que en su opinión constituyen la
ciencia-ficción de calidad?
Sawyer: Mi propia receta para la
ciencia-ficción es combinar lo íntimamente humano con lo increíblemente
cósmico. Demasiado a menudo, este campo nos ha dado lo ultimo pero no lo
propio y; libros como
Cita con Rama
carecen de personajes y aún así los aficionados le dieron el Hugo y el
Nébula diciendo que era el mejor libro de 1973 y probablemente lo era.
Lo mejor del género justo ahora es que un excelente número de escritores
están luchando por unir el corazón con la mente, y nos dan libros que en
verdad cumplen el pesado viejo cliché proclamado por décadas de que la
CF tiene una forma única de examinar la condición humana. No fue en 1970
con Tau Cero de Poul
Anderson; fue en 2005 con Spin de
Robert Charles Wilson.
Ambos libros exploran la noción de humanos que ven al universo envejecer
en una escala de billones de años como observadores pasivos, pero la
dimensión humana es totalmente diferente. Claro que para darle a
Anderson un poco de crédito, quizás haya tenido tan sólo 60,000 palabras
con las cuales trabajar, lo que era la extensión de un libro típico de
CF entonces; el de Wilson es 2.5 veces más largo.
SFQ:
Una de las cosas en las que estamos
interesados en explorar es lo que usted podría llamar el movimiento
humanista dentro de la ciencia-ficción. ¿Cómo se sitúa usted entre sus
contemporáneos al respecto? ¿Siente que hay una tendencia entre los
escritores de ciencia-ficción a moverse en una o en otra dirección?
Sawyer: Hay un espectro en la CF,
hay algo para todos los gustos. Estoy en uno de los extremos en términos
de accesibilidad. Tengo una enorme audiencia en la literatura mainstream
canadiense debido a ello; gente que no leerá otra cosa sino Rob Sawyer.
Al otro lado del espectro están personas como
Charles Stross y
Greg Egan,
quienes escriben para los enamorados de la CIENCIA-ficción; su material
es impenetrable si no tienes una base sólida en ciencias y el haber
leído lo que el género ha estado produciendo hasta ahora. Dicho eso no
creo estar dando una absolución a nadie en el sentido de sentido de la
maravilla. Estoy orgulloso de poder decir que tengo más novelas
publicadas en forma de serial en
Analog a lo
largo de la carrera editorial de 30 años de Stanley Schmidt que nadie
más, y no entras ahí sin presionar los botones clásicos de la CF. Por
supuesto que hay un espectro político en la CF, conmigo y
Kim Stanley
Robinson a la izquierda y un montón de gente que escribe cosas para
militares a la derecha. En el lado de la izquierda, nosotros escribimos
sobre el corazón humano en conflicto consigo mismo; en el lado de la
derecha escuchas pura defensa del honor, ¡como si el honor fuese algo
que pudieran quitarte!
SFQ:
Vivimos en un mundo post-Potter en el
cual la mayoría de la gente asocia la ciencia-ficción con las obras para
niños hechas por autores como J.K. Rowling y Philip Pullman. Más aún,
siempre ha habido una tendencia a asociar la ciencia-ficción con un
público juvenil. ¿A quién o que percibe como la cara pública de la
ciencia-ficción y a quien o que desearía ocupando ese lugar?
Sawyer: No hay cara pública de la
CF en los Estados Unidos; eso es parte del problema. Piensen al
respecto, en los años 19’60, Arthur
C. Clarke podía sentarse al lado de Walter Cronkite comentando las
misiones espaciales. Ahora nadie en el campo −ni siquiera Clarke en
persona− tiene ese poder. El autor que está allí afuera en el ojo del
público y hablándole al Congreso es
Michael Crichton, y el
es un autor anti ciencia-ficción. Por fortuna para nosotros, la mayoría
de las personas no piensan que su trabajo sea CF. Y con respecto a quien
debería enfrentarse al público, bueno, en Canadá soy yo; de hecho la
última semana el periódico económico Canadiense
Quill & Quire me nombró
una de las 30 "más influyentes, innovadoras y simplemente más poderosas
personas en las publicaciones Canadienses"; fui uno de tan solo tres
autores que llegó a esa lista. En su artículo sobre mi persona, me
llamaron la cara pública del género en mi país. El mensaje que trato de
dar, en charlas, en publicaciones, en la radio y en entrevistas en TV; y
a través del ejemplo de mis propios libros es que la CF tiene algo que
ofrecer a una audiencia muy amplia; y que tiene una firme base en la
realidad; que es relevante al aquí-y-ahora y que puede dar obras de
calidad.
SFQ:
Estamos buscando como inyectar al
género algo de su viejo espíritu a la vez que seguir viendo hacia el
futuro. ¿Qué deberíamos hacer? ¿Cómo podemos ayudar?
Sawyer: Escriban buenos libros. La
mayoría de aficionados a la CF, yo mismo incluido, se volvieron
escritores de CF porque no veían suficientes libros en los estantes que
quisieran leer y les gustara a la hora de leer. Y si no quieres
escribir, al menos vota con tu dinero: cuando algo bueno y nuevo venga
−un Paolo Bacigalupi
o un Tobias Buckell− compra
esos libros en vez de alguna novela de
Star Trek:
The Next Generation.
SFQ:
La comunidad de ciencia-ficción es un
grupo históricamente cerrado y aislado en el mejor de los casos. Este
hecho ha, por supuesto, tanto contribuido y dañado su reputación ante la
recepción de sus trabajos. ¿Alguna vez se ha sentido particularmente
cercado por los límites del género y sus aficionados?
Sawyer: Oh, ocasionalmente, desde
luego. Pero estoy en una mejor posición que la mayoría de mis colegas
debido a esta doble vida que llevo como un escritor del género en los
EEUU y un escritor de bestsellers mainstream en Canadá. Nunca he visto a
los lectores de CF acobardarse con respecto a los temas que toco,
incluyendo el discutir el racismo, la evolución contra el creacionismo,
el debate sobre el aborto, la biología de la violación y otros temas
escabrosos, pero los editores a su vez me imponen estructuras que
encuentro frustrantes. Por mi parte las ignoro y escribo lo que quiero
escribir, confiando que habrá suficientes lectores que estarán
dispuestos a seguirme.
SFQ:
¿Cuál es su proyecto actual?
Sawyer: Acabo de terminar el primer
volumen de una nueva trilogía sobre la World Wide Web ganando
autoconciencia y la relación que la humanidad debe desarrollar ante eso.
Los tres libros se llaman Wake, Watch, y Wonder, hacienda de esta la
trilogía "WWW". Estaba cansándome de trabajos de CF en los cuales la
emergencia de la inteligencia artificial se trataba como algo por seguro
pero los autores o bien la hacían aparecer mágicamente fuera de escena,
o la mostraban de una manera totalmente irreal. Ya he alcanzado el punto
en el que estoy recibiendo retroalimentación en el manuscrito del primer
volumen de la mano de expertos, y estoy muy complacido, que científicos
de la computación y teóricos cognitivos estén dándome la razón en lo que
hice. Ha sido la cosa más larga que he escrito pero creo que realmente
expresé lo que quería decir. El primer volumen, Wake, estará listo para
la primavera del 2009.
SFQ:
¿Que lee en la actualidad en términos
de libros y blogs?
Sawyer: No leo muchos blogs;
simplemente no tengo el tiempo. Leo los LiveJournals de unos pocos
amigos, pero solo a nivel personal, es decir que mantengo el contacto
con aquellos que son importantes para mi pero con los que no me veo muy
a menudo. Los sitios web que visito con frecuencia incluyen
SF Scope y
New Scientist. Con respecto a que
libros estoy leyendo estoy en las páginas finales de
El
Alienista de Caleb Carr, una novela sobre un asesino en serie
Victoriano y el psiquiatra –el alienista del título- que lo persigue. A
continuación en la cola: la última novela del
Sector General de James
White, solo por el placer de disfrutarla. Y en no ficción leo montones
de libros de teoría de juegos y los orígenes evolutivos de la ética y la
moral, cosas como esa para la base de la trilogía de "WWW". Oh, y un
libro llamado Cagney & Lacey & Me, por Barney Rosenzweig, el
productor de ese programa; es una mirada interna fascinante y muy
cándida a como funcionan los productores de televisión.
SFQ:
Es un mundo de revolucionarios en
estos días. ¿Diría que sus políticas personales influencian su trabajo?
Sawyer: Por completo, pero
recuerden que soy un Canadiense. Se suele decir que la razón por la que
los EE.UU. nunca anexarán Canadá es porque eso significaría importar 35
millones de Demócratas. ¿Por qué razón en este planeta habría hecho todo
en vano por casi 30 años −mi primera venta de una obra de CF fue en
1979− para conseguir un púlpito desde el cual predicar y no usarlo?
Michael Crichton no
siente ningún asco al hacerlo,
Charles Dickens
y H.G. Wells
tampoco lo hacían, y mucho menos
Heinlein. Sin importar
donde estés en el espectro político, tienes que reconocer que el mundo
está en problemas, y la ciencia-ficción es uno de los pocos lugares
donde se puede hablar sobre cambiar el mundo; por supuesto que la
política del autor va a influenciar en ello.
SFQ:
Tras 17 novelas, ¿alguna vez ha
sentido el deseo de intentar algo diferente? ¿Quizás alguna ficción
realista?
Sawyer: Intento algo diferente en
cada libro. El personaje principal de mi última novela,
Rollback, fue un hombre
de 87 años; el personaje principal de mi nueva novela, Wake, es
una chica ciega de 15 años. Es difícil pensar en dos personajes más
diferentes. Y pienso que las escenas de los personajes viéndolos
funcionar funcionan muy bien como ficción realista. La ciencia-ficción
me deja escribir romance, acción, aventura, misterio, filosofía y mucho
más; ¿porque debería moverme a un campo que está interesado más en la
forma que el contenido cuando tengo un campo de juegos que no solo
permite, sino que facilita ambos?
SFQ:
¿Quienes son las nuevas jóvenes
estrellas del género de los que deberíamos estar pendientes?
Sawyer: Edito una línea de libros
de ciencia-ficción para la casa editorial Canadiense Red Deer Press,
parte de Fitzhenry & Whiteside; el sello se llama Robert J. Sawyer Books,
lo que fue su idea, no la mía. Pero en ese rol, he sido capaz de
publicar a la gente que pienso son lo último de lo último y lo mejor de
lo mejor. Publiqué la primera colección de relatos cortos de
Karl Schroeder, el es
claramente una nueva superestrella de la CF Hard. También hice lo mismo
con la última novela de Matthew
Hughes, The Commons; acaba de ser elegido para los Nébula
debido a un fragmento de ese libro.
Marcos
Donnelly y
Nick DiChario, ambos del norte de Nueva York, son dos de los mejores
escritores en el campo; he publicado la segunda novella de Marcos,
Letters from the Flesh, y las dos primeras novelas de Nick, A
Small and Remarkable Life y la pronto a ser publicada Valley of
Day-Glo; esos tipos son realmente estilistas brillantes en su prosa,
por no hablar de su capacidad para la sátira.
SFQ:
El rumor dice que usted es un
verdadero mensch. ¿Alguna vez ha invitado a un aficionado a beber?
Sawyer: Seguro, aunque esto no es
algo de lo que hable a menudo. Pero puesto que preguntan:
Heinlein dijo que no
puedes cobrar el dinero; solo gastarlo, por lo tanto lo hago. Estaba en
una pequeñísima convención de CF donde las suites oficiales cobraban por
bebidas ligeras; así pues le doy al barman cien dólares y le digo que
las bebidas corren por mi cuenta hasta que se acaben, y nos tomó hasta
la tarde del Domingo hacerlo. Hace unas pocas semanas, lancé una de mis
ocasionales fiestas abiertas para el fandom de ciencia-ficción de
Toronto en mi casa; tuvimos como 100 invitados, y gaste tan solo $ 600
en comida y bebida para todos ellos. De hecho regresé de la convención
de Arisia sobre SF en Boston, y en cada comida ahí, alguien y a veces
muchas personas terminaron pagando por mi. Y −veamos−, bien, hace
algunos años cuando estaba en la fiesta de la noche anterior a Ad Astra,
la convención anual de CF de Toronto y oí que alguien se sentía triste
porque se iba a perder la convención; no podía pagar los $ 40 o lo que
demonios costase la membresía. Nunca había visto a ese tipo en mi vida,
pero encontré al tesorero y se la conseguí en ese mismo lugar. He sido
muy, muy afortunado en esta profesión y recuerdo de manera vívida lo que
es no tener dinero. Y después de todo, ¿dónde estaríamos los escritores
de ciencia-ficción sin lectores de ciencia-ficción?
©
Science Fiction
Quarterly
(Entrevista
por: Glover Wright & Ben Heller)
Traducción para Velero 25: Daniel Mejía
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