Caleidoscopio, es
una sección que busca reseñar novelas, antologías y relatos
de un modo rápido y breve que permita al lector tener una idea de lo
que puede encontrar.
El objetivo es cubrir un espectro amplio de obras de CF con un
mínimo de rigurosidad. Quedan cordialmente invitados a colaborar.
Universo de locos
(Frederic Brown)
En esta entrañable novela, ya clásica para los conocedores de la C-F,
Brown trata de todo un poco: el pulp de antaño, la space-opera clásica,
los universos paralelos, pero sobre todo es una auténtica novela sobre
sentido de la maravilla y choque cultural, entre un hombre que se ha
aficionado toda su vida a la C-F, y un mundo…que la vive. Entre los
momentos memorables que se puede extraer a esta joya están los
encuentros del pobre Keith Winton con los monstruos monstruosos que
salpican esta novela, o su primer viaje al espacio, por no mencionar el
*ejem, ejem* duelo romántico con el imbatible Dopelle.
Salomas del espacio (Raphael A. Laffety.)
Raphael Alosyius Lafferty era a la Nueva Ola de C-F de los ’60 lo que
Robert Sheckley fue a los tiempos clásicos en lo que respecta al campo
del humor y la irreverencia. En estos cantos épicos de la Era Espacial,
se trata a la space-opera con una mordacidad y crueldad como no se ha
visto desde Bill, Héroe Galáctico. Sigan con nosotros las aventuras del
“poderoso” Roadstrum y su alegre tripulación en su viaje de diez años
desde las estrellas a la Tierra (lo adivinaron, aquí se burlan a
rajatabla de La Odisea), con personajes tan únicos como la hurí
Margaret (la gitana que ya apareciera en Visiones Peligrosas, muy a
pesar del desprevenido lector) que es más…vieja que Eva. Si revisan la
obra de Lafferty, notarán que muchas de sus obras (grandes en concepción
y desarrollo) están aun sin editar en español. Y que muchas de ellas de
hecho siguen en el horno a pesar de que el autor está muerto. Así pues,
¿qué esperan señores editores para redescubrir a este genio ante el
público hispanohablante?
Pícnic en paraíso (Joanna Russ)
Jo-Jo Russ es una de esas auténticas luchadoras a favor de la militancia
activa de las mujeres en cualquier campo, aún (y sobre todo) en la C-F.
En esta novella, como la llamarían los gringos, esta un maravilloso
personaje femenino tridimensional: Alyx, procedente del remoto pasado ya
olvidado de la Tierra, sola ante un mundo futuro banal y vago que no se
hace el esfuerzo de entenderla ¿Creen que a ella eso le importa? ¡Claro
que no! Alyx es una mujer hecha y derecha que puede desempeñarse
competentemente en cualquier escenario tan bien como una mujer moderna,
sin importar que venga de la antigüedad o de la cuarta Dimensión. Es una
protagonista, y por lo tanto está hecha de manera real, no como ciertas
princesitas guerreras semilésbicas…
Cacería interplanetaria (Arthur K. Barnes)
¡Y eso que me entero recién que este es parte de una duología!
continuado por Interplanetary Huntress, este tomo en particular, narra
las aventuras de la intrépida cazadora interplanetaria, Gerry Carlye, y
su fiel tripulación que irían al parecer hasta el infierno por ella, en
su constante búsqueda de nuevas y extrañas formas de vida a lo largo y
ancho del Sistema Solar…de uno de esos Sistemas Solares de antaño donde
se podía pescar en Venus y ver nevar en Marte; ya saben, de aquellos
donde la vida bullía en la ingenuidad astronómica del ser humano de los
’50 antes del inicio de la Era Espacial. Honremos pues ese ingenuo
pasado, leyendo las excitantes aventuras de nuestra heroína y a ver si
alguien edita la continuación…
Mecasmo (John T. Sladek)
En esta, su primera novela, Sladek trata sobre la estupidez del American
Way of Life como tantos escritores de los ’60 lo hacían (y por fortuna
lo siguen haciendo), con una premisa ingeniosa. La creación de máquinas
Von Neumann que se salen de control y que bajo el diabólico control del
Doctor Toto Smilax, un personaje que parece escapado de algún pulp de
los ’20; auspiciado como no, por el no menos inteligente ejercito de los
USA (y no crean que esto es una sátira, no como va a ser) comienzan a
poner patas arriba el mundo entero de una manera que parece sacada de
Casino Royale (la única versión válida, claro está, la de Peter Sellers
y Orson Wells).
Los clanes de la luna alfana (Philip K. Dick)
Quien mejor que un loco escapado del manicomio como Dick para narrar la
vida de un grupo de colonos en un lejano sistema solar (aparentemente
Alfa Centauro)
locos de remate escapados de un manicomio galáctico, a quienes la Tierra
quiere “reinsertar” en la sociedad “normal” de nuevo. Pero, ¿qué es ser
normal en una novela de Philip K. Dick? Como Chuck Rittersdorf, su mujer
Mary, el simulacro Daniel Mageboon y el fungo procedente de Ganímedes,
Lord Running Clam descubrirán, muy a su pesar, ser un cuerdo en un mundo
de locos no te hace el tuerto en el país de los ciegos. Ni mucho menos.
Por el tiempo (Robert Silverberg)
Pocas veces se ha visto un estudio tan a fondo sobre el viaje en el
tiempo a partir del viejo cliché de hacer turismo cronal. En solo
doscientas páginas, el autor te narra todos los tipos de paradojas y
situaciones dignas de la Ley de Murphy que se puedan dar en un negocio
de ese tipo. Cuando Judson Daniel Elliott III decidió meterse a Guía
Temporal, no sabía en que se metía, definitivamente no. A pesar de tener
algunas de las mujeres más sensuales como la Emperatriz bizantina
Teodosia a su disposición, de tener riquezas almacenadas en el pasado y
un empleo asegurado en el futuro, no tiene ni la más mínima idea de cómo
por un clavo va a perder su reino…y su continuidad en el espacio-tiempo.
El palacio de la eternidad (Bob Shaw)
Shaw era un excelente escritor de novelas de space-opera, como lo
demuestra en la siguiente obra: en medio de una cruel guerra
interestelar, que la Humanidad está perdiendo, un hombre en el momento
de su muerte, recibe una increíble epifanía: la inmortalidad es posible.
Y si creen que con eso les revelo toda la novela, están equivocados, eso
solo es el comienzo de una increíble aventura que abarca espacio y
tiempo, rebasa la muerte misma y profetiza el salto del ser humano al
siguiente nivel. Todo en menos de 300 páginas. Ahora eso es concisión y
economía, Mr. Simmons, con sus Íliones y Olimpos…No se pierdan la
asombrosa travesía de Mack Tavernor —nuestro héroe—, que es todo menos
el típico superhombre estelar, pero que lo será…de un modo muy diferente
al que esperan…
El proyecto del hombre lobo (Clifford D. Simak)
A partir de una idea simple pero ingeniosa, Simak arma una compleja
trama bizantina con resultados poco menos que de una experiencia
oceánica. En esta novelita, complemento ocasional de
Maxwell al Cuadrado,
ya comentado en esta página nos encontramos con un superhombre atípico:
Andrew Blake, que no sabe quien es en verdad, no sabe que hace en la
Tierra cuando debería estar en las estrellas, y puede que algo haya
vuelto con él, algo que lo hace víctima de la discriminación, el miedo y
la persecución por parte del público. Pero puede que en su soledad de
vagabundo cósmico encuentre un igual, un complemento y compañero a su
suplicio y en ello encuentre su verdadera misión y la redención.
La marcha del borracho (Frederik Pohl)
También conocida como Los Inmortales en español, esta ingeniosa
novelita nos da eso precisamente: al grupo más vil, cruel, amoral y
despreciable de inmortales que la CF ha imaginado en mucho tiempo,
porque, si fueras inmortal, ¿qué te importarían las vidas de los
mortales que has de descartar para tu mezquino interés de la eternidad?
Cuando el profesor Cornut de una prestigiosa universidad del futuro se
encuentra forzado a suicidarse una y otra vez, todo por seguir una
peligrosa línea de investigación, a la larga se verá confrontando a este
grupo de inmorales inmortales y sus planes para un genocidio mundial al
mejor estilo de las X-Files. ¿Podrá detenerlos? ¡Lean la novela para
saberlo!
© Daniel Mejía; 25-10-07.
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