ENTREVISTA A JOHN KESSEL Y JAMES PATRICK KELLY

El autor ganador de CF ganador del Premio Hugo James Patrick Kelly nació en 1951 en Mineola, N. Y., y comenzó a publicar en 1975. Sus historias frecuentemente aparecen en Asimov’s Science Fiction, donde también tiene una columna de no-ficción sobre la internet llamada “En la red.” Su novela corta Burn, fue  finalista del Premio Hugo y está disponible gratis en línea tanto como texto como en formato de podcast. Aunque ha escrito novelas, incluyendo Wildfire y Freedom Beach (con John Kessel como co-autor), es básicamente conocido por su ficción corta, la mayor parte de la cual ha sido recolectada en dos asombrosas colecciones Think like a dinosaur and other stories y Strange but not a stranger. Actualmente enseña en el programa MFA Stonecoast de escritura creativa en la Universidad del Sur de Maine.

Autor de CF, editor y docente, John Kessel nació en 1950 en Buffalo, N.Y. Actualmente reside en Raleigh, Carolina del Norte, donde enseña literatura norteamericana, ciencia ficción, fantasía y escritura de ficción en la Universidad estatal de Carolina del Norte. Sus novelas incluyen Good News from Outer Space y Corrupting Dr. Nice. Su ficción ha sido premiada con el Premio Nebula, el Premio Theodore Sturgeon Memorial y el Premio James Tiptree Jr. También es uno de los organizadores del taller de escritura de Sycamore Hill para escritores profesionales de CF.

Science Fiction Weekly entrevistó a Kelly y a Kessel via e-mail en Mayo del 2006.

SFW: Su nueva antología, Feeling Very Strange, intenta dar una definición y un canon para la ficción del tipo slipstream ¿Qué lo inspiró a armar un libro así?.
Kessel: He estado interesado en la ficción que sobrepasa los géneros por un largo tiempo, y he intentado hacer algo en esa línea. Desde que el ensayo de Bruce Sterling en 1989 le dio un nuevo nombre a tal ficción, me he preguntado si podría convertirse en una forma reconocible. Una cosa que quería hacer en la antología era mostrar a algunos de los escritores no asociados normalmente con la CF o la fantasía que están colaborando en este libro. Poniendo algunas de sus historias junto a otras de escritores usualmente asociados a literatura de género, como Howard Waldrop y Ted Chiang, espero que podamos ver que es lo que la ficción de tipo slipstream podría ser. Aunque parte de mi objeta al tratar de tomar la magia que estos escritores pergeñan y convertirla en un género mundano, otra parte de mí no tendría reparos en ver un anaquel de “Slipstream” en cada tienda de libros. Podríamos debatir cuales libros pertenecen allí y cuales no deberían en absoluto ser permitidos.

Kelly: Estoy de acuerdo con John, pero casi siempre estoy de acuerdo con él, sin embargo, no era como si alguno de nosotros despertase una mañana y pensara, “Oye, debemos tratar de explicar una de las más inexplicables clases de escritura jamás inventadas.” La idea para este libro comenzó con nuestro editor presciente, Jacob Weisman en Tachyon Publications, quien pensó que era el momento para un intento serio para entender al Slipstream reuniendo historias de algunos de sus practicantes mejor logrados. Se acercó a nosotros con esa idea y nos dejó decidir el como proceder y a quien pedirle que estuviese en el libro. Nos encargamos después de eso.

SFW: Entonces, ¿Qué es el Slipstream de todos modos?
Kelly: Señalamos el punto en nuestra introducción que el Slipstream no es realmente un género por el momento y quizás nunca lo sea. Lo que es, en nuestra opinión. Es un efecto literario —de la misma manera que el horror o la comedia son efectos literarios logrados por muchos tipos de historias disimiles. ¿Cuál es ese efecto? Tomamos prestado el término Disonancia Cognoscitiva de los psicólogos. Cuando se nos presentan dos cogniciones contradictorias —impresiones, sentimientos, creencias— experimentamos una disonancia cognoscitiva, algo así como una disconformidad física que normalmente tratamos de calmar discontinuando una de las cogniciones como falsa o ilusoria y promoviendo la otra como realidad. Pero en algunos casos no nos basta esta conveniente salida.

Pensamos que lo que las historias de Slipstream hacen es abrazar la disonancia cognoscitiva. F. Scott Fitzgerald dijo una vez que “La prueba de una inteligencia de primera clase es la habilidad de sostener dos ideas contradictorias en mente al mismo tiempo y retener aun la habilidad de funcionar.” Creemos que tal habilidad es necesaria para liar con la vida en el siglo XXI y que estas historias que nos piden la habilidad para ello son una expresión del Zeitgeist. ¿Es realmente necesaria una respuesta definitiva a si un electrón es una onda o una partícula? ¿Por qué? Quizás sea tiempo para hacer espacio para la incertidumbre en la ficción contemporánea, incluso si las historias te hacen sentir muy extraño. El Slipstream puede usar técnicas metaficticias para alejarnos de la realidad consensuada, pueden reescribir la historia, pueden juntar diferentes géneros o estilos. Pero ese es el punto, tal como lo vemos. El Slipstream no tiene reglas, sólo tiene resultados.

Kessel: Una de las cosas de las que me he llegado a percatar acerca de esta es cuan frecuentemente las historias de este tipo se sienten como parábolas. “The Little Magic Shop” comienza como una parodia o reconstrucción de los muchos cuentos tradicionales acerca de las tiendas de magia y pactos con el diablo. Entonces al final se vuelve en una alegoría acerca de la ficción fantástico como arte vs. los deseos de los editores de convertirlo en una mercancía. El personaje principal salva al anticuado propietario de la tienda de magia y lo lleva al mundo contemporáneo, la forma en que escritores como Bruce Sterling buscan atraer a la ciencia ficción lejos de sus añejas tradiciones y la hacen enfrentar el siglo XXI. Me gusta esta doble naturaleza del Slipstream. Las historias de este tipo siempre me parecen estar haciendo más de una cosa a la vez.

La otra impresión que me da es cuan frecuentemente son divertidas. Esta es una de las cosas que siempre me gustaron sobre Kafka —la primera cosa que piensas de él es que es terriblemente sombrío. Pero hay humor negro en todas partes de su trabajo. Ese humor está en historias de Slipstream tales como “Sea Oak” o “Biographical Notes to A Discourse on the Nature of Causality, with Air-planes by Benjamín Rosenbaum” o “Bright Morning

Una historia debe dar delicia, placer y misterio. Debe llegar a cosas a las que no se pueden llegar de ningún otro modo. Ponemos una cita de Kafka en la cubierta del libro: “Una historia debe ser una hacha para romper el mar congelado en nosotros.”

SFW: ¿De dónde vino el Slipstream, y por qué piensas que es tan prevalerte (y relevante) hoy?
Kessel: Creo que el punto de Jim sobre la disonancia cognoscitiva es parte de la razón de que sea común hoy. Mucha gente siente que el mundo no tiene sentido de acuerdo a las estructuras que sosteníamos en el siglo 20. Quizás nunca ha tenido sentido, para una persona de una cierta sensibilidad; ha habido historias individuales que se acercan al Slipstream durante mucho tiempo, escritores tales como Franz Kafka, Jorge Luis Borges y Shirley Jackson fuera de género alguno, por no mencionar a algunos de los llamados escritores-de-género como Damon Knight, Barry Malzberg y Fritz Leiber.

Kelly: Suscribo lo anterior. Pero si.

SFW: Para poner un ejemplo del libro “El infierno es la ausencia de Dios” de Ted Chiang —¿qué hace a una historia slipstream? Esa historia es sobre todo fantasía; ¿qué la hace slipstream y no fantasía solamente?
Kessel: La mayoría del Slipstram es esencialmente fantástico— no se trata de esconder o aminorar el elemento fantástico, o deslizar un dragón o una sirena dentro de lo que, de otro modo, sería una historia de ficción literaria común y corriente. El tema va más bien por el lado del tratamiento que le vas a dar a ese elemento. Para mí, no puedes separar al Slipstream de la “fantasía” de amplio espectro solamente basados en si es abiertamente fantástico. Lo que hace a la historia de Ted un Slipstream es que evade las estructuras narrativas normales —o quizás se las arregla para volver a las de viejo cuño. Por ejemplo, esta es una novela corta sin una sola línea de diálogo en ella. La gente no hace eso en la ficción convencional. Adopta el llamado “Punto de vista de Dios” más común a un cuento o una parábola. Apropiadamente, la historia es acerca del punto de vista divino de la existencia humana, tomando como literalmente cierta la visión teológica calvinista del universo, ofrece consecuencias físicas medibles de las manifestaciones espirituales, y en el curso de tomarlas seriamente nos muestra la naturaleza inhumana (y descarnada) de tal visión. Leyéndolo, eres atrapado entre el absurdo del universo que presente y su absoluta realidad mundana.

Kelly: Ted tenía dudas cuando le dijimos que queríamos la historia para el libro. Habíamos hablado con él acerca del proyecto en términos generales, así que él supo de que se trataba antes de que le pidiéramos la historia. Seguro, puede pensar que es una fantasía, pero un tema central para mí es ¿cómo que otra fantasía es? ¿En qué tradición está incluida? Una de las razones de que “El Infierno es la ausencia de Dios” haya recibido tal aclamación es que, como señala John, en muchos niveles es distinta a cualquier otra historia ¿eso la hace un slipstream?

Creemos que si. Pero si no, dígannos que lo es.

SFW: Todas las historias en el libro son reimpresiones, excepto la historia de M. Rickert “You have never been here” la cual aparece aquí por primera vez ¿Cómo fue que llegaron a incluir esta historia en el libro?
Kelly: No había estado rastreando la carrera de Mary Rickert de ningún modo organizado hasta hace poco, aunque había leído un par de sus historias y me gustaron bastante. Cuando ella se inscribió en Sycamore Hill en 2005, saqué varios años de F&SF de los anaqueles y me envicié con sus narraciones. Pueden experimentar la misma emoción comprando su nueva colección, Map of dreams de Goleen Gryphon Press. De todos modos, pude ver inmediatamente que era alguien a quien había que incluir en Feeling very strange. Pero ¿qué con esa historia?

Debo admitir que no fui capaz de seguir “You Have Never Been Here” cuando la leí por primera vez. No entrega sus secretos a una inspección en curso, pero sugiere fantasmalmente. Cuando acordamos incluir “Biographical Notes to A Discourse on the Nature of Causality, with Air-planes by Benjamín Rosenbaum”, en el libro, pensé que estábamos bastante actuales. “Discourse…” salió en el 2004. Pero si la memoria funciona, fue John quien sugirió que quizás deberíamos pedirle a Mary esta maravillosa historia para señalar que Slipstream no es una colección de mariposas que estábamos exhibiendo en una urna en el museo de las difuntas escuelas literarias, sino un movimiento que aún está ganando impulso.

Esta es también la razón por la que incluimos grandes pedazos de comentarios y argumentos acerca del Slipstream del blog de David Moles, en el cual algunos escritores que esperamos sean las estrellas de pasado mañana, han escrito.

Kessel: La historia de M. Rickert me noqueó cuando la vi en el taller de Sycamore Hill en el verano del 2005. No estábamos buscando originales, pero mientras el libro tomaba forma nos parecía que la historia de Mary era slipstream quintaesencial. Es tanto claramente escrita como profundamente desorientadora. No se acomoda dentro de cualquier categoría simple. Por momentos parece ser una historia racional narrada desde el punto de vista de un loco. Exactamente cuando crees que ya la tienes por comprendida, da un giro a la izquierda que no se siente arbitrario. Esta historia me hace sentir muy extraño.

SFW: Los antologadores colocan frecuentemente un mayor significado a las historias que abren y cierran sus antologías –esto es, esos espacios están reservados para las dos mejores historias en el libro. ¿Por qué escogieron abrir con el cuento de Carol EmshwillerAl” y cerrar con el cuento de M. Rickert “You have never been Here” ¿Eran las mas Slipstream del libro? Si es así, ¿por qué?
Kessel: Carol Emshwiller fue una de las escritoras en la que estuvimos de acuerdo desde el principio que estaría en este libro. Ha estado escribiendo historias que entran en esta definición desde los 1960s y antes de ello. Creo que es significativo que, aunque haya sido publicada en revistas de CF y Fantasía desde los 1950s, sólo ha llegado a ser ampliamente apreciada (y a ganar premios grandes) en los 1990s y 2000s. Estaba más allá de la curva, sus historias eran formas distorsionadamente juguetonas ya desde “El sexo y/o Mr. Morrison” en visiones peligrosas.

Como dije anteriormente, realmente me gusta la historia de Rickert. También, se sentía bien poner la historia más antigua en el libro primero y la inédita al final, aunque supongo que lo podríamos haber invertido para lograr un efecto análogo.

Kelly: Como John, también admiro la forma en la que ambas historias invitan a un intenso escrutinio y luego se retuercen bajo él, tomando la forma de algo que ni el más astuto lector hubiese sido capaz de predecir desde los párrafos de apertura, y algunas veces incluso de los penúltimos. Para mí, esta es una de las estrategias estéticas que separan al escritor de slipstream del de fantasía. Cuando termino muchas historias de slipstream, me siento frecuentemente presionado a declarar con certeza que otros resultados podrían haber sido posibles, mientras me sentiría engañado si no tuviera un basto entendimiento de la ecología de posibilidades al final de una historia de fantasía. Estoy bastante satisfecho por la conclusión de ambas historias, aunque llegué a las últimas frases en una balsa de preguntas sin respuesta. Pero déjame proponer un experimento mental. Digamos que fuese el Dios editor del Imperio Slipstream y pudiera convencer a Carol y a Mary a escribir una página más para terminar sus historias ¿cómo se verían esas páginas?

No tengo idea

Cuando comenzamos este proyecto, los tres escritores que pensé absoluta, positivamente que tenían que estar en el libro eran Carol Emshwiller, Kelly Link y Karen Fowler. Con sólo estas tres habían literalmente docenas de historias que podríamos haber escogido. Pero como John señala, había una oportunidad con Carol para incluir a una de las fuentes del slipstream en la New Age. Recuerdo haber estado ojeando a través del Best of Orbit por progenitores potenciales, releyendo “Al” y sabiendo de inmediato que había saltado al tope de mi lista.

John ya ha usado la palabra “q” para la historia de Mary (um… quintaesencial) así que no la repetiré aquí. Lo que diré es que creo que Mary es una escritora que tiene años y años de sorprendente trabajo por delante, y estoy complacido si al poner su historia en un lugar de honor puedo traerle la gran atención que merece

SFW: De entre todas las historias en esta antología ¿Cuál de todas crees que encapsula lo que significa ser del slipstream?
Kelly: Bueno, voy a esquivar esa pregunta, si no te importa, porque creo que postula 1) que hay algo así como un ideal platónico de lo que debería ser una historia de slipstream, y 2) que alguna de las historias en la colección es la más cercana a es ideal. Y 3) que yo como editor tengo alguna lista especial que me permite clasificar historias en la escala Slipstream. Desde que creemos que el Slipstream es más un efecto literario que un verdadero género, lo que realmente preguntas es cual de estas historias me hizo sentir más extraño. Es como preguntar ¿cuál es la más divertida: el Huckleberry Finn de Twain, el Catch-22 de Heller o La conjura de los necios de Toole? O ¿Cuál inspira el mayor horror: El Frankenstein de Shellet, El Corazón de las Tinieblas de Conrad o Miseria de King?

Habiendo dicho esto, aun estoy tratando de acomodar mi mente a “Sea Oak” de George Saunders y “The Specialist Hat” de Kelly Link. Y “Al” Y…

Kessel: No sé si pueda escoger una. El Slipstream no es sólo una clase de historia, mas que un efecto que puede ser generado dentro de un grupo de tipos de historia relacionadas. Pero si quieres un título, iré com “Lieserl” de Karen  Joy Fowler. O “You have never been here” de Mary Rickert

SFW: Su Antología cubre un amplio espectro de ficción corta del Slipstream —¿cuáles son algunas de las mejores historias de Slipstream contadas en formato de novela?
Kessel: Antes de hablar de novelas, déjame agregar que, aunque intentamos cubrir un gran espectro, tuvimos que dejar un montón de grandes historias y autores fuera. De algún modo, hemos dejado de lado arbitrariamente a los autores no norteamericanos. Para la mayor parte consideramos autores de los cuales una substancial porción de su trabajo pudiera ser visto como slilpstream. Al final nos fue necesario dejar de lado a excelentes escritores tales como Rikki Ducornet, Jim Shepard, Terry Bison, Michael Swanwick, Eliot Finthusel, Richard Butner, Andy Duncan, Doug lain, Jay Lake, Ray Vukcevich, Molly Gloss, Barry Malzberg, Leslie What, Lucius Shepard y una docena de otros más considerando —incluyendo, contra las demandas de ego, a nosotros mismos.

Acerca de novelas, entonces. Una novela que leí que encaja en mi sentir del slipstream es The brief story of the dead de Kevin Brockheimer. ¿Libros más antiguos?: Was and 253 de Geoff Ryman. Tourists, de Lisa Goldstein. La última novela de Damon Knight, Humpty Dumpty: An Oval. En mi experiencia el verdadero sentir del slipstream viene a entrar en mayor medida en la ficción corta. La novela demanda más superestructura de trama y caracterización. No siento que el slipstream sea fundamentalmente sobre esos asuntos tan racionales.

Kelly: Estoy leyendo un borrador de la nueva novela de Eliot Finthusel Breakfast with the ones you love y la encuentro muy cercana al slipstream hasta ahora. Olympic Games de Leslie What, definitivamente. Jonathan Lethem me ha hecho probar el slipstream en formato de novela, por ejemplo, en Gun With Occasional Music. Pero estoy de acuerdo con John en esto: creo que mientras la población de lectores y escritores que recibe el slipstream aumente, los lectores demandarán novelas de slipstream y los escritores las escribirán.

Estamos sólo al principio.

© Science Fiction Weekly
(Entrevista por: John Joseph Adams)
Traducción para Velero 25 por: Isaac Robles
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