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Enseñar cursos de introducción a la C-F a
jóvenes no graduados les enfoca la mente maravillosamente bien, igual que
ser ahorcado. Aún en cortos seminarios, no hay espacio en el sílabo para los
teóricos profundos y los históricos genéricos. Mientras
Suvin y Malogren,
Rose y Franklin, Lefanu y Bukatman pueden hacer una lista de “Realidad
Recomendada”, yo creo que el foco central debe colocarse en los textos
ejemplares que sirven a diversos propósitos al mismo tiempo. Casi todos los
estudiantes que asistieron al curso de introducción de C-F tuvieron una
experiencia espectacular y deseaban más. Una clase típica en
DePauw (donde raramente tengo más
de 20 a 25 estudiantes en clase, por compasión) incluye estudiantes
especializados en C-F y aficionados, y muy pocas veces a especialistas en
literatura. Mi propósito es proveer textos de películas y de literatura que
satisfagan su ansiedad por fantasías extravagantes y las herramientas para
que puedan reflejarlas. Al final del curso, espero que mis estudiantes
puedan discutir ciertas ideas —la sublime e histórica innovación (novum), la
forma en que los extraterrestres se moldean en los terrícolas, los cambios
culturales reflejados en los cambios de género— y la unión en los momentos
específicos de los textos específicos. Por lo tanto, escojo mis textos no
solamente desde el significado histórico en la historia de C-F también por
su riqueza como modelos: de fantasía, de narrativa, de juegos del lenguaje y
de crítica social.
Algunos de los textos que uso son de Wells, “La
Máquina del Tiempo”, de Stapledon, “El Hacedor de Estrellas”, de
Zamyatin, “Nosotros”, de Orwell “1984”,
de Shelley “Frankenstein”, de Stevenson “El extraño caso del Dr. Jekyll y de
Mr. Hyde”, de Miller “Cántico para Leibowitz”, de Le Guin “La Mano Izquierda
de la Oscuridad” (y ocasionalmente “La Rueda del Cielo”), de Russ “El Hombre
Hembra”, de Dick “Una Mirada a la Oscuridad” (o “El Hombre en el Castillo”),
de Lem, “Solaris”,
de Strugatsky “Picnic en la Carretera” (y “Stalker” de Tarkovsky), de Gibson
“Neuromante”, de Tiptree “La Muchacha que Estaba Conectada”, de Watson
“Empotrados”, de Simmons “Hyperion”,
de Robinson “Marte Rojo”; así como otras películas aparte de la mencionada “Stalker”,
que incluyen “El Planeta Prohibido”, “La Cosa”, “Metrópolis” “2001”,
“Encuentros Cercanos del Tercer Tipo” y “E.T.”, “Alien”, “Blade Runner”, “Videódromo”,
“Terminador 1 y 2,” y otros imaginados al momento. La lista real varia de
año en año, dependiendo de la facilidad de conseguir los libros y de mis
propios intereses.
Debe ser evidente por esta lista que tomo la carretera “alta”. Hay pocos
textos aquí que tienen lo que
Bruce Sterling
llamaría “la virtud del género”. Todos están en el límite entre la ficción y
la alegoría o parábola literaria, y no tendría escrúpulos en incluirlos en
la lista “general” de trabajos de ficción. Quizás hay lugar para un curso
del género vital (desde pulp a riqueza cultural) en un currículum de artes
liberales. Pero la vida es corta y la mayor parte de los estudiantes no
tendrían la energía o el tiempo de leer trabajos serios de ninguna clase,
cuando dejen la escuela y tomen su lugar dentro de un grupo engranado a
trabajos esclavizantes por su salario. El tiempo para enseñar lo vital son
los cuatro años de estudios superiores. Mis textos de C-F deben introducir a
los estudiantes a las ideas importantes tanto filosóficas, sociales como
literarias, que no van a encontrar en ningún otro lado, dado el estado
contemporáneo de la educación superior.
En una primera sesión, le entrego a mis alumnos el siguiente panfleto:
¿QUÉ HACE QUE LA CIENCIA FICCIÓN SEA CIENCIA
FICCIÓN? (Algunas
hipótesis que pueden anotar)
-
Neologismos:
palabras inventadas, que se refieren a “nuevas realidades”
imaginarias.
-
Novum (o nova, del
Latín “cosas nuevas”): invenciones imaginarias, descubrimientos o
aplicaciones que pudieran haber cambiado el curso de la historia.
(Por ejemplo: salto hiperespecial, viaje en el tiempo, viaje más
veloz que la luz, clonación, interface neural a la computadora,
conciencia artificial, ciborgs.)
-
Extrapolación
histórica o futurismo histórico: explicaciones lógicas históricas
(explícitas o implícitas) de lo que hemos aprendido del autor en el
tiempo real presente hasta el futuro. Esto se aplica al desarrollo
de la tecnología, o de la sociedad, o de todo el asunto. El presente
se describe como la prehistoria del futuro. (En otras palabras, las
explicaciones sobrenaturales están fuera; así sería la descripción
de un mundo que no tiene conexión con la de los humanos en la
tierra.)
-
Oxymoron: en algún
lugar en el centro del relato hay una contradicción lógica pero
absurda, vista desde la perspectiva normal del sentido común. Este
oxymoron puede ser espectacularmente interesante. Algunos escritores
lo enfatizan y otros lo mantienen en segundo plano. (El más obvio es
el viaje en el tiempo; un universo alternativo es otro ejemplo).
-
Impertinencia
Científica (relacionado con oxymoron): los cuentos de C-F (aún
aquellos escritos por científicos escrupulosos) generalmente violan
leyes científicas conocidas en algún momento. El propósito no es el
de criticar el entendimiento científico actual (aún si se puede
poner en discusión), sino crear situaciones extrañas, sublimes,
cómicas o intrigantemente dramáticas y metafísicas.
-
Sublimes
cronotopías: chronotope viene de las palabras griegas por espacio y
tiempo. Una cronotopía es el “espacio-tiempo” literario donde las
cosas ficticias trabajan de acuerdo a sus propias leyes particulares
de tiempo y espacio. La C-F generalmente trata de describir una o
más cronotopías especiales que son maravillosamente extrañas y
traumáticas en forma vasta y poderosa (Por ejemplo: “Ciberespacio”,
“La Galaxia”, “el cerebro”, planetas extraterrestres, tierras
futuras.)
-
Parábola:
cualquiera que sea el contenido científico e histórico de
extrapolación en un cuento de C-F, se construye en forma de parábola
literaria. La ciencia y la tecnología son los vehículos para
escribir cuentos morales; y la moral puede tener algo que ver con la
ciencia y la tecnología pero no proviene de la ciencia y de la
tecnología.
No es mi costumbre
empezar mis cursos literarios con listas de categorías, pero las listas
en las clases de C-F son provechosas. Advierto a mis estudiantes que van
a encontrar muy pocos trabajos que tengan todas las Siete Bellezas, lo
que les deja considerable libertad para investigar los textos.
Estoy seguro de que las Siete Bellezas pueden ser criticadas. No forman
un sistema de categorías. No proveo explicaciones teoréticas para ellas
en mis clases. Es una lista pragmática que inspira a los estudiantes a
investigar jugando y refleja ciertos conceptos que merecen atención. ¿En
qué modo podría cambiar la historia el viaje en el tiempo? ¿Por qué el
ciberespacio de Gibson tiene una perspectiva sublime? ¿Por qué los
escritores de C-F (aún los científicos) violan las convenciones
científicas con júbilo? ¿Cuál es la conexión entre el lenguaje y la
forma en que la gente percibe el mundo?
De las Siete Bellezas hay, por el momento, poco desacuerdo sobre las
tres primeras. Aún si
Suvin ha roto completamente con la extrapolación, no es difícil de
mostrar que la extrapolación y la analogía están entrelazadas, como el
Este y el Oeste, la metonimia y la metáfora,
Balzac y
Stendhal, Miles y
Coltrane. Las extrapolaciones históricas se hacen a través de las
analogías. Sólo ciertos modelos de cambios históricos se usarán para
proyectar una línea de desarrollo en el futuro. Al contrario, la
analogía social histórica es una forma de modelar la proyección y de
diseñar una estructura hacia la otra, desde un espacio tiempo al otro.
Mientras no existe una situación concreta con objetos sociales y códigos
significativos, la analogía asume que el lector imagina el mismo proceso
a través del cual los objetos de su realidad se vuelven los del mundo
análogo. Cuando el entorno es aislado de la realidad del lector, los
objetos pierden su significado social y ganan “magia”, y cualidades
esenciales putativas no históricas. Más pura es la analogía, más cerca
está a la fantasía (por ejemplo: lo menos extrapolar).
Oximoron y la impertinencia científica pueden tener alguna
justificación. Eric Rabkin y, más recientemente, Timo Siivonen han
deducido que existe algo inherentemente oximorónico en la ciencia
ficción —que mezcla las categorías básicas sociales, culturales y
ontológicas como la cosa más natural. En el término más simple, la C-F
asume que todos los aspectos de la experiencia pueden ser comprendidos
eventualmente y también manipulados por las mentes humanas que operan
según reglas “racionales.” La racionalidad putativa no es la
racionalidad del presente ya que (gracias a las ambiciones humanísticas
de la ciencia) uno de las expectativas fundamentales desde el punto de
vista de la iluminación científica en el mundo es que la mente del ser
humano puede expandirse mientras se desarrolla su conocimiento y sus
poderes de manipulación. Esta expansión podría ser completamente
racional en el futuro, con términos de limitación de conciencia, aunque
puede parecer paradójico, oximorónico o absurdo.
Algunos de los textos de C-F juegan con estas ideas en un nivel temático
(como cuando los “hombres” se vuelven “dioses”) mientras otros asumen
que este es el medio básico de la C-F y lo usan para crear mundos
detalladamente oximorónicos (como el ciberpunk).
La impertinencia científica es quizás la única categoría que no he visto
elaborada en otro lugar, aún si se encuentra implícita en muchos
trabajos de escritores y de críticos.
Se asume que la C-F es inherentemente y esencialmente lúdica, y por lo
tanto no científica, que la meta del escritor de C-F es la de jugar con
conceptos científicos y lógicos pero en una forma que mantenga la
libertad del escritor (y del lector) fuera de un universo material. La
C-F en tiras cómicas es inherentemente impertinente. Es difícil llamar
sátiras a las grandes obras de dibujos de C-F, ya que la burla se hace a
expensas de una ficción realista o casi realista, (como la C-F) que usa
formas de narrativa justificada tanto lógica como científicamente. Todas
las explicaciones científicas sobre el fenómeno de C-F son formas
inspiradas en las habladurías, aún si son explicaciones sublimes y poco
expresivas como las anotaciones del comunicado en “Cronopaisaje” de
Benford, o
los nanotelos Teilhardianos de “Música en la Sangre” de
Bear. La
privilegiada popularidad de los científicos locos, de los genios
inventores, de los interlocutores de extraterrestres inteligentes es un
aviso de que la ciencia practicada por nuestros científicos normalmente
es pertinente pero es aburrida.
Las cronotopías sublimes son lo más idéntico de lo que
Delany llama
para-espaciales. Yo agrego a la idea de
Delany sólo
un punto, que en la C-F, las cronotopías están relacionadas con el
espacio común y comparten un sentido tiempo y espacio material,
inmanente y relativamente burgués. Como el espacio común está descrito
en la forma de evocar lugares familiares aún en términos opresivos y
confinantes, la cronotopía para-espacial se describe en términos
sublimes. Esta sublimidad es obvia frecuentemente y física, pero puede
ser también conceptual en la concretización de ciertos conocimientos
filosóficos.
La categoría final de parábola, también es bastante obvia, aún si
algunas personas pueden no estar de acuerdo con la importancia que se
les da (lo que es verdad en todos los puntos referidos). Incluirla como
última, no necesariamente implica que es la esencia de la C-F ni la más
importante e inclusiva de las categorías.
Ninguna de estas categorías es específica de la C-F, excepto quizás el
novum. Sin embargo, la producción socialista de novelas, especialmente
en la variedad stalinista, usa la tecnología novum como un cambio
histórico no en términos de C-F, por lo que un dique o un dínamo pueden
tener el mismo rol que una máquina del tiempo o una nave espacial
interestelar. Por lo demás, en algunas situaciones, básicamente en
aparatos de C-F que se consideran verdadera ciencia, los ejemplos más
extremos son los de
Lysenkoismo,
un motivo agradablemente ridiculizado por los hermanos
Strugatsky, pero anunciado en la sátira de
Swift en la
Royal Society.
Bibliografía
-
Darko Suvin, "Goodbye
to Extrapolation," SFS 22:301, #66, July 1995.
-
Eric Rabkin, "Undecideability
and Oxymoronism," Fiction 2000, ed. George Slusser and Tom Shippey (Athens:
U Georgia P), 262-78; Timo Siivonen, "Cyborgs and Generic Oxymorons:
The Body and Technology in William Gibson's Cyberspace Trilogy," SFS
23:227-44, #69, July 1996.
-
Samuel R. Delany.
Silent Interviews (Hanover, NH: University Press of New England,
1994), 168.
©
Istvan Csicsery-Ronay, Jr.
The Seven Beauties of Science Fiction
Tomado de: Science Fiction Studies #70, Vol. 23, Part 3, Nov. 1996
Traducción: Adriana Alarco
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