Caleidoscopio, es
una sección que busca reseñar novelas, antologías y relatos
de un modo rápido y breve que permita al lector tener una idea de lo
que puede encontrar.
El objetivo es cubrir un espectro amplio de obras de CF con un
mínimo de rigurosidad. Quedan cordialmente invitados a colaborar.
Orbita ilimitada
(Poul
Anderson)
Este es el primer volumen de la historia futura de la colonia extrasolar
de Rustum. No se asusten. Anderson no era un autor que eternizara sus
series (como Gordy Dickson, Keith Laumer o Fred Saberhagen), solo es
parte de una duología. En este tomo vemos a una Tierra decadente que
necesita expandirse a las estrellas para asegurarse que su legado como
civilización continuará. A través de cuadros dramáticos como la casi
destrucción de la nave líder por un fenómeno cósmico y la posterior
difícil colonización de un planeta que no esta hecho para el ser humano,
Anderson saca lo mejor de sus personajes, siempre en conflicto contra el
medio…pero eso si, triunfantes.
Nave de esclavos (Frederik Pohl)
En esta novela, Pohl juega al Dr. Dolittle de manera cienciaficcionera;
y nos presenta, además, un interesante conflicto entre Oriente y
Occidente, en una forma que ni Bush Jr., ni sus acólitos podrían prever.
Con su típico buen humor y sentido del sarcasmo, nos muestra que a veces
lo mejor no es la Mutua Destrucción Asegurada (la famosa MAD con la que
nos amenazaron por décadas la URSS y los EEUU), sino la cooperación ante
un tercer factor desconocido que amenaza a ambos bandos, pero no por
maldad, sino por incomprensión.
2010 (Arthur C. Clarke)
Sigo prefiriendo la película de Peter Hyams, ante este aburrido libro,
donde no pasa nada. Básicamente unos rusos y unos americanos se van a
Júpiter, ven al Monolito, toman notas, Júpiter se vuelve un nuevo Sol,
KABOOM!, David Bowman se comporta como un dios idiota y las cosas se
quedan en tablas hasta el 20 001 o más. En cambio, en el filme, se evita
una absurda guerra nuclear entre ambas superpotencias cuando los
creadores de los Monolitos deciden usar su poder y demostrar a sus
“hijos” (los humanos), lo inútiles que son sus pequeñas guerras y
ejércitos ante una poderosa organización cósmica con el poder de llevar
vida a donde no la hay (la luna joviana de Europa) para continuar la
difusión de la inteligencia en el universo. Total, ustedes deciden cual
versión les gustó más.
Las sirenas de Titán (Kurt Vonnegut)
Sarcástico, irónico, agudo, mordaz, cruel. Así es Vonnegut en esta
disparatada opera espaciotemporal donde la predeterminación y el libre
albedrío chocan rabiosamente, y donde los estúpidos heredarán la Tierra.
Sigan las aventuras y desventuras de Malachi Constant, inicialmente uno
de los hombres más ricos del mundo, luego soldado del “Glorioso” (*ejem,
ejem*) Ejército Marciano, luego naufrago en el planeta Mercurio, y por
los cuatro costados, víctima de las absurdas manipulaciones de Winston
Niles Ruumford y del trafalmadoreano Salo. Pero no se preocupen por su
suerte; alguien allá arriba lo quiere.
Muñecos cósmicos (Philip K. Dick)
Hay Dicks buenos y Dicks totalmente deleznables como este. Aquí vemos un
episodio menor de la guerra cósmica entre dos Dioses. Ormazd y Ahriman,
los dioses persas de la luz y la oscuridad respectivamente, y una nada
memorable novela de terror mediocre sobre las vidas que son destruidas
en un pequeño pueblo americano del centro por este conflicto. Sin
embargo, para los que quieran entender mejor la exégesis pseudo-gnóstica
de “Valis”, leyendo esta novelita pueden entender las raíces del alocado
pensamiento de Dick.
Vikingo espacial (H. Beam Piper)
Estamos ante un episodio importante de la historia de la serie
Terranofutura de Piper, que comienza su cronología con el principio de
la Era Atómica, incluye obras tales como el cuento “Omnilingual”,
la antología “Ministerio del Espacio” y la novela “Encuentro
en Zarathustra” y expresa el auge y la caída de los imperios
terrícolas a lo largo de la galaxia. En esta obra, el noble renegado del
planeta feudal Gram, Lucas Trask, tendrá la responsabilidad de defender
la civilización ante aquellos que buscan destruirla con su demagogia. Es
en si una obra llena de acción aunque por lo demás no resalta mucho si
no se entiende el contexto en el que fue escrita y el mundo al que
pertenece. No sugiero leer el resto de la serie en español porque esta
demasiado espaciada en su contexto histórico (aunque joyas como “Omnilingual”
son cuentos que todo aficionado a la CF debe leer al menos una vez en su
vida). Una reedición de alguna casa editorial de prestigio de toda la
saga sería agradecida, para gozar de una obra, aunque no memorable, si
entretenida.
Capitán del espacio (Murray Leinster)
Una space-opera disfrutable pero no por eso memorable. Solo un episodio
más de un futuro que aún puede ser en medio del mar de estrellas que es
la galaxia (¡no se pierdan el final sorpresa!)
Metrópolis (Thea Von Harbou)
El libro en si es una oda al humanismo y a la tolerancia. En un futuro
que pudo ser y que ahora no es, la Máquina y el Capital esclavizan al
Hombre debido a la ambición desproporcionada de un magnate (Joh
Fredersen). Cuando su hijo Freder y la cristiana María inicien
indirectamente la rebelión contra el sistema, se pondrá a prueba lo
mejor y lo peor de los habitantes de la Metrópolis del título.
Desgraciadamente, se que la autora se paso a las filas del nazismo, lo
que demuestra descarnadamente que aún las personas con las mejores
intenciones van al infierno.
Computer conection (Alfred Bester)
Bester, en su típica pirotecnia, entrega una novela potente, llena de
promesas que no alcanza por desgracia todo su potencial ¿Por qué? Porque
se queda corta en su ejecución frente a las premisas que prometía.
Bester nunca fue un hombre de tochos, pero si lo hubiera sido, habría
sido uno de los novelistas más brillantes de todos los tiempos.
Simplemente este libro daba para al menos dos o tres continuaciones o
precuelas, pero claro, eso fue antes que la CF se volviera un mercado de
pulgas y cualquier adefesio saliera publicado. Diviértanse leyendo las
desventuras del inmortal (e inmoral) Hombre Molecular Guig Curzon; de su
variopinto grupo de amigos muy especiales; de la rebelde y maniaca
Extrocomputadora, del alienígena pícaro y adorable Guiños y de los
enigmáticos Crionautas.
Radio libre Albemuth (Philip K. Dick)
¡Vaya! Otro Dick para este mes, ¡y uno de los mejores! Al narrar sobre
el mundo que Amacaballo Fat atisba en una película en “Valis”, Dick nos
introduce en la historia secreta del mundo, tanto arcana como reciente,
a la vez que nos muestra como el Sueño Americano puede ser una pesadilla
cuando se lo propone. Como las tiranías y los poderosos aplastan al
hombre pequeño. Pero sobre todo, sobre como nunca perder la esperanza,
como el Reino de Dios se hace en esta vida y no en la otra, no con rezos
o rituales, sino con acciones desinteresadas y valientes de personas
buenas, quienes se opondrán a la tiranía. Y como Dios es más que Amor,
es Sabiduría y Comprensión, y no necesita perdonarnos de nuestros
pecados porque todos somos inocentes ante Sus ojos.
Un mundo fuera del tiempo (Larry Niven)
El primer tomo de la trilogía del Estado, pero una excelente novela
autoconclusiva en si misma. A través de imágenes poco menos que
astronómicas (viajes a hoyos negros o terraformación del Sistema Solar a
largo plazo), Niven nos narra la peculiar odisea de cuerposiclo (“corpsicle”
en el original) Jotabe Corbell, expuesto a IAs dementes, inmortales
bárbaros o estados tiránicos a más no poder en un futuro cada vez más
lejano y siempre lleno de sorpresas e inesperados giros de tuerca. Si
quieren leer el segundo tomo de la saga (autoconclusivo también) léanse
“Los Árboles Integrales”; estoy seguro que ambas obras no les
decepcionarán.
La muerte del caos (Joanna Russ)
Russ es una escritora extraña; sus obras están impregnadas de un
feminismo potente y de ideas innovadoras. Esta novelita no es la
excepción. Narra como el explorador Jai Vedh se vuelve un superhombre
mental al entrar en contacto con los nativos humanos de un planeta
lejano, pero sobre todo narra como gana control y responsabilidad sobre
su poder, a través de un oscuro viaje iniciático de regreso a su Tierra
natal, donde su nueva condición lo transformará un paria, solo para
hacer el siguiente salto en la evolución del ser humano.
El hijo del hombre (Robert
Silverberg)
En esta novela se nos narra un futuro hermoso, poético y, sin embargo,
por momentos siniestro y tanático. Un humano normal —Clay— despierta en
medio de un mundo habitado por seres semidivinos —como Hanmmer, Quoi y
Mal— y a través de una serie de ritos y pruebas dignos de Hércules,
llega a conocer el verdadero significado del Amor, el
Autodesprendimiento y el Sacrificio. Conste que este libro fue escrito
en la edad dorada del autor, de modo que rezuma deliciosamente erudición
y poesía por los cuatro costados. Realmente en cuadros tan poderosos
como el encuentro con los sabios Quoi o los aterradores Devoradores, o
las descripciones de los terribles lugares, se muestra el verdadero
potencial de la CF cuando se lo propone.
© Daniel Mejía; 26-11-07.
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