BITIMAGEN: SANA AVE DONCELLA

No cabe dudar sobre el aporte de Don Maitz a los géneros de nuestra predilección, un torrente de trabajos extraordinarios ha brotado de sus instrumentos de dibujo durante más de 20 años, aunque su carrera empezó en una empresa de publicaciones en Nueva York terminó por conquistar el mundo. Actualmente se le considera uno de los mayores maestros y expositores artísticos, que continúa creando dibujos prodigiosos, y aún le queda tiempo para seguir produciendo a Captain Morgan Spiced Rum. Extiende su aura creativa sobre carátulas de libros, carteles, revistas, tarjetas, álbumes, impresiones de edición limitado, rompecabezas y salvapantallas de computadora. Ganador en dos ocasiones del Premio Hugo, y también triunfador en la Convención de Fantasía Mundial, logró una medalla de plata Howard y el certificado del mérito de la Sociedad de ilustradores de Nueva York, sus pares le han concedido diez premios Chesley. Ha estado incluido en las exposiciones presentadas por el 25 aniversario de la NASA, en el New Britain Museum of American Art, en el atrio de Park Avenue y el Planetario Hayden en New York City. Sus lista de clientes incluye a Joseph Seagrams & Sons, Bell Telephone, Kodak, The National Geographic Society, Bantam Doubleday Dell, Warner Books, Ballantine Del Rey, Harper Collins y Penguin USA.

La gama de sus obras abarca tantos y variados campos temáticos que un registro apresurado será suficiente para aproximarnos a sus intereses, desde un partido de básquet entre humanos y aliens hasta Batman enfrentándose a Catwoman encontraremos en su pinacoteca, exquisitas composiciones de monstruos con aliento épico, piratas y naves espaciales, hechiceros y naufragios, unicornios y princesas, mitos vivientes y caballeros acerados, hechizos y ultrabellas mujeres, combates y caricaturas, pero recalco que en especial carátulas de libros de nuestros autores de CF y fantasía preferidos (destacan las tres dedicadas a Cyteen o las dos de Heavy Time de C.J. Cherryh, las cuatro de Urth de Gene Wolfe o las que ilustran las series de Imperio, Bardo o Man in His Word).

Cuando expresa su pasión, a la soltura de trazo, a la composición cuidadosa y a la combinación permanente de antinomias agrega la ironía (en algunos momentos lindando con e sarcasmo) y el humor se desparrama, los colores destellan en una paleta tan vívida y esplendorosa que casi podemos palparlos y siempre gozar con ellos (aunque se refieran a horrorosas criaturas o momentos de riesgo). Al observarlos uno siente que ha captado la esencia de los relatos o del registro que ilustra con una pasmosa capacidad. Muchos rincones artísticos le brindan cobertura; Aumania, Galleleo, Skanlon, Camarilla, Kijkkunst, Mrugala, Fao.lv, Moon Shadow, Imagenetion, etc., explorándolas he conseguido armar mi propia selección de dibujos, les recomiendo visitarlos. En esta ocasión pasaré directamente a comentar la imagen elegida:
 

Sana la Ave-Doncella, la mujer más hermosa del mundo, surge enmarcada por columnas de vagas reminiscencias clásicas, al fondo minaretes de estilo morisco y cúpulas de aire oriental, mientras un resplandor crepuscular llena el instante y comprendemos que se trata de un momento mágico, de transformación, ella que no se sabe observada por Hasan — protagonista de la novela homónima narrada por Piers Anthony y que transcurre en la época de Simbad — oculto tras la otomana, parece utilizar su poder para emplumar su cuerpo y convertir sus brazos en alas, y lo logra sin extraviar un ápice de su feminidad. Hasan al presenciar su secreto obtendrá poder y quizás surja el amor. El dibujo se despliega en una terraza elevada con piscina rodeada de palmas, lo cual implica lujo y molicie; la cabeza de una ciconiforme incursiona en el extremo izquierdo del cuadro señalando costumbres y animales semi-domésticos ahora desaparecidos.

La disposición de los elementos es primordial para lograr el efecto buscado, por eso el autor traza una diagonal significativa que se extiende desde el pie zurdo de Sana levemente apoyado en las baldosas hasta sus hermosas timoneras y remeras derechas, el tercio superior es sólo firmamento y pilastras, se abre al espacio para señalar cual es el sendero a recorrer. La mirada entre asombrada y reverente de Hasan contiene un poema en cada pupila... a pesar del ridículo bombín que se gasta. La impresionante figura de Sana, suave y mullida en el plumaje, brillante y mórbida en las carnes, embiste espléndida hacia el cielo al contraer sus músculos, expandir sus alas y concentrar la atención en el próximo vuelo, el flojel se aferra en cada curva del elegante torso y las torneadas piernas, la mixtura de elementos humanos y aviarios la adorna cual si su apetitoso cuerpo estuviera cubierto con polvo de perlas. También lleva una diadema de bosquejo adorable con rubí y penacho rojo, sujetando su endrina y frondosa cabellera que cae en guedejas furiosas sobre sus hombros. Una de sus piernas se flexiona elevándose para presentar el tesoro de sus muslos semiabiertos en un ángulo que deviene en parte tan integral de la lámina como su mirada fija en la lejanía. Dobla los codos para que broten las alas y parece reclinarse sobre la potencia de sus miembros alados, la cadera prominente y la nalga apenas vislumbrada dejan presumir su rotundez y redondez.
 

El plumón dúctil invita a la exploración y podemos imaginarnos los apasionados aleteos con que se rubricarán los hallazgos, la carne bronceada, el seno perfecto, los labios turgentes y el rostro hierático anuncian la inclusión de entusiastas secuencias de eventos e imágenes explícitas que esperan ser descubiertos en un porvenir muy cercano. Esbelta pero no frágil, curvilínea sin exceso, e indiscutiblemente de contornos finamente constituidos. Su sonrisa cuando se abra deberá ser luminosa, la frente arrebolada le encuadra los ojos carismáticos y radiantes. Pendientes de atractivo diseño cuelgan de sus lóbulos. Ron se coloca ligeramente ladeado frente a Sana para capturar completamente el barrido de su vuelo incipiente pero voluptuoso. La extraña luz solar baña su magnífica constitución, la textura aterciopelada del plumón invita a acariciarla y una canción de color y placer colma el lugar que reluce al unísono con el brillo que emana del organismo de Sana.

© Luís Bolaños; 28-02-07.

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"...invita a la exploración y podemos imaginarnos los apasionados aleteos con que se rubricarán los hallazgos, la carne bronceada, el seno perfecto, los labios turgentes y el rostro hierático anuncian la inclusión de entusiastas secuencias de eventos e imágenes explícitas que esperan ser descubiertos en un porvenir muy cercano. Esbelta pero no frágil, curvilínea sin exceso, e indiscutiblemente de contornos finamente constituidos. Su sonrisa cuando se abra deberá ser luminosa, la frente arrebolada le encuadra los ojos carismáticos y radiantes. Pendientes de atractivo diseño cuelgan de sus lóbulos. Ron se coloca ligeramente ladeado frente a Sana para capturar completamente el barrido de su vuelo incipiente pero voluptuoso. La extraña luz solar baña su magnífica constitución, la textura aterciopelada del plumón invita a acariciarla y una canción de color y placer..."

 

Marzo 2007

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