
La familia correspondiente al Primer
Paradigma Científico, el de la conciencia participativa animista y
representado por Euclídes, Aristóteles y Ptolomeo era la familia
extensa; la familia funcional al Segundo Paradigma Científico, el de la
conciencia alienada y esquizofrénica, desplegada inicialmente por
Newton, Descartes y Galileo y rematado brillantemente por Einstein,
Planck y Heisenberg fue la familia nuclear monogámica (recordemos que
hasta las obras de los clásicos marxistas y los manuales del "socialismo
realmente existente" la presentaban como la ideal). La familia del
Tercer Paradigma Científico, anunciado como holístico, ecológico,
diverso, integral, sinérgico, no estará expresada por una forma única,
ya que el orden forzado cuesta caro y las Teorías del Caos y de los
Sistemas Dinámicos Complejos así lo demuestran, la familia del tercer
milenio será entonces multiforme.
Revoluciones Copernicanas en cada una de las ciencias, desde la
lingüística hasta la biología pasando por la física y la cosmología
están sacudiendo hasta los cimientos y desmoronando el viejo mundo
conceptual del Segundo Paradigma. Tomemos un ejemplo de la cosmogonía:
la "materia y energía oscuras" invisibles, inubicables, imposibles de
medir y congregando entre el 9O y el 95% de toda lo existente en el
cosmos, explican la materia visible y luminosa, ya sea que se presente como
MACHOS, objetos masivos en la periferia de la galaxia ó como WIMPS:
lluvia de partículas que diseñan un telón de fondo sobre el cual
escenifican su papel las galaxias, estrellas, planetas, etcétera
correspondientes al 5 ó 10% restante. Si añadimos que en esa materia
luminosa, visible y minoritaria la vida aparece como un accidente
azaroso pero no arbitrario, ya que entropía y autopoiesis (o
autoorganización que surge del desorden en forma de orden por
fluctuaciones) son las dos caras de una misma moneda, podemos comprender
mejor cual es nuestro lugar en el universo y adoptar la humildad,
fraternidad, solidaridad y tolerancia que emanan de tales anonadantes
imágenes.
Reiteramos, numerosas crisis también recorren la estructura social y la
sacuden, las certidumbres se derrumban y el Segundo Paradigma (newtoniano-cartesiano)
que desde las ciencias intentaba dar cuenta de la realidad y ordenaba
nuestra existencia está en derrota desintegrándose y con él se desmorona
su versión de la familia: la nuclear. En apariencia, perfectamente
adaptada a un aparato productivo con ciertas características (maximización,
estandarización, homogenización, concentración, centralización
secuencialidad) pero estrujada y jaqueada por los acontecimientos, no
puede ya soportar las tensiones generadas desde distintos ángulos y que
la tironean sin pausa ni descanso, amenazando, tirar abajo sus andamios.
Sumidos sus miembros en el autoreproche agrediéndose y lacerándose,
desangrados por los pleitos cotidianos, culpabílizándose los varones por
su desempleo estructural (relacionado con la reorganización de la
empresa capitalista y las revoluciones tecnológicas en marcha,
fundamentalmente la robótica y la informática) o por recibir salarios
menores que su contraparte femenina, los matrimonios naufragan y los
protagonistas muchas veces ya no emergen con los pecios, se hunden
definitivamente.
Si una minoría fuese la afectada, podríamos cerrar los ojos y engañarnos
fingiendo que se trataba de fracasos individuales, más el malestar es
planetario y acosa multitudinariamente a todas las naciones. La crisis
de la familia nuclear está entonces ligada en lo fundamental a la
fractura del Segundo Paradigma y a la aparición de nuevos artilugios
tecnológicos como expresión del reemplazo de un aparato productivo y una
realidad industrial ya obsoletos por modalidades integradas con
elementos distintos y que ya no requieren del modelo antes funcional y
ahora desdeñado; el proceso seguirá demoliendo instituciones y
provocando una marejada de cambios, quizás hasta bien entrado el Siglo
XXI.
De acuerdo a los gestores del Segundo Paradigma, el universo era un
inmenso mecanismo de relojería (y nosotros animales mecánicos
identificados con sus engranajes y tornillos) donde el todo era igual a
la suma de las partes, la naturaleza estaba muerta e inanimada y
podíamos saquearla a placer sin responsabilizarnos de las acciones
ejecutadas para mayor gloria de la ganancia y la eficiencia económica,
eufemismo que escamoteaba la depredación inclemente de la biosfera. Su
tipo de familia no estaba diseñada para asumir los costos ecológicos, el
ahorro energético, lo alternativo, sino para aceptar la parafernalia de
artefactos y la oleada de mercancías inútiles y rutilantes que la
producción masiva y en serie arrojaba sobre ella, quebrando aún más sus
posibilidades de comunicación, aislando a sus protagonistas y
sumiéndolos en la angustia. Por instantes, pareciera que la laxitud y la
indiferencia en las relaciones, el desamor condimentado con fastfood, la
constante pugna por imponer criterios complaciendo a la dicotómica y
esquizoide epistemología básica del Segundo Paradigma, nos va a
arrollar, pero hay suficientes motivos para la esperanza, ya que el
alternativo Tercer Paradigma se empieza a expresar de múltiples maneras,
desde la terapia y la medicina (con la metáfora del Sistema Inmunológico
como segundo cerebro o segundo sistema de conocimiento de Valera), hasta
la aparición de una nueva conciencia ecológica (representada por la
Hipótesis Gaia de Lovelock o planeta viviente, que con osadía
imaginativa extiende Isaac Asimov en "Fundación y Tierra" a la
Hipótesis Galaxia, donde todo lo animado y lo inanimado está vivo por
sus relaciones de complementariedad) pasando por la asunción de una
nueva conciencia, una nueva arquitectura y un nuevo planeamiento urbano
y rural (manifestada en la Escalera de la Conciencia propuesta
por Ken Wilber para reencontrarnos con nosotros mismos, identificando
nuestro persona, cuerpo, medio ambiente, biosfera y cosmos en un Campo
Unificado de Conciencia).
Oscilamos y enganchados en el anzuelo de la realidad montado por el
Segundo Paradigma nos sumergimos con él y sino reaccionamos haciendo
nuestros los temas del mañana corremos el riesgo de desaparecer como
especie en un desastre ecológico y medioambiental de vastas
proporciones. Los informes de Goldsmith, Cousteau, Obasi, el Panel
Internacional para el Estudio de Cambio Climático Global, etc. así lo
demuestran. Sin embargo, más allá de nuestra voluntad una nueva
sociosfera se está formando en torno a nosotros y debemos asumirla, por
que ya moramos entre sus esplendorosas astillas.
La familia nuclear monogámica fue propulsada, extendida, idealizada en
el marco del Segundo Paradigma y por lo tanto se extinguirán juntos como
modelos dominantes; aunque es probable que se mantenga coexistiendo con
otras formas minoritariamente. Intentar paliar el temporal con
propuestas bien intencionadas, pero necias, para mantener la vigencia de
la familia nuclear, sólo hará con su contumacia por querer evadir el
Tercer Paradigma que empieza a plasmar su vigencia, más doloroso el
cambio. Los culpables no habrá que buscarlos en la música rock u otras,
la pornografía, el liberalismo sexual, el aborto, el feminismo, el
movimiento gay u otros fantasmas o razones, la familia nuclear está
signada por la agonía y desaparecerá como la expresión más importante de
las relaciones parentales, por que como cualquier otra forma social es
histórica, posee un periodo de vigencia articulado con el viejo
capitalismo, y aunque se mantenga incrustada en el cuerpo social ya no
tiene la antigua significación.
Una
investigación de Kellan & Ersminger & Turner identificaron 86
combinaciones diferentes de adultos en un barrio de negros pobres en
Chicago; un auténtico laberinto de relaciones de parentesco señalaba la
diversidad que adquiría la vida familiar: familia agregada y poligamia
económica, padres ausentes por motivos de trabajo e hijos educados por
extraños o mantenidos en guarderías, familia comandada solamente por una
mujer o un hombre, matrimonios de homosexuales con hijos adoptados o de
alguno de los miembros de la pareja —engendrado antes de escoger nueva
opción sexual—, comunas donde se educa a los niños y niñas
colectivamente y se ejercen cuidados por turnos, grupos de jubilados que
comparten espacios, diversiones, experiencias, sexo. Lo que trazará una
divisoria que favorezca algunas variantes sobre otras, se cocina
indudablemente en las Revoluciones Tecnológicas, difusión de la
informática y de la conciencia ecológica, reestructuración del capital,
organización del trabajo con retorno a las labores independientes y al
hogar como centro productor, uso del espacio y reconstitución de las
urbes a escala humana que broten del Tercer Paradigma. Lo anterior
reformula el esquema anterior pensado para la producción en serie y
demás características ya señaladas, que respondía a un poder
burocrático, a jerarquías sólidamente armadas, a una clara separación
entre hogar y fábrica (trabajo en general). Hoy, la Reingeniería nivela
las jerarquías, democratiza el proceso de trabajo (pero no la propiedad)
y disuelve la relación laboral ligada a un lugar determinado, ya que
mientras estemos conectados a la red de información podemos contribuir
con nuestro esfuerzo desde cualquier sitio (lo importante es tomar en
cuenta las tres C: calidad, cambio constante, cliente).
Si USA puede ser considerado un espejo donde se reflejen los cambios
anunciados por el Tercer Paradigma algunos datos para corroborarlo: Para
inicios de los 80' el modelo de familia nuclear en USA solo abarcaba el
7% de las parejas constituidas (la familia extensa, correspondiente al
Primer Paradigma, llegaba a 6%) viviendo el 93% fuera de la norma,
aunque para la familia nuclear se planifica y se presupuesta, se
construye y se concede apoyo institucional, ignorando una más vasta
realidad. Es cierto, que con las administraciones republicanas, sobre
todo con la ayuda y presencia de los fundamentalistas religiosos en la
primera de Reagan, pareció que la tendencia al desbande se detendría,
pero fueron vanas ilusiones; Ya desde la última década del siglo pasado, cuando en la TV aparece la familia
nuclear es para demostrar cuan ácida, cruda y cruel puede ser la
convivencia bajó sus parámetros (Matrimonio con hijos) o para
suministrar so capa de ambigua felicidad la preocupación por los nuevos
temas que acosan a los norteamericanos (Mejorando la casa); en
cierto modo elusivo, parecen normales en comparación, las familias con
hijos compartidos o adoptados (¿Quién manda a quién ó Quién es el
jefe?) y aún con presencia de sobrinos que extienden la categoría
familia (Paso a paso). Otro aspecto que resaltar consiste en que
el 20% de las familias u hogares están constituidas por un solo miembro.
Melrose Place con sus continuos virajes emocionales y de pareja,
soledades momentáneas, preocupación por la desgastante competítividad,
violencia soterrada, representa lo prolongado de esa "fase transitoria
de la existencia" donde sí se tienen hijos es tardíamente (recuérdese
que la tasa en muchos países del Norte Desarrollado es cercana a cero ó
negativa) o se vive una "cultura libre de hijos" hasta la vejez y la
muerte.
© Luís Bolaños; 2007
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