BARCOS EBRIOS:
ARTHUR RIMBAUD, EL POETA,
Y CORDWAINER SMITH, EL ESCRITOR DE CF

Los mecanismos de intertextualidad me fascinan, me deslumbran, me encantan con todo el poder que un texto puede tener para citar, aludir, homenajear, retomar, parodiar o reciclar otros textos. Me parece increíble imaginar a un autor pensando en el texto de otro autor, en los personajes, los temas, los escenarios, las peripecias creadas por otro en otro momento y en otro lugar y convirtiéndolos en el humus desde el que germinará su propia creación. Cada vez que descubro uno de estos maravillosos cruces siento una admiración y una gratitud inmensa por el autor o autora que ha retomado sus lecturas y me las ha entregado como plus de su propia obra.

Ojalá que este artículo que estoy a punto de escribir produzca un deslumbramiento parecido, ojalá sea una puerta a la CF para los poetas y lectores de poesía y una puerta a la poesía para los escritores y lectores de CF. Las referencias iniciales que aparecen en el cuento "El barco ebrio" de Cordwainer Smith al poema de Arthur Rimbaud son obvias: mismo título y personaje principal con nombre fonetizado: Artyr Rambó (pronunciación del francés Arthur Rimbaud y no nombre mal acentuado del personaje de Stallone.)

Leamos el poema: Barco Ebrio

A la maravilla que, les decía, me producen las relaciones intertextuales tenemos que sumar mi predilección hacia los temas relacionados con la lectura, la escritura y los procesos creativos. El poema "El barco ebrio" está plagado de metáforas sobre la creación poética: el poeta es un barco y a partir de allí podemos dejar que nuestra sensibilidad nos acerque a connotaciones alrededor del hecho de viajar, navegar, flotar, atravesar océanos, moverse con el viento, estar a merced de las olas. Fíjense que el poeta no elige para su metáfora la palabra "embarcación" o "nave" que podrían connotar algo más sofisticado tecnológicamente, algo con motor, con rutas programadas, con tripulación responsable; ni elige "bote" o "balsa" que podrían aportar ideas de libertad y desprendimiento de las costas y los puertos, pero también fragilidad e inestabilidad o indecisión. El poeta elige la palabra "barco" ("bateau" en francés, que se pronuncia "bató" y rima con Rimbaud, "Rambó"), le agrega como adjetivo "ebrio" y nos hace sentir el mareo de las olas, el ir y venir de la inconsciencia de una borrachera, pero también la elegancia de estar "ebrio" ("ivre" en francés) y no "borracho" que implicaría dejadez, abandono, indolencia.

Valga la aclaración de que todo esto que digo sobre metáforas y connotación es producto de mi propia y particular lectura, que no puede "medirse" la connotación de una palabra en términos objetivos y absolutos, pero que sí puedo yo, como lectora, igual que cualquiera de ustedes, como lectores, demostrar estas u otras ideas a partir del texto. Bueno, luego de la regresión correspondiente al lavado de mi conciencia, seguimos.

Los elementos de la naturaleza aparecen personificados (por eso están escritos con mayúsculas) y, yo diría, divinizados: los Ríos, el Mar y las Penínsulas, como deidades que se someten a la voluntad del poeta creador: "los Ríos me han llevado, libre, a donde quería" y "no conocieron nunca zafarrancho mayor". La tempestad, las olas, el agua verde son partidarias, cómplices del poeta-barco que se deja penetrar por ellas y no necesita de los faros, timones ni razón. Ellas "lavan" al poeta de vinos azules y vómitos: "Me baño inmerso en el Poema del Mar" (metáfora sobre metáfora que identifica al mar con un poema en el que el poeta puede bañarse y al Mar con un poeta que "escribe" todo eso que es su agua, sus olas, su fuerza.)

Reforzando estos sentidos, el poeta se describe como "casco ebrio de agua" e "eterno tejedor de quietudes azules". Los que ya han leído el cuento de Cordwainer Smith ¿están ya vislumbrando los equivalentes a estos elementos en la historia de Rambó? Me animaría a hipotetizar sobre cuál fue el verso de Rimbaud que le dio a Smith la idea para su cuento: el que identifica mar y cielo, islas y estrellas: "¡He visto archipiélagos siderales, con islas cuyo cielo en delirio se abre para el que boga". ¿Se acuerdan qué movimientos realiza Rambó en el cuento? ¿Se ve por qué Rambó parece nadar?

Anotemos un par de ideas más del poema antes de pasar al cuento:
En "¡En fin, mucho he llorado! El Alba es lastimosa.
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
áspero, el amor me hinchó de calmas ebrias.
¡Que mi quilla reviente! ¡Que me pierda en el mar!
" , veo la idea de lo difícil que es todo comienzo, todo inicio, toda situación nueva y desconocida. También aparece el amor como droga, como destrucción y el deseo de aniquilación del yo, el ansia de desaparecer como persona para unirse en comunión con el mundo.

Otro punto que nos será útil es el tema de la inocencia y la fragilidad como fortalezas: lo realmente poderoso es lo genuinamente inestable, modificable, tenue, flexible y no rígidamente establecido: "un niño, acurrucado en sus tristezas, suelta un barco leve cual mariposa de mayo." Y, finalmente, el poeta se declara incapacitado para enfrentar sistemas y organizaciones rígidas y autoritarias como la vida comercial y del trabajo ("Ya no puedo... usurparle su estela al barco algodonero"), el mundo político ("ni traspasar la gloria de banderas y flámulas") o la mirada moralizante o la crítica social ("ni nadar, ante el ojo horrible del pontón".)

Pasemos al cuento. El inicio a mí me parece de leyenda: la vida del protagonista es recordada "y nuestros hijos y sus hijos lo sabrán por siempre". Como yo conocía el poema y a su autor muy de cerca cuando leí por primera vez este cuento, no pude evitar pensar que era una velada referencia a la vida escandalosa y por eso muy famosa de Rimbaud, "contada mil veces y no creída otras tantas."

También movida por mi conocimiento del poema, me metí en el cuento dispuesta a encontrar la metáfora de la poesía. Pero no pude encontrarla inmediatamente: ¿Es la nave, es el cuerpo de Rambó o es Elízabeth misma? ¿Cuál es el elemento que representa a la búsqueda poética, a la creación artística? ¿La nave cuando leemos: "Ya que usábamos un cohete antiguo lo hicimos en regla, con la vieja, vieja escritura, letras misteriosas impresas en toda la máquina"? Es tentador decir que sí, que la nave es el equivalente del barco, pero ¿qué sería entonces el personaje en sí mismo, el Rambó que viaja con su propio cuerpo, no con la nave? Entonces, si el cuerpo de Rambó es el "barco", igual que lo es el poeta en el poema analizado, ¿qué simboliza la nave? ¿La vieja escritura? ¿La tradición poética? ¿Los códigos conocidos que serán rotos por la creación original de Rambó-Rimbaud? ¿Y Elízabeth? ¿Es, simplemente, la mujer a quien el protagonista ama? Si tomamos el cuento como arte poética, Elízabeth es la que mueve al personaje, la que está encerrada, torturada, presa e incomprendida y deber ser rescatada por su enamorado: "...regresó en busca de Elízabeth. La amaba." Para mí es tan directa la identificación mujer-poesía, amor-creación... Qué sé yo, ustedes pueden no coincidir... También se me ocurrió pensarlo en términos de medio y fin: digo: ¿la poesía-nave es un medio para llegar al amor-mujer como finalidad última? ¿O la nave es un artilugio que otros le imponen pero él descarta para llegar solamente con su cuerpo hasta la amada Poesía?

En "Rambó arrancaría el espacio mismo de sus goznes y dejaría esa nave atrás, tan sólo porque amaba a Elízabeth con tanto fervor, con tanta ferocidad", veo una alusión a la revolución que significó la poesía de Arthur Rimbaud dentro de la literatura francesa y universal. Por supuesto que los invito a leer vida y obra de este poeta, a investigar cómo abandonó la literatura, dejó de escribir, para vivir la poesía "físicamente", arriesgar el cuerpo y la vida ("Perdido. Sin nave ni rastros de nave") y no sólo la escritura. Tendríamos que tener aquí muy clara la diferencia entre Poesía y poema, entre Poesía y escritura. La Poesía se considera una entidad abstracta, con "vida propia" más allá de que sea escrita o no por los poetas (¿Se acuerdan de Bécquer y su "podrá no haber poetas pero siempre habrá Poesía"?). Los poetas malditos franceses, con Rimbaud a la cabeza, son famosos por identificar vida y poesía, por intentar vivir la Poesía además de escribirla y por dejar de escribirla (Arthur Rimbaud deja Europa para perderse en África) cuando cree no poder ir más allá de lo ya logrado.

El mismo deseo de desintegración corporal del yo, de unidad con el universo que veíamos más arriba en los versos del francés aparece en: "Esa parte es demasiado terrible, demasiado real, demasiado triste y maravillosa al concluir. Lo encontraron en la hierba. ¡Desnudo en la hierba, y nadie sabía de dónde había venido." Ideas que también pueden relacionarse con el abandono de las convenciones sociales y de los elementos "civilizados" conocidos que el poeta Rimbaud mostró en su vida y en su obra.

Cuando leo "Toda la energía del espacio (si tan sólo lo hubieran sabido) manaba de su cuerpo en formas nuevas", pienso en el poeta como descubridor de nuevas dimensiones, de nuevos espacios, y en la incomprensión de la que es víctima por parte de aquellos que, no siendo poetas (en el sentido de no vivir con Poesía) no pueden captar su esencia. Esto me lleva a mi hipótesis preferida (ojo que suelo encontrar argumentos para demostrarla en todos lados): El poeta como arquetipo humano es el explorador de nuevos espacios por excelencia, sus creaciones son testimonio de viajes incomprensibles por territorios desconocidos, aunque la palabra, aún la palabra poética y revolucionaria, pierda su capacidad de comunicar tales experiencias, su potencial de transmisora de conocimientos o emociones no alcanza porque ese conocimiento y esas emociones no pueden más que vivirse, vivirse físicamente, sin intervención del lenguaje, sin la mediación de construcciones lingüísticas o de las otras.

La idea del artista, del poeta como renovador de estructuras, como ruptura de esquemas que no es aceptado por los demás, aparece en el momento en que Rambó rasga la pared del hospital, muestra una puerta que no existía antes de él, construye una entrada que es "reparada" rápidamente por los responsables de mantener "todo como estaba". Miren como el sistema se apura a sostener lo conocido, lo aceptado, a eliminar "desperfectos" y "disrupciones": "El robot oyó que venían médicos, así que usó las manazas para devolver a la pared de acero su forma adecuada. Robots obreros o subpersonas terminarían la tarea más tarde, pero entre tanto era mejor poner en orden esa parte del edificio." (El subrayado, por supuesto, es mío e intenta ser redundante en mis afirmaciones.)

Viene, luego, la tortura y las propuestas de matar a Rambó, porque "sabe" o ha visto "más de lo debido", porque los humanos recurrimos al dolor, a la violencia, al egoísmo, a la envidia, cuando no entendemos algo. Cito fragmentos: "Nosotros somos personas, y él quizás ya no sea una persona. Tal vez representa la combinación de las personas con una fuerza nueva.", "¿Cómo podemos tratar a un hombre cuando estamos tratando el frío espacio, el calor de los soles, la frigidez de la distancia?", "... el joven que nadaba sin cesar en el duro suelo, nadaba entre archipiélagos que ningún hombre viviente había soñado jamás.", "...el paciente debía morir antes de someter a toda la humanidad a riesgos nuevos e inauditos..."

Y Rambó es sometido a la red de dolor y a mí me vienen a la cabeza los "tratamientos" en los neuropsiquiátricos, la catalogación como "locos" que recibieron tantos poetas y artistas, el cartel de "malditos" que Rimbaud y sus contemporáneos aún portan. Si tomamos a la red del dolor como instrumento de todo aquello que llamamos "civilización", Rambó (y Rimbaud) es el hombre que sufre bajo esa red: "Soy el hombre embarcado, el hombre embaucado, el hombre ahogado, el hombre doblado, el hombre inclinado, el hombre deslizado, el hombre lanzado, el hombre cortado, el hombre desgarrado, el hombre podado...¡ahhh! –Tras el grito calló y siguió nadando en el piso, pese a la intensidad de la red de dolor que tenía encima."

Más adelante, en medio de la tortura, llegará también la autodefinición y la explicitación de lo que NO se quiere ser como hombre: "–Soy el hombre agrandado, el hombre enviado, el hombre llegado, el hombre esfumado, el hombre orillado, el hombre alardeado, el hombre dopado, el hombre engrosado, el hombre tostado, el hombre asado, ¡no, no, no!" Y esto me permite llegar a la hipótesis que cerraría el cuento: Hay dos clases de hombres (y de mujeres, agrego yo): por un lado, los miedosos, los conservadores, los aterrados, los seguros, los egoístas, los asustados, los quietos; por el otro, los lanzados, los viajeros, los amantes, los rompedores, los renovadores, los grandiosos. Los primeros son calmos y resignados, los segundos son furiosos, porque la furia es la condición indispensable para el "viaje", para el salto de la dimensión conocida a la desconocida. Según el desenlace del cuento de Cordwainer Smith, los primeros utilizan a los segundos, el mundo avanza gracias a los furiosos, pero los premios son para los calmos.

Cuando Rambó debe hablar sobre su viaje dice que "Las palabras no podrían describirlo" y utiliza frases que son citas textuales del poema que analizamos: "Bajé por ríos que no existían", "En penínsulas que se habían desprendido de la tierra firme..." "Yo era la nave (...) La nariz del cohete. El cono. El barco. Yo estaba ebrio. Yo estaba ebrio y era el barco ebrio." "Quería ser el barco ebrio hundiéndome. Me hundí. Caí. La hierba me pareció un lago donde un niño triste, apoyado en las manos y las rodillas, hacía navegar un barco de juguete tan frágil como una mariposa en primavera."

Cuando le preguntan a Rambó si quiere decir la verdad o una mentira sobre su viaje, dice: "–Una mentira es la única verdad que los hombres pueden compartir, así que diré mentiras, tal como hacemos siempre." Y yo me pregunto: ¿Por qué el final tan poco heroico del cuento? ¿Por qué el amor prosaico y doméstico a una Elizabeth domesticada (¿será el "acre amor" del poema?)? ¿Será que no se puede pedir ni vivir el heroísmo permanente? ¿Que ser heroico, actuar impulsado por La Furia una sola vez en la vida es suficiente? ¿Será el contacto con La Poesía un estado insostenible para los humanos? ¿Que perderse en El Mar y ser eternamente El Barco Ebrio sólo es posible para Arthur Rimbaud, el poeta maldito, y no para Rambó, el hombre común y enamorado comúnmente? ¿Será que Smith interpreta el abandono de la escritura que cumplió Rimbaud al final de su vida como una renuncia a encontrar a la verdadera Elízabeth? ¿Que Smith retoma la resignación que muestra el poeta en los versos que comienzan con "Yo ya no puedo..."?

No tengo más respuestas. Sólo la conclusión desilusionada de que, para Cordwainer Smith, estar "aquí" es no navegar, no ser barco, no estar ebrio, no explorar lo desconocido, no tener furia, ser manso, calmo, conforme, y que escribió su cuento para rendir el más espectacular homenaje al poeta que soltó amarras.

© Paula Salmoiraghi, 2007
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Paula Salmoiraghi

Escritora argentina, ha publicado poesía, teatro y relatos eróticos, y de ciencia ficción. Asimismo desarrolla se faceta de articulista colaborando en diferentes revistas-e.

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