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Christopher Priest (Inglaterra, 1943), es
un mago …de las palabras. Con la novela que lo hizo internacionalmente
famoso, El Prestigio (1995) nos muestra una época, como moldeó a
la gente que vivió en ella y como definió sus vidas.
¿El tiempo? Finales del s XIX, cuando el mundo parecía nuevo y listo
para explorar, tiempo de la buena vieja reina Victoria, de las grandes
expediciones y de la Feria Mundial ¿El lugar? Inglaterra, el buen viejo
país de los yanquis.
Ahora avancemos un siglo, hacia el s. XX. La trama comienza con la
búsqueda de hechos excepcionales por parte de un joven para el tabloide
para el que trabaja. Un predicador ha logrado desdoblarse y aparecer en
dos lugares a la vez, y eso lleva al joven a confrontar un enigmático
pasado familiar que lo atormenta desde niño.
Volvamos al s. XIX. El mago Alfred Borden va a dejar un diario privado
con la confesión de su truco más importante: “El Nuevo Hombre
Transportado”, que ha deleitado y sorprendido a multitudes por años.
Pero lo hace con un aire culpable, algo lo atormenta, un error de su
pasado que no se atreve a revelar. Leer su falso diario es delicioso, te
hace entender el compromiso que significa ser un mago y como no se
pueden revelar los secretos fácilmente, no por el bien del mago, sino
por el bien del público, para mantener la ilusión en ellos.
De ahí pasamos a otro diario, el del gran rival de Borden, Rupert Angier,
quien tiene una querella personal con el primero por haber perdido a su
hijo nonato en una fallida sesión de espiritismo que Borden denunció. A
partir de ese simple incidente, se fraguará una enemistad que se volverá
legendaria en el mundo de la magia y que llevará a ambos personajes a la
alienación total y a la pérdida de su humanidad y su felicidad.
Priest propone un truco de magia al lector, creer que lo que parece
obvio en la novela a primera vista pero si le damos otra vista desde
otro ángulo, nos revela un engaño, no para burlarse del lector, sino
para sorprenderlo con un juego de habilidad como no se ha intentado
antes.
Y la novela por cierto tiene un buen número de enigmas que no revelaré
aquí. ¿Por qué Borden parece desdoblarse a veces en su narrativa? ¿Cuál
es el ambicioso proyecto que Angier encarga nada menos que al célebre
Nikola Tesla
(1856-1943, célebre inventor y rival a muerte de Edison)? ¿Cuál es el
misterio detrás del “gemelo” del reportero Andrew Westley? Solo les diré
que todo órbita en torno a ese “prestigio”, a ese afán por la
inmortalidad, ya sea figurativa en un caso o física en el otro que ambos
magos buscan con afán y que termina arruinando sus vidas. Pero esta obra
también nos muestra las decisiones que marcan y forman una vida entera,
para bien y para mal, con mucho humanismo y respeto a sus personajes (no
como las de Warhammer 40K donde tienes mas extras que matar…XO)
Christopher Priest en esta obra es fiel a su gran ídolo H. G. Wells, al
introducir un “What if…” que rompe con la tecnología disponible en el s.
XIX (el proyecto de Tesla) pero que a los ojos del s. XXI no parece
imposible y de hecho parece mas la obra auténtica de un genio como Tesla
que se adelantó a su tiempo.
Claro que el gran público conoce más sobre esta obra por la película
El gran
truco de Christopher Nolan en 2006, protagonizada por Christian
Bale y Hugh Jackman como Borden y Angier respectivamente, y se dirige
mas a la representación de la estructura tradicional del truco de magia
de mesa, ganando en ello su “prestigio”, pero créame, ver la película
sin leer este delicioso libro donde se reproduce dos vidas en dos
diarios disímiles pero paralelos (recuerden tan solo lo delicioso que es
la lectura de los distintos diarios personales en Drácula) es
hacer trampa. No es que Nolan no haga un buen trabajo, pero Priest a la
hora de hacer su magia es el mejor.
No importa que las premisas iniciales hayan quedado sin resolver, eso
solo es una excusa para introducirnos en misterios más profundos,
misterios cuya resolución será placentera al lector. Uno puede sacar sus
propias conclusiones, y en mi opinión, esa lectura de libre pensamiento
que no fuerza al lector a volverse en acólito de algo es lo mejor que
podemos recibir en estos tiempos de extremismos.
© Daniel Mejía; 06-06-07.
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