Caleidoscopio, es
una sección que busca reseñar novelas, antologías y relatos
de un modo rápido y breve que permita al lector tener una idea de lo
que puede encontrar.
El objetivo es cubrir un espectro amplio de obras de CF con un
mínimo de rigurosidad. Quedan cordialmente invitados a colaborar.
Hola América
(J. G. Ballard)
A través de una odisea de pesadilla, Ballard recrea unos USA futuros ya
muertos, donde su pestilente maldad y su locura siguen vivos. Un mundo
de presidentes fantasmas e ídolos prefabricados; en una peregrinación
insana a lo largo de lo que ahora es el Gran Desierto Americano los
protagonistas serán confrontados —y a veces destruidos— por sus propios
demonios internos, hasta llegar a una explosiva revelación de la “nueva”
América, pero a pesar de todo Ballard sigue creyendo en la esperanza y
en la posibilidad de volver a empezar.
Ay, Babilonia (Pat Frank)
Realista y terrorífica recreación de lo que pudo ser la guerra nuclear,
donde la esperanza se pierde definitivamente a medida que pasamos con
amargura cada página y cada nueva muerte de un inocente, en unos USA
totalmente devastados por el contraataque nuclear soviético. Realmente
se puede sentir la desesperación desde el inicio y uno se puede
identificar en esta novela con nuestro mundo actual. Como decía Asimov:
“La violencia es el último recurso del incompetente”, el problema es que
de incompetencia rebalsan los altos mandos mundiales de esta novela.
Un anillo alrededor del Sol (Clifford D. Simak)
Excelente retrato del colapso más original de una civilización entera
nunca antes visto. A través de los ojos de un escritor de
ciencia-ficción vemos como lo insólito se introduce en el mundo
cotidiano y lo cambia para siempre y para mejor, cuando productos
aparentemente perfectos se filtran en la sociedad y causan el colapso
socioeconómico. Llena de acción y toda clase de giros argumentales
inesperados (mas una anti-explicación de la teoría de la relatividad a
pesar de lo que dice la carátula), ¿cómo podía ser una mala novela?
Tiempo de cambios (Robert Silverberg)
Escrita en un inicio como un reto intelectual, Silverberg en su mejor
momento como escritor, consigue retratar uno de los peores estados
totalitarios que se han creado, uno donde el “yo” está prohibido y la
corrección a costa de la identidad y la exploración interna se impone.
Pero un extraño a esa sociedad (cuando no) incitará a un joven a dejar a
un lado sus riquezas y posesiones y a entender el significado de la
verdadera libertad como una especie de personaje mesiánico, pero no por
eso deja de ser un humilde mortal.
Podemos construirle (Philip K. Dick)
Para entender un mundo, hay que entender a la gente que lo creo. Aquí
están las raíces del mundo de ¿Sueñan los Androides con Ovejas
Eléctricas?, pero a la vez es una historia de amor fallido,
corazones rotos, millonarios excéntricos y androides que son más humanos
que los mismos humanos. Por no hablar de las posibles pistas para
entender porque Rosen creo a Rachel.
Lo que el tiempo se llevo (Ward Moore)
Hablando de la Guerra Civil de los USA, he aquí una excelente ucronía
sobre el posible triunfo de la Confederación y el posible desarrollo
histórico a partir de ese punto Jonbur; pequeños detalles nimios como el
hecho que los Imperios Coloniales están vivos y bien; se ha evitado la I
Guerra Mundial y hay todo tipo de tecnología alternas, pero oigan, es
curioso todo lo que pasa cuando llegas a inventar la máquina del tiempo,
¿no?, y como por el descuido de un historiador, la historia vuelve a su
curso ¿anormal?
Los simulacros (Philip K. Dick)
Esquizofrénica, laberíntica, existiendo en múltiples niveles, así es la
enloquecida prosa de Dick. En esta historia, la conclusión del mundo
pintado en ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?, se da
con un estallido, donde múltiples factores desde neanderthals sueltos en
nuestra época, pasando por poderosos psis o el viaje en el tiempo pasan
por sus páginas con facilidad y gracia donde otros autores habrían
patinado desastrosamente. Con una devoción casi maníaca, el entrañable y
extrañado Amacaballo Fat arma y desarma un mundo en menos de 200
páginas.
Casa inteligente (Kate Willheim)
A veces es una injusticia no tener una serie completa, o que los
editores españoles simplemente en vez de ofrecer lo mejor de una mujer
tan sabia como Kate Wilheim, de quien quisiera leer Donde solían
cantar los dulces pájaros. En este libro que dicho sea de paso es el
tercero de una serie de cinco mas dos volúmenes de relatos inéditos en
español, la creación de una casa con IA incorporada da lugar a un
asesinato y a un whodunnit típico de Agatha Christie. Como me muero de
ganas de leer el segundo tomo The Dark Door que va de portales
interdimensionales y aliens…
La ciudad, poco después (Pat Murphy)
Una excelente novela de fantasía urbana y catastrofismo, donde la paz
mundial se logra a un precio quizás demasiado alto, y donde los
sobrevivientes de una plaga mortal deben arreglárselas para reconstruir
sus vidas lo mejor que puedan…pero los halcones que quedan de la
administración USA no van a dejárselo así como así, pelearan, habrá una
guerra, y surgirán leyendas que perdurarán por mucho tiempo.
Krono (Charles L. Harness)
Si A. E. Van Vogt hubiese aprendido a escribir decentemente entonces él
podría haber escrito esta novela. Llena de elementos imaginativos, giros
de tuerca retorcidos, escenarios exóticos, supertecnologías, soluciones
de último minuto, toda la parafernalia vanvogtiana está ahí, pero está
explicada de manera ordenada y lógica, dejando como lo hacía Van Vogt
puerta a una continuación; no en vano Harness fue uno de sus discípulos,
y supo enmendarle la plana al “supuesto” maestro. En una sociedad futura
al borde del colapso, solo la tecnología del viaje en el tiempo puede
evacuar a las personas a eras no tocadas por la mano del hombre donde
estarán a salvo, pero ante un universo peligroso e impredecible el drama
humano está servido.
Violación cósmica (Theodore Sturgeon)
Sturgeon escribía en todos sus libros sobre el amor. Y este no es la
excepción. A partir de la fallida invasión de la Tierra, por una mente
gestalt alienígena que no puede entender el concepto de individuo, la
humanidad se vuelve un solo ser, un solo cuerpo y mente que entiende por
primera vez el rico y complejo proceso de volverse un ser humano, y
desde luego que sale ganando a través de este error. Y mejor aun puede
compartir su don con el universo. Será un libro menor en la variada obra
de Sturgeon (que es más pródiga en cuentos), pero no por eso una novela
mediocre, al contrario, es una magnífica novela donde los personajes son
PERSONAS en tres dimensiones (¿o eran 14?), retratadas de un modo
excepcionalmente realista para una novela de CF de la época.
Jem (Frederik Pohl)
Este es un libro terrorífico. No, no digo que sea de terror, digo que da
miedo porque te muestra el auténtico poder de la estupidez humana
elevado a la enésima potencia. En otro mundo al borde del colapso, el
descubrimiento de un planeta virgen pero habitado por tres razas
extrañas —aunque pacíficas— puede que sea la última esperanza de la
humanidad, pero cuando los primeros colonos lleguen ahí se verá quienes
son los auténticos monstruos (créanme, el final es una perfecta
explicación de la bota empalada en nuestra cara por toda la eternidad de
Orwell).
Los sueños de Lincoln (Connie Willis)
El primer vuelo en solitario de la Reina, y vaya vuelo. Con una
conmovedora historia de amor, guerra y redención que transita entre la
vida y la muerte, ya quisiéramos que Hollywood eligiera novelas e
historias cortas como esta para hacer películas en vez del bodrio
mediático de cada 6 meses en plan Transformers. A partir de un evento
aparentemente fantástico, Willis nos hace sufrir en carne propia los
dolores de la Guerra Civil norteamericana o Guerra de Secesión con genio
y maestría, y a la vez nos hace vivir una de esas historias de amor
condenadas que solo se dan una vez en tu vida. Definitivamente un libro
merecedor del Hugo …puesto que lo recibió, como mención a la autora más
prometedora del ’87. En verdad les digo que a veces se hace justicia.
© Daniel Mejía; 20-06-07.
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