LA EDAD DE ORO

John Charles Wright (1961- ) es probablemente uno de los talentos mas brillantes de la nueva generación de escritores que este milenio nos ha dado, Con solo una trilogía interconectada (La Edad de Oro), se ha ganado el respeto de sus iguales y la admiración de miles de lectores a lo largo de todo el mundo incluido su humilde servidor.

La trama se sitúa dentro de 500000 años en la Era de la Séptima Estructura Mental y de la Segunda Inmortalidad, donde la Utopía ha llegado y el Armagedón se ha evitado. El ser humano se ha diversificado en cientos de subespecies o en seres posthumanos de poder cuasidivino. La tecnología ha alcanzado un desarrollo sin precedentes al igual que la sociedad y se mantiene en ese ritmo. En el Colegio de Exhortadores —los filósofos de la época— Helión Primo de Radamanto sostiene que la Historia debe terminar y la humanidad debe prepararse para entrar en un estado estático y paradisíaco. Pero como en toda Utopía que se valga, siempre hay un factor disonante. Este será el hijo de Helión, Faetón quien al recibir una visita de la persona menos esperada, se verá envuelto en una serie de circunstancias que lo volverán un paria y un héroe a la vez.

Con imágenes tan poderosas como el descenso a pie de un ascensor orbital, la creación de una armadura de nanotecnología capaz de aguantar la explosión de un Sol o la unión de todas las mentes de la Ecumene Dorada en un acto similar a la catexis en masa de El Hombre Demolido de Bester, Wright consigue una poderosa, original y renovada space-opera, donde el realismo (irónicamente) brilla por su presencia.

¿Por qué digo esto? Porque no hay soluciones fáciles como el viaje FTL o el viaje en el tiempo a pesar que uno supondría que una sociedad tan avanzada poseería ambos. De hecho, el autor toma otro planteamiento. En una sociedad donde todos son inmortales, es posible dentro del plazo de una vida humana navegar a las estrellas o circunnavegar la Galaxia.

Por otra parte, Wright se permite extrapolar situaciones futuras totalmente fuera de la escala como el hecho que la sociedad humana entera, a lo largo de todo el Sistema Solar haya purgado los recuerdos de sus últimos 700 años, y los actos de Faetón involuntariamente fuercen a rehacer el statu quo de toda la civilización por completo cuando se reactivan esas memorias olvidadas.

El autor, como buen yanqui es capitalista, y cree que en su mundo futuro a pesar de ser igualitario y tener recursos abundantes para todos, se maneja por el capital. Incluso la información de las IAs cuasidivinas de estas tres novelas, los Sofotecs, que nos recuerdan a las Mentes de la Cultura es dinero, el trasvaso de datos es papel moneda para las IAs a pesar de ser descritas como mucho muy superiores en todos los aspectos intelectuales a los humanos. Uno pensaría que habrían resuelto el problema del capital en cuestión de segundos.

Siguiendo con la extrapolación: Wright se permite crear todo un vocabulario nuevo en sus tres novelas para definir los varios tipos de posthumanos que existen en su sociedad futura, por ejemplo el nombre completo de Faetón es Faetón Primo Radamanto Humodificado (realce) Incompuesto, Indepconsciencia, Neuroforma Básica, Escuela Señorial Gris Plata, Era 7043 (“Nuevo Despertar”). Este nombre largo, enrevesado y hasta caricaturesco describe a la perfección el tipo de posthumano que Faetón es, si es el primero o una copia posterior o paralela en existencia, a que Casa pertenece, que Sofotec le sirve y si ha recibido modificaciones especiales, cuales y porque.

De hecho las referencias a la literatura de CF del pasado s. XX llenan el libro, desde diatribas contra las célebres Tres Leyes de la Robótica de Asimov, pasando por una contrapropuesta a la célebre novela Los Desposeídos de Úrsula K. Le Guin , a momentos dignos de una novela de Van Vogt como las situaciones ya mencionadas arriba.

La trama es enrevesada, bizantina pero brillante como una nova. Con personajes tan originales como el atormentado Faetón, quien busca que su sueño —el viaje estelar— se realice a pesar de la oposición del Colegio; la pobre esposa de Faetón, Dafne, en busca de su verdadero “yo”; el siempre sorprendente y original sirviente de la casa de Faetón, Radamanto Sofotec; Helión, el padre de Faetón, quien descubre que es menos de lo que parece; y claro está, la enigmática presencia de la otra rama de la humanidad: Los Silentes, esta trilogía en realidad es un libro dividido en tres partes, las tres extremadamente entretenidas e inteligentes que muestran a un futuro ganador del Hugo y del título de Gran Maestro de la SWFA. Manténgase en esa buena lid, Mr. Wright, esperamos mucho de usted.
 
©
Daniel Mejía; 27-05-2007
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Junio 2007

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