LA EDAD DE ORO: 1941

Los ratones mecánicos, Eric Frank Russell
El protagonista de esta historia ha inventado una máquina que le permite ver el futuro, del cual obtiene el diseño de una máquina que revoluciona la industria. Pero hay otras cosas que quieren venir del futuro, y no precisamente con buenas intenciones.

El cohete de 1955, Cyril M. Kornbluth
Que me cuelguen si no es el mejor relato corto de ciencia ficción que haya leído jamás. El viaje a la luna fue en 1969. ¿Pudo haberse efectuado en 1955? Pues si y no…

Dios microcósmico, Theodore Sturgeon
Otra de las excelentes historias del maestro Sturgeon. Un genio de la bioquímica logra crear vida en su laboratorio, un tipo de vida cuyo metabolismo acelerado le permite alcanzar el actual nivel humano en poco tiempo. ¿Seguirá evolucionando esta forma de vida?

Jay Score, Eric Frank Russell
Un relato de “así se conquistó el espacio”, con rudos humanos (blancos y negros, que son quienes parecen soportar mejor las condiciones extraterrestres), marcianos quisquillosos a quienes les fascina jugar al ajedrez… y Jay Score. Todos son tripulantes de una nave espacial que entra en rumbo de colisión con el sol. ¿Hay alguna manera de salvarse? Sólo Jay Score lo sabe.

Universo, Robert A. Heinlein
Todo, todo puede perdonársele a Heinlein solamente por haber escrito este magistral relato. El argumento es un tópico de la ciencia-ficción: la inmensa nave espacial cuyos tripulantes, después de muchas generaciones, han olvidado que se encuentran dentro de una construcción artificial y creen que es el único mundo existente, creando además una mitología que explica su situación. En el presente cuento, se muestra además cómo las explicaciones científicas más sencillas pueden pervertirse y convertirse en un galimatías seudomístico y carente de sentido. Hasta que alguien logra descubrir la verdad, e inicia una lucha por convencer al resto.

Solución insatisfactoria, Robert A. Heinlein
Mientras leía este extenso relato, me ocurrió algo muy extraño: a medida que avanzaba en él, olvidé completamente quién era el autor. Y es que uno se la pasa leyendo de cuando en cuando que Heinlein era un fascista y cosas por el estilo. Pues bien, corríjanme si me equivoco, pero creo que Solución insatisfactoria es el relato que pinta con los más tenebrosos colores proféticos el mundo que ahora vivimos, bajo una inobjetable y aún poco clara en sus objetivos Pax Americana.. (¿habrá sido Heinlein quien acuñó esta expresión?). Vamos, que Heinlein anticipa con un grado de verosimilitud el advenimiento de los Estados Unidos como potencia mundial, merced a su poder de destrucción masiva, basado en el uso de armas atómicas. Para ello, proyecta primero la victoria de los norteamericanos sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial, victoria que no es sino el primer paso para la instauración de una dictadura mundial. Una frase del “fascista” Heinlein, contenida en este amargo cuento: “El imperialismo degrada tanto al opresor como al oprimido”. Parece que anticiparlo no le hizo ninguna gracia.

Las palabras de Guru, Cyril M. Kornbluth
Hay niños normales y niños con habilidades especiales. Como el protagonista de esta historia, que puede ver otros seres y otros ámbitos contiguos al nuestro. Para él es un don, pero para los seres humanos normales, puede ser el principio del fin. Para que hablen de la inocencia infantil.

Visto y no visto, A. E. Van Vogt
Relato que, según el antologador, formaría parte de Las armerías de Isher. El protagonista, Chris McAllister, está tan sorprendido como sus conciudadanos: una ciclópea estructura aparece repentinamente, con un sugerente anuncio que invita a la posesión de armas de fuego. McAllister se aventura dentro de la estructura, que no es otra cosa que la armería de una sociedad que existirá en el futuro. Luego de ser instruido en algunos detalles de lo que vendrá y el porqué de su presencia ahí, McAllister deberá arriesgarse a intentar volver a su propio tiempo, pudiendo pasarse unos cientos o acaso más años en el intento.

Adán sin Eva, Alfred Bester
Una sociedad desarrollada tecnológicamente, un prototipo de nave espacial, un accidente que destruye la vida en la Tierra dejando solo a nuestro protagonista… ¿hay alguna posibilidad de sobrevivir? En tan horrible escenario, destaca el tratamiento intimista del personaje, más ocupado en resolver sus conflictos internos que en las implicancias de su abrumadora soledad. Pero la ciencia ficción está ahí, sin embargo. Un relato magistral, con un final tristísimo pero impactante.

Anochecer, Isaac Asimov
Al fin pude quitarme el clavo y leer este archirrecomendado cuento del Maestro. ¿Quién sino Asimov se daría maña para imaginar un planeta alumbrado por seis soles, cuyos habitantes no conocen la noche? ¿Y que en ese planeta, debido a un fenómeno cósmico inevitable, ese día perpetuo se va a acabar? ¿Qué pasaría con esa civilización? A no perderse el detalle sobre lo “evidente” de la Ley de la Gravitación Universal, un toque de humor en medio de una trama apocalíptica.

Había una vez un gnomo, Henry Kuttner y C.L. Moore
Una de esas historias fantásticas y “subversivas”. Un humano es convertido en gnomo, y debe servir al rey de los gnomos por toda la eternidad. Pero ya hemos visto cómo las monarquías han ido cayendo en muchas partes del globo. El reino de los gnomos no podía estar ajeno a estos cambios políticos, sobre todo ahora que tienen entre ellos a un anarquista que está armando un sindicato y cuestionando el derecho del rey gnomo a gobernar…

Por sus propios medios, Robert A. Heinlein
Clásico de clásicos de las paradojas temporales. Si en Todos ustedes, zombies Heinlein lograba la proeza de presentarnos a un protagonista que era al mismo tiempo su madre y su padre, en este relato nos introduce a un enigma tan insoluble como averiguar cual fue primero, el huevo o la gallina.

Snulbug, Anthony Boucher
Otra historia fantástica sobre un demonio convocado para cumplir los deseos de su amo, entre ellos, traer un periódico del futuro. Pero hasta los demonios deben limitar sus poderes a los designios de la industria editorial…

Más allá S.A., Lester del Rey
Un jocoso relato fantástico que haría las delicias de Jorge Luis Borges. Muy recomendable (o tal vez no) para aquellas personas que han elaborado el credo religión = privaciones y prohibiciones. Un desdichado fanático religioso logra ir al cielo, pero este puede no ser la clase de recompensa que esperaba. Uno no sabe bien si reírse de desventurados como él o compadecerse.

© Daniel Salvo; 26-07-07.
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Julio 2007

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