
Se dice que una de las
novelas de ciencia ficción más controversial es Tropas del Espacio
de Robert A. Heinlein, escrita en 1959. Hay muy pocas personas que no
estarían de acuerdo con ello, si están familiarizados con la literatura
de ciencia ficción. Aún si no contiene sexo o malas palabras, esta
novela expone detalladamente algunas ideas que son muy controversiales,
fuera y dentro del ámbito de la ciencia ficción.
El centro de la discusión se funda en la noción que implica
fundamentalmente, que el hecho de votar debe ser asumido por ciudadanos
que se lo merezcan. El derecho no se lo dan a cualquiera, hasta que
hayan servido un tiempo (definido en el libro como de dos años) en el
Servicio Federal.
En la novela se aclara que la mayoría de los ciudadanos no hace caso al
tiempo de servicio o al permiso de votar y, por cierto, el padre del
protagonista es un empresario exitoso y acaudalado, orgulloso de que su
familia no haya servido durante cien años. El Gobierno no trata de
reclutar nuevos voluntarios, al contrario, trabaja para disuadir a los
reclutas, enfatizando la naturaleza dura y brutal del servicio y el
hecho de que quienes se enrolan no pueden elegir poniéndose íntegramente
a merced del Gobierno durante el tiempo de servicio. La edad mínima para
enrolarse es de dieciocho años, sin diferencia de sexo, y no hay un
límite superior. El padre del protagonista se enrola pasados los
cuarenta años, en otra parte del relato. Nadie debe interferir en las
decisiones de reclutamiento. El protagonista, John Rico (se expresa así
al principio del libro, luego de que su mejor amigo, Carl, le anuncia su
intención de enrolarse:
Así que le dije que
yo me enlistaría también. Él me lanzo una mirada extraña.
- Tu viejo no te dejará.
- ¿No? ¿Y cómo va a impedírmelo?
Por supuesto no podía. Legalmente no. Es la primera elección libre
por completo que tiene uno, y quizá la última. Cuando un chico o una
chica cumple dieciocho años puede presentarse voluntario y nadie
puede oponerse a ello.
(Cap. 2, p. 28 —de: Tropas del Espacio, editado en colección Súper
Ficción N° 74, Ediciones Martínez Roca)
Además, es claro que
ningún ciudadano que desee enrolarse puede ser dado de baja por otra
razón que no sea su incompetencia de entender su propia decisión. El
doctor que hizo el examen físico a Johnnie indica lo siguiente:
Pregunté a uno de
los médicos qué porcentaje de víctimas dejaban de pasar el examen
físico. Pareció sobresaltarse.
- ¿Cómo? Nosotros nunca eliminas a nadie. La ley no nos lo permite.
- Pero entonces… Disculpe, doctor, entonces ¿para qué todo este
desfile de tíos en cueros y con carne de gallina?
- Bueno el propósito es… en descubrir qué deberes es físicamente
capaz de cumplimentar… El único fallo posible en este examen es que
los psiquiatras decidan que usted no es capaz de comprender el
juramento.
(Cap. 2, p. 36)
La simple noción de que
la facultad de votar debe ser ganada o comprada,
—o
para quien posee una cierta cantidad de tierra o de propiedades, o es de
un cierto género o raza—
en vez de ser libre para cada persona que llega a una cierta edad, es de
por sí motivo de violentas controversias.
En un ensayo posterior publicado en 1980, en la colección Expanded
Universe, Heinlein explora el campo de las opciones que limitan el
voto sólo para aquellos ciudadanos que aceptan la responsabilidad por
sus acciones junto con el simple derecho de hacerlo. Sin embargo, no es
mi intención explorar las ramificaciones de si es bueno limitar el
derecho de votar en cualquiera de las formas que sugiere Heinlein.
Tenemos aquí una novela cuya noción central es la de limitar el
privilegio de votar y que todos los votantes deberán ser veteranos del
Servicio Federal. El término “veterano” se usa en el libro para designar
a un ciudadano que ha completado su término de servicio y ganado el
privilegio. Cuando un ciudadano está enrolado es claro que ese miembro
del Servicio Federal no tiene voto.
—Bueno, yo había
pasado por todo esto para obtener mis privilegios políticos, ¿no?, y
si seguía la carrera militar estaría tan lejos del privilegio de
votar como si jamás me hubiera enlistado, porque mientras uno lleva
el uniforme no puede votar.
(Cap 11, p. 151)
Así, en el universo de
Tropas del Espacio, cualquier ciudadano puede pedir un lugar en
el Servicio Federal y se le puede dar cuando lo requiere sin problemas.
Solamente tendrá derecho a votar al completar el servicio. Y, ¿qué
significa el Servicio Federal? Hay dos respuestas pero sólo una es la
correcta:
-
El Servicio Federal
equivale más o menos al servicio militar actual (en el Ejército, la
Armada o la infantería de marina), incluyendo servicios de
asistencia militar como investigación y desarrollo logístico,
batallones de trabajo e inteligencia.
-
El Servicio Federal
equivale a un servicio general del Gobierno, incluyendo servicio
militar y lo que se puede llamar “servicio civil”, el cual es
responsable del 95% de los trabajos del Servicio Federal.
Ha habido una
extraordinaria cantidad de argumentos para encontrar la respuesta
correcta. Hay evidencias que apoyan ambos puntos de vista, aún si no
están equilibradas. La evidencia que apoya la primera respuesta es
intensa. La evidencia en pro de la segunda respuesta es débil y
subjetiva, aún si tiene puntos a su favor. A pesar de tal desequilibrio,
parece ser que el argumento ha sido ya establecido hace tiempo. Esto
sería verdad si no fuera por un fuerte comentario del mismo Heinlein,
insistiendo que la segunda respuesta es la correcta.
El comentario de Heinlein
La colección Expanded Universe de 1980 contiene varias docenas de
cuentos de Heinlein, algunos jamás publicados o nunca re-impresos luego
de su aparición en las revistas iniciales. En medio de este material
valioso, existen comentarios de Heinlein sobre sus trabajos, sus
escritos y sobre su propia vida. Uno de esos escritos se publicó con
anterioridad en un periódico, apoyando la “Liga Patrick Henry” creada
por Heinlein y su esposa, solicitando ayuda para el programa nuclear
experimental. En 1958, el Presidente Eisenhower consideró,
unilateralmente, que se debían terminar los experimentos sobre armas
nucleares basándose en la promesa hecha por los soviéticos de cerrar los
proyectos conjuntamente. Los Heinlein se opusieron, aduciendo los
antecedentes de incumplimiento de promesas de la Unión Soviética, y
formaron la Liga Patrick Henry.
Eisenhower suspendió los experimentos nucleares. Poco después, la Unión
Soviética ignoró su promesa y prosiguió experimentando con algunas de
las más terribles y destructivas armas jamás detonadas. Heinlein estaba
furioso. Dejó en suspenso la novela que estaba escribiendo, que luego
terminó con el nombre de Forastero en Tierra Extraña y escribió
más bien Tropas del Espacio lleno de ira y de furor.
Como muchas de sus otras novelas, fue terminada en pocas semanas. A
pesar de que la escribió para la exitosa serie que publicaba Scribner,
indicada para un público juvenil, fue rechazada y publicada luego, más
bien como una novela para adultos, por G.P. Putnam’s Sons.
En el material que siguió al escrito sobre Patrick Henry en Expanded
Universe, Heinlein se queja detalladamente de la respuesta de los
críticos a través de los años, a su novela Tropas del Espacio.
Destruye sus argumentos uno por uno, con rabia, usando una prosa
vigorosa. Sin embargo, hace también una declaración curiosa:
“Veterano” no
significa solamente una persona que ha servido en las fuerzas
militares, no es ese el significado que está en los diccionarios ni
tampoco en la novela. Entiendo que es normal referirse actualmente a
un veterano de la guerra... pero nadie duda en nombrar también a un
bombero veterano, o a un maestro veterano. En Tropas del Espacio,
se implica que diecinueve de cada veinte veteranos no son militares.
Más bien, el 95% de los votantes son lo que hoy llamamos “ex
miembros de los servicios federales civiles”.
Ciertamente, no hay
nada ambiguo en esto, y el autor tiene realmente la última palabra sobre
su trabajo. (Al menos, eso creo, y los que no estén de acuerdo pueden
irse)
Y, sin embargo, Heinlein estaba equivocado. Así de simple. Los que creen
que la respuesta número 2 es la correcta, citan este comentario de
Heinlein, y creen que esa es la respuesta correcta. Yo pienso que
Heinlein estaba equivocado.
La Naturaleza del Servicio Federal: Sumario
En vez de fabricar una enredada cadena de evidencias y de presentar
conclusiones, prefiero resumir mi interpretación sobre la naturaleza de
los Servicios Federales y presentar la evidencia en pro y en contra,
después.
Mi interpretación se basa en el texto de Tropas del Espacio y sus
inferencias razonables, que son las siguientes:
-
El Servicio Federal
está muy cerca al servicio militar en nuestra era, con pocos
aspectos significativos de lo que se considera el “servicio civil.”
Sí tiene un soporte militar significativo, divisiones y posiciones
así como logística, inteligencia e I&D militar.
-
En la novela, todas
las referencias al Servicio Federal son explícitas y no ambiguas y
es claro que el soporte es naturalmente militar.
-
Se asume que los
personajes del Servicio Federal son militares.
-
En ningún lugar de
la novela se implica que una parte de los voluntarios están en
“servicios civiles” – y menos diecinueve de cada veinte.
-
Las pocas
referencias que apoyan la noción de “servicio civil” son vagas,
ambiguas y basadas en una lectura poco objetiva.
-
Muchos de los
argumentos para apoyar la versión de “servicio civil” en el Servicio
Federal, son suposiciones por analogías, ignorando algunos pasajes
explícitos que afirman lo contrario.
El comentario de
Heinlein es incorrecto. En el libro no se estipula claramente que una
fracción significativa de las posiciones en el Servicio Federal son
civiles y mucho menos, más de una vez...
La Naturaleza del Servicio Federal: La Evidencia
El texto de Tropas del Espacio tiene varios párrafos que
explícitamente describen el Servicio Federal, y otros más en donde un
personaje indica algo significativo sobre su naturaleza. Es mi intención
hacer una referencia breve sobre cada uno de estos párrafos.
Las referencias se indican con el capítulo (Cap.2, Cap.11, etc.) y con
el número de página (p.28, p.45-47, etc.) Los números de página se
refieren a la novela publicada en la colección Súper Ficción N° 74,
Ediciones Martínez Roca, 1982.
La primera referencia al Servicio Federal está en el Capítulo 2, cuando
Johnnie describe su decisión de enrolarse, y todos los eventos
siguientes. Cuando anuncia su intención, su padre trata de convencer a
Johnnie de no hacerlo. En esta parte, la naturaleza del Servicio Federal
es neutral. Sin embargo, hay dos comentarios que hace el padre de
Johnnie:
—suspiro de nuevo—.
Todo etapas normales. Y la ultima, justo al término de la
adolescencia, es cuando un chico decide unirse al ejército y llevar
un bonito uniforme.
(Cap. 2, p. 28 y 29)
Es posible que todos o
muchas oficinas del “servicio civil” de los Servicios Federales
requirieran uniformes, pues tener la capacidad de servir es un
privilegio del cual estar orgulloso. Pero esto me parece que es más un
servicio militar ya que los uniformes no son usados generalmente por los
trabajadores del gobierno. Un comentario del padre, más adelante, es aún
más explícito:
—Hijo, no creas que
no te comprendo. Pero entiende bien la realidad. Si tuviera una
guerra, yo sería el primero en enviarte a ella y transformar el
negocio en producción bélica. Sin embargo, no la hay y, si Dios nos
ayuda, nunca la habrá otra vez. Hemos vencido las guerras. Este
planeta es ahora pacifico y feliz, y disfrutamos de relaciones
bastantes buenas con los demás planetas. Así pues, ¿a qué se reduce
ese llamado “Servicio Federal”? A parasitismo; puro y simple
parasitismo. Un organismo sin función, anticuado por completo, y que
vive de los contribuyentes.
(Cap. 2, p. 29 y 30)
El padre de Johnnie ve
claramente que los Servicios Federales son militares, que pertenecen a
una agencia de defensa y son un mecanismo de la guerra. Si la mayor
parte, por no decir el 95%, son funciones generales del Gobierno, ¿por
qué Emilio Rico asume que Johnnie se interesa en un servicio de tipo
militar? ¿Por qué no menciona que el trabajo es burocrático y que pasa
el tiempo delante de un escritorio o en los azares de los deberes
civiles como podrían ser obras públicas de construcción? En un Servicio
Federal general, cualquiera de estos trabajos sería un tajada de 5% de
un trabajo militar. En el siguiente párrafo, Johnnie recuerda los
comentarios que hizo su instructor de Historia y Filosofía Moral, Sr.
Dubois:
—De pronto me
señalo con el muñon-. A ver usted, ¿cuál es la diferencia moral, si
es que hay alguna, entre el soldado y el civil? (Cap. 2, p. 31)
Antes que nada, se ha
hecho una clara definición: uno que no es soldado, y no necesariamente
uno que no es veterano, es un civil en la definición de Heinlein. Se
admite que Dubois es un oficial de la Infantería Móvil y la discusión se
trata de política de fuerza —pero
aún así, el instructor hace una clara distinción, sin referencias a los
veteranos del “servicio civil”. Johnnie responde:
—La diferencia
—contesté cuidadosamente— se basa en la cuestión de la virtud
cívica. Un soldado acepta la responsabilidad personal por la
seguridad de la política del cuerpo del que forma parte,
defendiéndola si es necesario con su vida. El civil, no. (Cap. 2, p.
31)
Nuevamente, es posible
naturalmente asumir que la discusión está limitada al servicio militar.
Sin embargo, no se menciona el aspecto del servicio civil en el Servicio
Federal. Los “civiles” siguen siendo los que “no son soldados.” Mientras
un empleado de los archivos puede ser llamado un “veterano”, no es
probable que los llamen “soldados” mientras trabajan en el Servicio
Federal.
Cuando Johnnie y su amigo Carl van a firmar, se juntan con una tercera
amiga, Carmencita Ibañez. Mientras conversan sobre su enrolamiento, ella
les anuncia que va a tratar de ser un piloto de nave espacial. (Luego se
sabe que ella es una candidata ideal para ese puesto). Aparentemente,
Johnnie, para impresionar a la muchacha tan “engalanada”, también afirma
su intención de convertirse en piloto. Entonces, Carmen se vuelve hacia
Carl y le pregunta:
—¿También tú vas
para piloto?
—¿Yo? Yo no soy un camionero. Ya me conoces Investigación y
Desarrollo. Electrónica.
—¡Camioneros! Espero que te manden a Plutón y te dejen allí para que
te congeles. Bueno es una broma. Buena suerte. ¿Entramos? (Cap. 2,
p. 33)
Ninguna de estas
posiciones es exclusivamente militar, aún si el contexto ya les ha dado
un molde militar. Carmen y Carl están calificados claramente para las
posiciones que buscan, por lo que sus decisiones no necesitan
justificación; Johnnie está buscando el encanto del trabajo de piloto
para impresionar a Carmen. Es dudoso que alguno de ellos escoja un
aburrido “servicio civil” por lo que no se puede vislumbrar mucho en
este párrafo.
Luego entran al edificio del Servicio Federal, a la estación de
reclutamiento.
Allí estaba sentado
ante una mesa un sargento de Flota, con uniforme de gala, tan
refulgente como un circo. Llevaba el pecho lleno de cintas que yo
era incapaz de descifrar.
(Cap. 2, p. 33)
Si el Servicio Federal
es mayormente un “servicio civil”, ¿por qué el oficial de reclutamiento
es un soldado condecorado (como lo son los militares que reclutan
soldados actualmente)? Si sólo uno de veinte reclutas hace el servicio
militar en el Servicio Federal, ¿por qué un sargento en servicio activo
está al frente de la estación de reclutamiento?
Los tres anunciaron su interés en enrolarse, y el sargento envía a
Carmen a la oficina de reclutamiento con un comentario de aprobación.
Luego observa a los muchachos con ojos fríos:
—¿Sí?— preguntó—
¿Para qué? ¿Batallones de trabajo?
—¡Oh, no! —dije—. Yo voy a ser piloto.
—¡Usted? —me miró fijamente y luego apartó la vista.
—Yo estoy interesado en el cuerpo de Investigación y Desarrollo
—dijo Carl con sobriedad—, especialmente en la electrónica. Creo que
las oportunidades son bastante buenas.
—Lo son si usted es capaz— replicó el sargento de la Flota
secamente. (Cap. 2, p. 34)
Batallones de trabajo,
pilotos, Cuerpo I&D, todos ellos parecen militares. No hay ninguna
mención al servicio civil, que un oficial condecorado en combate podría
usar para espantar a algunos voluntarios indecisos. Luego, el Sargento
les explica porqué al Gobierno no le interesa “en lo más mínimo” si
Johnnie y Carl se enrolan o no.
Porque se ha vuelto
muy meticuloso, con eso de que ahora hay tanta gente, demasiada
gente, que pretende servir un plazo, obtener sus privilegios
políticos y llevar una cinta en la solapa para que todos sepan que
es veterano, tanto si ha visto el combate como si no. Ahora bien, si
ustedes se empeñan en enlistarse y yo no consigo convencerles de que
no lo hagan, entonces tendrán que aceptarles porque ése es su
derecho constitucional. La Constitución dice que todos, hombres o
mujeres, tienen derecho, por su nacimiento, a servir en el ejercito
y poseer la ciudadanía plena. Pero la verdad es que tenemos muchas
dificultades para hallar quehaceres para todos los voluntarios que
sean auténticas glorias. No todos pueden ser militares de verdad; no
necesitamos tantos y, de todas formas, la mayoría de los voluntarios
no son material de primera clase como soldados.
...Por eso, para los que insisten en servir un plazo pero que
carecen de lo que nosotros deseamos y de lo que han de tener, hemos
preparado toda una lista de trabajos sucios, desagradables y
peligrosos que, o bien les obliguen a volverse a casa con el rabo
entre las piernas y sin acabar el servicio, o por lo menos les hagan
recordar durante el resto de su vida que el derecho de ciudadanía es
muy valioso para ellos, porque lo han pagado caro. (Cap. 2, p. 34)
Aquí lo tenemos, en las
palabras del reclutador del Servicio Federal: El Servicio Federal es
verdaderamente un deber militar o algo parecido, sucio, peligroso para
aquellos que no son suficientemente aptos para hacer el verdadero
servicio militar. ¿Dónde están los diecinueve puestos de “servicio
civil” en este escenario?
El Sargento lo hace aún más claro, luego, diciendo:
Entonces, ¿por qué
no se van a casa o a la universidad, y se hacen químicos o agentes
de seguros o algo por el estilo? Un plazo de servicio no es un
campamento de críos; es el auténtico servicio militar, duro y
peligroso incluso en tiempo de paz, y de lo más irrazonable después.
Sin vacaciones. Sin aventuras románticas. (Cap. 2, p. 35)
Según las palabras de
un personaje del libro, en la mejor posición para saber de estas cosas,
no existe un “servicio civil” en el Servicio Federal. A través del
libro, está claramente explicado que los trabajadores del Gobierno en
las posiciones no militares son los “civiles” asumidos en cantidad para
hacer “trabajos de hormiga.” Por cierto, la segunda persona que Johnnie
encuentra durante el proceso de enrolamiento es un doctor que le hace un
chequeo físico:
—Ya. Doctor, ¿era
usted ya médico cuando se alistó? ¿O decidieron ellos que debía ser
médico y le mandaron a la facultad?
—¿Yo? —Habló escandalizado—. ¿Le parezco tan idiota? Yo soy un
funcionario civil.
—Oh, lo siento, señor.
—No importa. El servicio militar es para las hormigas. Créame, yo
les veo ir les veo volver..., cuando vuelven. Veo lo que el servicio
les ha hecho. Y ¿para que? Para obtener un beneficio político
puramente nominal.
(Cap. 2, p. 36 y 37)
Otra vez se asume que
el enrolamiento de Johnnie es militar, y no hay mención de una
posibilidad de ser asignado a un “servicio civil”. Y el doctor, quien
debería ser un miembro del Servicio Federal, es un “empleado civil.”
Cuando Johnnie hace el juramento para el Servicio Federal, su primer
pensamiento es:
Al menos me hizo
comprender que yo ya no era un civil, aunque estuviera con los
faldones de la camisa colgando y la cabeza vacía. (Cap. 2, p. 38)
A menos que el Servicio
Federal incluya campamentos de servicio para empleados
—o
sea íntegramente formado por militares—
este comentario no tiene sentido.
Se aprobó la solicitud de Johnnie para ser piloto y le hicieron exámenes
de aptitud. Falló miserablemente y, por lo tanto:
—El oficial de
colocación me permitió hacer una lista de mis preferencias, en
orden... Naturalmente, declaré que trabajar en la marina espacial, y
en cualquier puesto –aparte del de piloto—, tanto si iba como
técnico de la sala de máquinas o como cocinero. Sabia que prefería
cualquier trabajo en la marina antes que en el ejercito. Deseaba
viajar.
Después puse en la lista Inteligencia… A continuación hice una lista
muy larga: guerra psicológica, guerra química, guerra biológica,
ecología de combate (no sabia que era eso, pero parecía
interesante), cuerpo de logística (una simple equivocación: yo había
estudiado lógica en el equipo de debate, y resulto que “logística”
tiene un significado totalmente distinto), y una docena más. Lo
último que elegí, con cierta vacilación, fue el cuerpo K-9 e
infantería.
(Cap. 2, p. 39-40)
Después de una semana
de exámenes de aptitud, Johnnie sabe que no ha calificado para ningún
otro trabajo, aparte de aquel en el Cuerpo K-9. Luego de una entrevista
con el oficial de reclutamiento, este lo descalifica también para ese
trabajo, así es que:
—¿Qué te parecería
ir a Infantería? (preguntó el oficial de reclutamiento).
Salí del Edificio Federal algo alicaído, pero no me sentía del todo
desgraciado. Por lo menos era soldado. Llevaba en el bolsillo
documentos que lo demostraban. No me habían calificado como
demasiado torpe e inútil para otra cosa que no fuera el trabajo
manual. (Cap. 2, p. 42)
Saliendo, Johnnie se
topa con el sargento de reclutamiento y le cuenta que ha sido aceptado
en la Infantería Móvil. El sargento responde:
—¡Mi equipo!
¡Chócala, hijo. Haremos de ti un hombre… o te mataremos en el
intento. Quizá las dos cosas.
—¿Es una buena elección? – pregunté dudoso.
—¿Buena? Hijo, es la única elección. La Infantería Móvil es el
ejército. Todo lo demás son gentes que aprietan botones, o
profesores que sólo sirven para entregarnos la faena; nosotros
hacemos el trabajo. (Cap. 2, p. 43)
Es posible leer algo
que justifica el “servicio civil” en el Servicio Federal, en estos
párrafos, donde Johnnie cataloga solamente las posiciones militares y
obtiene una de ellas. Quizás él sabe que existen las opciones del
“servicio civil”, pero el servicio militar le parece más fascinante y
excitante. Sin embargo, un comentario suyo parece apuntar en esta
dirección. Está contento de haber podido unirse en lo que piensa es el
último peldaño de la institución, evitando ser un “obrero”, lo cual el
sargento de reclutamiento definió como algo sucio, difícil pero también
similar al verdadero servicio militar. ¿Por qué se asustó Johnnie, en
vez de estar satisfecho de la posibilidad de ser un obrero de
manutención, un archivador o un empleado de algún trabajo inútil?
Cuando Johnnie se encuentra en el campamento de trabajo (que cualquier
veterano actual del Ejército o de la Marina lo sabría distinguir
perfectamente), él observa a sus compañeros de dormitorio desaparecer
del lugar, por varias razones. Primero, Carruthers, es demasiado viejo
para soportar el rigor del campamento de trabajo (¡tiene sólo 35 años!)
y se lo llevan en camilla. Johnnie menciona que luego se encuentra
nuevamente con Carruthers:
—Había rechazado la
licencia (no estábamos obligados a aceptar la decisión médica) y nos
lo encontramos como tercer cocinero en un transporte de tropas.
(Cap. 4, p.57)
Parece poco probable
que a un hombre rechazado de una sección por motivos médicos, lo envíen
a otra sección. Es más sensato pensar que el individuo terminará en una
posición de los “servicios civiles”. A menos que no exista esa posición
dentro de los Servicios Federales y tuvieran que encontrar otra función
para él.
Más tarde, Johnnie está haciendo trabajo parcial, porque sufre una
lesión, y sirve como asistente en la oficina del comandante. Luego de un
enfrentamiento, lo envían a la oficina del comandante en jefe. No hay
nadie en la recepción, sólo un par de empleados civiles.
—Dudo que los
civiles les oyeran, pues ambos llevaban audífonos de transcripción y
estaban inclinados sobre sus máquinas. Además no me importaban
ellos. (Cap.6, p.79)
¿Una base militar
remota y desagradable tiene empleados civiles? ¿No tiene empleados de
“servicio civil” en el Servicio Federal?
Podemos sustentar el “servicio civil” del Servicio Federal en este y
otros párrafos discutiendo el significado de “civil”. La novela trata
sobre hombres en servicio militar y de una sección (orgullosa y
arrogante) del servicio en tiempos de guerra. Quizás, los que no son
soldados son civiles, sean o no miembros del Servicio Federal. Excepto
por la diferencia que se hace en el mismo libro, y más de una vez, no
sólo entre los “soldados” y los “civiles”, sino también entre los
“miembros del Servicio Federal” y los “civiles”. (Como muestran las
citas indicadas).
Mientras está en el campamento de trabajo, listo para renunciar,
descorazonado y cansado, Johnnie recibe una carta de su profesor de
Historia y Filosofía Moral (quien es un oficial de la I.M. retirado,
como se conoce posteriormente):
—Ahora estás
atravesando la parte más dura del mismo... los profundos reajustes
que trastornan el alma, y a las reevaluaciones precisas para
transformar a un ciudadano en potencia en uno que ya lo es. (Cap. 6,
p.89)
Esto puede ser ambiguo,
después de todo se trata de una declaración de un militar a otro, pero
no parece haber lugar para ningún veterano o ciudadano que no sea
militar. Es difícil imaginar que el adiestramiento de un guardabosques o
de un ingeniero sanitario pudiera tener un “reajuste profundo que cambia
el ánimo y revaloriza la vida”.
A Johnnie le sorprende
la firma:
—¿El viejo Boca
Amarga un coronel? ¡Vaya, el oficial al mando de nuestro regimiento
era sólo un mayor! Dubois jamás había hecho alarde de su rango en la
escuela. Nosotros habíamos supuesto (si es que pensábamos en ello)
que debía de haber sido un cabo o algo así, al que retiraron cuando
perdió la mano y al que habían dado un trabajo fácil… Por supuesto,
sabíamos que era un veterano, ya que la historia y filosofía moral
ha de ser enseñada por un ciudadano. Pero ¿la Infantería Móvil? No
lo parecía.
(Cap. 6, p. 89)
El Sr. Dubois no
parecía un soldado “verdadero” como los otros I.M. que Johnnie conocía.
Sigue describiéndolo como un personaje tipo “maestro de baile”. Sin
embargo, no se le ocurre a Johnnie ni a sus compañeros de clase que
Dubois pudiera ser otra cosa sino un militar; no un empleado, no un
gerente, no un trabajador técnico.
Durante su primera salida a la “vida civil”, Johnnie encuentra algunos
marineros mercantes y hace las siguientes observaciones:
—Éramos los únicos
uniformes del lugar (Johnnie y sus compañeros I.M.), los demás
clientes eran marineros de la marina mercante. Acoge muchísimas
naves de superficie. Yo lo ignoraba entonces, pero los de la marina
mercante no nos aprecian. Se debe en parte al hecho de que sus
sindicatos han intentado una y otra vez que su profesión sea
clasificada como equivalente al Servicio Federal, sin el menor
éxito. Más también sé que es algo más, algo que se remonta a siglos
de historia.. (Cap. 9, p.101)
Nuevamente, existe
ambigüedad en la interpretación de este párrafo, pero el mundo de Tropas
del Espacio se había reorganizado completamente y vuelto a construir
después de una guerra devastadora. No parece posible que el servicio de
la marina mercante no formara parte del Servicio Federal unificado, a
menos que el Servicio Federal fuera exclusivamente militar y haya
continuado la rivalidad tradicional entre la Armada y la Marina
Mercante.
Ya adelantado en su tiempo activo de servicio, a Johnnie le dan unos
días libres de descanso y recreo en el planeta Santuario. Comenta la
razón por la cual es un mejor lugar para descanso y recreo que la misma
Tierra:
—Y aunque tiene
muchísimos civiles, más de un millón, éstos no son malos para ser
civiles. Saben que hay una guerra en marcha. La mitad de ellos están
empleados en la Base misma o en la industria de guerra... Además de
ese maravilloso cincuenta por ciento de los civiles (femeninos), el
cuarenta por ciento de las gentes del Servicio Federal en Santuario
lo constituyen mujeres. (Cap. 11, p. 146)
Este es uno de los
pocos párrafos en la novela que considera el aspecto no militar del
Servicio Federal, pero aún así existe una ambigüedad. Los miembros
femeninos del Servicio Federal pueden ser empleados, técnicos... o
logísticos, de Inteligencia o Ordenadores de archivos. Johnnie termina
saliendo con una química “pelirroja muy esbelta” de la Estación de
Investigación:
Había conocido a
Carl en Plutón, y Carl me había escrito diciéndome que tratara de
verla si alguna vez iba a Santuario. (Cap. 11, p.148)
Luego se define la
Estación de Investigación de Plutón como militar y es difícil imaginar
cómo una química hubiera sido trasladada desde allá a un planeta remoto
excepto por órdenes militares.
Siguiendo la sugerencia de un compañero de viaje, Johnnie decide hacer
carrera y se enlista para continuar en la carrera de oficial que dura
veinte años (durante aquel tiempo no puede ser considerado técnicamente
un ciudadano y tampoco puede votar). Evaluando la sugerencia, hace el
siguiente comentario:
—Me parecía
escuchar todavía al Coronel Dubois: —La ciudadanía es una actitud,
un estado de la mente, una convicción emocional de que el todo es
mayor que la parte, y que la parte debe sentirse humildemente
orgullosa de sacrificarse para que el todo pueda vivir. (Cap. 11,
p.151)
Este puede ser un
sentimiento admirable para un soldado pero confuso si se aplica a los
empleados civiles. Cuando es separado para formar parte de E.C.O.
(Escuela de Candidatos a Oficiales), Johnnie encuentra a su propio
padre, un I.M. uniformado como cabo. Expresa su sorpresa y dice:
—Sí, pero papá, tú
eres…, quiero decir, ¿Qué no eres un poco viejo para el ejército?
Podrías estar en la marina, o en logística, o…
—¡Yo quise la Infantería Móvil y lo conseguí!
(Cap. 12, p.156)
No se le ocurrió a
Johnnie que su padre ya cuarentón, estaría más capacitado para trabajar
en un “servicio civil”; después de todo, Emilio Rico era un ejecutivo de
éxito y acaudalado, con una variedad de habilidades que serían más
útiles en una oficina burocrática. Por lo tanto, no existían
oportunidades de “servicio civil” en el Servicio Federal.
Johnnie tuvo una breve cita con Carmencita (piloto bajo instrucción):
Fue una noche
gloriosa… La ensombreció un poco el hecho de que los dos sabíamos lo
de Carl —que murió cuando las chinches destrozaron nuestra estación
de reserva en Plutón— (Cap. 12, p.162)
Aún si es posible que
Carl estuviera trabajando en una sección del “servicio civil” de los
Servicios Federales, parece ser que la Estación de Investigación en
Plutón tenía la suficiente importancia militar como para asegurar su
destrucción por el enemigo. No era un empleado militar sino que estaba
trabajando en un empleo de apoyo militar.
En ECO, Johnnie debe nuevamente estudiar el curso de Historia y
Filosofía Moral de sus años de Colegio, sólo que esta vez debe pasar el
curso y no solamente escucharlo. Hay una cantidad considerable de
comentarios y discusiones sobre el sistema político en ese entonces, en
el transcurso de esa clase:
cómo llegó a
existir la Federación... Con los gobiernos inutilizados... algo
tenia que llenar el vacío y, en muchos casos, eso supuso el regreso
de los veteranos. El primer caso... fue típico. Algunos veteranos se
agruparon como vigilantes... y decidieron que en su comité no habría
más que veteranos. Algo arbitrario al principio... Lo que empezó
como una medida de emergencia se convirtió en práctica
constitucional en un par de generaciones... decidieron que en caso
necesario no iban a permitir que unos "malditos civiles..." tuvieran
nada que ver en ello. (Cap. 12, p. 166)
En otras palabras, la
Federación fue fundada por veteranos militares quienes permitían
solamente a otros ciudadanos militares ordenar y, eventualmente, votar.
No hay mención alguna de que la ciudadanía se expandía para incluir a
los veteranos no militares.
La discusión continúa preguntándose la razón por la que el sistema tiene
éxito:
—Señor Salomon,
¿puede darme una razón, no histórica ni teórica sino práctica, de
por qué la ciudadanía se limita hoy a los veteranos licenciados?
—Pues, porque son hombres escogidos, señor. Son muy inteligentes.
—Ridículo.
—¿Señor?
—¿Acaso esta palabra es demasiado larga para que la entienda? Dije
que eso era una majadería. Los hombres del ejército no son más
inteligentes que los civiles. En muchos casos, los civiles lo son
más… Salomon contestó:
—Pues… porque los soldados son disciplinados, señor.
El mayor Reid se mostró amable con él.
—Lo siento. Una teoría atractiva que no está apoyada por los hechos.
A usted y a mí no se nos permite votar mientras sigamos en el
ejército…Y ha olvidado además que, en tiempo de paz, la mayoría de
los veteranos proceden de servicios auxiliares no combatientes, y
que no han estado sometidos a molestias, a exceso de trabajo y a
peligros. Y sin embargo, sus votos cuentan. (Cap. 12, p.167)
Aquí también se
estipula claramente que en el Servicio Federal hay soldados
(combatientes) y miembros de los servicios auxiliares no combatientes.
Habría que alargar la imaginación y el lenguaje para aplicar esta frase
a los trabajos de servicios civiles, aunque ya se describen otras
secciones no combatientes de la organización militar: logística, I&D,
etc.
El Mayor Reid hace
otros dos comentarios sobre la naturaleza del sistema:
—Bajo nuestro
sistema, todo votante, y todo el que tiene un cargo, es un hombre
que ha demostrado, en el servicio voluntario y difícil, que pone el
bienestar del grupo por delante de sus ventajas personales (Cap. 12,
p.168)
—Nos aseguramos de que todos los que la poseen acepten lo definitivo
en cuanto a responsabilidad social. Exigimos que toda persona que
desee ejercer el control sobre el estado ponga en peligro su propia
vida, y la pierda si es necesario, para salvar la vida del estado.
(Cap. 12, p.169)
Es casi imposible
aplicar estas declaraciones a todos los “empleados civiles” pero aplican
muy bien y verdaderamente a los soldados y a todo el personal del
servicio militar.
Luego de que Johnnie se gradúa de E.C.O. y regresa a combatir como un
joven oficial, hace los siguientes comentarios:
—Aunque haya
algunos I.M. en despachos, siempre verán ustedes que les falte un
brazo, una pierna o algo semejante... al ocupar estos puestos que
requieren espíritu de lucha pero no perfección física. Realizan un
trabajo que no pueden hacer los civiles… Los civiles son como las
judías; uno los compra cuando los necesita para cualquier trabajo
que solo requiera habilidad y sentido común.
—Pero todos los puestos “faciles y seguros” están cubiertos por
civiles. (Cap. 13, p.191)
Aquí también es posible
que para el Teniente Johnnie Rico, “civil” signifique un miembro del
Servicio Federal no militar. Pero también, si fuera así, parecería ser
contradictorio con otros párrafos del libro. Con esto, creo que hemos
citado y hecho referencia a todos los párrafos de Tropas del Espacio
que hacen una declaración significativa sobre la naturaleza del Servicio
Federal.
Sumario
He ya resumido mi interpretación sobre la naturaleza del
Servicio Federal. Para reiterar lo dicho: creo que la evidencia en el
texto del libro es exuberante y a favor del “servicio exclusivamente
militar.” La única evidencia contraria es vaga, dispersa y sujeta a
varias interpretaciones.
Excepto, claro está, por la declaración expresa del mismo Heinlein.
¿Por qué estaba equivocado Heinlein?
Es muy difícil declarar sin más ni más que un autor al cual admiro
muchísimo, está equivocado sobre sus propios escritos, si uno de ellos,
en especial, es un libro que también admiro mucho. Dudaría en declarar
que las palabras de Heinlein están equivocadas en cualquier cosa, y
mucho menos si se trata de un comentario suyo sobre sus trabajos. Pero
los hechos, y las mismas frases del libro, prueban que está equivocado.
Yo creo saber el por qué. Pero lo que sigue es mi opinión, basada en
algunos hechos y muchas suposiciones, recopiladas en dos décadas de
estudios sobre el trabajo de Heinlein. Podría también estar yo
completamente equivocado.
El material de Expanded Universe no es usual ya que tiene un tono
vago y de conversación y no se parece a la mayoría de los escritos de no
ficción de Heinlein, tan pulidos y exactos. No parece un ensayo planeado
o investigado profundamente. Más bien parece una conversación, durante
una tarde, con Robert Heinlein. Una conversación que puede tomar lugar
en la sala de su amado hogar en Bonny Doon, después de cenar o tomando
tragos. Si fuera así, sería único, valioso y hermosísimo. Pero como
conversación casual contiene varios errores de hechos que especifican
opiniones sueltas y que probablemente no hubieran sido incluidas en un
ensayo más formal. Estos errores y opiniones sueltas incluyen:
-
Los comentarios de
Heinlein sobre la vida anterior de “Bridey Murphy.” Aquel caso fue
completamente y competentemente bajado de su pedestal en 1950, con
seguimientos en las décadas posteriores. La investigación sobre el
regreso a su vida anterior han mostrado que todos los casos
conocidos son el resultado de una conducta guiada por el
entrevistador, apoyada por la fantasía del paciente. La defensa del
caso, por Heinlein, es embarazosa y yo encuentro difícil creer que
él hubiera escrito formalmente dicho comentario.
-
Heinlein desuella
la revista Time por exponer a Bridey Murphy y martillea sobre
el punto mencionando otros errores reportados por Time. Sin embargo,
no fue la revista Time la que hizo la exposición de Bridey; fue la
revista Life.
-
Heinlein apunta
hacia los lectores de “La Curiosa República de Gondor” de
Twain; el título real es “La Curiosa República de Gondour”
(Es un pequeño error, lo admito, pero explicaré cuál fue su
significado en el momento).
-
La declaración de
Heinlein sobre el tamaño de Moscú en 1960, reportado con exceso, es
extraño al menos. He preguntado a los estudiosos del Soviet,
antiguos oficiales de Inteligencia de la Armada sobre libros de
referencia en el asunto y aún he mirado las publicaciones anti
Soviéticas. En ningún lugar he podido observar ningún comentario que
sustente la suposición de Heinlein. (Quizás era sólo un secreto muy
bien guardado).
-
Heinlein menciona
que escribió nueve artículos “salven el mundo” poco después de la
guerra y que ninguno fue publicado. (Tres de ellos aparecen en
Expanded Universe). Actualmente hay cinco de esos artículos en
los archivos de la UC Santa Cruz. Nuevamente un pequeño error, pero
yo pienso que este y el de Gondour, apuntan a la clave de todos los
errores: el material en Expanded Universe es una
transcripción de una o más entrevistas hechas por teléfono a
Heinlein por Jim Baen (el editor de la colección) o uno de sus
asistentes editoriales. A pesar de que Heinlein indudablemente
revisó y editó la trascripción escrita, por cualquier razón que
tuviera, no fue hecha exhaustivamente. Se escuchó “Gondour” y se
transcribió como “Gondor.” “Cinco historias como esas”, fue
escuchada como “nueve historias como esas.” Los otros errores se
pueden atribuir a la naturaleza casual de la entrevista o
conversación. Si Heinlein hubiese escrito y editado el material por
sí mismo, es posible que no hiciera algunos de esos comentarios más
extravagantes, o que los hubiese escrito en forma más precisa o con
evidencia que los sostuviera.
El comentario: “En
Tropas del Espacio se ha establecido más de una vez que diecinueve
de veinte veteranos no son militares; en cambio, el 95% de los votantes
son los que hoy llamamos miembros antiguos de los Servicios Federales
Civiles,” es uno de ellos. Es posible que si Heinlein hubiese escrito el
ensayo, hubiera tomado el libro en sus manos y revisado todo
minuciosamente para apoyar su declaración. Al no encontrar sustento,
probablemente hubiese modificado su comentario.
Por otro lado... Heinlein no hubiese dicho eso si no lo creyera. Creo
que la intención de Heinlein fue que el Servicio Federal sea militar
solamente en un cinco por ciento y que por el apuro y la excitación al
escribirlo, y dada la naturaleza del servicio del protagonista,
inadvertidamente no fueron editadas las declaraciones de apoyo. Según el
texto de la novela, el Servicio Federal es totalmente militar en su
naturaleza. Pero si algún lector escoge tomar el comentario separado de
Heinlein como evidencia para probar la intención que tuvo de hacer que
el Servicio Federal fuera noventa y cinco por ciento “servicio civil” no
voy a argumentar.
Quisiera poder tener la posibilidad de discutir este punto directamente
con Heinlein antes de su muerte; no dudo que podría admitir su error con
dignidad o me daría alguna respuesta enérgica. Pero es demasiado tarde,
demasiado tarde y sólo puedo esperar que su sombra me perdone por haber
dicho que ha cometido un error.
Notas
Invito a todos ustedes
a comentar este ensayo, sobretodo mis comentarios que apuntan al hecho
de citar errores. Los comentarios pueden ser enviados a gifford@nitrosyncretic.com,
o a mi página web:
http://www.nitrosyncretic.com/rah, o enviados por correo a:
PO Box 1164, Citrus Heights, CA 95611 USA.
(Si puedo, voy a anotar otros dos puntos sobre el argumento que trata de
las Tropas del Espacio: Johnnie Rico es de origen Filipino, no es
negro. Tampoco no muere al final de la novela. El libro es muy claro
sobre estos dos puntos. — JDG)
©
James Gifford; 2002
The Nature
of “Federal Service” in Robert A. Heinlein’s Starship Troopers
Traducción de: Adriana Alarco
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