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Nuestra web apunta, aunque no fanáticamente a
la Ciencia Ficción y la Fantasía (algo menos al terror), y bitimagen intenta
recuperar ese aspecto gozoso y lúdico (también en ocasiones sombrío y
lacerante) que anida en la imaginería del género fantástico. Danny Flynn
(por lo menos en mi colección) no daba para complacer ese requisito, por ese
motivo la galería diverge este mes del bitimagen, pero en amb@s se expresa
esa capacidad para pescar lo insólito en lo cotidiano, para palpar esos
cronopaisajes eróticos o extraños que adornan, captan, expresan, expanden o
enriquecen los textos o situaciones de lo fantástico, brindados para que los
paladeen y los miren, tratando que de esa mirada brote un nuevo acercamiento
a la fantasía dibujada.
Aproximarse a Michal estimula las reflexiones… y ciertos apetitos, se
considera que a los mirones es fácil deslumbrarlos con sucedáneos (sino que
lo digan los millones de webs dedicadas a sexo en internet), virulentos con
frecuencia es indudable, pero cuando creemos que nos han derrotado y que
finalmente la consigna de apabullarnos a imágenes ha sustituido a la
degustación placentera de posiciones, escorzos y perfiles, surge alguien que
a contracorriente capta de inmediato nuestra atención con su intensidad, su
contento desbordado, sus colores tan vivos que parecen pulsar en el dibujo y
en la mente, donde con frecuencia la apariencia física de sus mujeres es
formidable, sana, y semejan poseer una iluminación interior que las
convierte en joyas de carne, besadas por la luz y el viento, y donde hasta
lo siniestro se convierte en lujurioso y en cualquier marco que las coloque
resulta desbordado por un ímpetu aventurero y un hálito de placer a
ultranza, aún cuando lo mostrado se identifique con placidez y desnudez
cotidianas, véase “Space Girls” por ejemplo, con ese grupo de jóvenes
exploradoras dedicado a la fruición de la lectura, al solaz de alimentar a
su mascota, o a la tarea de atender a los hidropónicos o a las
comunicaciones de la estación, eso si, con la candidez suficiente para
mostrarlo todo sin comprometerse e insinuarse sin que parezca agresivo.
Recorramos algunos de sus dibujos y veamos como reconstruye con sensualismo,
picardía y elegancia viñetas icónicas de nuestra civilización, que han sido
tratadas desde su origen por diversos artistas con resultados desiguales,
por ejemplo: Alicia en el País de las Maravillas, desde Tenniel hasta
Mashumaro Jyuubaori, pasando por la factoría Disney o Alan Moore & Melinda
Gebbie, han impregnado con diversos contenidos al personaje, Michal consigue
otra original vuelta de tuerca en “Alice and Caterpillar” donde una
joven sudorosa recostada sobre un amanita y apoyada en el flanco de una
oruga en un ambiente con un toque extraño nos enganche con el dardo del
deseo. Explora conexiones con el arte moderno en “Mondrian Namazoni”
y “Art Attack Calder's Mobile”, en el primer caso decorando la
geometría intencional con la poderosa interacción de un cuerpo repleto de
sugerentes y lúbricas curvas y en el segundo recurriendo a una intensa y
colorida efigie, en la cual una reluciente muchacha de perturbadoras
caderas, macizos pechos, rizos rastas y belleza sin igual derrocha alborozo
en la acción desestabilizadora encomendada.
Su serie de Ciencia-Ficción extasía y estimula: “Booty Call” es una
epifanía al calzado, y uno oscila entre prestar atención a los alienígenas y
la nave creativamente concebidos, a los modelos de zapatos y zapatillas o al
bosquejo del vestuario de la terrícola, uno presume de inmediato que con los
cortes delanteros las posaderas estarán libres, igual que las aureolas, para
equilibrar las áreas expuestas; “Chat Up Line” congrega varias
especies en las terrazas y escalinatas que conectan las torres de una
megaurbe, destaca de inmediato la terráquea “semivestida” con un conjunto
transparente que no oculta y remarca sus galanuras (las suaves guedejas del
Monte de Venus, torneados muslos, abdomen plano y maduras fresas de sus
mamilas) camelada por un ET verde y cabezón, que desde su antigrav le
acaricia la dorada melena; “Cyreena Borge” rediseñada con implantes
para convertir sus brazos en arietes poderosos, ha recibido como complemento
un par de soberbias mamas y un musculoso organismo en armonía; en “Droid
Dresser” la lujuria se ha introducido en la máquina que interactúa con
la astronauta, cada detalle es dulce y sápido: aterciopelada textura de la
piel, resplandor de la mirada, cautivadora sonrisa, agitados cabellos,
aréolas listas a ser saboreadas, una cierta languidez blanda, y después hay
quienes aseveran que no hay erotismo en la CF; “Nanoid & Alchemyst”
es el típico enfrentamiento del empuje y el estilo, graficado en la barra de
acero doblada con nervudo esfuerzo y el leve toque sobre la zona púbica que
respectivamente ejecutan la musculosa pero arrebatadora, la cual posee
femeninos dones, íntimos tesoros que deben ser catados sin escarceos, y la
sinuosamente cautivadora que demuestra ser elástica y esbelta, más no
delicada y dispuesta a entregar su gustillo en una aventura pletórica de
sortilegio; “Juggernaut” es un homenaje a la ET rumbosa y lozana, con
antenitas, musculatura apetecible, de carnes apretadas y jugosas, delantera
de silicona y vigilada por un perro y su robot; “Spacegirl Step Up”
posee el encanto de un anacronismo al concertar botas electrónicamente
diseñadas con alabarda, oteando el horizonte decidida y vigilante, con un
perfil anonadante cubre escasamente sus miembros dejando al aire unos senos
compactos y suculentos, el triángulo rubio de su gloria y unas piernas de
órdago; culmino con “Invaders From Mars” como una parodia salpicada
de sarcasmo, pero que tiene para admirar el par de marcianas ataviadas
tierna y ajustadamente con similpiel impúdica, al extremo que no se requiere
de dedicación intelectual alguna para establecer sus partes anatómicas,
ellas conducen una testa con ubres en una burbuja, flexibles y sonrientes no
colocan advertencias ni cortapisas frente al goce y aunque no es revelada la
verbosidad rosa entre sus perniles, sabemos por la lubricidad expresada en
sus movimientos y facciones que están dispuestas.
Sus seres fabulosos, como las sirenas de “Exotic Mermaids” y “Rapture
of the Deep” poseen un ensalmo especial para atraernos y encadenarnos a
su contorno nítido, cruel y exuberante, igualmente ocurre con la rudeza y
tonos dorados de “Beast Mistress”, ya que contrapunteando la
apetecible piel de la chica con la pelambrera del jabalí nos trasladan a un
plano de heroicas peripecias; en “Beast Moon” la escala de violáceos
logra que la hirsutez del engendro diluya su peligrosidad ante la mirada
ansiosa, la boca plena, los muslos insinuantes y el tafanario firme de la
sacerdotisa; “Luna” está planteada con delicado acento y hasta con
artificiosa maña aglutinando hoz lunar, polvo de estrellas que brilla en las
pilosidades vulvares y oscuridad cósmica con una diva que recostada
reflexiona entregando su gracia delgada, su fina estampa, al examen del ojo;
“Hexagon” con su lengua picante saliendo de su boca para humedecer el
labio superior nos lanza un alerta, sus manos recorren cada rincón y
redondez para exacerbar la pasión y desencadenar la avidez, es cómplice y
receptora múltiple de nuestras ganas; en “Behemoth Rider” y “Pterosaur
Riders” uno se extasía ante el jugo extraído de la iconografía de mundos
perdidos, mediante la postura enervante y relajada simultáneamente de la
oficiante que apoyada en su cetro ofrece la fruta de su encarnadura en el
primero y de la avidez gozosa que se desprende de las generosas figuras de
las cabalgantes en el segundo, y de los monstruos que planean desplegando
alas y ejecutando giros en rara simbiosis con sus jinetes. No cabe duda que
con frecuencia la exposición de híbridos y semihumanos es una excusa para
refocilarse y refocilarnos con las espléndidas nalgas de la elfa felina de “Belling
the Cat” o con el cincelado torso y la apabullante ánfora de las ancas
de Charmed Hydra, con el empinado trasero que nos convida “Zebra Girl”,
o con las cónicas tetillas de la sierpe de “Golden Sorrow”.
Sus entes alados, no importa a quien sirven, si al cielo o a el infierno,
deslumbran y se tornan manjar apetecible, allí están para probarlo: “Butterfly”
que vuela como una cometa con su encendida sonrisa, pero también con las
tetas compactas y perfectas de una diosa, las firmes y globulares cachas y
el tarrito de miel embutido entre gambas de ensueño; la ingenuidad que rodea
como un pétalo a la excepcional angelota de curvilíneo esplendor en “Heaven
Scent”, la travesura picante y participativa que resuena en “Guidens
Light” o la ineluctabilidad que ciñe cual cabellera de fuego las
longilíneas zancas y primoroso torso de “Fire Stormer”, la belleza y
melancolía que exuda la imbatible diablesa de “From of High” o la
encantadora pillería que nos invita a desechar cualquier cortapisa y
empaparnos en las exquisiteces del mórbido encuentro entre “Angelika &
Devilia” o esa “Devilia” que se acaricia el pezón mientras una
serpiente le acaricia la pantorrilla, extraviada en un ensueño de regodeo
sexual envuelta en rojos matices.
La galería de sus Pin-Ups encandila por su alucinante tesoro de situaciones
y combinaciones: En “Balloons Legacy” combina el hechizo de las
tintas planas, los globos y la brillante sensualidad juvenil, concentrada en
los pezones y las curvaturas de su cuerpo, un centro de impacto visual que
promete un cielo-suelo de placer; la dentada lumbre rojinegra de la cual
emerge con mirada tristona, retaguardia impresionante y glándulas mamarias
de antología la protagonista de “Fetish Crawler”; del fondo
monocromático que diluye reclinadora y calzado para que brote con
excepcional bravura la beldad de “Yellow Twister”; la bonita joven de
“Two Scoops”, donde al verla uno no puede evitar relacionar el helado
a devorarse con sus senos y redondeado trasero; la audaz apuesta de “The
Plan” quebrando el plano normal del dibujo para hacer convivir la sombra
deseada con la presencia concreta de una deliciosa extremidad, o la puesta
en escena de “Painters”, que entreteje esquemas ópticos, estatua que
arrima su ascua a “El Grito” de Munich aunque sumando elementos
–cepillos, manzana- que le brindan un aura surrealista y una hembra jugosa
sostenida por la observación reflexiva pero latiendo al pulso de la
fogosidad; en “Twister” el escorzo repleto de músculos agradablemente torsíonados se apoya sobre una espiral mientras ella lame su paleta; “Savage
Island” y su insinuante peletería atigrada y esas deleitables piernas
abiertas en un casi imposible ángulo de 180 grados; los labios henchidos,
los pezones erectos, la piel lustrosa expresando la gradación del deseo
rubricada por los ajíes tatuados en el sabroso flanco de la mujer de “Sun Worshipper”; comparar la desembozada invitación de “Stocking Stuffer”
acompañada de cabellera incitante, curvas provocativas y protuberancias
precisas a explorar con la exuberancia destilada por “Pom-Pom” que debe
beberse a la temperatura adecuada para que no nos abrase el paladar, lo cual
deviene en una investigación sobre la delicada geometría de “Red Polka Dots”
o como pulsar pausada y rítmicamente encima del espigado cuerpo de la
danzarina en “Pole Dancer”, o captar la métrica de las elipses que se abaten
sobre la lindura de “Pam & Pookie” estremeciéndonos hasta la médula, o sobre
los arcos invisibles que sostienen y sujetan a la preciosidad de “Gloves”, o
que decir de la divina silueta de la acodada intérprete que se reedita hasta
en la sombra proyectada en “Black Mark”, o de la casi deidad revelada en
“Butterfly in Red” con un particular brillo carismático floreciendo desde
sus sápidas formas, encendida cabellera y escarlata vellosidad púbica (que
contrasta y se complementa con el moño rojo atado a su muslo), podríamos
extendernos pero es suficiente descripción para el mirón que complacemos.
Algunas obras quizás merecen breves apuntes que intenten recoger la
singularidad que palpitaba en ellas para mí:
En “Comedia de l'Arte” la alegría de una máscara al refocilarse en observar
y la congoja de la otra al frustrarse por no gozar del más exquisito
nalgatorio que destella al centro del cuadro, va acompañada de detalles en
blanco que resaltan el gusto por encandilar: el maquillaje del rostro, el
gorro, las muñequeras y la gorguera, pero sobre todo esa mezcla de encaje y
solidez que trasuntan los músculos de su espalda al inclinarse y prometer,
despiertan el voyeur que viaja en nuestro interior.
Las insinuaciones presentes en “Wicked Red” (ya de por si su nombre ilumina
esa zona oscura que llevamos incrustada en el alma) estremecen, y como no va
ser así, si en el arco que separa los glúteos se abren los labios vulvares
entregando los secretos pasajes de la vagina, agregar la vestimenta de
diabla en caucho, el dildo, los vibradores, adminículos y juguetes que
expanden la sensación sicalíptica, a la expresión del rostro de la
practicante, nos internan en espacios lúdicos de chocantes sabores.
Contrastante devienen “Two Bouncing Balls”, donde a pesar de ocurrir en
apariencia lo mismo: la abertura vaginal que encajada entre un par de
esféricas nalgas permite observar sin ambages el lugar más íntimo, desprende
una emoción empapada de delicia y júbilo, mientras el par de rubias rebotan
en sus balones lilas en una trilogía que combina luz, cuerpos y juego y “Bluey”,
donde la abertura es insinuada en yacente modelo, pero aquí la serenidad y
la placidez se mezclan con un suave erotismo y un toque de abstracción.
Como cierre para ilustrar ese costado oscuro de monstruos y quimeras, que
también practica, invito a revisar su costado de hechicería y encantamientos
con brujas tan gratamente henchidas donde deben, monten escobas como “Witch Roughrider” donde destaca la plétora rellena de la grupa o aberraciones
demoníacas como “Succubus” con su aire oscuro pero con un trazo que destaca
igual la cresta ilíaca que la depilada vulva del demoníaco personaje,
finalmente, los esbozos a lápiz de Aliens y Demonios, también tienen lo
suyo.
Seleccionar ha sido arduo, como casi siempre, pocas excepciones (Gambino con
Nightwings fue una de ellas) suceden. Elegí a “Rocket Girl”, por que
sintetiza la obra de Michal, comparte no sólo la modelo, sino los motivos,
allí están las alas… pero propulsadas por artilugios, se divisan los dobles
satélites y las megalíticas atalayas de los planetas extraterrestres,
encasquetada y curvada hasta lo doloroso por el impulso de los retrocohetes,
mantiene los ojos cerrados y los labios turgentes como si su misión fuera
entregarse a alguien que la espera más allá del recuadro. Pero aún así,
perdida en su obsesión recorre la gama de la hermosura para que nos
extasiemos en sus dúctiles miembros, nos asomemos al vértigo de sus suaves
pectorales, nos imaginemos una visita a su pompa, rocemos su vientre liso,
pero sobre todo que viajemos con ella a esos mundos infinitos que se abren
más allá del borde conocido y la acompañemos en un recorrido que puede decir
y ser eterno, como diría Chomsky.
© Luís Bolaños;
28-01-07. |