Caleidoscopio, es
una sección que busca reseñar novelas, antologías y relatos
de un modo rápido y breve que permita al lector tener una idea de lo
que puede encontrar.
El objetivo es cubrir un espectro amplio de obras de CF con un
mínimo de rigurosidad. Quedan cordialmente invitados a colaborar.
Viernes (Robert A. Heinlein)
No me importa que Ellison o Anderson digan que es una obra genial.
Admito que tiene sus toques de tino, como a la hora de describir el
complejo sistema de viajes espaciales, pero algunos de los conceptos
presentados en esta novela son más anacrónicos que la Tierra Hueca. De
sensibilidad femenina tiene cero, y de humanismo mucho menos.
Básicamente es un ir y venir sin sentido de la protagonista principal
(la Viernes del título) por un mundo futuro que nunca se justifica a si
mismo, al contrario de los maravillosos mundos futuros que construían
con detalle, especuladores como Bester o Pohl. En resumen, un cero a la
izquierda en el campo de la C-F.
La llegada de los gatos cuánticos (Frederik Pohl)
Donde Heinlein patinaba desastrosamente con El Número de la Bestia,
Pohl en esta novelita logra salvar con la maestría digna de un Gran
Maestro el tema de los universos paralelos, y además consigue una
crítica mordaz y hábil a los militarismos extremos que tantos problemas
nos causan hoy en día. Créanme, esta novela no tiene pierde con los mil
y un líos que le ocurren al pobre Nicky La Sota y sus otros yo paralelos
en un enredo de mundos cercanos-pero-distantes que amenaza al multiverso
mismo.
La onda cerebral (Poul Anderson)
Anderson siempre fue un explorador de nuevos temas y los explotó hasta
la última de sus consecuencias. ¿Y si el potencial para la inteligencia
en la Tierra hubiese sido inhibido por alguna razón? ¿Qué ocurriría si
las mentes de la Tierra tanto humanas como no humanas “despertasen” ante
un nuevo umbral de conciencia? Aquí el Gran Maestro nos explica con sumo
cuidado las consecuencias de un mundo así, llegando hasta las últimas
consecuencias. Cabe apreciar que a pesar de que esta novela fue escrita
en 1962, sigue manteniendo su vigencia como una de las grandes obras de
la C-F mundial.
El experimento terminal (Robert J. Sawyer)
Todos hablan maravillas de este autor…menos yo. Tiene un mal gusto por
crear personajes lisiados en una manera u otra que buscan
desesperadamente la redención por sus actos. En este caso, Hobson, un
brillante neurólogo que descubre la existencia del alma en los seres
humanos. En vez de estudiar la fascinante sociedad que podría existir en
un mundo donde la inmortalidad es un hecho comprobado, Sawyer se va por
las ramas y crea una trama semidetectivesca (muy mala por cierto) de IAs
asesinas por gusto. Francamente, ¡que desperdicio de autor!
Gente de barro (David Brin)
Cuando no esperábamos nada mas sino mediocridad del autor de la
deleznable Segunda Trilogía de los Pupilos, nos llega esta
deliciosa novela detectivesca que plasma un mundo futuro muy plausible,
y que le enmienda la plana a Sawyer, al introducir una sociedad que al
igual que la suya, sabe que el alma existe, pero en vez de perderse en
tecnicismos sociales como lo hace el canadiense, Brin crea una hilarante
crónica social de una sociedad en la que es posible crear duplicados de
uno mismo para hacer el trabajo “sucio” por uno. Claro está que siempre
habrá alguien que buscará romper las reglas y cambiar la forma del
mundo…lo quiera el mundo o no, como lo descubrirá el detective
aficionado Albert Morris.
Materia celeste (Richard Garflinke)
Ahora nos toca una ucronía, y de las arquetípicas, en las que el imperio
de Alejandro el Magno no cayó…pero con una variante. En este mundo las
leyes físicas enarboladas por Arquímedes, Euclides y Platón son válidas.
Los planetas y el Sol orbitan alrededor de la Tierra, cantan la música
de las esferas, y están encerrados en globos de cristal casi
irrompibles, y los dioses son presencias cotidianas. En la guerra
interminable entre el Imperio Medio de China y la Liga Délfica de
Grecia, el científico Ayax de Atenas tendrá un papel esencial mediante
el proyecto del “Ladrón Celeste”, pero su búsqueda por un arma
definitiva lo llevará a cuestionarse las verdades aparentemente eternas
en las que la Liga se basa. Y que llevarán eventualmente a Ayax a
cuestionarse las bases de su civilización.
El mundo de los no-A (A.E. Van Vogt)
Nada como una obra máxima para el paladar. Van Vogt puso alma y corazón
a la hora de escribir esta historia, y se nota en los múltiples giros de
tuerca que su astuta trama esconde, donde no hay una verdad total, sino
retazos de un todo mas grande que el lector deberá armar como en
Rayuela de Cortazar, con el giro que solo una novela de auténtica
C-F puede dar…mediante la lógica no-aristotélica de Gilbert Gosseyn, el
ser de cerebro doble con increíbles poderes que se vuelve de la noche a
la mañana en el blanco de poderosas facciones interestelares, las cuales
por cierto amenazan la paz de la utopía venusina con sus planes.
Los jugadores de no-A (A.E. Van Vogt)
Ahora los No-A se vuelven space-opera, y con una mínima cantidad de
mundos que mostrar, se expone como el destino de la galaxia y la
civilización mismas están en juego, en un juego del que no será fácil
escapar, ni aun para un súper-ser como Gosseyn. Pero no teman lectores,
que con un poco de lógica No-A, todo es posible, aun escapar de la
cárcel mejor diseñada…aun cuando sea su propio cuerpo (no, no hay nada
de viajes astrales aquí). Además presenta la arquetípica galería de
personajes de una space-opera magistral: el malo maloso, el
superpoderoso bueno, el superpoderoso malo, el bueno intrigante, un poco
naif al fin y al cabo, pero recuerden que eran los años formativos de la
C-F y que la obra de Van Vogt inspirará a autores como Dick.
Ciclo de fuego (Hal Clement)
En el lejano planeta Abyormen, un terrestre y un nativo deberán unir
fuerzas si deben sobrevivir, pero el nativo –Dar Ang Lahn- verá al
recién llegado como una oportunidad para expandir los horizontes de su
gente si se mueven las piezas adecuadas, de modo que de ser una cultura
que simplemente acumula conocimiento para la próxima generación debido a
su peculiar biología (que no desvelaré, lo siento, pero eso si
relacionada con el ciclo de fuego del título), en una civilización
interestelar que lo aplique a problemas concretos.
Tiempo de fuego (Poul Anderson)
En esta novela, el maestro Anderson le endereza la plana al maestro
Clement, creando el mundo de Ishtar, donde –como en Abyormen- el
peculiar ciclo de calor, el “Tiempo de Fuego” de la novela rige todo el
orden ecológico del planeta. Y donde la civilización nativa se verá
forzada a afrontar el ataque de un poderosísimo grupo bárbaro, y donde
la avanzada civilización humana se verá forzada a convertir ese mundo en
un frente de guerra en su conflicto con la Liga Naqsan, sin poder ayudar
a los nativos. De hecho hay una novela precedente a esta, situada en el
mismo universo y que explica algunos detalles del frente de batalla:
Star Fox (Zorro Estelar), sin traducir del mismo autor
Empotrados (Ian Watson)
Cuando la necesidad neurótica por compilar lenguajes de una civilización
alienígena, la magia ancestral de una tribu del Amazonas a punto de
desaparecer, y los experimentos amorales de un brillante investigador
sobre las posibilidades de expresión del ser humano chocan, el resultado
es esta ágil novela donde se muestra un hábil juego de realpolitk casi
insano y múltiples choques de culturas donde lo grotesco y lo insólito
son cosa común, hasta su explosivo desenlace.
Candy-man (Vicent King)
Segunda y única novela traducida de este artista vuelto escritor, nos
presenta con gran sensibilidad y gracia un mundo totalitario donde el
protagonista del título, el “Candy Man” u distribuidor de la droga que
permite escapar a la represión de los Preceptores, se ve forzado a
formar parte de la resistencia secreta de un anacrónico Cuerpo Espacial,
solo para llegar a revelaciones mucho mas profundas sobre si mismo y las
Máquinas Profundas, las regentes de su mundo, con resultados
inesperados.
© Daniel Mejía; 02-02-07.
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