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Robert Silverberg (1935
- ) uno de los maestros reconocidos de la ciencia ficción, autor de
relatos notables como Alas nocturnas, Tiempo de cambios y Muero por
dentro por solo mencionar algunas de ellas también ha sido y es también
un prolífico editor de estimables antologías. Para aquellos como yo que
padecen la terrible moda actual de privilegiar las enormes novelas y
mastodonticas sagas que cubren cientos de hojas para desarrollar ideas
que bien pudieron ocupar muchisimas menos paginas, es siempre bienvenida
una antología como esta que gira en torno a una idea común, en este caso
tomar un reconocido universo de un autor famoso y volver a regresar a el
pero en el formato de la novela corta. Bajo esta idea muchos de los
universos mas brillantes y populares de la CF son revisitados con mayor
o menor fortuna.
Lo singular de la antología es que cada novela corta ha sido
expresamente escrita para la antología y además cada autor hace una
pequeña introducción a su universo y hasta hay alguno que ha escrito un
posfacio (como el de Brin que reproducimos en este numero) a su relato. Sin mas pasemos a comentar cada relato: Vieja
música y las mujeres esclavas (Ursula K. Leguin)
Leguin nos presente un relato enmarcado en su famosa serie del Ecumen,
donde ella ha situado obras tan famosas como La mano izquierda de la
oscuridad y Los desposeídos. En este caso ella nos relata un
episodio marginal de una rebelión de esclavos (posesiones) contra sus
amos (propietarios) y de como el representante del Ecumen se ve atrapado
en esa guerra civil. Los prolegómenos de la historia pueden hallarse en
el libro de relatos Cuatro caminos hacia el perdón. La narración lenta e introspectiva nos pinta un mundo desgarrado
por la guerra y como los condicionamientos culturales son muy difíciles
de vencer. El estilo moroso y pausado hace muchas veces perder el ritmo
a la historia lastrándola y tornándola sosa y por momentos aburrida.
Solo para fanáticos de la serie del Ecumen.
Una guerra separada (Joe Haldeman)
Haldeman es autor de la famosa novela La guerra interminable y de
su secuela (no tan famosa) Paz interminable. En la primera nos
narra los avatares a los que son sometidos unos soldados del futuro
destinados a luchar una guerra sin fin ante un enemigo implacable,
aunque por momentos mas crueles parecen los lideres terrestres que el
feroz y enigmático enemigo extraterrestre. Una guerra separada
retoma un aspecto particular de la Guerra interminable muy bien
narrada es una lectura entretenida y a pesar de retomar los antiguos
personajes Haldeman logra ser novedoso y entretenido. Recomendable.
Consejera de
inversiones (Orson Scott Card)
Card sitúa su relato en su ultrafamosa serie de Ender —El juego de
Ender, La voz de los muertos, Ender el Xenocida,
Hijos de la mente— y explica como Ender llega a conocer a Jane (El
programa de computadora que asesora a Ender). Una narración
brillantemente hecha, ágil, entretenida y por momentos divertida es una
gran muestra de lo que se podría llamar como ciencia ficción
burocrática. Imperdible.
Tentación (David Brin)
Al igual que los demás autores de la presente antología Brin ha enfocado
su relato en su famosa serie de Los pupilos —Navegante solar,
Marea estelar, La
rebelión de los pupilos, Arrecife brillante, La costa
del infinito, Los limites del cielo— que es una space
opera que toca los aspectos un universo donde las especies sentientes
"elevan" (llevan a la inteligencia) a otras especies que están listas a
dar ese salto. El relato de Brin se sitúa una vez mas en Jijo el planeta
que se ha colocado en "barbecho" por las inteligencias galácticas y
trata de como un grupo de neo-delfines rapta a una hembra delfín y se
topa con un grupo galácticos que los someten a una "tentación". Pasable.
Conocer al Dragón (Robert Silverberg)
El relato de Silverberg —uno de los grandes maestros de la ciencia
ficción— se enmarca en su serie ucrónica de Roma Eterna —To the
Promised Land, Tales from the Venia Woods, An Outpost of
the Empire, Waiting for the End— donde en una historia
alternativa Roma no ha caído y sobrevive a todos los vaivenes
históricos, en este escenario Silverberg nos cuenta como uno de los
emperadores romanos llega a circunnavegar el planeta. Una narración
sobria, hecha con oficio y bien contada. Pasable.
Huérfanos de la Hélice (Dan Simmons)
La novela corta de Dan Simmons, Huérfanos de la Hélice se sitúa
en el universo de la serie de los
Cantos de Hyperion —Hyperion,
La caída de Hyperion, Endymion, El ascenso de Endymion—
y relata un primer contacto entre una especie alienígena y unos humanos
que han emigrado fuera de los limites del espacio humano. Simmons
hace gala de su buen hacer narrativo y nos describe escenarios colosales
y desarrolla el concepto de una inteligencia que vive en el interior de
una gigante roja, por momentos se reconocen en sus mundos creados muchas
de las ideas de autores como Niven y Varley. Una narración brillante,
conceptualmente atrayente y que atrapa al lector. Imprescindible.
Perros durmientes (Nancy Kress)
La novela corta de Nancy Kress se sitúa en su universo de los Insomnes —Donde
un desarrollo de la genética ha hecho posible que algunos humanos no
necesiten dormir y como efectos colaterales gozan de la inmortalidad y
una inteligencia superior— Kress nos narra como una familia disfuncional
trata de criar una camada de perros insomnes —algo ilegal para ellos— y
de los avatares que esa decisión ocasiona. Kress que es una narradora
capaz de describir convincentemente mundos extraños —si no lean ese
excelente relato que es Un
delicado matiz de Kipney—y de crear personajes atractivos naufraga
en una narración carente de nervio y que por momentos se hace farragosa
y predecible. Totalmente prescindible.
El muchacho que viviría para siempre (Frederick
Pohl)
El maestro Pohl uno de los Grandes Maestros de la ciencia ficción y que
ha tenido tanto que ver con el desarrollo del genero tanto como
aficionado, escritor y editor, nos prodiga un relato situado en su
famosa serie Pórtico —Pórtico,
Tras el incierto horizonte, El encuentro, Los anales de
los Heechee, Los exploradores de Pórtico— Un pobre muchacho
hijo de norteamericano y turca a la muerte de su padre logra viajar al
asteroide Pórtico y tienta suerte para descubrir algo de tecnología
Heechee que lo haga rico. Pohl demuestra oficio al narrar su historia
logrando crear una atmósfera convincente al relato no exento de la
habitual sátira social del autor. No es de lo mejor de Pohl pero sin
embargo esta por encima del termino medio de los autores de la
antología. Cumplidor.
Hambre de
infinito (Gregory Benford)
Gregory Benford es un autor ubicado en la vertiente Hard ("Dura" es
decir rigurosa desde el punto de vista científico) del genero y su
novela corta esta ubicado en su serie del
Centro Galáctico —En
el océano de la noche, A través del mar de soles, Gran río
del espacio, Mareas de luz, Abismo frenético,
Navegante de la luminosa eternidad— En su serie Benford postula que
en algún momento la inteligencia mecánica (artificial) se alzara como
rival de la inteligencia orgánica y que esa lucha se da a lo largo de la
galaxia desde tiempo atrás, él desarrolla ese concepto en sus seis
novelas introduciendo en todas ellas conceptos muy interesantes. En
Hambre de infinito Benford nos cuenta como las mentes mecánicas
avanzadas conocidas como Mantis se introducen en la sociedad humana en
su afán de lograr una compresión de su modo de vida, relato duro,
conciso, bien contado y que logra un buen contrapunto entre las
verdaderamente extrañas inteligencias mecánicas y las igualmente
extrañas inteligencias humanas de ese futuro lejano. Imprescindible.
La nave que regresó (Anne McCaffrey)
Anne McCaffrey es muy conocida por su serie de los Dragones de Pern,
pero en esta ocasión McCaffrey sitúa su relato en una serie más hard
como La nave que cantaba que incluye varios relatos que aún no
han sido traducidos al español —The partership, The ship Who
searched, The City Who Fought, The Ship Who Won— La
serie se basa en una nave estelar que es piloteada por un ser humano que
al momento de nacer debido a defectos genéticos que lo llevarían a la
muerte ha sido criado en una cápsula la cual posteriormente será
conectada a una nave. El humano actúa como "cerebro" y la nave como
"cuerpo", de ese modo se desarrollan una serie de aventuras que
demuestran que tan relativos son los conceptos que tomamos por
inamovibles. En La nave que regreso McCaffrey desarrolla una space opera
clásica en su planteamiento y tratamiento logrando una historia discreta
y cumplidora. Pasable.
La vía de todos los fantasmas (Greg Bear)
La serie de Eón —Eón,
Eternidad, Legado— es una de las más famosas de Greg Bear, él desarrolla el
concepto de la Vía —una especie de corredor infinito como un pasillo de
hotel donde cada puerta de habitación es la entrada a un universo
alternativo— esta vía esta localizada en el asteroide Thistledown y allí
vive una sociedad humana que se llama a si misma Hexamon Infinito y
tiene al Nexo como su forma de gobierno. En este mundo se desarrollan
las aventuras de Olmy Ap Sennen quien es protagonista de las tres
novelas de la serie. En el relato que comentamos Olmy ha sido "resucitado"
después de regresar de Lamarckia y debe liderar a un grupo de abridores
de puertas quienes intentaran sellar una puerta que esta permitiendo el
ingreso de un universo de orden a la Vía. Bear se sumerge con maestría
en el mundo de la Vía y con pleno dominio de sus facultades nos
brinda un relato sobrio pero no exento de complejidad. Recomendable.
© Víctor Pretell; 25-12-07.
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