NORMAN SPINRAD HABLA DE...


...FICCIÓN ESPECULATIVA


Todo, desde 2001 a 1984, desde Ada de Nabokov, a Star Trek, desde El almuerzo desnudo a Cadete espacial, es ficción especulativa. Es decir, cualquier obra literaria que contenga un elemento especulativo, todo lo escrito acerca de lo que podría-pasar-pero-no-pasa-aún, lo es.

Originariamente toda ficción era especulativa. Los hombres no estaban seguros de saber lo que era real y lo que no lo era hasta el siglo XVIII, con la llamada Edad de la Razón. Cyrano de Bergerac podía volar hasta la Luna subido en el rocío matutino, Gilgamesh podía vivir para siempre, Ulises podía vagar por un Mediterráneo lleno de criaturas más increíbles que todas las fabricadas por el departamento de efectos especiales de una gran productora, y nadie en su tiempo, se planteaba si aquello era imposible o falso.

Hoy decimos que esas obras son «fantasías» porque sabemos (o creemos saber) que tales cosas están fuera del reino de lo posible. Pero los que escribieron esas «fantasías», las escribían dentro del espíritu de la ficción especulativa, y no pensaban que estuvieran hablando de lo imposible. Desde su punto de vista, estaban explorando la térra incógnita de su tiempo, las fronteras de lo posible. Como la mayor parte del mundo estaba inexplorada y muchas de las fuerzas que lo movían no se entendieron hasta la Edad de la Razón, resultaba virtualmente imposible escribir algo que no fuera ficción especulativa. Antes de la Edad de la Razón, la «realidad» era el filtro de un brujo, no el contenido de la Enciclopedia Británica. De ahí, que el «realismo», ahora considerado como la novela auténtica, se desarrollara como una mutación de la ficción especulativa a principios del siglo XIX. Es el resultado de la habilidad mental de los Victorianos para convencerse de que la naturaleza del universo podía ser reducida a unas fórmulas muy pulcras, de que la vida era real e importante, y viceversa.

Después de Einstein, Freud, los psicotrópicos, la mecánica quántica, McLuhan, la cibernética, el principio de indeterminación de Heisenberg y otros expansores de la visión, hemos vuelto a donde estábamos antes de la rígida «realidad» victoriana. Sabemos que no hay un «aquí» y «ahora» fijos y permanentes, que hay una continua expansión caleidoscópica de la mente humana en evolución permanente dentro de un universo de espacio-tiempo total que también evoluciona en sí mismo hacia realidades nuevas. Unas realidades que nos rodean con mayor rapidez de lo que podemos comprenderlas.


...CIENCIA FICCIÓN

La ciencia ficción es un tipo especial de ficción especulativa. Un tipo de literatura y un producto comercial con su propia y extraña historia, y su correspondiente subcultura. Son ciencia ficción las novelas baratas, pero también las de Brian W. Aldiss y Philip K. Dick, El hombre demolido, de Bester, los relatos cortos de Bradbury y Sturgeon, Un cántico para San Leibowitz, de Walter M. Miller y He aquí el hombre, de Moorcock.

Como es una categoría de mercado, cuando aparece una novela de ciencia ficción con gran potencial de ventas, el editor la presenta como «best seller». Y cuando una novela de un «escritor serio» tiene contenido especulativo —Tunc, de Lawrence Durrell, Nova Express, de William Burroughs, o Ada, a la que antes me referí— es incluida dentro de la categoría de «novela seria». En definitiva, toda novela con contenido especulativo que no sea de un «escritor serio» ya conocido, o que el editor no decida promocionarla como un «best seller» potencial, es una «novela de ciencia ficción».

Los escritores de CF nos quejamos con frecuencia de que los críticos literarios serios y preparados ignoren automáticamente nuestras obras. Pero, ¿cómo va a ser capaz, un crítico serio y consciente, de encontrar las escasas joyas auténticas entre la montaña de libros mediocres que se venden como ciencia ficción?

Con todo, muchos escritores responsables y de talento siguen escribiendo ciencia ficción. ¿Por qué lo hacen? Creo que la respuesta no está en las recompensas personales ofrecidas por el género, sino en los imperativos artísticos de nuestro tiempo, pues la ciencia ficción es la única ficción que se ocupa de la realidad actual del único modo en que ésta pueda abarcarse —mediante la interrelación entre un entorno que evoluciona rápidamente, y la conciencia humana en cambio constante. Es pues, la única literatura de ficción que explora la Zeitgeist moderna y, por tanto, la inherente a nuestro tiempo.


...LAS CONVENCIONES Y LOS AFICIONADOS A LA CIENCIA FICCIÓN

Las convenciones de ciencia ficción son una locura y, desde el punto de vista del escritor que acude a ellas, inútiles y disturbadoras. Debo señalar, sin embargo, lo que sucedió en la Convención Mundial de Ciencia Ficción, celebrada en Boston, en agosto de 1980. Acudieron más de 7.000 aficionados, sin contar a escritores, dibujantes, editores, agentes y demás parafernalia. Se desarrolló en una atmósfera de fiestas constantes con ríos de alcohol y nubes de yerba. Fue una experiencia que desconocen la mayor parte de los escritores, que llevan vidas solitarias en el anonimato público. Ni siquiera las grandes estrellas, como Gore Vidal, Norman Mailer o Truman Capote conocen la experiencia de verse rodeados por más de 7.000 personas, todas las cuales saben tu nombre, buscan tu autógrafo, y te llaman por tu nombre de pila. Las estrellas de rock pueden experimentar algo así en una velada, pero sólo los escritores de ciencia ficción lo viven durante una semana entera. Es algo que quizá nos venga bien para nuestro egotrip. Yo participé en la mesa redonda titulada «¿Por qué odio a los fans de la ciencia ficción?», pues, ¿qué otros escritores cuentan con un grupo de aficionados tan grande a los que odiar?


...LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS

En tres de mis novelas (por cierto, las que suelen considerarse mejores), me ocupo de héroes de los media («medios de comunicación de masas»). Son Incordie a Jack Barrón, Jinetes de la antorcha y Mundo intermedio. Y lo hago porque en los media se da una fusión con la política.

En el mundo actual, cada emisora transmite la ideología de quienes la controlan, sea en los EE.UU. o en la URSS. En todas partes, de Chile a los países capitalistas, pasando por el bloque comunista. Pero en los EE.UU. parece que van a cambiar las cosas: en cada ciudad hay cincuenta estaciones de radio independientes y varias cadenas de televisión. Muchas minorías tienen su propio medio de expresión: los jamaicanos, los portorriqueños, los negros, los chinos... También está la TV por cable en la que tengo grandes esperanzas: por 25 dólares cualquiera podrá fabricarse su propia emisión. Creo que los grandes cambios vendrán de los media. Me parece que en Europa no se ha tomado plena conciencia del asunto. Es preciso desarrollar emisoras independientes para evitar que el estado controle toda la información.

En mi novela Mundo intermedio expongo que el gobierno y los media son lo mismo: se trata de la democracia electrónica, de una sociedad donde la gente vota por medio de la TV. Todo es televisión. Además, trata del grave problema de una democracia vieja que debe defenderse de los movimientos totalitarios sin convertirse ella misma en totalitaria. Es lo que intentaron los marxistas sin éxito. ¿Cómo preservar la libertad sin eliminar la de los que luchan contra ella? Y está, asimismo, el problema que tienen las democracias frente a los estados totalitarios. Estos pueden tomar las decisiones muy deprisa, mientras que las democracias son lentas y engorrosas. Con una democracia electrónica, como la que apunto en Mundo intermedio, se podría reaccionar ante las crisis tan rápidamente como en los estados totalitarios sin que el estado lo sea. Creo que es una posibilidad.

En mi novela más reciente, La canción de las estrellas, continúo ocupándome de esas interacciones entre la conciencia y el corpus político, aparte de las relaciones entre magia y tecnología, entre ciencia y conciencia.

Hasta el momento los media no se han ocupado mucho de utilizar mi obra. Incordie a Jack Barron está bajo opción para hacer una película. Con Jinetes de la antorcha quieren hacer un espectáculo teatral. Con el relato El gran fogonazo planean hacer un musical rock. En Francia quisieron hacer una película con El sueño de hierro, pero la cosa no funcionó. Por mi parte, voy a colaborar en un disco.


...LA POLÍTICA

No creo en absoluto en todas esas palabras que terminan en ismo: comunismo, fascismo, feminismo, sexismo, etc. Todo ismo contiene una semilla de fascismo. Cada grupo, cada organización intenta invariablemente crear e imponer su propia realidad oficial. Eso es válido para los comunistas, los fascistas o... los aficionados a la ciencia ficción. Yo prefiero mirar el mundo como si fuera un mosaico de realidades diferentes de donde obtengo elementos útiles para mi trabajo de escritor. Creo que es preciso superar las simples cuestiones políticas. Trato de ir más lejos. Me gusta ocuparme de individuos, de las relaciones entre ellos, de los contactos que mantienen con lo real y las instituciones. Evito la política en mis escritos. Lo que me interesa es la conciencia. Cuando tengo que ocuparme de cuestiones políticas, escribo ensayos polémicos, no ciencia ficción. Cuando trabajaba en la prensa underground escribía ensayos políticos o pornográficos en la revista L. A. Free Press. Eso era a finales de los sesenta y principios de los setenta. Hoy el underground está casi acabado.


...LA SPACE OPERA Y LA FANTASÍA HEROICA

Ya no me interesa el espacio, como escritor, claro. Eso lo expongo en El sueño de hierro, donde trato de demostrar que la space opera, por lo general, es una mezcla de fascismo psicológico y fascismo sexual. Con esa novela traté de ajustar mis cuentas con determinada ciencia ficción. Era voluntario y me ha supuesto ciertos problemas con los aficionados a la fantasía heroica, espada y brujería, o como lo llamen. Es un aspecto de la ciencia ficción que me parece patológico: brujería, militarismo, heroísmo... ¡pero si son los componentes del nazismo!

Me han reprochado el epílogo de El sueño de hierro, acusándolo de anticomunista. Pero es que yo creo que si Hitler no hubiera existido, la URSS habría dominado Europa en los años 40 y 50. Pero no es ése mi mensaje. Trataba de mostrar más bien las relaciones patológicas que mantienen el capitalismo y el marxismo. Una paranoia excesiva, lo que casi siempre implica una fascinación. McCarthy es un ejemplo perfecto de esto.


...LAS ENERGÍAS ALTERNATIVAS Y EL MOVIMIENTO ANTI-NUCLEAR

No confío en las tecnologías blandas en la situación actual. He hablado de eso con Frank Herbert (un entusiasta, ya saben), pero no me ha convencido. No es posible utilizar el viento o el sol para hacer que funcionen las estructuras industriales actuales. La energía nuclear no me gusta, claro está, es peligrosa, pero no veo otra elección, de momento.

Una elección temporal, por supuesto. Pero el grave problema está en que los políticos no piensan más que en las próximas elecciones, y no se ocupan de lo que ocurrirá dentro de 10 ó 20 años, ni de planear la instalación de fuentes de energía solar en bases espaciales, que me parece la solución más viable.

Hay gran energía tras el movimiento antinuclear. Están cometiendo el mismo error que cometió un montón de gente en los años sesenta. «Estoy contra algo». Es preciso que se haga algo más inteligente que decir «Nucleares no», cantando con una guitarra eléctrica. ¿Si nucleares no, entonces qué? Aunque los satélites de energía solar responden a su filosofía política, lo que es natural, no responden a su actitud anti-tecnológica, que es la que domina el movimiento antinuclear. Una actitud que pide que se detenga el crecimiento.

Creo que en eso hay, por lo menos, dos problemas implicados: uno de energía física y otro de energía psíquica. No resolveremos estos problemas hasta que se consiga energía abundante y barata. Algo que consuma, como es inevitable, las materias primas, pero no la energía que producen. Hay que obtener, pues, artefactos sofisticados que reciclen la energía. Y no es solución dejar la Tierra. No, no resolveremos nuestros problemas yéndonos al espacio, pues eso exige idéntica tecnología que la que destruye la tierra. Seríamos capaces de destrozar y hacer pedazos el planeta Júpiter, y todo seguiría igual, es decir, peor.


...LA RELIGIÓN

La religión es otro de los asuntos que ha cambiado. Las religiones tradicionales han perdido credibilidad, y eso debido a su apoyo en la ciencia, que sigue haciendo afirmaciones sobre el mundo físico que son inciertas y hasta ridículas. Al tiempo, tenemos una gran plétora de nuevos cultos y nuevas religiones, y eso es porque la religión importa a la gente. Quizá le proporcione una dimensión espiritual, la posibilidad de transcender el determinismo lógico de la ciencia, el punto de vista mecanicista del universo que tiende a proporcionar la ciencia. Es posible que ya exista una especie de convergencia entre el programa espacial, este tipo de impulso místico, y la ciencia ficción. Creo que el futuro de ese impulso religioso está en su posibilidad de no violar las leyes conocidas del universo físico. En una transcendencia que no implique la repulsa de la verdad científica, sino que la abarque. El impulso religioso busca la ampliación de la conciencia, y la gente quiere algo que les proporcione experiencias más allá de su existencia habitual.


...LAS DROGAS

Este impulso y su relación con los psicotrópicos lo he planteado en mi relato Sin un hogar, donde un obispo hace que sus fieles comulguen con psicotrópicos. Ahora pienso que el futuro de las drogas en esta sociedad, tiende hacia una mayor sofisticación y especificidad. Las drogas terminarán por hacer lo que cada uno quiere que le hagan.

De momento, la yerba ya ha sido legalizada en 12 estados de la Unión. El LSD no es difícil de conseguir, pero uno nunca sabe lo que toma realmente. Pero lo que es indudable es que las drogas son algo central, o al menos, lo es algo que se relaciona con ellas. Una cuestión de conciencia que tiene su fundamento en una substancia intercelular bioquímica-biofísica: en la posibilidad de alterar esa substancia intercelular de la conciencia, y luego en la de crear substancias que a su vez la alteren, lo que significa que esa substancia quiere ser alterada.


...EL SEXO

Hay grandes cambios en el sexo. De momento, se me ocurre, que han aumentado las posibilidades para la masturbación. ¡Sabe Dios el tipo de aparatos o tecnología que siguen los principios de la audioanimatrónica de Disneylandia que nos van a vender! En serio, actualmente hay mucha ciencia ficción que se ocupa del futuro de las relaciones sexuales. De la relación entre hombres y mujeres, homo y heterosexuales. Es evidente que los parámetros sexuales al respecto se han desintegrado. Antes de 50 años o así quedará establecido un nuevo código/costumbres/cultura sexual que será muy distinto a los destruidos. El cambio procede en gran parte de la tecnología. Piénsese en los anticonceptivos o en la posible separación de sexualidad y procreación.

Actualmente nadie puede responder a la pregunta: ¿Están los roles sexuales biológicamente determinados? Y si sí, ¿hasta qué punto? Y nadie puede hacerlo, porque las posturas científicas al respecto están politizadas. Muchas mujeres escriben ciencia ficción acerca de esos temas, parece que es uno de los intereses básicos de la ciencia ficción de los años ochenta. Una de las razones por las que escribí Mundo intermedio fue porque pensé que estas cuestiones no debían plantearlas sólo las mujeres, pues afectan a los hombres del mismo modo.


...EL ARTE

Para mí el arte es el resultado de la interacción entre la mente del artista y su entorno, mientras el artista anda errante, como los demás seres humanos, tratando de mantener una autoimagen favorable, pagar las facturas, ir tirando, vivir como un rey si puede, enamorarse, destruir a sus enemigos, conservar a sus amigos, y sacar algo bello del vacío. Toda vida es una obra de arte —buena o mala; heroica, cómica o trágica—, y toda obra de arte es el producto de la vida de alguien. Por eso todo gran arte nos alcanza allí donde realmente vivimos.


...EL FUTURO

Lo que será el futuro depende de lo que suceda ahora. Estamos en un punto crítico de la historia de nuestra especie, en un momento de transformación radical. O bien continuamos agotando el petróleo, envenenando el planeta, matándonos a nosotros mismos, o creando una cultura post-industrial, lo que significa una población planetaria mucho menor, por el sencillo expediente de dejar a la gente morirse de hambre; o bien, transcendemos esta crisis y llegamos a un punto donde tengamos fuentes de energía abundantes y limpias. Y eso está relacionado con la expansión en el espacio, el aumento de las perspectivas de vida, la expansión química o electrónica de la conciencia....


FUENTES

  1. Modern Science Fiction; N. Spinrand, Editor. Anchor Books, Nueva York; 1975.

  2. Revista Locus, números 235 y 238. San Francisco; Julio y Octubre de 1980.

  3. Entrevistas de Y. Fremion y B. Blanc en Univers, numero 19. Paris; diciembre de 1979; y de M. Berkenwald y C. John, en Future Life, numero 23. Nueva York: diciembre de 1980

© M. Antolín Rato.
Tomado de: Zikkurath Ficción; N° 4

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