ASIMOV 4

Legiones en el tiempo (Michael Swanwick):
Un relato algo confuso, donde las cosas suceden bastante rápido. Una viuda sobreviviente a la gran depresión norteamericana se ve envuelta en una extraña guerra entre habitantes de distintos tiempos, sin saber que su identidad es la clave de la victoria en esta lucha. Es de admirar la capacidad que tiene la protagonista para deducir correctamente su situación y aceptar la existencia de viajeros temporales, así como el funcionamiento de aparatos de tecnología desconocida… misterios que se explican en el sorprendente final.

Voces del pasado distante (Víctor Conde):
Un hermoso y conmovedor relato sobre la pena que causa perder a un ser querido, y cómo nos aferramos a cualquier posibilidad de recuperarlo, por más remota y descabellada que parezca. Una muchacha capta un mensaje emitido por su padre desaparecido, quien a su vez cree haber captado un mensaje de su difunta esposa por el mismo medio, un receptor de radio de avanzado diseño. Después de todo, ¿quién puede decir que lo sabe todo?

Pájaro dorado (Mary Rosemblum):
El protagonista, un joven de ascendencia vasca, viaja desde una reservación a la ciudad del futuro. En ella, es abordado por una hermosa joven, que resulta ser una suerte de agente de seguridad. No vaya a ser que el chico traiga alguna enfermedad. Supongo que lo futurista está en el utilizar seres humanos como caldo de cultivo para detectar gérmenes…

Te están mirando, muchacha (Mike Resnick):
Si no han visto “Casablanca”, no van a entender nada. Y si la han visto, no se pierden de nada si dejan de leer este relato, una suerte de escena final narrada por el personaje principal.

En el refugio (Tom Purdom):
¿Recuerdan la película "Juegos de guerra", con Mathew Broderick haciendo el papel de geek que se introduce en el sistema de defensa norteamericano y casi desata una guerra mundial? Algo así sucede en este relato, pero desde una perspectiva más siniestra. Un niño juega videojuegos de guerra que resultan ser más que simples juegos. Y no, el niño no se llama Ender.

Nimby y los saltadimensiones (Cory Doctorow):
Al fin, un relato ágil y entretenido, con un toque de humor que funciona bastante bien. En un futuro y una dimensión con casas orgánicas y bicicletas que crecen en los árboles, converge una especie de portal al cual van a dar todos los saltadimensiones de todos los pasados de los universos paralelos, irremediablemente. Y resultan ser siempre los mismos, es decir, las diferentes versiones del mismo perseguidor y de la misma presa. Obviamente, los moradores de la casa a la cual llegan los saltadimensiones están hartos de esta situación, lo que los fuerza a tomar medidas desesperadas. También, a quien le gusta ver aparecer en su casa a las mismas personas una y otra vez…

El hombre que se burlaba del tiempo (José Carlos Canalda):
Este cuento se parece como dos gotas de agua a la película “Click", excepto por una cosa: el cuento está muchísimo mejor, sin la aburrida carga que constituye la “intención moralizante” de la que adolece la película protagonizada por Adam Sandler. En el cuento que comentamos, un individuo descubre durante su niñez que puede “salirse del tiempo”, es decir, suspender su consciencia de tal manera que, durante el período de tiempo elegido, no sienta el paso del tiempo, con las ventajas que esto puede reportar: no sentir los momentos tristes o aburridos de la existencia, los cuales recuerda haber vivido como si se tratase de una tercera persona. Sin embargo, un gran poder siempre trae una gran responsabilidad, a menos que quien detenta el gran poder sea un mediocre a prueba de balas. Muy divertida.

En el Dorado (Geoffrey A. Landis):
La primera historia que leo de este autor, y me ha encantado, aunque no deja de ser algo melancólica. Imagínense que un buen día les notifican que ha muerto un ser querido, pero al día siguiente, éste mismo ser querido aparece frente a ustedes, vivito y coleando: un fenómeno temporal lo ha traído del pasado (cuando estaba vivo) a nuestro presente (cuando sabemos que está muerto). ¿Lo dejamos “volver” a su tiempo? ¿Le contamos lo que le “va” a pasar?

En los arcos de Galatea (Alex Irvine):
¡Que viva la ciencia ficción hard! Sobre todo si permite escribir relatos como este. El protagonista es una suerte de minero espacial en búsqueda de diamantes que se producen en la atmósfera de Neptuno, descrita con una cautivante profusión de detalles. La descripción de la nave y la estación espacial en la órbita neptuniana son una maravilla, algo que hace que el lector quiera volver a visitar esas páginas. Por cierto, a nuestro minero le va mejor en los negocios que en otros aspectos de la vida. Ni modo, no podía faltar el toque de melancolía, adecuadamente enmarcado en el fascinante paisaje espacial.

© Daniel Salvo; 09-08-07.
Si desea enviar algún comentario pulse aquí
 

Google

Revista Asimov N° 4
Enero de 2004
Ediciones Robel, España

El arte de James Warhola
Suscríbete al
Grupo Asimov

Powered by es.groups.yahoo.com Yahoo! Grupos

 

Agosto 2007

Volver

Editorial

Leer ciencia ficción

Artículos
Los protocolos de la Ciencia Ficción
James Gunn.
Como ser un buen crítico y aún tener amigos
James Gunn.

Relatos peruanos

Dos palabras resaltadas
Pedro Novoa.
El túnel
Javier A. Villegas.

Relatos extranjeros

Un verano infinito
Cristhoper Priest.
Hemos perdido la iniciativa
Carlos A.Gutiérrez.
Reseñas
Asimov 4
Daniel Salvo.
Ciudadano de la galaxia
Daniel Salvo.
Matrices
Luís Bolaños.
El síndico
Luís Bolaños.
Galería

James Warhola
Víctor Pretell.

BitImagen

Ahamot de James Warhola
Luís Bolaños.


 
Ediciones Pasadas
  Recursos C-F
  Enlaces
  Escríbenos
  Suscríbete
 
.
Optimizado para 800x600
Agradecimientos

© 2003 Velero25.net
 Todos los derechos reservados.