BITIMAGEN: ARMADA Y PELIGROSA

Recuerdo la conmoción que sentí al apreciar la carátula de un Heavy Metal (correspondía al número del lejano Agosto 1978), mientras caminaba observando los puestos de los vendedores de libros de segunda mano en Bogotá (durante noviembre de 1984) y prácticamente saltó a mis ojos, llenándome de una gama de sensaciones: anhelo de aventura, fantasía, melancolía y frustración, era una lámina que mostraba un ave exquisitamente coloreada cabalgada por una chica que por sus formas estupendas, la flexibilidad de su cuerpo y la habilidad con que disparaba el blaster desde el hombro (y con dos lunas arracimadas tras las alas del pájaro) evocaba esos mundos que nunca visitaremos con el cuerpo, pero que podemos morar con la mente. Fue la primera vez que tuve conocimiento del arte de Caldwell.

A partir de esa remembranza empiezo preguntándome que ama Clyde, y emerge de inmediato: su cariño por las mujeres aventureras y recias (Sea Fox, Wulfen, Wild Elf), sean estupendamente compactas (Selene, Guardian of the Sanctuary) o rigurosamente finas y elegantes (Quest for the Well of Souls), se encuentren en entornos medievales (Dark Heart), fantásticos (Slither, Worm Has Turned - Dragon Magazine 172, Dragora's Dungeon), terroríficos (Midnight Snack, Skin & Bones), cienciaficcioneros (Strange Relations – PJ Farmer, Virgin Planet - Poul Anderson, Cally's War - J. Ringo & Julie Cochrane) o míticos (Dragon Lady, White Magic - Dragon Magazine 147), su trazo, en ocasiones grueso, en otras delicado, que quiere definirlas para nuestra mirada admirada, apoyado en su granulación colorida, su lápiz preciso, o su entintado sin fisuras, no falla en transmitirnos su asombro por lo femenino y comunicárnoslo estableciendo un vínculo fuerte con nosotros; y sin embargo, quizás por la aparente claridad de lo que anhela mostrarnos, nunca abandona la idea subyacente que lo anima e impulsa a trazar con sus elementos pictóricos, diversos recursos accesorios para contextuar el relato y enriquecerlo, logrando que por tal vinculación esencial devengan consustanciales con lo integral propuesto (explícito y subterráneo), y así quedamos encantados por el mensaje de su fuerza expresiva y su ubicación respecto a lo narrado.

Revisemos Against the Tide, esa hermosa mensajera de orejas puntiagudas, senos macizos y extremidades potentes, que vuela absorta en la misión que le han encomendado, entregar el cilindro con los datos lo más rápido que pueda, no importa con que peligros tropiece o que dificultades se le atraviesen, allí en las sucesivas capas trémulas de plumas diseñadas con verosimilitud biológica, en los riscos distantes y las nubes levemente amenazantes está plasmado su oficio e por eso inicio mis líneas con ese dibujo, por que tengo las dos versiones, la que no está coloreada y la carátula de la novela de John Ringo para Baen Books y en ambas se puede apreciar sin lugar a dudas las características que nutren su obra. Igualmente ocurre con Dragora's Dungeon, que ilustra la portada de su libro de arte.

Acerquémonos a Alerelean (cubierta de Dragon Magazine 94) y combinemos el detalle con que el musgo recubre la corteza del árbol (la hierba agitada por el viento rubrica la corrección de la dirección de crecimiento musgoso elegida), los glaciares que se derraman en las lejanas montañas, las verdes coníferas que limitan el cuadro y la mimosa y suave mascota adornada con un collar y armada con puñal, para enmarcar a la heroína, apoyada en su arco, con su henchido seno ligeramente agitado, sus piernas cubiertas por unas botas primorosas, el bello rostro atento a cualquier señal y la actitud vigilante. No hay titubeo alguno ante el brioso reclamo que debe significar esa imagen desde la portada para los posibles compradores, es un valor agregado exquisito.

Allisa of the Mists (dedicado al juego de rol TSR Forgotten Realms - Jeff Grubb & Ed Greenwood) nos da la oportunidad de explicar la relación entre lo sustantivo y lo subalterno, nuestra vista puede quedar atrapada en las crines, pelaje, musculatura y grupa del unicornio, o distraerse con el diseño de las torres que emergen de la niebla, no obstante el centro de impacto visual se concentra en la guapa guerrera y comprendemos que los elementos mencionados están al servicio de su figura… aunque en cierta forma su montura sea su socia ya que la corriente de empatía con su jinete es palpable en la mirada y la postura del corcel.

Con Amara Wintersword se repite la experiencia, alucinante bárbara broncínea extraída de Lost Worlds, defendida por su pericia con la espada de runas labradas y por la elegancia de sus formas cinceladas (con frecuencia Caldwell utiliza un distractor que introduce humor y aminora el estallido que sus beldades provocan en nuestras neuronas y otros órganos, aquí representado por el lúbrico trasgo que prácticamente se babea mientras la contempla arrobado), exuda dignidad y valentía apenas cubierta por sus eslabones de acero y su capa.

Bare Bones (revista SQP - Savage Hearts) nos permite degustar una linda mercenaria sentada sobre una calavera de dientes amenazantes, apenas vestida con sus botas y su talabarte, nos contempla desafiante tras la seguridad perfecta de sus senos, su ombligo provocativo y sus caderas incitantes.
Comprendemos de inmediato que Clyde ha captado plenamente el sentido que la revista SQP quería transmitir.

Cruel Shoes (SQP Warrior Queens) combina la bestia casi repulsiva y la espléndida muchacha que soñamos nos acompañara en una aventura heinleniana o vanceana, despojada de cualquier accesorio y ataviada con sólo lo esencial: tahalí, espadín, correajes y extrañas botas que evocan un cierto tufo reptiloide, así que la especulación está servida. Coming of Sorrows (SQP Warrior Queens) es semejante, pero introduce un par de elementos que la diferencian, a la cierta placidez anterior la sustituye la tensión de la decisión de quien se enfrenta a la maciza guerrera astada de resplandecientes pupilas amarillas, poderosas tetas y vientre seductor sostenido por muslos turgentes y sudados; las azuladas murallas y torrecillas de reminiscencias orientales son referenciales. Leopard & Serpent (SQP Savage Hearts) muestra el esplendor feroz de las heroínas de Clyde, cuando en eficiente mezcolanza yuxtapone arquitectura, pieles, dragones domésticos, porra-clava, vasijas, calavera, para encuadrar una insolente preciosidad que cubre su vulva con huesos mientras su mirada destella impertinente. Skulls juega con los mismos elementos, agregando gracia y equilibrio, merced a una sabandija querendona, una mirada altiva extraviada en lontananza, un exquisito cuerpo torneado y sabroso y una hilera de testas brutales. Survivors, que sirviera de carátula a The Cold Equations de Tom Goodwin, reitera esos elementos sin gastarlos, con animal de compañía empático, tigres mutantes que acompañan a la cazadora de modo similar a los de Pullman o Leinster, ballesta y prismáticos.

Demon's Gate (Steve White by Baen), Return of Nathan Brazil y Resilient Wanderer nos presentan apasionantes hechiceras que en el primer caso a pesar de su capa, joyas y velos expone su piel bruñida como provista de una luz interior que se derrama melosa sobre el cuerpo apetitoso, como contrapunto un horroroso monstruo. Para el segundo la combinación de matices azules y púrpuras sobre persona y entorno consiguen elevar la procacidad del cuerpo expuesto y ofrecido… aunque sabemos que no es para nosotros y que forma parte de algún ritual En el tercero apabullan el fuerte colorido, la actitud levemente arrogante, la manera como empuña su yatagán y la envuelven las telas y pedrería y la fiereza manifiesta, pero sobre todo su hermosura nos aturde.

Pero es Forbidden Embrace (InQuest Gamer Magazine) la representación más mórbida de la insólita relación entre esas guapas mujeres de maciza y voluptuosa anatomía cubierta de piel refulgente y esos feos engendros lovecraftianoa con bocas atiborradas de tentáculos y garras que se arrullan.

Celtic Princess (emparentada con Dagger of Destiny) reitera los motivos, el dragón de fauces humeantes y erizado de espinas tendido a los pies de la bella con lanza, botas, collar, capa y tahalí, y a pesar de la parafernalia bélica, insinuante, aún apoyada en la lápida exhala sensualidad; la combinación de tonos rojizos que cumplen en primer plano con destacar sus rectos abdominales, su cabello, sus adornos, las flores y su miniblusa, con tonos azulados que difuminan las cruces, el bosque y los túmulos.

Cheetah Girl (InQuest Gamer Magazine), ferocidad y silueta seductora, piel manchada, pies de tres dedos, rostro pavoroso, desgreñada cabellera, pero aún así preñada de resbaladiza lubricidad, enmarcado entre el salacot y el rifle yace su víctima demostrando que defiende su selva. O Fallen Angel, que coliga crueldad, ojos pavorosos, alfanje empapado en sangre, lanza con cráneo ensartado, cota de mallas liviana y carne moldeada para la caricia en una contradictoria promiscuidad que ya quisiéramos que practicara la beldad aterradora.

Bounty Hunter (InQuest Gamer Magazine) nos marca con la riqueza de sus aditamentos electrónicos (adarga, vincha, ojo, pila, pistola), pero también por la carga excitante que se filtra del ambiente: los rojos riscos, los satélites que colman el horizonte, y hasta su acompañante saurio idénticamente provisto de accesorios, pero sobre todo por la exquisitez de su contorno envuelto en un ceñido uniforme negro, sus labios turgentes y golosos, la redondez de sus pechos y la resolución rubricada por las líneas que le marcan el rostro.

Exodus (S. White & S. Meier) es alienígena por donde nos acerquemos, la reluciente piel verdosa, los luminosos cuernecillos o las crestas sobre la frente de la despampanante ET podría indicar el sentido de extrañeza, pero son los dedos, palpitante manojo de gusanos lo que introduce una cuña de horror, que se intensifica cuando logramos apartar la mirada de la atosigante belleza y observamos a través de la enorme portilla la flota que se aglomera en el espacio cercano y comprendemos que su principio impulsor se debe a un mecanismo que remeda esos dedos inquietantes.
 

Cada artista pertenece a una época histórica precisa, no obstante su capacidad para interpelarnos trasciende los marcos temporales, eso ocurre por que existen situaciones o reclamos (el cuerpo femenino por ejemplo) que permiten establecer puentes con la lejanía prospectiva e intuir que los escogidos en Bitimagen probablemente están estampando esa huella, y si además disfrutamos con frecuencia de una parte favorita de la anatomía femenina, la cual admiramos y adoramos sin reservas, y que tácitamente nos incita y abre el apetito sensual, coincidente con aquella que exponen en sus obras, está servida la intersección; no hay duda para los que han seguido bitimagen que siempre me he sentido atraído y sugestionado por la estética voluptuosa de los derrieres, y es que desde la Venus de Willemdorf o las matronas callipígicas, pasando por los rosados trastes rubenianos o las exquisiteces de Watteau, para llegar tras los fuegos de artificio de Parkes a los exuberantes despliegues de Serpieri, Linsner o Julie Bell, no cabe duda que esa redondeada visión nos ha acompañado a través de la historia de la humanidad, por eso a mi juicio está faltando una investigación sobre la imaginería sicalíptica gestada en torno a los primores del tafanario, mientras tanto pergeño estos miniartículos con la manifiesta intención de compartir con ustedes la iconografía que me impacta y que colecciono con regocijo y espiritualidad para ofrecerla y comentarla. Ese es el motivo por el cual para despedir el año he querido ponerme al día y ofrecerles un conjunto de obras de Clyde Caldwell, en especial la que adorna como bombazo visual la página.

En Armed and Dangerous lleva al éxtasis al mirón que algunos coleccionistas anidamos, gracias a las soberbias nalgas colocadas al centro del cromo; en la primera mirada apenas si somos conscientes del tropel de la bandada de gansos migratorios, del árbol caído podrido y el cráneo descarnado que yace al lado del tacón de su imposible bota izquierda de taco altísimo (uno supone que no podría ejecutar ni un par de giros en una lucha sin derrumbarse al piso), de un suelo color cielo y viceversa, nuevamente comprobamos que cada objeto, matiz o bestia no son meros adornos, están puestos al servicio del mensaje principal: la bella. Clyde ha asumido la historia del comic, ha bebido de las fuentes, ha asimilado de sus maestros y por lo tanto nos golpea eficientemente con el mazo de la hermosura de sus protagonistas, y simultáneamente nos entrega contenidos emotivos y vivenciales.

Atléticamente construida con amoroso empeño, potencia sus sugerentes curvas con músculo moldeado y afanado… y sin embargo no elude mostrarnos la expresividad de su rostro: irresistible mirada, boca plena, dientes perfectos, nariz hechicera y pómulos atractivos, explora con complicidad, expone con gracia, mezcla una cierta intimidad con el sujeto del dibujo con una manifiesta comodidad por su desempeño bélico: adarga redonda quizá con penachos, hacha bipenis usada por las amazonas, almohadillas de cuero y pelo para las muñecas y plumas de colores para adornar la endrina y lujuriosa cabellera, las negras botas y el escudo, en un juego donde la fantasía medieval queda inundada de modernidad, y sabemos que nos remite a un juego donde realidad y creación mueven constantemente sus limites para demostrarnos que la ambigüedad reina y la belleza se dispara embebida en sorpresas, y entonces podemos aceptar que la supuesta guerrera modela frente a un tapiz y por eso el extraño calzado, pero luego la grupa altanera, la carne brillante, los miembros poderosos y labrados, la manera como proyecta su torso hacia adelante ligados a la semi-loriga que envuelve un seno refinado, el medio yelmo astado y su armamento, nos hacen vacilar y aceptar que puede ser una representación de bárbaro esplendor en esos mundos particulares que crean pintores y literatos. Las exquisitas formas restallantes y jugosas, juveniles y tentadoras, primorosamente redondeadas, geometría frutal y balance de atracciones, parecen quedar a la espera de un suceso que mitigue el peligro y la soledad.

© Luís Bolaños; 07-02-07.

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"...Cada artista pertenece a una época histórica precisa, no obstante su capacidad para interpelarnos trasciende los marcos temporales, eso ocurre por que existen situaciones o reclamos (el cuerpo femenino por ejemplo) que permiten establecer puentes con la lejanía prospectiva e intuir que los escogidos en Bitimagen probablemente están estampando esa huella, y si además disfrutamos con frecuencia de una parte favorita de la anatomía femenina, la cual admiramos y adoramos sin reservas, y que tácitamente nos incita y abre el apetito sensual, coincidente con aquella que exponen en sus obras, está servida la intersección; no hay duda para los que han seguido bitimagen que siempre me he sentido atraído y sugestionado por la estética voluptuosa de los derrieres, y es que desde la Venus de Willemdorf o las matronas callipígicas, pasando por los rosados trastes rubenianos o las exquisiteces de Watteau, para llegar tras los fuegos de artificio de Parkes a los exuberantes despliegues de Serpieri, Linsner o Julie Bell, no cabe duda que esa redondeada visión nos ha acompañado a través de la historia de la humanidad, por eso a mi juicio está faltando una investigación sobre la imaginería sicalíptica gestada en torno a los primores del tafanario, mientras tanto pergeño estos miniartículos con la manifiesta intención de compartir con ustedes la iconografía que me impacta y que colecciono con regocijo y espiritualidad para ofrecerla y comentarla. Ese es el motivo por el cual para despedir el año he querido ponerme al día y ofrecerles un conjunto de obras de Clyde Caldwell, en especial la que adorna como bombazo visual la página..."
Against the tide
Alerelean
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Abril 2007

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