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Así como Cormac
McCarthy ha recibido el premio Pulitzer 2007 por su novela de ciencia
ficción (no reconocida como tal) “The road” (La carretera, de
próxima publicación en español por el sello Grijalbo Mondadori), Ray
Bradbury ha obtenido una suerte de mención honrosa por su “distinguida,
prolífica y profundamente influyente carrera como un incomparable autor
de ciencia ficción y fantasía”. Vamos, que ya hubiera sido el colmo
evitar la mención a la ciencia ficción para el caso de Bradbury, un
auténtico pilar del género.
Si bien sus obras más conocidas son “Fahrenheit 451” y “Crónicas
marcianas”, el resto de sus historias merece más de un comentario, y
es que luego de leerlas, uno no puede menos que reconocer que
prácticamente todas ellas están llenas de algo que puede ser definido en
una sola palabra: maravilla. Una maravilla a veces teñida de melancolía,
a veces de humor, que motiva al lector a esperar con ansia la
oportunidad de leer una nueva historia de Ray Bradbury.
Los relatos de Bradbury oscilan entre la ciencia ficción y la fantasía
(las fronteras de ambos géneros son tan difusas…). El presente volumen
de cuentos, empero, mantiene una mayor proporción de cuentos de ciencia
ficción “al uso”. De maravillosa ciencia ficción.
La sirena: El más hermoso y triste cuento que pueda leerse sobre…
monstruos marinos.
El peatón: ¿En qué ocuparán el tiempo libre los habitantes del
futuro? Y sobre todo, ¿cómo definirán la normalidad? Todo parece indicar
que la posesión de un hogar, una profesión y un nombre no son nada
contra la dictadura de la mayoría.
La bruja de abril: Una entidad que podría ser un hada u otra
cosa, tiene la habilidad de introducirse en el cuerpo de cualquier cosa
viviente o no. ¿Y si esta entidad quisiera conocer de cerca a los
hombres, si quisiera conocer además lo que es el amor, aún a sabiendas
de que no durará para siempre?
La fruta en el fondo del tazón: Un cuento de humor macabro. Un
asesino trata de borrar todos los indicios que permiten descubrir su
crimen. Pero cada indicio borrado lleva a otro, y a otro, y a otro más…
El niño invisible: La inocencia infantil puede convertirse en
crueldad en un abrir y cerrar de ojos. A pesar de todo, no puede negarse
que los seres humanos nos necesitamos unos a otros.
La máquina voladora: En la antigua China, un ingenioso inventor
fabrica una máquina voladora. ¿Será el inicio de una era de maravillas?
El Emperador, sin embargo, tiene sus propias ideas al respecto.
El asesino: ¿Un cuento profético o reaccionario? El mundo
descrito aquí se parece bastante al nuestro (o más bien, nuestro mundo
ha llegado a cumplir esta visión): teléfonos móviles (o celulares, como
les decimos en Perú), aparatos sofisticados que nos rodean por todos
lados. Para el protagonista de este relato, tanta maquinaria genera un
ruido, un sonido constante del que no puede escapar. Para nosotros,
quizá la realidad no sea tan terrible. En todo caso, habría que probar a
encontrar la verdad en el justo medio.
La dorada cometa, el plateado viento: Un cuento que enseña que la
cooperación y la mutua comprensión puede llevar a niveles mayores de
prosperidad que la supuesta “competitividad” de nuestros días.
Recomendable para yuppies trasnochados.
Nunca más la veo: El problema de la inmigración ilegal a los
Estados Unidos no es reciente, como se puede apreciar luego de leer este
relato. Un alegato contra las políticas restrictivas y –que duda cabe-
contra el racismo.
Bordado: ¿Quiénes son realmente las adorables damas que se
dedican a bordar? Un cuento con un final tan sorprendente como triste.
El gran juego blanco y negro: Lo que parecía ser un armonioso
juego de baseball entre blancos y negros es la máscara que cubre el más
retrógrado racismo de un sector de la sociedad norteamericana. ¿Un
sector? Esperemos que reducido.
El ruido de un trueno: Un clásico de clásicos de la ciencia
ficción. Una expedición se traslada al pasado para cazar dinosaurios. Se
advierte a los expedicionarios no trasgredir ciertas reglas, ni en lo
más mínimo. Pero siempre hay distracciones… Fue llevada al cine hace
poco, y también inspiró un inolvidable episodio de “Los Simpson”.
El ancho mundo allá lejos: Es un lugar común hablar de la sana
vida que se lleva en el campo frente a la existencia contaminada y
alienada de las ciudades. Sin embargo, este relato nos muestra que el
ser humano puede hacer de cualquier lugar un paraíso, y un infierno
también.
La fábrica: La muerte de un pariente cercano y el traslado que
debe realizar una familia para asistir a su entierro los harán conocer
otras realidades.
En la noche: Este relato debería figurar entre los materiales de
lectura obligatorios de todo taller de narrativa, en especial, de
narrativa fantástica. Los sucesos que ocurren, que parten de una
situación vulgarísima —las quejas de los vecinos de un edificio respecto
a una residente escandalosa— se encaminan a un final espantoso, apenas
sugerido en dos o tres frases. Magistral.
Sol y sombra: Las desigualdades y errores de la humanidad que
llevan a la existencia de ricos y pobres parecen no tener fin, a tal
punto que algunos de los que podemos llamar ricos han dejado de tener el
menor rasgo de sentido común y han llegado a considerar a los pobres
como algo pintoresco, como parte de un supuesto orden natural de las
cosas. Alguien se encargará de demostrarles que el ser humano tiene una
dignidad intrínseca.
El prado: El cine es un artificio, pero las bases en las que se
sustenta pueden tener una realidad propia. ¿Y si alguien quisiera acabar
con esa realidad, afectaría al artificio?
El basurero: Una historia que siempre deseé leer, y que no me ha
defraudado. Se nota que al momento de su escritura estaba muy vívido el
temor a la guerra nuclear (¿y por qué ahora no?). El basurero del título
ha sido prevenido de un cambio en su trabajo, precisamente, en caso de
que se produzca la guerra y las bombas atómicas caigan sobre la ciudad.
Deberá dejar de recoger basura para recoger cadáveres…
El gran incendio: O sobre los curiosos efectos del amor en las
adolescentes.
Hola y adiós: La inmortalidad parece algo tentador, y acaso
deseable por la mayoría de seres humanos. Tal vez en el futuro valga la
pena vivir por siempre, y en posesión de la juventud además. ¿Pero si
ser inmortal implica tener siempre doce años? A pesar de todo, las cosas
no son tan malas como parecen.
Las doradas manzanas del sol: Una nave se dirige al sol en
búsqueda de energía para una agonizante Tierra. Los mitos de Icaro y
Prometeo en un entorno de ciencia ficción que los dota de una increíble
belleza, como el título promete.
© Daniel Salvo; 24-04-07.
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