BITIMAGEN: AWAKENING DE JAY ANACLETO

Mi primer encuentro fue en Internet, sus dibujos surgían como una flor blindada y tornasolada de perfecta hermosura, matices increíbles y composiciones explosivas por lo dinámicas y sorprendentes, fue uno de esos amores voraces e instantáneos porque me lanzaron a buscar nuevas imágenes y a pensar historias a partir de lo que me mostraban las peripecias y personajes (tengo que remarcar que nunca he llegado a leer historietas sobre Aria, Angela o Athena, tampoco Manhunter), era como captar la belleza de un escarabajo atrapado en ámbar, donde se congelaba la esencia del horizonte temporal de una manera tan clara y resonante (gracias a la potencia sugestiva de las líneas y la aplastante invasión del color) que podíamos dar por sentado que embarcarnos en esa nave nos transportaría a otra dimensión.

La mitología que nos servia en cada una de sus presentaciones venia nimbada de sucesos extraordinarios, atravesada de aventuras y salpicada de fábulas, uno se quedaba extasiado ante sus mujeres, la dorada magnitud de su perfección física, las espléndidas siluetas, el curvilíneo atractivo que destilaban (Dragon Hunter), que además contrastaba con la profusión ornamentada de sus instrumentos punzo-perforo-cortantes los cuales sugerían que al ser aplicados transformarían al acto de matar en una obra de arte, tanto por la ejecutora y sus utensilios de sajar-cortar-cercenar, como por los movimientos letales pero enloquecedoramente bellos que insinuaban ejecutar los cuerpos.

En otros momentos la candidez romántica que emanaba de su contexto se convertía en una aguda sensación de inocencia (Dragon Lady), cuando el diseño ingenuo de los torreones medievales chocaba con el escamoso tejido epitelial del dragón que envolvía a la princesa y llegaba como un flash la comprensión de que ambas conversaban en la antigua lengua, aquella que provenía del génesis, de la época de la indiferenciación de las especies, sugerida por Ursula Le Guin en Terramar.

La articulada confusión vertical de la estructura con que se disponen los beligerantes de un combate callejero (All in a Days Work) observado atentamente por dos niños (difieren de la indiferencia con que lo acoge un adulto, un piso o dos más abajo), síntesis de los latidos ocultos que rellenan los intersticios subterráneos de la realidad, y mientras los combatientes del bien se enfrentan a las monstruosas deidades del mal repletas de colmillos, baba, odio y fealdad decidiendo al estilo de Neil Gaiman el destino de los moradores de la ciudad, lo extraordinario es que ocurre en una calle cualquiera, en For Hard Avenue West (Avenida Por lo Duro Oeste) que puede ser una alegoría de la propia sociedad, la idea implicada es el tema de una novela y en efecto diversos autores han recorrido a la capacidad infantil de penetrar con su mirada e imaginación en esos universos adjuntos y paralelos, pero sin embargo impenetrables una vez que hemos sido corrompidos por el conformismo, el convencionalismo y la sujeción a las normas sociales.

También están las heroínas del tebeo, Aria y Angela, apoyadas una a otra con la desenvoltura de la amistad y con la calidez de quienes han atravesado y solucionado entuertos conjuntando esfuerzos y voluntades, vibra un soplo alegre y oriental en la disposición diagonal de personas y adminículos iluminadas a su vez por un estriado rayo de luz diagonal, allí comprobábamos que el sacarle el jugo a aspectos geométricos aparentemente simples se convertía en otro de los puntos fuertes de los dibujos de Jay, en esas series podemos detenernos con algunas de las imágenes y señalar la contraposición que significa la blanca pero casi indiferente hostilidad que brota de los ojos de Angela y el verde fulgor sereno que destila la mirada de Aria en ese díptico atiborrado de elementos simbólicos en el cual adosadas por la espalda nos dedican cada una el misterio de su mirada.

En otros momentos Aria parece camuflarse y asimilarse en el ambiente occidental, sobrellevando el ajetreo cotidiano y su “movimiento rutinario” trincada en su moto, pero en distinto intervalo gráfico discrepa con la propuesta cuando una Aria de tal dadivosa belleza que resulta casi dolorosa, nos obliga a que comprendamos que los bits no podrán convertirse en átomos y que ese delicioso icono femenino de carnes generosas y redondeces apetecibles seguirá perteneciendo por siempre al mundo digital, y allí permanecerá envuelta en encajes y joyas, con una mirada que traspasa el infinito y una sonrisa enigmática que parecen invitarnos a iniciar con ella un viaje interminable, detrás un suelo convertido en niebla y una delgada cascada enmarcan a un guerrero que ejecuta un ritual, quizás para completar el misterio o para desconcertarnos, ya que parece sugerir: si no basta la belleza de Aria, cual es la idea de cuadro perfecto; en otra mas, igual de destellante hermosura, con dos relojes, turbantes que nunca llegan a depositarse en su cabello y un enjoyado dedo electrónico, establecen un mundo evanescente de doble temporalidad y por lo tanto con saltos continuos de uno a otro, y para controlarlos necesita su dedo electrónico como un orientador o guía que le permita seguir el olor de ciertos acontecimientos mientras se mantiene meciéndose y oscilando entre mundos de baja gravedad, arritmia temporal, suave céfiros y largos atardeceres.
 

Awakening, es representativo de esos diferentes aspectos contenidos en la obra de Anacleto, Ángela despierta furiosa, gritando, dispuesta a tragarse al mundo y a enfrentarse a quien sea, con la cabeza y el torso envueltos en una energética aura rosa, rodeada de serpentinas con runas inscritas que imitan a las cadenas de ADN replicándose, quizás para señalar su conexión con los mitos occidentales donde cualquier divinidad para interactuar con sus adoradores debe poseer encarnadura biológica, ataviada con los artefactos que le identifican, las pesadas botas que le recuerdan que su fervor angélico debe estar siempre contrarrestado por la practicidad en los resultados de sus intervenciones, que no puede salvar a tod@s y que hay que juzgar como Dredd, de inmediato, y sin que le tiemble un pelo condenar a muerte a quien corresponda (ya se ocuparán los demonios de extraerle las adiposidades malvadas que le toquen), los brazaletes de poder, los tatuajes faciales que son camino para las lágrimas que derramará, los aros de comunicación, los dedos incrustados de joyas que son micromáquinas, el cinturón cuajado de artilugios. Y todo ocurre bajo las nervaduras pétreas, los arquitrabes líticos, los vitrales irisados, los arcos ojivales de una catedral medieval, en ese entorno la misión de Ángela se reitera y se retroalimenta, pero simultáneamente se cierra sobre si misma, por eso aunque podemos trazar similitudes con la Dawn de Linsner no podemos hermanarlas, mientras que Dawn es una potencia de la naturaleza, Ángela es la pulcra y bella maquinaria de venganza de una religión; longilínea y esbelta, semejante a algunas delgadas modelos de pasarela pero sin su mirada famélica y su melancolía, es un homenaje a la carne servida en su justa medida (aunque no podemos considerar que Ángela contribuye a aumentar el producen colesterol si es seguro que acelera los latidos y también contribuye a un posible infarto), torneada y exquisita con su cabellera roja flameante, mínimos correajes y diminuto brassiere, y una aleteante faldilla que cubre y descubre sus piernas continuamente es una muestra cimbreante de que cuando la acción demoníaca queda servida por un cuerpo angelical… no importan las intenciones, los catadores de la belleza femenina siempre saldremos ganando.

© Luís Bolaños; 28-08-06.

Google
 
BitImagen:

"... despierta furiosa, gritando, dispuesta a tragarse al mundo y a enfrentarse a quien sea, con la cabeza y el torso envueltos en una energética aura rosa, rodeada de serpentinas con runas inscritas que imitan a las cadenas de ADN replicándose, quizás para señalar su conexión con los mitos occidentales donde cualquier divinidad para interactuar con sus adoradores debe poseer encarnadura biológica, ataviada con los artefactos que le identifican, las pesadas botas que le recuerdan que su fervor angélico debe estar siempre contrarrestado por la practicidad en los resultados de sus intervenciones, que no puede salvar a tod@s y que hay que juzgar como Dredd, de inmediato, y sin que le tiemble un pelo condenar a muerte a quien corresponda (ya se ocuparán los demonios de extraerle las adiposidades malvadas que le toquen), los brazaletes de poder, los tatuajes faciales que son camino para las lágrimas que derramará, los aros de comunicación, los dedos incrustados de joyas que son micromáquinas, el cinturón cuajado de artilugios. Y todo ocurre bajo las nervaduras pétreas, los arquitrabes líticos, los vitrales irisados, los arcos ojivales de una catedral medieval, en ese entorno la misión de Ángela se reitera y se retroalimenta, pero simultáneamente se cierra sobre si misma..."
Dragon Hunter
Dragon Lady
All in a days work

 

Septiembre 2006

Volver

Editorial

¿Quienes leen ciencia ficción?

Artículos
El exorcismo ritual de Philip J. Farmer
Daniel Mejía.
Eligiendo premios
Debbie Notkin
La saga de los Heechee
Daniel Mejía.
Entrevista
Mike Resnick
Mamoru Oshii

Relatos peruanos

Fin de la misión
Percy Espinoza Acosta.

Relatos extranjeros

La luz
Martín Adrian Ramos.
Reseñas
El milagro de los milagros
Daniel Salvo.
Capricornio uno
Daniel Salvo.
La maquina de la eternidad
Víctor Pretell.

Caleidoscopio

Caleidoscopio
Daniel Mejía.

Cine & Comic

Superman regresa
Daniel Mejía
Galería

Jay Anacleto
Víctor Pretell.

BitImagen

Awakening de Jay Anacleto
Luís Bolaños.


 
Ediciones Pasadas
  Recursos C-F
  Enlaces
  Escríbenos
  Suscríbete
 
.
Optimizado para 800x600
Agradecimientos

© 2003 Velero25.net
 Todos los derechos reservados.