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¿Qué se necesita para crear un éxito de
taquilla en estos días?
Una franquicia
No, un buen director
No, no, un buen reparto.
En el caso de Superman Returns (2006), es una sinergia de los tres.
Tenemos el mito intemporal de Superman, tenemos a un experto en películas de
superhéroes como lo es Bryan Singer (Los Sospechosos Comunes,
X-Men), tenemos a un reparto que recrea la química casi mágica de la
primera película de Superman con Brandon Routh (Iowa, 1979- ) como un
perfecto sosias del querido y extrañado Christopher Reeve (Nueva York,
1954-2004), como Clark Kent; Kate Bosworth (Los Ángeles, 1983- ) como una
digna sucesora de Margott Kidder, la eterna novia del superhombre, Lois Lane;
y al multifacético Kevin Spacey (Nueva Jersey, 1959- ) como un magnífico
sucesor de Gene Hackman –el megalomaníatico archivllano Lex Luthor-que se
roba el show.
Con un guión sólido, basado en las dos primeras entregas de la serie (y en
opinión de un servidor, las mejores en conjunción con esta, puesto que
Superman y Richard Pryor en la tercera entrega son una combinación funesta,
y Superman IV: En Busca de la Paz es una película poco menos que
deleznable), se nos muestra a un Hombre de Acero irónicamente mas humano, e
interesado como cualquiera de nosotros por quien es y que quiere con su
vida. Debido a su drama existencial de ser quizás el último Kriptoniano con
vida parte a buscar a su pueblo en las inmensidades del cosmos por seis años
previamente al inicio de la película. Desgraciadamente olvidó que tenía una
responsabilidad mayor con la gente de la Tierra (no en vano en la primera
entrega, el espíritu de Jonathan Kent vence al de Jor-El), y deja el planeta
a su propia suerte, la cual no hace sino empeorar ahora que no tiene un
protector.
Cuando Kal-El regresa a Kansas, el lugar que lo vio crecer, tiene que
admitir que su búsqueda fue en vano y se da cuenta que las cosas han ido
para peor. Más aún: cuando trata de retomar su vida como el humilde Clark
Kent, el gran amor de su vida, Lois Lane ha encontrado cobijo en los brazos
de otro hombre, y hasta tienen un hijo. De modo que hasta la posibilidad de
continuar el linaje de Kripton le ha sido negada.
Por otra parte su archirival de toda la vida, Lex Luthor, aprovechará lo que
aprendió de la batalla que dio lugar en Superman II contra el General
Zod y sus secuaces, y usará los secretos de la Fortaleza de la Soledad, para
un ambicioso plan que de realizarse, terminaría en la destrucción total de
los USA, dándole a él billones en efectivo además de tecnología adelantada
siglos de todo lo que los científicos terrestres puedan soñar.
De hecho, Singer no es ningún tonto y se encarga de recalcar la relación de
opuestos atraídos que son Lex y Superman: por cada catástrofe que Lex genera
en su búsqueda de los secretos de Kripton, Superman tiene que lidiar con las
consecuencias de sus actos, demostrando que el héroe y el villano son
complementarios. Al punto que el plan maestro de Lex empieza por destruir la
ciudad que Superman protege: Metropolis.
Y es que, como el director lo demuestra, a veces el mundo (sobre todo en
tiempos tan violentos como los que vivimos ahora) necesita un héroe, alguien
con el valor y el coraje para luchar por y con nosotros y darnos esperanza.
Como le dice a Lois en un momento de la película:
“Lo escucho todo.
Escribiste que la gente no necesita un salvador pero escucho al
mundo pedir cada día uno”
Otro acierto de la
película es mostrar a un Superman poderoso, pero no omnipotente como era
el defecto de toda la saga. El Hombre de Acero puede hacer cosas mucho
más allá de los sueños de los mortales (como alzar una isla) pero no por
eso es un dios. En ese sentido, Singer le ha infundado vida nueva al
personaje y a la hora de mostrar sus hazañas superheroicas nos las
presenta de una forma posible, compatible con el Superman de los cómics
actuales. Hazañas que se pueden dar en el mundo real sin violar ninguna
ley física. Es invulnerable a las fuerzas conocidas por el hombre, es
cierto, pero el director sabe como explotar la vulnerabilidad de la
kriptonita de un modo nuevo y posiblemente letal para Kal-El, como se
revelará en el clímax de la cinta. Aun así, cuando Lex demuestra su
poder destructor sobre la gran ciudad, Superman detiene las
consecuencias de sus actos de modo perfectamente creíble…para una cinta
de superhéroes, claro está.
Y claro, se recupera la esencia de reportera de Lois en una forma
brillante, cuando ella sola a fuerza de investigar por su cuenta,
descubre la trama criminal de Lex y fuerza al villano –en un gran
ejercicio histriónico que resalta la habilidad de Spacey- a revelar su
diabólico plan como cualquier otro egomaníaco lo haría.
Por otra parte una que otra sorpresa en este filme empezando por el hijo
de Lois; digamos nomás para no quitar la sorpresa que es mucho más de lo
que parece. Además está el “regreso” de Marlon Brando como el frío
kriptoniano Jor-El gracias al metraje no usado en la primera película.
De hecho se presenta a un Jor-El más humano, más compasivo en su mensaje
hacia la humanidad del que vimos en las películas de Richard Donner. Un
Jor-El que ve lo grande que podría ser la humanidad si recapacitara en
sus errores a lo largo de su historia y le enseña esa sabiduría perdida
al último hijo de Krypton.
Y la magia está ahí; la química entre el torpe Clark Kent, la audaz Lois
y el perfecto Hombre de Acero se da de nuevo, como si no hubiesen pasado
más de dos décadas desde que la primera película fuese filmada. Jimmy
Olsen (Sam Hungtinton) es de nuevo un aprendiz de reportero torpe, pero
bonachón; y Perry White (Frank Langhella) es de nuevo un editor
ambicioso, dispuesto a ser el primero en conseguir la noticia del siglo,
cosa que se le presenta cuando Superman regresa a la Tierra después de
su largo exilio y es presentado de manera humorística por el director.
Hay que destacar el brillante guión trabajado entre Michael Dougherty y
Dan Harris por sus logros, y la elegante fagocitación de la música
original de John Williams para la película de Donner que nos recuerda a
cada momento que estamos ante un Superhombre.
En resumen, Superman Returns es una película para todas las edades que
no hayan olvidado que lo que se ve en el cielo no es un ave…no es un
avión…¡es Superman!
© Daniel Mejía;
15-07-2006.
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