
Estos son algunos
premios famosos:
El premio Hugo ha estado con nosotros durante 53 años. Es un premio
popular votado por los miembros de la (WSFS) Sociedad Mundial de Ciencia
ficción. En la práctica, sin embargo, únicamente el 20% de los elegibles
vota. En algunas de las categorías menos populares (por ejemplo el Mejor
Artista Aficionado), se alcanzan sólo unos cientos votos.
El Premio Nebula tiene 41 años con nosotros. Se otorga por el voto
popular entre los escritores afiliados a la SFWA (Escritores de Ciencia
ficción de América), con la participación del jurado para nominar a los
candidatos.
El Premio Mundial de Fantasía (que tiene la estatuilla más fea
imaginable) tiene 31 años. Es un premio otorgado por un jurado, con sus
miembros escogidos por el comité que organiza la convención. Los
candidatos son en parte elegidos por el voto popular de los miembros de
la convención.
Este artículo (principalmente) no es sobre esos premios.
Este año, "El Aire" de Geoff Ryman, puede que gane o no el Hugo, o el
Nebula. Como una novela de ciencia ficción, no era elegible para el
Premio Mundial de Fantasía. Sin embargo, ganó el premio conmemorativo
James Tiptree Jr., el premio Arthur C. Clarke, el Premio de la
Asociación Británica de Ciencia Ficción, y el Premio Sunburst.
¿Aun esta perdido?
Básicamente, esto significa que el libro fue reconocido por el jurado de
un premio de género-exploración, por un jurado de un premio británico,
por un grupo de aficionados británicos, y por un jurado del premio que
escoge el libro especulativo mejor escrito por un canadiense. (Ryman es
un canadiense que reside en Inglaterra.)
Hay también un Premio Mundial de Terror. Y dos diferentes premios John
Campbell. Y el Premio Prometheus. Y el premio Philip K. Dick. Y la beca
Susan C. Petrey. Y el premio Carl Brandon. Y el premio Sei-un. (¿omití
su premio favorito? Lo siento, y al mismo tiempo eso demuestra mi
punto.)
¿Qué propósito cumplen todos esos premios? ¿Geoff Ryman se beneficia al
ganar cuatro premios bastante pequeños? ¿Le iría mejor ganando un Hugo,
que todos esos otros premios que ganó? ¿Le importa?
Bien, en primer lugar, él cobro dinero en efectivo por tres de esos
premios (todos excepto el BSFA), mientras que ni el Hugo ni el Nebula
pondrían directamente un centavo en su bolsillo. Algunos autores
negocian una "escalera mecánica del premio", en sus contratos. Esto
significa que la editorial le paga un nuevo adelanto al autor si este
recibe un premio mayor. Hugos y Nebulas probablemente son los únicos
premios que producen más ventas: es difícil de imaginar a un editor que
negocia un "bono de $1000 extra si el autor gana el premio John
Campbell", aunque los modos de pensar de los editores son difíciles de
entender.
Segundo, siempre se siente bien ganar un premio, así como siempre se
siente bastante mal al perder uno. Así que Ryman consiguió cuatro
instantes de "felicidad", considerando que un Hugo le daría sólo uno.
(Aunque, como estaba especialmente claro cuando Neil Gaiman miraba su
cohete fálico en 2002 con asombro y dijo, "¡Maldición gané un Hugo!" el
sentimiento desatado al ganar un Hugo es con mucho bastante mayor.)
Tercero, desde luego, todos los premios son publicidad de alguna clase,
y nos dicen que toda publicidad es buena publicidad (nosotros
conseguiremos eso en un minuto). Un premio bien conocido y respetado
probablemente cause que Juana Compralibros cambie de opinión al leer:
"Ganador del Premio..." en la tapa de un libro. O por lo menos ésa es la
teoría.
Y eso lleva al punto de este ensayo. Es fácil hablar sobre qué premios
son los mejores. También es fácil, aunque no me ha preocupado hablar
sobre qué premios son los peores. Más interesante (me parece a mí por lo
menos) y más complejo es ver qué lugar ocupan los premios en la red de
obligaciones, comunicación, e interacción de ese encadenamiento caótico
y elusivo de individuos, grupos, e intereses especiales que nosotros
describimos tan gallardamente como "una comunidad."
Por definición, cualquier premio (nuevo, viejo, jurado, popular) asume
la responsabilidad de escoger sabiamente. "Mejor" es una norma
cualitativa. Los premios populares tienen una manera sencilla de definir
al "mejor": es aquel que la mayoría de los votantes escogió, y el
criterio para los votantes normalmente es una prueba bastante simple de
algún tipo. Qué votantes leyeron y cuan cuidadosamente lo hicieron varía
de individuo a individuo sobre cientos o miles de personas. Y si los
ganadores resultantes no son de su gusto, la única cosa que queda es
culpar a los administradores de los premios por la elección de los
nominados.
Un premio otorgado por un jurado tiene una red más compleja de
obligaciones. La mayor responsabilidad que los administradores del
premio toman está en escoger buenos jurados. Lo que en sí mismo puede
ser una pesadilla: ¿escritores? ¿académicos? ¿aficionados? ¿Cuántos de
cada uno? ¿Qué clases de material? ¿Quién terminará el trabajo que ellos
empezaron, y quién dirá sí y luego desaparecerá de la faz de la tierra?
¿Cuánto deben los administradores mirar por encima de los hombros del
jurado?
Luego esta la responsabilidad de escoger lo mejor posible en el rango de
trabajos: ¿Cómo los jurados siguen las recomendaciones? ¿Cuan lejos del
campo deben mirar? ¿Es su trabajo investigar en los campos relacionados
y cercanos? ¿Qué si ellos discrepan con el criterio empleado por los
anteriores jurados? ¿O los jurados o los administradores del premio
tendrán que decidir lo que "califica" y lo que no lo hace? ¿Una novela
gráfica es una novela? ¿Un trozo de ficción tiene que ser publicado, o
puede distribuirse en la internet o libremente en papel? ¿Qué hace a un
trabajo ser clasificado como ciencia ficción? ¿O no? ¿Si el premio tiene
un tópico, que criterio se usa para que un trabajo calce como tópico?
Los administradores del premio pierden el sueño por esas preguntas.
Tenga presente que los jurados están invariablemente impagados y, por la
naturaleza voluntaria de su trabajo, ellos casi siempre están sobre
comprometidos. Los administradores del premio también están generalmente
impagados y sobre comprometidos (esto probablemente no es verdad para
algunos de los premios de la industria del entretenimiento como el
Oscar, pero es cierto para cada premio literario que conozco). Como
resultado, las buenas intenciones sobre la amplitud de la lectura no
siempre se traduce en la acción correcta; unos jurados se dividen en
grupos y otros se quedan intentando decidir cuestiones intrincadas con
un grupo demasiado pequeño como para tener la amplitud adecuada para
llegar a una buena decisión; los administradores toman decisiones
apresuradas; la vida pasa.
Si un premio es prestigioso o exitoso, o tiene una cantidad
significativa de seguidores, los jurados también tienden a sentir que
ellos están bajo presión: ellos necesitan escoger el libro correcto, el
que hará al público dar un suspiro de alivio durante otro buen año. Esto
puede llevar a los jurados a rechazar un libro excelente porque un
jurado piensa que simplemente no es lo suficientemente bueno. O se
engancho con un libro, porque todos ellos coinciden con él y eso les
hace sentirse cómodos, o sucede que algunos jurados son más entusiastas
que otros e imponen sus opiniones a otros mas dudosos o tímidos. ¿Si el
premio es un tópico, como el Premio Carl Brandon Kindred para libros
sobre raza y etnicidad, importa realmente una escritura excelente si el
objeto del premio está desierto? ¿Y el jurado puede estar de acuerdo
sobre lo que constituye una escritura excelente? ¿Puede el "mejor" libro
que encaja con raza ser diferenciado del libro "mejor escrito" que
encaja con raza?
Los jurados pierden el sueño por esas preguntas.
Una vez que un premio se proclama, empieza la cuenta atrás. Todos los
que se interesan por el premio (podrían ser tres personas en una cabaña
o los miles extendidos alrededor del globo) tienen sus propias ideas
sobre quien debe "ganar" y por qué. Algunos de los libros que ellos
piensan deben ganar fueron considerados y desechados, por una amplia
variedad de razones. Otros nunca alcanzaron la atención del jurado.
Algunos críticos tienen preocupaciones más globales: el premio no está
cumpliendo su misión; no está atendiendo al subgrupo X que debería ser
observado; está atendiendo al subgrupo X pero no está haciéndolo bien, o
está haciendo daño al subgrupo. Y así sucesivamente.
Lo grandioso sobre ser un crítico es que usted no pierde el sueño. La
otra gran cosa es que los críticos son un factor enorme aguardando por
los premios vivos y en actividad.
Los que no lleva a completar el círculo. Si importa que "El Aire" gane
cuatro premios, porque eso constituye cuatro evaluaciones distintas que
conseguirán juzgar el libro contra sus propios criterios. Ellos lo
leerán lo que es una Inhábilmente Buena Cosa. Ellos leerán otros libros
que fueron nominados, o una lista corta, o enfocaran su atención de
otras maneras. Ellos hablarán sobre lo que leyeron entre sí y —porque
nuestro campo es tan encantadoramente pequeño y accesible —ellos pueden
hablar bien sobre sus opiniones con los administradores del premio,
jurados, y otras partes interesadas.
Y a mi juicio, la cosa más importante: los premios mantienen el aire
(sin pensar en un torpe juego de palabras) circulando. Sus funciones
para los autores y lectores fuera del campo son importantes, y lo mas
importante de todo es que los premios nos mantienen hablando entre
nosotros. Ellos nos mantienen despiertos.
© Debbie Notkin, 07-2006
Tomado de: Emerald City
Picking Awards out of
the Air
Traducido con permiso de la autora
Traducción por: Víctor Pretell
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