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Pese a que estos
relatos fueron escritos antes incluso de la llegada del hombre a la
luna, mantienen un frescor que ya quisiera lograr el escritor más
cuajado. Uno se adentra en cada texto, incluso en el archiconocido “El
centinela”, y es como entrar en un nuevo universo, que era acaso lo que
esperaba encontrar la humanidad al comenzar el siglo XXI.
Ahora que el heroico astronauta ha sido reemplazado por el turista
espacial y la siguiente polarización mundial parece definirse en función
de las religiones, leer o releer estos cuentos de Clarke son una especie
de renacimiento, un volver a algunas de las raíces del género y a
contemplar de nuevo el universo con los ojos de la maravilla, antes que
con los ojos de la superstición, la codicia o la locura.
La segunda aurora
En un mundo lejano, una especie ha logrado el nivel del pensamiento
abstracto. Pero la evolución les ha jugado una mala pasada: sus miembros
en forma de largas zarpas son poco útiles para manipular objetos. Apenas
les sirven para comer o enfrentarse entre ellos. Empero, la esperanza de
un mayor dominio del universo reside en iniciar un nuevo tipo de
relación con otra especie acaso menos inteligente, pero dotada de
miembros parecidos a nuestras manos, útiles para manipular y construir
nuevos objetos. Quien sabe, y el producto de esta simbiosis entre la
inteligencia y la destreza lleven a ese mundo a alturas insospechadas.
¡Si te olvidase, oh Tierra!
La locura bélica, de la que nunca estamos exentos, ha convertido a la
Tierra en un lugar inhabitable, y así seguirá por cientos de años, al
cabo de los cuales los descendientes de los terrestres que habitan en
cúpulas situadas en la Luna planean retornar. Melancólico y hermoso
relato que trata sobre la nostalgia, el recuerdo del hogar perdido y el
sueño de un futuro mejor. Mas que mantener vivo un recuerdo, los
moradores de la Luna mantienen vivo un sueño.
Tensión extrema
Los tripulantes de una nave espacial en camino a Venus descubren que un
meteorito ha perforado su tanque de oxígeno, y que están condenados a
morir. Dado que son solo dos, cada uno mantiene sus propias opiniones
respecto a quien debe vivir y quien debe morir, puesto que el oxígeno
restante si permite la subsistencia de uno de ellos. Bajo tal tensión
extrema, ¿cómo reacciona un ser humano? ¿La decisión será tomada al
azar? ¿Racionalmente? ¿Cabe esperar un comportamiento ético en
circunstancias así? Clarke logra un magnífico estudio psicológico.
Expedición a la Tierra
Una raza extraterrestre llega a nuestro planeta en lo que se supone es
un futuro distante, al punto de no existir más que ruinas y otros
vestigios que evidencian la presencia de una raza inteligente. Pero
estos vestigios, ¿pueden dar una verdadera idea de cómo fueron los
terrestres? ¿Puede deducirse qué aspecto tenían a partir de una cuchara
o de otro producto más… elaborado? Como en “Solaris”, de Stanislaw Lem,
Clarke lleva a los extremos la idea de que un encuentro entre razas
alienígenas, portadoras de valores, comportamientos e ideas totalmente
distintas, no necesariamente llevará a una ampliación de los
conocimientos que puedan obtener una de la otra.
Superioridad
Pese a su apariencia de cascarrabias, Clarke también puede jugar a ser
humorista (aunque no siempre lo logre). En este cuento, uno de los dos
bandos de una guerra interplanetaria desarrolla un arma que podría
darles la ventaja definitiva: un tipo de nave capaz de desmaterializarse
y rematerializarse, además de lograr una especie de escudo invulnerable.
Pero las cosas no son tan buenas como parecen, y hay una interesante
explicación científica de por qué un arma tan potente puede resultar, en
determinadas circunstancias, un fracaso total.
Némesis
Dos hombres son mantenidos en animación suspendida durante milenios. Uno
de ellos, un cruel dictador. Otro, un pacífico científico de épocas
futuras. Ambos se encontrarán en el final de los tiempos, sin saber que
forman una Némesis. Némesis era el nombre de la diosa griega del
castigo, la venganza… o la justicia.
Juego de escondite
En medio de una guerra interplanetaria (la Tierra versus Marte), una
nave de combate la tiene aparentemente fácil: el enemigo, a quien
designan como K 15, se encuentra aislado en la superficie de Fobos, uno
de los satélites de Marte, un asteroide tan pequeño que nos recuerda al
de “El Principito” de Antoine de Saint-Exupery, pues tiene solo veinte
kilómetros de diámetro. A pesar de su reducido tamaño (además de carecer
de túneles o cuevas), el asteroide le permitirá a su precario ocupante
ocultarse de la nave de combate mediante un ingenioso uso de las leyes
ópticas.
Encuentro en la aurora
Un grupo de investigadores arriba a un planeta lleno de lujuriante
vegetación y carente de toda traza de civilización. Descubren además a
una raza de bípedos inteligentes que aún vive en la “barbarie” (es el
término que utilizan los investigadores). Al principio, este encuentro
parece ser la promesa de un contacto más duradero y fructífero, sobre
todo para la raza más primitiva. Pero hay malas noticias: en los lejanos
sistemas solares de donde son oriundos los exploradores, las estrellas
han empezado a colapsar, acaso debido a algún accidente cósmico, o a
alguna guerra. Los investigadores deben partir, no sin antes dejar
algunos artefactos en el planeta primitivo, lamentando siempre la
oportunidad perdida.
Lo imprevisto
La raza ancestral de los marcianos descubre que los habitantes de la
Tierra están experimentando con cohetes, lo cual les provoca cierta
aprensión, dado el grado de belicosidad de los terrestres. Poseedores de
una tecnología superior, los marcianos se manifiestan a los terrestres
y, cual dioses disgustados, amenazan con destruirlos si continúan
experimentando con cohetes. Los terrestres, prudentemente, capitulan,
pero para dirigir sus investigaciones en otra dirección insospechada por
los marcianos, quienes han decidido eliminar la vida en la Tierra.
Herencia
Un curioso coqueteo de Clarke con lo “paranormal”. El piloto de pruebas
de un cohete experimental a punto de estrellarse, debido a que no se ha
producido el desprendimiento de una de sus secciones, logra escapar de
una muerte segura debido a que recuerda un sueño acaso premonitorio, en
el que escapó de una situación similar… ¿Don o coincidencia? En todo
caso, nada hay que funcione bien todo el tiempo, aún los sueños
premonitorios, que no parecen ser privativos del protagonista de esta
historia.
El centinela
El relato que dio origen a “2001 Odisea espacial”, tanto la novela como
la película de Stanley Kubrick de 1968. Por cierto, acá hay un
enlace muy interesante a una
producción donde se “interpreta” la película. En el relato, una
expedición lunar encuentra un misterioso objeto en la luna, un monolito
en forma de pirámide de unos tres metros y fabricado con un material
desconocido, rodeado de un material que lo ha preservado por milenios.
¿Quién lo ha puesto ahí y por qué? ¿Es un monumento conmemorativo? ¿O
acaso algo más?
© Daniel Salvo; 24-09-06.
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