NORTHWEST SMITH

Además del goce estético que produce leer un libro de esta colección, por su excelente papel, tipografía (ahora entiendo su importancia) y presentación, está el contenido en sí, compuesto de títulos y autores que Javier Martín Lalanda (el responsable de la selección) sabe que son (y serán) del gusto inmediato del lector, pues encierran ese gusto por lo “extraño” que tenemos los aficionados a la ciencia ficción, la fantasía y el terror. Por más que ahora – new wave y academicismo “serio” de por medio, además de los “nuevos” escritores – estamos aprendiendo (¿para bien?¿para mal?) a pedirle a nuestros géneros favoritos que se conviertan en análogos de la “gran literatura”, es bueno recordar que lo esencial del mismo estuvo durante buen tiempo en esos cuentos y novelas llenos de situaciones insólitas, pistolas de rayos, extraterrestres exóticos y mundos ajenos en el espacio y en el tiempo. Para disfrutar de principio a fin.

Shambleau.- En un Marte entre exótico y tercermundista, Northwest Smith, rudo aventurero de origen terrestre presto a utilizar su pistola de rayos en cuanto la ocasión lo requiera, se topa literalmente de narices con la Shambleau del título, una muchacha de ojos rojos y origen incierto, cuya cabeza está cubierta por un tocado de tela. La multitud la persigue con propósitos poco amistosos, y Northwest, como buen caballero andante, se interpondrá entre la muchacha y el gentío, afirmando, para salvarla, que le pertenece. Entre asombrados y asqueados, los pobladores la dejan en paz, aconsejándole a Smith que se deshaga de ella o la mantenga fuera de circulación. Una vez a solas, Nortwesth y la muchacha iniciarán una relación en la que se descubrirá la verdadera naturaleza de la “Shambleau” y el porqué oculta sus cabellos.

Sueño escarlata.- Se dice que un filósofo chino soñó que era una mariposa. Tan vívido fue el sueño, que al despertar se preguntó: ¿Soy realmente un filósofo que soñó que era una mariposa, o una mariposa que sueña que es un filósofo? Para Northwest Smith, la posesión de un rojo tapiz surcado de extrañas inscripciones lo conducirá a una suerte de país de los sueños donde la belleza y la placidez son meras máscaras de aquello de lo que realmente están hechos los sueños.

Sed negra.- ¿Qué clase de seres pueden poblar el infinito? Realmente, cualquier tipo de entidades. Y parece ser que las más temibles no son aquellas cuya fisonomía se aparte de la forma humano terrestre, sino todo lo contrario: aquellos seres con los que guardamos algún parecido pueden ser los peores. En este relato, Northwest Smith es trasladado a Venus, a una suerte de convento para mujeres especialmente cultivadas –si cabe el término- por su belleza por el Alendar, misterioso ser que es una especie de vampiro que se alimenta, precisamente, de esa belleza.

Julhi.- Diosa o demonio, Julhi es una entidad que puede coexistir en diferentes planos o dimensiones. Su fisonomía es descrita como hermosa, aunque singular: tiene un solo ojo, la forma del rostro angular y la boca asemeja a un pequeña trompa… Este ser ofrece su amistad a Smith, y lo transporta a diversos ámbitos espacio-temporales. Pero será en el mundo de origen de la entidad donde Northwest descubrirá su verdadera naturaleza e intenciones.

La ninfa de la oscuridad.- Escrito en colaboración con Forrest J. Ackerman, esta historia también podría catalogarse de “lovecraftiana”. Los seres de pesadilla que pueblan el universo en el que habita Northwest Smith no solo devoran o vampirizan a los seres humanos, sino que en ocasiones pueden engendrar descendencia en mujeres de nuestro mundo. En estos casos, ¿cuál es el factor predominante? ¿Se identificará esta descendencia con la estirpe humana… o con la otra?

El frío Dios Gris.- Nos damos cuenta de algo: la súbita aparición de mujeres hermosas en la vida de Northwest Smith es presagio de problemas y aventuras que lo pondrán, literalmente, al borde de la muerte. Este relato, una famosa cantante venusina desaparecida años atrás encargará a Smith la búsqueda de un tesoro, una misteriosa reliquia del nebuloso pasado marciano. Esta reliquia guarda una extraña relación con el no menos misterioso dios de los marcianos, cuyo nombre jamás puede pronunciarse y cuyo culto se celebra en las sombras. Aún en su decadencia, los dioses siguen siendo dioses, poderosos y crueles con los seres humanos, cuyas vidas son meros objetos que utilizan a su antojo. Pero Northwest Smith, pese a que le ha sido arrebatado su cuerpo carnal, decide enfrentarse a estos poderes para volver a recuperar su vida.

Yvala.- Smith y su amigo, el venusino Yarol (descrito como un ser de facciones de elfo pero con una mirada entre felina y agresiva) son reclutados para una singular expedición a una de las lunas de Júpiter. Sucede que sendas expediciones anteriores a dicha luna han reportado la aparente existencia de “mujeres tan hermosas que un hombre podía volverse loco con sólo mirarlas”. Animados por la paga, Smith y Yarol descienden en la citada luna y se adentran en una selva de lujuriante vegetación. Pero dicha selva no está deshabitada: tras el descubrimiento de una extraña carretera, en la cual no puede penetrar la jungla y conserva además una temperatura mucho más agradable que el infernal calor circundante, aparecen las hermosas mujeres de las que hablaban los anteriores expedicionarios. Pero hay otro misterio: Northwest Smith las ve como hermosas mujeres terrestres, mientras que ante Yarol aparecen como venusinas, de piel blanquísima y cabellos negros retintos. Entre risas, las mujeres guiarán a los aventureros ante Yvala. Mientras tanto, en medio de la jungla, se observan apariciones fugaces de animales con extraños gestos de tristeza e inteligencia que parecen más propios de seres racionales. Sin imaginárselo, nos encontramos frente al origen de un mito muy antiguo…

Polvo de los dioses.- Nuevamente, Northwest Smith y su amigo el venusino Yarol se ven envueltos en otra aventura, pero esta, además de peligrosa, es fascinante por sus implicaciones, por el vuelo poético de la autora. Se nos narra aquí el mismísimo origen de la civilización en el sistema solar, en tono casi lovecraftiano. No puedo resistir a transcribir algunos párrafos:
“- Hubo dioses que ya eran viejos cuando Marte era un planeta verde, y una verdeante luna circundaba una Tierra azul de vaporosos mares, mientras que Venus, en fusión por el calor, daba vueltas alrededor de un Sol más joven. Por entonces, entre Marte y Júpiter, otro mundo se movía en el espacio, cuyos fragmentos son ahora los asteroides, que persiste en las leyendas de todos los planetas. Era un mundo poderoso, rico y hermoso, poblado por los antepasados de la humanidad. Y en aquel mundo, una tríada poderosa vivía en un templo de cristal, servida por extraños esclavos y adorada por todos. Aquellos dioses no eran totalmente abstractos, como les ha sucedido a los dioses más modernos. Hay quien dice que venían del más allá, y que, a su manera, eran tan reales como si fuesen de carne y hueso.
Aquellos tres dioses fueron el origen y comienzo de todos los demás dioses que conoció la humanidad. Todos los dioses modernos son reflejos de ellos, en un mundo que ha olvidado el auténtico nombre del Planeta Perdido…”.
Estos seres, materiales pero de esencia desconocida, habrían dejado sus restos, el polvo de los dioses, en un lugar poco accesible situado en los desiertos marcianos. Y a Northwest y a su amigo Yarol se les encomienda la búsqueda de esos restos, quien sabe con qué oscuros propósitos. La descripción de los restos del templo de estos dioses y los sucesos ocurridos son, simplemente, inolvidables, llenos de un brillo fantasmagórico. Un digno relato de la revista “Weird tales”.

Paraíso perdido.- Si hay un relato hermoso, triste y sorprendente entre los protagonizados por Northwest Smith, es éste. Un misterioso hombrecillo, que podría pasar por terrestre, venusino o marciano, no es oriundo de ninguno de estos planetas. Sufre el robo de un objeto valioso, el cual es recuperado rápidamente por Yarol, el “sidekick” venusino de Smith. Pero Yarol no hace las cosas por nada: a cambio de la devolución del objeto (una especie de recipiente), Yarol hace jurar al sujeto – proveniente de las alturas de Mongolia, aunque sus rasgos difieren de lo que se podría esperar de un asiático - que le revelará su verdadero origen. Y el extraño accede, puesto que aquello que le ha sido robado guarda relación con el misterioso origen de su raza: es miembro de la raza de los seles, originarios de la Luna, cuando esta tenía una atmósfera capaz de soportar su civilización. La razón por la cual terminaron refugiándose en una montaña de Asia, lejos del esplendor y la belleza de su Luna natal, guarda relación con los dioses descritos en el cuento precedente, con la ambición desmedida… ¡y con Northwest Smith! Otro punto alto de esta colección de relatos.

El árbol de la vida.- En las ruinas de la antiquísima ciudad de Illar, situada en los desiertos de Marte, Northwest Smith se encuentra –cómo no- con la consabida mujer hermosa que necesita su ayuda. “Llévame al árbol. A la sombra del árbol de la vida”. Siempre galante, Smith lleva a la desconocida ante el único árbol del lugar, la extraña sombra proyectada por una verja metálica, que envuelve a la mujer como una telaraña. Ambos son transportados a otro tiempo, a una Illar más joven y llena de vegetación, habitada por pequeños humanoides quienes, junto a la joven, quien ha revelado ser una sacerdotisa, sirven a Thag, ser convocado por el mítico rey Illar, de quien la ciudad ha tomado el nombre, para servirlo y darle poder. A cambio, el ser Thag obtuvo siervos y una sacerdotisa, cuyos deberes para con Thag pondrán en peligro la vida de Northwest.
Más de uno recordará esta cita de Chesterton: hay un árbol en los confines del oriente que es más y menos que un árbol…

La mujer-lobo.- Por su desarrollo y sus implicancias, esta historia recuerda a “Más oscuro de lo que pensáis” de Jack Williamson. Perdido en un desierto, Northwest Smith se topa con una manada de lobos de verde mirada, que inexplicablemente desisten de atacarlo. ¿Delira, o los lobos se han convertido en blancas mujeres desnudas? ¿Es un sueño, o el mismo Northwest acaba aullando a la oscuridad?¿Y qué es aquello que los está llamando a todos?

Canción en tono menor.- Northwest Smith, debido a sus muchos crímenes, ha sido proscrito de la Tierra en el pasado. Sin embargo, se las arregla para volver, con la decisión de establecerse y sentar cabeza. ¿Pero es ese el final apropiado para un aventurero que ha estado en peligro de perder más que la vida en innumerables ocasiones? Es su mundo natal, imposible de comparar con Marte, Venus u otro astro del sistema solar. Pero tal vez no sea capaz de ofrecerle a Smith mayor motivo para quedarse.

© Daniel Salvo; 25-09-06.
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Northwest Smith

C.L. Moore

 

Anaya, 1992

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