LOS TEJEDORES DE CABELLOS

Que duda cabe: la mayor parte de la ciencia ficción factible de ser conocida por los lectores, a nivel mundial, es de origen anglosajón: estadounidense, inglesa, canadiense o australiana. Supongo que es más fácil encontrar un traductor que sepa inglés antes que uno que pueda con el italiano, el sueco, el chino mandarín o el hindi.

Lo cual es una lástima. Si hurgamos con un poco de insistencia en la Internet, descubriremos que prácticamente en todos los países del mundo existe ya una tradición, consolidada o por consolidarse, de autores que escriben ciencia ficción. Con sus cánones, editoriales, colecciones, premios… Hay vida más allá del Hugo, del Nébula o del Locus.

Por ejemplo, en Alemania, la serie de aventuras de ciencia ficción “Perry Rhodan” (personaje que podría considerarse el Flash Gordon alemán) se edita semanalmente desde 1961. Y quién no ha oído hablar siquiera de la película “Metrópolis”, de Fritz Lang, clásico indiscutible de la ciencia ficción cinematográfica.

En buena hora, algunas editoriales están dando muestras de una mayor apertura en el campo de la ciencia ficción, y están apostando por autores que de otra manera no tendrían mayor difusión. Por ejemplo, la editorial Bibliópolis (¿por qué dejaron de actualizar su página web así calladitos, sin despedirse ni nada?), que han logrado una asombrosa relación equitativa entre precio, calidad y contenido, a juzgar por la mayoría de las reseñas de los libros que dicha editorial ha publicado hasta el momento. Lamentablemente, en las librerías peruanas no se venden estos libros. Supongo que sus precios, traducidos en soles, espantarían al aficionado más decidido. Lo que es una pena, reitero, pues hay mucho que disfrutar.

Es el caso de “Los tejedores de cabellos”, de Andreas Eschbach. Una novela para disfrutar desde cualquier ángulo. Un misterio cuya revelación, a fuego lento, deja impresas una variedad de imágenes en la mente: alfombras hechas con cabellos humanos, un imperio galáctico cuya extensión es desconocida aún por sus propios habitantes, un Emperador inmortal, un rebelde que guarda un secreto, un palacio habitado únicamente por un cyborg encadenado a un trono…

En realidad, “Los tejedores de cabellos” está compuesta de múltiples imágenes de un universo vastísimo. Empero, todas las historias tienen un hilo que las engarza como cuentas de un collar. La primera historia nos introduce en la vida cotidiana de uno de los tejedores de cabellos, quien mantiene la costumbre inmemorial de tejer una alfombra de cabellos humanos, proporcionados por su mujer y sus hijas. Esta tarea lleva toda la vida del tejedor, y pasa de padres a hijos. Una vez concluida, la alfombra será comprada por los mercaderes, quienes a su vez las llevarán al espaciopuerto más cercano, para a su vez ser transportadas al palacio del Emperador. Así ha sido y así será, para que el Emperador, que es visto también como un dios, mantenga brillando las estrellas. Nadie ha visto jamás al Emperador, salvo en retratos, pero su existencia se hace presente de manera aplastante en la vida cotidiana de los tejedores de cabellos.

A menos que alguien empiece a preguntarse por qué y para qué un Emperador puede necesitar alfombras hechas con cabellos humanos. A preguntarse qué palacio puede ser tan grande que nunca se llene con las alfombras. A preguntarse cómo es que el Emperador pueda vivir miles de años. A preguntarse por qué dedicar una vida entera a tejer una alfombra…

La respuesta a todas esas preguntas las proporciona Eschbach con una simpleza que aturde. No hay irritantes cabos sueltos o misterios sin resolver en “Los tejedores de cabellos”, ni ambigüedades seudomísticas o seudofantásticas. Es ciencia ficción de principio a fin, con naves espaciales, pistolas de rayos y tecnologías sorprendentes. Pero todo eso jamás estará por encima de la inmensa capacidad humana para la crueldad y la estupidez, acaso ambas caras de la misma moneda.

© Daniel Salvo; 24-10-06.
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Los tejedores de cabellos
(Die Haarteppichknüpfer)

Andreas Eschbach
Bibliopolis
Madrid, 2004
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Noviembre 2006

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