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Este fue el auspicioso
debut de la tercera edición española de la revista Asimov, que en
palabras del propio Domingo Santos, editor, “es considerada la revista
de ciencia ficción más literaria existente en el mercado, y es la
segunda en ventas en los Estados Unidos, superada solo por Analog
(también editada por Dell) que publica una ciencia ficción más
tradicional. A lo largo de su historia los relatos publicados en ella
han cosechado innumerables premios, cada año muchos de ellos son
propuestos a los Hugos y Nebular, y Gardner Dozois ha recibido en varias
ocasiones el Hugo al mejor director de revista” (Asimov 1, Editorial).
La edición de la revista, similar a la de un libro y por ende, fácil de
coleccionar, contaba además un precio bastante razonable. No pocos
peruanos tuvimos la ilusión de verla alguna vez en nuestras librerías.
Pero algún sino maligno (disculpen la truculencia) parece ensañarse
sobre los avatares hispanos de la Asimov. Por razones explicadas
en su oportunidad (ver notas en el
Sitio de Ciencia Ficción y en
Axxon), la
publicación de Asimov española cesó en diciembre de 2005. Apenas
(¿apenas?) llegó a los 21 números.
Por suerte, nuestro Gardner Dozois local, Víctor Pretell, logró hacerse
con los 21 números de la colección, y la verdad, su contenido se ve
bastante apetecible. Y es que, a partes proporcionales, la Asimov
incluía tanto relatos y artículos publicados en la versión
norteamericana como autores del ámbito hispano. Como quien dice, “lo
mejor de ambos mundos”.
En su primer número, Asimov iniciaba con un enjundioso editorial
a cargo de Domingo Santos, tótem de la ciencia ficción en español, quien
nos narra los avatares de la revista, desde 1976 hasta el 2003. Continúa
con Vuela de noche, de Larry Niven, en la cual volvemos al
universo de “Mundo anillo”: un kzin (feroces alienígenas de ascendencia
felina) con habilidades telépatas se ve envuelto en una intriga política
que podría llevar a su fin las forzadamente armoniosas relaciones entre
los humanos y otras especies. El kzin Vuela de noche toma su
nombre de un ícono de la cultura terrestre bien conocido de todos:
Batman.
Después de la novela corta, la edición incluye cuentos a cargo de Jack
Williamson (Nitrógeno plus, una visita a un maravilloso mundo que
alberga estructuras cristalinas que podrían ser seres inteligentes o
máquinas capaces de retener conciencias); Ángel Torres Quesada (el
inolvidable A. Thorkent de mi niñez) nos ofrece El visitante,
sobre las consecuencias entre jocosas y trágicas de un viaje masivo en
el tiempo.
Los amigos peruanos seguramente conocen este chiste: hay una fiesta de
papelitos, y de repente entra un cartón y empieza a agredir a los
papelitos. Entonces, un papelito saca una pistola (!) y mata al cartón.
Los demás papelitos le aplauden y le preguntan su nombre. “Bond. Papel
Bond”, responde éste. ¿Qué no les hizo gracia? Entonces, difícilmente
disfrutarán de La multiplicación de los papeles de Leslie What, a
menos que les gusten las escenas de sexo entre papeles…
Antropología cuántica de Liz Williams narra las vicisitudes de un
antropólogo abandonado en otro planeta quien, forzado por las
circunstancias, debe revelar su presencia ante los seres que debía
limitarse a observar. Sin embargo, estos seres tienen sus propias ideas
acerca de la procedencia del observador. La caja de Ghandi de
Daniel Abraham, nos demuestra que la violencia no puede erradicarse por
medio de la imposición de una paz artificialmente inducida, temática que
ya fuera tratada en La naranja mecánica de Anthony Burgess.
El sumidero frío de Stephen Baxter es quizá el cuento más
desafiante de esta edición. Magnífica trama: la paz entre los terrestres
y los seres conocidos como Fantasmas de Plata, seres altamente
evolucionados que pueden crear “universos de bolsillo” que utilizan como
sumideros o desagües para disipar el calor, está por terminar debido a
las ambiciones de conquista de los terrestres. Ahora, no voy a negarlo,
mis conocimientos e ideas sobre el universo y todo lo demás requieren de
cierta actualización para entender muchas de las ideas planteadas por el
autor, lo que no le quita esa sensación de ¡qué increíble y maravilloso
es el universo! que trasunta el relato.
Además de cuentos, la revista tenía además otras secciones, como
Reflexiones (a cargo de Robert Silverberg, con un ilustrativo
recuento de lo que se denominó la New Wave en la ciencia ficción, que
espero algún día se pueda reproducir. Miquel Barceló se encargó de
recomendar El libro del mes, comentando Tiempos de arroz y sal
de Kim Stanley Robinson, dejándonos con la miel en los labios, pues
Minotauro hace tiempo que no llega por acá. Juan José Sarto estuvo a
cargo del Cómic del mes (Gunnm de Yukiro Kishiro) y Luis
Vigil cierra comentando El DVD del mes, en esta oportunidad, el
clásico Ultimátum a la Tierra, de Robert Wise, que en
Hispanoamérica conocemos como El día que paralizaron la Tierra (The
day the Earth stood still, 1951). Inolvidables las palabras
Klaatu barada nicto y el inquietante robot Gort.
Insólitamente, este primer volumen incluía una sección de cartas de
lectores… ¡con cartas! ¿Viajeros del tiempo? En todo caso, un justo
cierre para 194 páginas de una revista adictiva.
© Daniel Salvo; 27-09-06.
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