
Nacido en 1942,
John Crowley es un gigante, no sólo de la literatura fantástica
americana, sino de la literatura en general. Sus novelas tienen una
poética complejidad de estilo, una amplitud de referencias
simbólicas, una profundidad de caracterización y una intrincada
maestría de la estructura narrativa con pocos paralelos
contemporáneos; leerlas puede ser intimidante, pero las recompensas
de hacerlo son enormes. La CF y la Fantasía han ayudado a parir los
talentos de un número de grandes escritores modernos —Philip K, Dick,
J.G. Ballard, Ursula K. Le Guin, Gene Wolfe— y el de John Crowley es
un nombre a ser pronunciado en el mismo tono.
La carrera de Crowley comenzó con tres novelas relativamente cortas
de discreto brillo —Lo Profundo (1975), Bestias (1976)
y El verano del Pequeño San John (1979), disponibles en un
volumen único. Su eminencia se anunció con Pequeño, grande: o el
Parlamento de las Hadas (1981), una larga fantasía cifrando
vastas cantidades de folklores en una historia de amor inmortal y al
mismo tiempo muy moderna; construyó sobre este logro, en el enorme,
magistral cuarteto de Aegipto, compuesto de Aegypyto: Las
soledades (1987), Amor y sueño (1994), Daemonomania
(2000), y Cosas Eternas, la última aun por ser publicada. Más
corta y deliberadamente más accesible, El traductor (2002) es
un cuento memorable de un poeta exiliado y un estudiante talentoso
interactuando en el campus de una Universidad Americana a principios
de los 1960s, una relación con repercusiones globales. Crowley es
también un buen aunque ocasional escritor de ficción corta: Su
colección completa es Novelties & Souvenirs (2004),
incluyendo la soberbia e innovadora novela corta Great Work of
Time (1989). Snake’s-Hands: The fiction of John Crowley
(2003), editada por Alice K. Turner y Michael Andre-Dirussi es un
estudio global de la obra de Crowley.
El libro más reciente de Crowley, La Novela de Lord Byron: La
tierra de la noche, publicada por HarperCollins Morrow en junio
de 2005, es una impresionante reconstrucción de una novela
irónicamente autobiográfica que el genio epónimo de la poesía
romántica (1788-1824) podría haber escrito en sus últimos años, un
documento que cambia tanto las vidas de la hija de Byron, Ada y de
los modernos especialistas que lo descubren. The Evening Land
es, aparentemente, la historia de Ali, el hijo bastardo de un lord
inglés, quien, traído de la salvaje Albania a heredar una desolada
hacienda escocesa, sobrevive todos los escarnios, la alienación
cultural, locura hereditaria, arcanas conspiraciones, las guerras
napoleónicas y la vida que un aventurero desesperado le pone en
frente; y mientras este dramático lienzo de desenvuelve, su
significado crece y crece, resonando poderosamente a lo largo de los
siglos….
Science Fiction Weekly entrevistó a John Crowley por correo-e en
mayo de 2005.
SFW: Comenzemos con tu notable nuevo libro, La Novela de Lord
Byron: La Tierra de la noche. Has estado claramente interesado en
Byron por un largo tiempo, como atestigua tu relato corto “Missolonghi
1824” ¿por qué esta fascinación? ¿Qué encuentras especialmente
atrayente sobre Byron como escritor y como personalidad?
Crowley: Actualmente, la
fascinación viene de mucho más lejos que los tardíos 1960s, Escribí una
obra
—o
quizás habría evolucionado a un guión—
acerca de Byron y [Percy Bysse] Shelley en Pisa, y la muerte de Shelley.
Presentaba a Byron como un Homme Moyen Sensuel y un realista ambivalente
contra la visión puramente utópica de Shelley
—y
como evolucionaron hacia una profunda amistad a pesar de la diferencia.
Era un cuento para aquellos tiempos, creo. Pero llego a amarlos a ambos
—a
Byron más profundamente, o íntimamente. Me parecía
—como
pocos personajes históricos han hecho alguna vez—
un hombre completo, un hombre cuyo interior era tan cognoscible como
cualquier persona viva que conociese íntimamente. Porque era tan
frontal, sus poses y su persona eran tan evidentes como se veían, y
siempre estaba listo para burlarse de sí mismo por proyectarlas
—burlarse
de sí mismo tan sonriente y tolerantemente como hizo con el resto del
mundo. Llegué a pensar en él como en un amigo.
SFW: El núcleo de la novela de Lord Byron es exactamente lo que
el título promete: La tierra de la Noche, un brillante pastiche
de la novela que Byron plausiblemente habría escrito. Lo cual implica
dos preguntas: Primero, ¿Por qué asumir una personificación literaria
tan elaborada cuando tu propio estilo de prosa es justamente celebrado
por derecho propio? Y segundo, ¿Cuán difícil fue dominar la voz de Byron
en tal profundidad y detalle idiosincrásico?
Crowley: La respuesta es la misma
para ambas preguntas. Realmente disfruto haciendo ventriloquia o
canalizando otras voces, y pienso que soy bueno en ello, dentro de
ciertos límites bien definidos. El poema erótico pastiche en
Daemonomania llamado “Ars Auto-amatoria, o, cada hombre su propia
esposa,” fue una delicia de escribir. (hice una carrera como
publicista y escritor de relaciones publicas y películas instructivas
imaginándome a mí mismo como la clase de persona que escribiese esas
cosas, y escribiendo lo que él escribiría.) Fue como abrir una llave
para reproducir la voz. (Por supuesto también guardaba cuadernos de
notas llenas de cambios de frase, términos, pedazos de jerga, palabras
latinas, etc, para recurrir a ellas en caso de necesidad.) Los diarios y
cartas de Byron llenan 13 volúmenes, y los tengo todos
—han
estado en mis lecturas a leer-cuando-nada-más-acomode por años. Son
mucho más divertidos y fluidos y excéntricamente individuales que mi
imitación.
SFW: Byron ha sido un tema favorito de novelistas históricos
—uno
piensa que libros tales como Las Memorias de Lord Byron (1989) De
Robert Nye y The Vampyre (1995) de Tom Holland. Nye reconstruyó
las memorias de Byron, las cuales fueron en realidad destruidas tras su
muerte, y Holland lo tomó en dirección de la leyenda sobrenatural; ¿el
hecho que esos enfoques ya hubiesen sido adoptados le hizo apuntar hacia
la idea de una novela enfocada a una autobiografía ficticia de Byron?
Crowley: No, actualmente
—aunque
hay incluso más de los que nombras. Le di una ojeada al libro de Nye
después de concebir el mío, y lo hallé poco convincente—
no estoy siendo despectivo, no quería
tener mi propio intento ensombrecido por el suyo. Particularmente objeté
la de otro modo deliciosa “La Máquina diferencial” [1990] de
Bruce Sterling y William Gibson por su alusión de que Byron pudo haberse
convertido en político. Más difícil de rechazar fue el maravilloso
Lord Byron’s Doctor [1989], el cual fue convincente, aunque su Byron
no era el mío, y tuve rápidamente que evitarlo. Personalmente, no quería
escribir acerca de Byron, sus aventuras reales o imaginarias.
SFW:
En The
Evening Land ¿Por qué hace a Byron contando su propia historia de
vida en términos si bien indirectos, eminentemente reconocibles (como
hizo en sus largos poemas “El peregrinaje del niño Harold” y “Don
Juan”)?¿Es su carrera aun malentendida generalmente malentendida, al
grado que se le debe dar una nueva oportunidad para la autodefensa?
Crowley: Bueno, no creo que nadie
sino los instruidos serán capaces de comparar en cualquier detalle su
vida y la historia que he escrito para él. Creo que el objetivo de la
historia no era el defenderlo o el explicarlo tanto como fue el imaginar
la historia que él contaría
—era
un hombre moderno en muchos modos, pero un escritor moderno por causa de
su empleo desnudo de su propia vida en sus ficciones
—siempre
sabiendo que por su (también moderna) fama con los medios, sus lectores
iban a hacer comparaciones, y tratar de adivinar la (escandalosa)
verdad.
SFW: También entre esas líneas: The Evening land ha sido
supuestamente escrita por Byron entre 1816 y 1822, durante el tiempo que
él, por supuesto, cambió, quizás madurando, ciertamente evolucionando en
su perspectiva, la novela misma atraviesa cambios de tono, desde el
progreso gótico… cómo precisamente los cambiantes modos y humores de
The Evening Land describen el desarrollo psicológico y literario
alcanzado por Byron en esos años?
Crowley: No estoy seguro de que
estuviera enteramente consciente de hacer esto, aunque estoy feliz de
pensar que te causa esa impresión, y ciertamente sería así la impresión
que debería causar el libro. Creo que estaba tan consciente del
crecimiento y maduración de los personajes de Byron (esto es, los que
inventé por él), tal como él lo habría estado. Puede pensarse que la
progresión histórica de la propia vida de Byron
—niñez
en Escocia, años en Eton y luego en Cambridge, temprana visita a Albania
y más allá, armar líos en Londres, mal matrimonio, deudas, huir de
Inglaterra, larga residencia en Venecia como el amante de una mujer
casada, involucramiento cada vez mayor en los movimientos
revolucionarios europeos
—está
muy intencionalmente reflejado contra mi historia inventada, y por
supuesto las resonancias son intencionales, pero
—creo
que es una diferente clase de canalización
—en
la escritura que parecían ser asuntos inevitables para quien quisiera
novelizar a Byron. Y (como mi imaginada Ada nota) está mucho más
descubierto aquí, de alguna manera, de lo que hubiese sido en sus
auto-justificantes memorias.
SFW: Una capa posterior de la novela de Lord Byron está en las
notas y comentarios posteriores de su hija Ada en el texto de The
Evening Land. Ada, muriendo de cáncer ella misma, trata de alcanzar
a su padre muerto, y se vuelve claro ver cuán determinada está la madre
de Ada, Lady Annabella, en destruir la reputación de su esposo, de
envenenar la mente de Ada en contra de él. ¿Era en realidad Annabella
tan monomaniacamente cruel? ¿Y cómo concebiste el golpe maestro de hacer
que Ada, una talentosa matemática en la vida real, en llevar a cabo una
cierta maniobra criptográfica en The Evening Land?
Crowley: Lady Byron
—Annabella—
era por cierto hasta donde puedo decir una mujer temible. La mejor
información que tengo en ese sentido proviene de los libros de Doris
Langley Moore, The Late Lord Byron and Ada, Countless of Lovelace.
Nada en mi recuento de ella en las varias notas y cartas es inventado.
Se merece una novela propia, excepto que dudo que las no-ficciones de
Moore puedan mejorarse. La inclusión de Ada en mi recuento:
Inicialmente, hace muchos años, concebí un libro que sería solamente una
novela de Byron. Mi agente entonces
—Kirby
McCauley—
fue desalentador; estaba bastante seguro que era una oferta bastante
difícil, y mi idea que todos por supuesto conocían los detalles de la
vida de Byron daría como resultado un subtexto errado. Veo ahora que
tenía razón. Cuando reviví la idea, mi editor en Morrw también creyó que
debía haber un andamiaje de explicación para el lector, y algún recuento
de cómo y por qué existía el libro. ¿Quién podría proveer eso? Y fue mi
actual agente, Ralph Vicinanza, quien dijo: “¿Y qué tal Ada?” Lo cual
inició de inmediato una cadena de pensamiento en mí. Lo que no quería
hacer era novelizar a Ada en una manera, digamos, estándar. La idea de
las notas fue mi salida de ello. Lo que me gustó fue que la idea de la
Ada del tiempo presente como una experta matemática y profeta de la
computación envió a mis sabuesos en la dirección equivocada acerca de
entender lo que ella había hecho.
SFW: La capa más exterior de la Novela de Lord Byron, si
puede decirse, son los correos-e intercambiados por las personas
involucradas en el supuesto desenterrado y publicación de The Evening
Land en la década actual. El estilo aquí es contemporáneo, informal,
después de las georgianas cadencias de Byron y Ada; ¿Por qué es tan
necesario este contraste? ¿Puede nuestro propio período redimir los
errores, omisiones o tragedias de hace 200 años?
Crowley: Esa es una idea
interesante, y puede ser que el rol salvador de Smith y Thea y Lee
evolucionó como dices
—pero
de hecho la idea era más simple al inicio
—necesitaba
alguna manera de que el texto de Byron fuese descubierto en el presente,
y también responder a ello desde un punto de vista contemporáneo. Quería
a alguien que supiese poco de Byron y estuviese poco conmovido por lo
que sabía, quien pudiera, en su propio aprendizaje, instruir de alguna
manera al (posiblemente también poco receptivo) lector en lo
verdaderamente interesante acerca del hombre y su mente. Pensé que una
joven lesbiana involucrada en la ciencia sería lo correcto. Eso es todo.
Entonces, cuando tienes un personaje, el personaje tiene que vivir una
vida, y una historia.
SFW: Aunque la Novela de Lord Byron es altamente
original, y una partida creativa para usted, refleja muchos de sus temas
permanentes. Uno de estos es el sentido de la historia perdida,
sumergidas, nunca ocurridas
—así
como en Great Work of Time y la secuencia de Aegypto. Lord
Byron y su hija pudieron haber escrito las palabras que les atribuyen;
pero de hecho, no lo hicieron, haciendo a La Novela de Lord
Byron una ficción de tipo contrafáctica, un discurso de solamente lo
que podría haber sido... ¿o estoy exagerando el caso aquí?
Crowley: Creo que pienso en
historias y el contar como es una buena parte de la creación de palabras
no disponibles
—perdidas
o nunca existentes. Mis libros han tendido a estar a un paso de esto:
Siempre han sido acerca de personas diciendo y/o oyendo o persiguiendo
historias, y entonces son acerca de la creación o el llegar-a-ser de
esas palabras no disponibles. En este libro ambos Ada y Byron imaginan
palabras que podrían haber sido pero no fueron
—y
el hecho que el mundo en el que hicieron estas cosas tampoco existe
refuerza la mordacidad –supongo-no sé- esperaba un hilo estupendo, y
aquí estoy con mis preocupaciones constantes.
SFW: Bueno, la novela de Byron tiene muchos elementos excitantes
que uno podría asociar con la ficción de género
—la
atmósfera del cuento de fantasía oriental; feroces combates entre clanes
albaneses; una antigua mansión a punto de derrumbarse; un misterioso
asesinato; un rescata zombies; contrabandistas; escenas de batalla;
engaños; episodios de sonambulismo; una hermandad revolucionaria global;
y así. Y un cierto “Roony J. Welch” quien podría ser casi inmortal… ¿Es
La novela de Lord Byron en algún sentido mayor un trabajo de
fantasía?
Crowley: Bueno, no creo que la
novela de Byron lo sea –como señala Ada, puede ser sensacional, salvaje
y fantástica, pero no hay elementos estrictamente sobrenaturales en
ella. ¿Es mía? Pienso que si una novela no tiene ni una vaharada de lo
imposible, lo fabuloso, lo inexplicable, lo metafísico como los
Románticos lo definían, entonces no es muy realista, porque el mundo
(esto es, nuestra física y biología comunes) real no tiene suficientes
intimaciones en él (cuando las intimaciones se vuelven certidumbre,
tienes la fantasía.)
SFW: Retrocediendo unos cuantos años, a su otra novela histórica
acerca de poesía e historia, El Traductor: Allí, inventó un poeta
emigrante ruso llamado, I. I. Falin, quien, mientras enseñaba en una
Universidad Americana a principios de los '60s, influencia y se
involucra muy estrechamente con una estudiante americana. Como en La
Novela de Lord Byron, la narrativa está estructurada alrededor de
las figuras de padre e hija, legados intergeneracionales y afinidades;
pero también hay diferencias cruciales, tales como lo directo de la
relación mostrada. ¿Cuán alejados ve a Falin y a Byron en ser, en
personaje y significado más amplio?
Crowley: Falin era, o ciertamente
puede ser interpretado como tal, un inmortal, o al menos el avatar de
uno. Es remoto, ascético, trágico. Byron es para mí la idea mismo de lo
físico y humano
—sensual,
auto-parodial, nada no burlado sino por su propia vanidad (y consciente
de ello, también), ambivalente, hambriento, carnal, curioso, a veces,
ridículo. Creo que son
—bastante
literalmente—
polos separados: polos del temperamento poético quizás. La conexión
padre/hija ciertamente está presente
—Falin
(acabo de recordarlo) tiene una hija que murió cuando niña, como le pasó
a Byron. Y los legados
—manuscritos
perdidos y recuperados o ambiguamente salvados. Así que mientras se hace
difícil para mí imaginar dos novelas más diferentes en ambos sentidos,
creo que puede sustentarse el caso de que mi mente ha estado ocupada con
estos temas en los últimos años. Mis propias hijas (gemelas) acaban de
cumplir 18. ¿podría tener algo que ver con ello? No conscientemente,
puedo decir con certeza, y creo que importa.
SFW: En El Traductor, evoca muy efectivamente un sentido
de falta de calma que la crisis de los misiles cubanos de 1962 podría
haber terminado en una guerra nuclear, un resultado bloqueado sólo por
medio de una milagrosa intervención. ¿Es este de nuevo su tema
contrafáctico en acción, sólo que esta vez tratando un camino
—o
“relato”—
histórico perdido, que tenemos suerte de haber evitado?
Crowley: Mi repertorio parecer
quedarse más estrecho o más singular con cada pregunta. Pero
indudablemente está en lo correcto: He estado por mucho tiempo haciendo
variaciones en una sola metáfora: que los pasados no disponibles, los
caminos no tomados, las tierras soñadas pero no que no pueden visitarse,
las historias que no podemos completar, a las cuales abandonamos o que
nos abandonan
—todas
estas tienen un tipo de realidad anterior simplemente porque podemos
nombrarlas y pensar en ellas. Y como dijo Byron “las palabras son
cosas.” En la ficción
—ficción
escrita—
las cosas que no existen pero pueden nombrarse tienen tanta existencia
como todas las otras cosas, las cuales
—en
la ficción—
son ellas mismas sólo nombres.
SFW: El Traductor tiene una textura muy auténtica
—y
por supuesto, usted estaba en sus veintes en 1962, todo un habitante de
los '60s, de su idealismo y experimentación social. ¿Es El Traductor
en algún sentido su elegía a ese tiempo?
Crowley: Es un recuento de los días
que ahora se cuentan como “los '60s” el periodo de las convulsiones
acerca del tiempo que comenzó a llamarse en los medios La generación
silenciosa, pero los recién llegados estaban a punto de comenzar a
hacer ruido. No soy un Baby Boomer—
nací en 1942, soy uno de una pequeña generación de bebés de guerra—
fui formado como persona antes de “los '60s.” No lo llamaría una elegía:
no la lamento, pero fue delicioso el recordarla, la joven heroína del
libro tiene las experiencias en la Universidad y la secundaria que (mutatis
mutandis) tuve, lee los libros que leí, conoce a la gente que conocí
(incluyendo los viejos personajes de la izquierda) y hace las cosas que
hice. Es lo más cerca que llegará a una novela autobiográfica.
SFW: Ha completado recientemente el volumen final de la
teralogía de Aegypto –Endless Things. ¿Cuándo se espera verlo
impreso? ¿Es el nuevo libro tan largo y densamente entramado como
Aegypto, Amor y sueño y Daemonomania? ¿O es más una coda
relativamente corta, un sumario?
Crowley: Varias dificultades tiene
que ver con las exigencias del mundo editorial moderno y la anomalía de
lo que es en efecto una muy larga novela en cuatro partes han impedido
la aparición de ese volumen. Verá la luz, espero, en compañía de los
tres primeros —(me)
parece que no es demasiado pedir que todos se impriman juntos de una
forma y en lugares donde los lectores puedan obtenerlos y leerlos como
uno.
El último volumen siempre estuvo pensado en ser corto, una coda,
llevando las concepciones más allá, quizás mucho más allá
—Estuve
pensando en esas composiciones musicales como el Die Moldau de Smetana,
cuyo final es una aguda línea musical dirigiéndose hacia la distancia y
desapareciendo. A veces puedes encontrarte con una concepción literaria
que tampoco es posible de ejecutar, o una ante la cual tus poderes no
están a la altura. El libro es más largo de lo que esperaba, pero no tan
largo como los otros. Varios hilos son atados. Algunos son dejados de
lado. La metáfora central del libro es la concepción (atribuida a
Pitágoras) que la vida se parece a la letra Y
—Una
letra que se cree que Pitágoras inventó. Estamos escogiendo
continuamente un camino en el encuentro de una buivium o “dos caminos.”
Un camino es amplio y obvio el otro es estrecho (como en la clásica
letra romana Y). En la edad media se le pensaba como el camino ancho de
la calma y el placer, y el duro, estrecho camino de la virtud
—mis
caminos son diferentes. Quería llamar al libro A Y, pero pensé que le
había dado suficientes problemas a las editoriales con títulos
imposibles de deletrear e impronunciables.
SFW: ¿Qué otros libros e historias tiene en preparación? Sé
acerca de la publicación de la edición fasicular de su novela corta “La
niñez de las heroínas de Shakespeare” es inminente (por Subterranean
Press), y ha habido mención de un volumen de no-ficción…
Crowley: Si, el volumen de la
“niñez” será una edición limitada y firmada, la no-ficción saldrá en un
año o más de Subterranean Press, recopilando ensayos acerca de lectura y
escritura, piezas sobre magia y utopía, estudios de escritores
incluyendo Thomas M. Disch, Robert Louis Stevenson y T.H. White, piezas
sobre comics y una colección de reseñas. Fuera de que nada es inminente
excepto por el volumen final discutido (si es inminente). Tengo una
concepción para un nuevo libro, pero no es tiempo de hablar de ello.
Hablarlo puede arreglar la forma de algo que no está listo para ello, y
limitar su crecimiento.
©
Science Fiction Weekly
(Entrevista
por: Nick Gevers)
Traducción para Velero 25 por: Isaac Robles
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