
Nunca olvidemos a los
escritores que ayudaron a construir el mañana del ayer.
Al decir escritor de Ciencia Ficción olvidado no quiero señalar a
alguien cuya estrella sólo está temporalmente en eclipse o a alguien que
es comparativamente un recién llegado. No, me refiero a un escritor
excepcional con varios años de trabajo cuyos logros son reconocidos por
los lectores especializados, que incluso pueden ser candidatos para la
grandeza pero que tienen pocos o ningún premio, ventas pobres, y
normalmente están fuera de impresión. Los editores se han olvidado de
él, pero no todos los lectores lo han hecho.
Cada uno de los escritores tratados a continuación esta olvidado de
modos diferentes pero significativos. Y esta lista amenaza
constantemente con crecer, por razones que no tienen nada que ver con
los méritos cuidadosamente considerados de los escritores. Aquí, en
ningún orden particular, están diez escritores que, algunos dirán, han
tenido su momento y ahora están fuera de moda; ¿pero los lectores de CF
no deben ser ajenos a tales distracciones? ¿la CF no es, por su misma
naturaleza, una literatura temporal? ¿Deben los lectores y editores
aspirar a conocer el pasado apartando los prejuicios temporales? Es
difícil crecer como lector si no se accede a los trabajos importantes
del pasado, si estos no están fácilmente disponibles. La parte más
triste es que esta lista puede ser fácilmente tres veces mas larga, y
nuevos candidatos aparecen con cada década que pasa.
1.- CHAD OLIVER (1928-1993)
Creó la ciencia ficción antropológica. Su entrenamiento en antropología
penetro casi toda su ficción en la cual consiguió compendiar, un estilo
elegante, una narrativa poética, vigorosa, y reflexiva.
Uno de las ideas importantes de su novela Sombras en el Sol
(1954) es que las inteligencias humanoides son comunes en nuestra
galaxia, y que las diferencias entre las civilizaciones pueden ser
culturales, pero no físicas. No obstante, Oliver crea a los "Otros"
alienígenas totalmente extraños, "intelectos inmensos, indiferentes e
inclementes", en las palabras famosas de H. G. Wells; pero los "Otros"
no son el problema central en esta historia que trata de la lucha de un
hombre que debe decidir si se debe unir a la cultura extranjera o debe
quedarse en casa. Paul Ellery decide finalmente quedarse porque sería
antropológicamente incorrecto para él ir. Él estaría intercambiando una
serie de problemas culturales por otros y tendría que empezar desde el
principio. El personaje, argumento, y ciencia avanzan dramáticamente al
mismo tiempo, esparciendo implicaciones positivas y negativas.
En Unearthly Neighbors (1960) (Los Vecinos No terrenales),
vemos señalado muy claramente que el ser alienígena no es sólo una
diferencia fisiológica, sino también una diferencia cultural e histórica
recubriendo a la biología. El enigma antropológico presentado por los
habitantes de Sirio Nueve es fascinantemente detallada, como lo son las
vidas de los investigadores de nuestra propia Tierra futura. Es una
novela sabia, que nos enfrenta con uno de los puntos centrales de toda
literatura —el no saber lo que yace bajo esa cubierta llamada
civilización. Ningún buscador de narrativas absorbentes quedara
defraudado con la humanidad alternativa que esta novela muestra en
escena, y nosotros nos preguntamos lo que es un ser humano mientras
descubrimos asombrados que no sabemos quién es el alienígena.
The Shores of Another Sea (1971) (Las Orillas de Otro Mar)
retrata a los radicalmente diferentes "Otros" que solo fueron brevemente
trazados en Sombras en el Sol. "Probablemente la novela de CF
antropológica mejor escrita en la vida —poderosa, convincente, y
dramática", escribió el científico-escritor Gregory Benford. Todavía el
libro no estaba reseñado en ninguna de las revistas de CF, ni aun en
Analog dónde Oliver era muy conocido. Cuando el gran Anthony Boucher
escribiendo en The New York Times, llamo a Oliver "un serio
contendedor para el par Heinlein-Clarke en el ranking de la verdadera
ciencia ficción, donde la ciencia es absorbida con precisión en la
ficción ricamente humana." Lo mejor y mas luminoso de la CF —Damon
Knight, Harlan Ellison, Frederik Pohl, Michael Bishop, Howard Waldrop, y
muchos otros alabaron extravagantemente a Oliver. Con "Las Orillas de
Otro Mar" él cumplió la promesa expresada en sus trabajos iniciales,
con una novela que Hemingway no podría mejorar. Sus últimas dos novelas
eran la ficción histórica, el Broken Eagle (Águila Rota,
1989) y el Cannibal Owl (Búho Caníbal, 1994), y ambas
fueron abandonadas por su editor, a pesar del hecho de que el primero
ganó un premio mayor. La CF de Chad Oliver es sumamente legible. Incluso
después de una tercera o cuarta lectura de "Las Orillas de Otro Mar",
por ejemplo, uno se sobresalta de sus propias reacciones que difieren de
lectura a lectura, incluso el puro placer que se deriva de la belleza de
las novelas. En los años recientes he aprendido que si sólo leyera una
vez un trabajo cualquiera de Oliver entonces realmente no lo he leído.
Ningún premio Nebula o Hugo. Un Gran Maestro que nunca recibió ese
premio.
2.- A. E. VAN VOGT (1912 - 2000)
Su trabajo exuda la extrañeza del azul acero, seguida del amor por las
superficies estilizadas de la tecnología pero recordándonos que los
bárbaros están al mando de los juguetes. Sus mejores obras fueron las
historias que aparecieron en las revistas de los años cuarenta, reunidas
en formato libro en los años cincuenta y sesenta: The Weapon Shops of
Isher (Las armerías de Isher, 1951) y su secuela, The Weapons Makers (Los
fabricantes de armas, 1952);
Empire of the Atom (1957) y su secuela, The Wizard of Linn
(1962). La bien conocida Slan (1951) y la primera de las dos
novelas sobre los Null-A: The World of Null-A (El mundo de
No-A, 1948) y The
Players of Null-A (Los jugadores de No-A, 1956).
The World of Null-A (1948) y The Players of Null-A
(1956)—ofrecen algunas de las ensoñaciones mas brillantes que puedan ser
encontradas en la CF. The Mixed Men (Razas del futuro, 1952) es vivamente hermoso;
The Voyage of the Space Beagle (Los monstruos del espacio, 1950) es mejor que cualquier
historia de Star Trek.
Todavía hoy este autor que ayudó a que la CF en tapa dura fuese un éxito
editorial en los años cincuenta es de todos olvidado. Su declive puede
haber empezado con el análisis destructivo que hizo Damon Knight de
The World of Null-A el cual puede ser literalmente correcto pero
vano, dada las metas literarias específicas de Van Vogt. La influencia
de Van Vogt puede verse claramente en las primeras dos novelas de Alfred
Bester, sobre todo en Las Estrellas Mi Destino (1957); en el
trabajo inicial de Philip K. Dick, y más obviamente en Lotería Solar
(1955) y The World Jones Made (1956); en el trabajo de Charles L.
Harness (probablemente su más grande discípulo); en la novela de Kurt
Vonnegut Las Sirenas de Titán (1959); y, ahora que puedo apreciar
mis dos décadas como escritor, en mi propio The Omega Point Trilogy
(1983). Es uno de los últimos Maestros vivos de la Edad Dorada de la CF
de los años cuarenta, aun no tiene ningún Hugo, ningún Nebula, ningún
Nebula a Gran Maestro, y su trabajo es casi inencontrable [1].
[1] Nota del Traductor:
En 1996 se le concedieron varios honores: el título de Gran
Maestro de la "Science Fiction Writers of America" (SFWA), un
premio en la Convención mundial de ciencia ficción de Anaheim,
California, por sus seis decenios en el seno de la Edad de Oro de la
ciencia ficción y, por último, figura en el "Science Fiction and
Fantasy Hall of Fame".
3.- CHARLES L. HARNESS (1915 -2005)
Es reconocido como una leyenda viviente en todos los destacados trabajos
de referencia sobre CF. La Rosa (1953) y The Paradox Men
(1953; edición definitiva, Easton Press, 1992) son desarrollos notables
de la CF van Vogtiana: "el barroco de pantalla ancha", como Brian Aldiss
los ha descrito. Todavía él no tiene un solo premio, y sus partidarios
tienen que esforzarse para conseguir sus trabajos iniciales reimpresos.
Sus recientes obras, Krono (1988) y Lurid Dreams (1990) (Los
Sueños Pavorosos), recibieron reseñas entusiásticas en Locus y The
New York Times, aunque sus editores reprocharon a Harness por las pobres
ventas de sus libros, y no así mismos. Sus partidarios —Brian Aldiss,
Damon Knight, Michael Moorcock, y los innumerables lectores que salieron
a la caza de esas ediciones en las librerías de segunda mano (qué son ya
artículos de coleccionista) lo conocen bien. El olvido, abandono, y el
fracaso de los editores al difundir su obra de la manera que esta
merece, es desconcertante.
4.- JAMES GUNN (1923 -)
No ha sido olvidado como historiador y crítico de CF, pero estos logros han desviado la atención de su excepcional
ficción, En 1958, al alba de la edad espacial, la historia de Gunn, The
Cave of Night (La Cueva de Noche), alcanzó el centro de la cultura
popular cuando fue presentada en TV por Desilu Playhouse, con E. G.
Marshall como el científico y la estrella ¡Lee Marvin como el astronauta!
La historia era parte de la remarcable obra de Gunn Station in Space
(1958), una novela sobre las vidas de los astronautas durante los
primeros años de la exploración del sistema solar que no sólo toca la
ambivalencia de la cultura y política acerca de la exploración espacial
sino que prefigura el escepticismo de los sesentas sobre el programa
lunar, pero también nos muestra el serio tema del viaje espacial, realísticamente, irónicamente, y burlonamente
anticipándose en cierto
modo el ciclo posterior de historias y novelas de Barry N. Malzberg
sobre astronautas de los cuales el mejor conocido es el ganador del
John W. Campbell Memorial Award: Apollo (1972).
Gunn tiene más de veinte libros, The Joy Makers (Los
Fabricantes de Alegría, 1961) tiene una claridad helada y una plausibilidad
seductora que lo ponen a la cabeza de la escuela sociológica de CF que
floreció en los años cincuenta. Star Bridge (Puente entre
estrellas, 1955), escrito con Jack Williamson, es una ópera espacial vívida,
llena de imaginería excitante. The Listeners (Los Oyentes, 1972)
todavía es la novela definitiva sobre el contacto por radio con una
civilización alienígena.
Yo singularizo Station in Space debido a la manera en que ha envejecido.
Las novelas de CF están empezando ahora a envejecer de un modo
verdaderamente ciencia ficcional. ¡Las obras anticuadas de CF pueden
considerarse como "historias alternativas", y de repente su "antigüedad"
desaparece! La novela de Gunn trataba bastante sobre su propio tiempo
así como sobre el futuro que esperaba, y eso hace de Station in Space
una pieza fascinante de historia cultural. Aunque la ambición de mucha
de la CF es transcender al tiempo en que fue escrita, el fondo cultural
en el que un trabajo es escrito es ineludible. La CF debe continuar
especulando sobre los posibles futuros, pero cuando los trabajos
individuales envejecen, ellos adquirirán un doble horizonte: el pasado
idealizado y las esperanzas por el futuro contrastado, incluso el
conflicto con las restricciones del presente en el que los trabajos son
escritos. La novela de Gunn transcurre en los años setenta, aunque el
programa espacial descrito en el libro podría haber sido posible en los
años cincuenta. Ese programa empezó a resurgir nuevamente en los años
noventa. Y cuando todo los detalles sociales y personales son materia de
la ficción histórica, las ideas todavía pueden ser proféticas [2].
[2] Nota del Traductor:
James E. Gunn ha sido honrado con
el titulo de Gran Maestro por la SFWA, premio a ser entregado en mayo de
2007 +.
5.- JAMES BLISH (1921-1975)
Escribió una prosa sin defecto que capturó lo
que puede llamarse "el sentimiento de la ciencia ficción pura". Como Van Vogt, él parecía haber hallado lo que muchos lectores esperaban de la
ciencia ficción: la búsqueda intelectual, las visiones grandiosas y
serenas. Uno de sus libros más memorables, The Seedling Stars (Semillas
estelares, 1957),
busca a lectores que lleguen a el en sus años adolescentes o sus
primeros veinte;
y el libro da las mismas satisfacciones cuando se relee a cualquier
edad. Las historias que forman esta crónica tratan todas con la "pantropia",
la bio-tecnología que adapta a la humanidad a los mundos extranjeros en
lugar de adaptar esos mundos a la humanidad. Las visiones maravillosas,
trágicas, y sublimes que se tejen a través de estas historias
constituyen un libro hermoso.
Que casi todo el trabajo de Blish este
fuera de impresión es una gran desgracia. Las inmensas, nobles Cities in
Flight (1970) una tetralogía que fue la primera en que se desarrolló el tema
de los hábitats espaciales móviles y la ganadora del premio Hugo, A Case of Conscience (Un
caso de conciencia, 1958), un examen profundo de la fe religiosa,
deberían
ser uno de los artículos permanentes en las listas de las librerías.
6.- WARD MOORE (1903-1978)
Escribió Greener Than You Think (Más verde de los que creéis, 1947) y
Bring
the Jubilee (Lo que el tiempo se llevo, 1953). El primero es una novela satírica del desastre
ecológico; el segundo una ucronía o historia alternativa norteamericana
en la que el Sur ganó la Guerra Civil. Él también escribió dos historias
justamente famosas, "Lot" y "La hija de Lot". Sus
relatos nunca han sido publicados en una única antología, aunque hay
bastantes historias para por lo menos dos volúmenes.
7.- JULIO VERNE (1828-1905)
Puede parecer una opción pobre para ser
catalogado como un escritor olvidado, pero los hechos son
sorprendentes. No hay ninguna edición fiable en inglés de los sesenta y
cinco libros de Verne. Todos ellos han sido recortados a la mitad o a un
cuarto o mas, reescritos, censurados y pobremente traducidos. Los
europeos conocen un Verne inmensamente diferente —un escritor ingenioso,
elegante, científicamente exacto— que el que conocen los lectores
angloparlantes y se sorprenden por la baja estima en que se tiene a
Verne en Norteamérica.
Lo que se le hizo a Verne en las publicaciones al inglés es un asesinato
literario, un hecho cuidadosamente documentado por el estudioso de CF
Everett F. Bleiler y el traductor Walter James Miller. ¡Ha tomado más de
123 años para una traducción completa, fiel y extraordinaria de Veinte
Mil Leguas de Viaje Submarino (1993, Naval Institute Press) para ser
publicado en inglés! Tire sus ediciones viejas que casi no valen y
compren esta nueva edición de una novela clásica de Verne, traducidas
por Walter James Miller y Frederick Paul Walter.
8.- R. A. LAFFERTY (1914 - 2002)
Casi ha sido olvidado completamente por los
editores norteamericanos y, hasta cierto punto, por sus colegas
escritores. Él nunca recibió un Nebula y solo se le otorgó un Hugo, hace
mucho tiempo y se le otorgo con mucha reticencia, eso al menos me
parecía a mí cuando le vi aceptarlo (él lo compartió con otros dos
autores). Las excusas dadas por los editores por no apoyarlo son una
confesión de la incapacidad creciente de los editores para vender los
libros, o para guiar al público en lugar de seguirlo.
El no honrar a Lafferty con un Premio Nebula a Gran Maestro me incita gritar como
William Butler Yeats cuando dijo a sus conciudadanos irlandeses sobre
el denostado trabajo de Sean O'Casey: "¡Una vez más, ustedes se han
deshonrado!"
Los lectores acumulan las primeras ediciones de los libros de Lafferty,
apreciando la inventiva y calidad de su trabajo, su pura extrañeza, y la
facilidad verbal que dejan pasmados a críticos y editores. Si usted
puede encontrarlos, lea: Past Master (La Tercera Oportunidad, 1968),
Fourth Mansions (1969), The
Devil Is Dead (1971), The Reefs of Earth (1968), o cualquier otro de sus
más de veinticinco libros. Él ha sido llamado "un tesoro nacional". Si
hubo un escritor que represente la animosidad esencial e impropiedad
para ser encasillado en el mercado comercial ese es Lafferty un
meritorio y verdadero genio como escritor [3].
[3] Nota del Traductor:
El trabajo de Lafferty ha recibido
premios como: El Fénix, El Hugo en 1972 —Por Eurema's Dam— el World
Fantasy y el Arell Gibson por el logro de una vida.
9.- WILLIAM TENN (1920 -, seudónimo de Philip Hass)
Es el autor de seis
colecciones —Of All Possible Worlds (Mundos posibles, 1955),
The Human Angle (1956),
Time In Advance (Tiempo anticipado, 1958), The Wooden Star (1968),
The Seven Sexes (1968),
The Square Root of Man (1968), y dos novelas, Of Men and Monsters
(1968), y A Lamp For Medusa (1951, 1968). Léalos todos para su gravedad,
ingenio, estilo, genio cómico, y atención sobre esta especie a que todos
nosotros pertenecemos, qué ay, no puede ser una especie mala. Tenn es el
mejor satírico de la CF. A pesar de sus largos silencios, ha publicado
nuevas historias desde 1970, y una nueva novela esta lista a salir. Él
no ha recibido ningún premio y mayormente sus libros no se publican ya
[4].
[4] Nota del Traductor:
La SFWA designo en 1999 a Philip
Klass, que escribe bajo el seudónimo de William Tenn como Autor
Emérito +.
10.- EDGAR PANGBORN (1909-1976)
Ganó el International Fantasy Award en
1955 por su segunda novela, A Mirror for Observers (1954). Sus otras
novelas incluyen West of the Sun (El planeta Lucifer, 1953) y
Davy (1964). Lea todos sus
libros por su sonoridad, poesía, atmósfera omnímoda, y la sedosidad de
las palabras. Pangborn empezó como músico, y me parece que su ficción
está más compuesta que escrita —como, las sinfonías, las óperas,
cuartetos de cuerdas, y conciertos de piano. Él es paciente con sus
caracteres y con la humanidad, y la belleza instruida de su prosa es
irresistible. Su trabajo ha sido un éxito de crítica, pero la industria
editorial no quiere mantenerlo en prensa.
Hace algunos años Frederik Pohl y yo estábamos en una barra en Rochester
discutiendo sobre los escritores olvidados. "Usted sabe quién es el
lector perfecto de cualquier escritor?" preguntó Fred. "Es algún tipo en
Cleveland, en medio de la noche que escoge su libro por accidente y no
puede soltarlo, porque le pegó simplemente, en la parte correcta del
cerebro. Es un logro. Difícil de conseguir, incluso para un solo
lector".
Cada escritor bueno, y quizás algunos malos, tienen por lo menos en
alguna parte un lector perfecto, quizá varios —y que, creo yo, es una
muestra bastante buena para sugerir que él o ella pudieran tener más.
Como estos escritores están totalmente fuera de impresión, ellos no
tienen ninguna oportunidad para encontrar ese lector o lectores
perfectos que abrirían la puerta a un mayor número de lectores para
ellos.
© George Zebrowski.
Tomado de: Science Fiction Age
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