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Ante todo esta es una historia de la Humanidad
con mayúsculas, sobre sus grandes y pequeños errores, de cómo los primeros
casi la destruyen y los segundos la salvaron. Es una historia sobre pequeños
fragmentos de grandes vidas. Es una historia de la reivindicación de la
Humanidad ante si misma y de cómo la esperanza no muere jamás. Su autor.
Paul Myron Anthony Linebarger (1913-1966), alias Anthony Bearden, alias
Carmichael Smith, alias Félix C. Forrest y muy probablemente el legendario
“Kirk Allen”, y claro está: Cordwainer Smith. Él fue un hombre de enorme
talento y poca publicidad. Su historia personal es legendaria, su padrino
fue Sun-Yat Sen, el padre de la China moderna, y sirvió como asesor político
de Kennedy. Su libro
Psychological Warfare (1948) es citado como uno de los clásicos de la
guerra psicológica, disciplina que ayudó a inventar durante la II Guerra
Mundial como tal, en la práctica.
Su obra esta escrita, no en el sentido de la narración occidental enfocada
en la acción, sino en el sentido de la narración oriental, enfocada en la
enseñanza moral y en el hecho de que el lector debe asumir que conoce los
hechos históricos de los que le están hablando, pero a la vez contiene un
profundo mensaje espiritual de índole cristiana. A la vez es escasa en
número (debido a su prematura muerte de un ataque cardiaco), pero contiene
una profundidad que algunos así llamados “maestros” como
Van Vogt o
Heinlein
quisieran para si. La mayor parte de esta se expresa en la colosal saga de
la Instrumentalidad de la Humanidad (saga publicada integra por Ediciones B
en su colección NOVA, y que ahora está siendo reeditada en su colección de
bolsillo, Byblos), una saga que abarca siglos sino milenios en concretarse
en la cual los Señores de la Instrumentalidad, organización creada
inicialmente para la liberación de la humanidad de manos de los jerarcas
chinos conocidos como Jwindz, posteriormente para supervisar y administrar
la expansión a las estrellas, y creadores de una utopía funcional, se ven
forzados a derrumbar su obra al darse cuenta que habían ahogado el espíritu
emprendedor del ser humano.
En un lapso de 15000 años y a lo largo de varios cuentos largos, novelas
cortas y una sola novela se narra este auge, gloria y caída de la humanidad,
a la vez que se hace una profunda reflexión de lo que significa ser
“humano”.
Los Señores parecían un poder perfecto, sabio y omnímodo, que velaba por la
humanidad y la aislaba del sufrimiento, pero al quitarle el dolor le
quitaron también el placer y la felicidad. Por lo que algunos disidentes
dentro de la jerarquía reinante se atrevieron a desafiar el sistema e
iniciar el vasto proyecto del Redescubrimiento del Hombre. No estuvieron
solos, las creaciones de la humanidad, el Subpueblo (animales modificados
¿genéticamente? para parecer humanos) los ayudaron por la simple razón de
que amaban a los humanos, por ser en un principio sus fieles sirvientes y
amigos aun antes de haber sido modificados, llegando a desarrollar o
conservar tecnologías y poderes muy superiores a las de la misma
Instrumentalidad, pero dedicadas a su causa. Se podría decir que son el
equivalente de los robots asimovianos, pero con un mayor criterio de acción
(violenta en algunos casos) y con una compasión de la cual estos carecen.
Y el mundo de Smith no está exento de maravillas: la forma favorita de
viajar en el espacio es el planoformar, el comprimirte en dos dimensiones
para viajar más rápido que la luz, pero hay seres hostiles en el espacio de
planoforma, los Dragones, que deben ser eliminados por bombas fotónicas que
un equipo de hombres y gatos telépatas deben ejecutar. Decir noticias
verdaderas está prohibido y quien sea encontrado culpable de hacerlo es
desterrado de la Tierra. Está el impresionante Terrapuerto, diseñado por los
enigmáticos Daimonos, una variante de la humanidad que partió a las
estrellas hace mucho y desarrolló una ciencia muy superior a la de la
Instrumentalidad, y que volvió por un tiempo a las estrellas humanas para
crear increíbles monumentos. El espacio-tres al que solo unos pocos han
podido acceder al transportarse ahí con naves fusionadas con sus propios
cuerpos y donde John Jay Tree vio a los elefantes de dos cabezas lamentar la
muerte de una súper-civilización. La robótica ha prosperado, al dar exóticos
cerebros laminados de ratón a las máquinas para que duren
eternamente. Las ciencias médicas también han avanzado, y hay armas capaces
de devorar soles.
Están sus exóticos mundos: Norstrilia, donde se guarda el secreto de la
inmortalidad a través de la droga stroon, y mediante la cual Rod Mc Ban151
compró la Tierra; Viola Siderea, el mundo de los crueles ladrones de color
púrpura; Olimpia, el mundo de los hombres ciegos que ven por radar; Henriada,
el planeta de las tormentas, donde la vida desde el coral a los humanos se
ha adaptado a vivir en el aire; Shayol, el mundo prisión, donde los
convictos viven una eternidad de dolor bajo la tortura de los “amistosos”
dromozoos; o Aracosia, el planeta maldito, donde viven los klopts,
mujeres-hombres que ansían la venganza final sobre la verdadera humanidad.
Su denominación para el Subpueblo es fascinante: si eres un gato eres
G’William (G de gato), por ejemplo; si eres un perro, eres P’Juana; si eres
un bovino eres T’dank, etc. Este grupo conserva la Vieja Religión Fuerte, es
decir lo que ha quedado del cristianismo en esa época, y serán los
responsables de reintroducirla en la agonizante humanidad para devolverles
algo en que tener fe.
Y claro, están los misterios que Smith no tuvo tiempo de explicar. ¿Quiénes
eran los Daimonos y de donde provenían? ¿Qué vieron el Robot, la Rata y el
Copto para indicar al Subpueblo que la Vieja Religión Fuerte volvería? ¿Qué
pasaría una vez que el Redescubrimiento culminara? ¿Quiénes eran los
hombrecitos del planeta Sólido? ¿Había gobiernos alienígenos trabajando con
la Instrumentalidad?
Linebarger se vio forzado a realizar su trabajo como autor de
ciencia-ficción, poesía o literatura mainstream bajo numerosos seudónimos
debido a su relación con las fuerzas armadas, que pasaban bajo censura su
trabajo como asesor. Escudado en un seudónimo tan alejado del original,
nadie sospecharía nada y la inteligentsia le dejaría en paz. Su obra a
partir de los '60 (después de su conversión al Anglicanismo en los '50)
contiene un profundo sentimiento cristiano expresado en el Redescubrimiento
del Hombre: al final son los fallos del hombre y su infinita diversidad lo
que lo lleva a superarse a si mismo en búsqueda de un ideal, en este caso la
Vieja Religión Fuerte, que ha sido prohibida por los Señores, por miedo a
que los hombres dejen de ser “felices” al cuestionarse el estado de su
sociedad.
En sus relatos no relacionados con la Instrumentalidad hay una enorme
nostalgia (Nancy), sentido de la imaginación (La Ciencia
Occidental es tan Maravillosa) y hasta terror macabro (Angerhelm),
pero por lo que es recordado es por el enorme y cautivante universo de
space-opera, aunque por su particular sentido narrativo podríamos llamarlo
de anti-space opera puesto que no hay grandes batallas ni se decide el
destino de la galaxia de una sola vez, es un proceso lento, que requiere el
sacrificio de muchas buenas personas y Subpersonas a lo largo de siglos por
un ideal y no hay soluciones “fáciles” al problema que se plantea. Se podría
decir que Smith fue el precursor de la space-opera moderna, pero eso no
sería hacerle justicia, el creo su propia escuela. Después de todo, Smith
era un maestro en psicología y a él debería interesarle estudiar mas la
mente de los seres que vivían en el universo creado por él que las navecitas
y los chirimbolos milagrosos, se preocupaba mas por sus vidas (lo cual no
quiere decir que no haya naves de 150 millones de kilómetros en su universo
y algunas armas que podrían competir en poder destructivo con las de la saga
de Hyperion),
por lo que les pasara a ellos.
Esto nos lleva al caso “Kirk Allen”; en los escritos del psiquiatra Robert
M. Linden aparece un paciente con características de ser un escritor de
ciencia-ficción, dedicado a esta vertiente literaria para escapar de la
presión a la que lo somete el alto mando militar para el que trabaja. Pero,
aunque muchas de las características de Allen concuerdan con las de Smith,
no cuadra del todo la imagen y parece ser que Linden lo creo en base a Smith
y otro paciente. En todo caso, ¿cuándo se ha visto a un autor de CF que se
vuelva famoso por sus consultas al psiquiatra?
Resumiendo, el universo de Smith es maravilloso, aprovechen ahora que está
siendo reimpreso y cómprenlo. No los decepcionará.
©
Daniel Mejía; 30-10-06
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