LAS ESTRELLAS SON LA ESTIGIA

Theodore Sturgeon ya es una Leyenda en el campo de la Ciencia Ficción moderna. Nacido como Edward Hamilton Waldo (1919-1985), en Nueva York, de un matrimonio divorciado, tuvo un hermano mayor, Peter. Empezó su carrera como literato en 1938, como muchos otros, vendiendo historias cortas a las revistas Pulp. Por esto fue conocido por ser un maestro cuentista más que un novelista exitoso, como lo demuestra su corta producción en novela formada por Los Cristales Soñadores (1950), Más que Humano (1953), Violación Cósmica (1958), Venus Mas X (1960), Algo de tu Sangre (1961) y la inacabada Cuerpodivino (1986). Una producción escasa en comparación con otros autores contemporáneos como Simak o Heinlein (quien solía darle ideas gratis en su tiempo libre). Pero no por eso menos brillante, y es que los cuentos de Sturgeon difícilmente pueden ser igualados.

Sturgeon es famoso además por ser lo más cercano que el género ha tenido a una estrella de rock antes de Harlan Ellison. Sino vean su carrera y su vida: casado cinco veces con siete hijos e hijas; marinero mercante; director de un hotel en las Indias; gasolinero para el ejército durante la II Guerra Mundial; varios trabajos en Puerto Rico; diversos trabajos ya sea como agente literario, editor, o crítico para revistas como Fortune, Tales of Tomorrow, Worlds of If, etc; e inclusive habiendo llegado a contribuir al universo trekkie con conceptos tales como la Primera Directiva y los peculiares rituales de apareamiento vulcano Quizás la razón por la cual sea más famoso es la archiconocidísima “Ley de Sturgeon”:

  • Nada es lo que parece.

A ella se pueden sumar los dos corolarios de la Revelación de Sturgeon:

  • Corolario #1: Noventa por ciento de todo es basura.

  • Corolario #2: La mejor ciencia-ficción es tan buena como la mejor ficción en cualquier campo.

A pesar de sus encomiables esfuerzos no fue tan premiado como otros de sus contemporáneos Recibió el Argosy al mejor cuento corto por “Las Manos de Bianca”; el International Fantasy Award de 1954 por “Más que Humano”, el Nébula y el Hugo del 1970 por la novela corta “Escultura Lenta”, el premio al logro de una vida World Fantasy en 1985; entró al Science Fiction and Fantasy Hall of Fame en el 2000 y el mismo año recibió el 2000 Gaylactic Network Spectrum Award por su pícaro cuento “El Mundo Bien Perdido”. Solía incluir en su firma el símbolo Q por “Haz la Siguiente Pregunta” (“Question” en inglés) como una muestra de su carácter abierto y desinhibido. Él recibió tan pocos premios porque la mayor parte de su narrativa corta la produjo antes de la creación de los premios actuales e importantes. Y además sus escritos se hicieron cada vez más y más escasos debido a las demandas de sus otros trabajos (como en el caso de Bester) pero sin perder su calidad. Además muchos de los grandes escritores actuales como Ellison, Bradbury, Delany o Vonnegut lo reconocen como una influencia importante en sus vidas y su trabajo.

Ahora que saben todo esto, ¿a santo de que viene mi explicación?

Simple, que es lo mínimo que necesitan saber para profundizar en la obra de un genio como él, que es lo que vamos a tratar en esta reseña. Aunque solo son diez relatos, la erudición, cuidado de la prosa y originalidad en el tratamiento los hacen valer por cien. Palabra de scout.

Comenzamos con “La Historia de Tandy”: Tandy es un bebé con algunos problemas de aprendizaje, pero gracias a unos misteriosos amigos –muy interesados en la mejora de la humanidad- progresará a saltos adelantados, para preocupación de su familia.

Luego está “Regla de Tres”: Una especie de alienígenas energéticos que viven en triadas se dan cuenta de que la humanidad está siendo contaminada por un peligroso virus, pero para relacionarse con los humanos deben aprender a aceptar que somos bígamos. O mejor dicho que debemos ser triadas para aceptarlos a ellos.

Sigue “La Educación de Druscila Strange”: ¿Cuándo eres la mujer perfecta en un mundo de mediocres, a donde te envían? Pues a un mundo adonde te necesiten.

Continua “Granny no Quiso Coser”: Supongamos que estamos en un mundo donde se ha alcanzado la utopía. Donde todas las necesidades están satisfechas y que puede seguir así por los próximos mil o diez mil años. Bueno …alguien siempre dirá “Pero…”

Y vamos a “Cuando Sonríes”: O lo difícil que es convivir entre los superhombres de verdad.

Seguimos con “El Claustrófobo”: ¿Por qué queremos ir a las estrellas? ¿Seguro que es por las razones “correctas”? ¿O hay algo (o alguien) detrás?

Vamos a “El Otro Hombre”: O de la psiquiatría en la CF. Y como ni allí se puede alcanzar el éxito con los pacientes. Especialmente con dos que son uno.

Llegamos a “Las Estrellas son la Estigia”: El espacio es la gran oportunidad para los que no la tienen en la Tierra. Pero ahí también habrá jueces y solitarios

Continuamos con “El Escalpelo de Occam”: Si salvas al mundo de su propia estupidez con una mentira blanca está bien una vez. Pero cuando la mentira se vuelve en verdad quizás no esté tan bien.

Y terminamos con “Deslumbrado”: En todas las religiones se insiste que uno debe liberarse del Mal, que el Mal debe ser destruido. Pero, ¿qué pasa cuando el Mal es necesario?

En estos escritos reconocemos a un autor profundamente preocupado por la humanidad y el estado de cosas en el que está el mundo presente (esa es parte de la magia de Sturgeon, no importa que uno de sus cuentos esté escrito en 1930 o 1950, el te hace sentir que está pasando aquí y ahora). Un autor que cree que el verdadero potencial de la humanidad está en hacer el bien, en su capacidad para no ser conformista, en su habilidad de hacerse la siguiente pregunta y tomar el próximo paso a donde sea necesario para adaptarse a las circunstancias y no dejarse llevar, en su poder de levantarse contra un universo indiferente y hacerle saber que está ahí y su existencia tiene significado. Alguien que no se deja llevar por el poder de la tecnología o por la aventura fácil. Alguien, que sabe (como Lem) que el verdadero reto es explorar el espacio interior.

Con una prosa que parece poesía, y relatos que te hacen preguntar a donde se ha dirigido la CF estos últimos 70 años, ¿alguien pide más?.

© Daniel Mejía; 03-04-06.
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