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El mascarón de proa: Un relato
que hubiera hecho las delicias de Guy de Maupassant. Un publicista adquiere
un mascarón de proa, la figura de una hermosa mujer tallada en madera que
alguna vez adornara la proa de un barco. Poco a poco, empieza a percibir
voces y otros fenómenos que vincula a la presencia del mascarón. ¿Se ha
vuelto loco, o el mascarón realmente está dotado de algo similar a la
consciencia? Paulatinamente, abandona cualquier intento de explicación
racional y asume su “relación” con la efigie de madera, que manifiesta ser
de sexo femenino. Y parece ser que desea ser más que un objeto de adorno.
Paisaje con hombre que corre: Cerca de la Plaza Mayor de Lima,
es hallado el cuerpo de un desconocido de aproximadamente treinta y cinco
años, muerto al ser arrollado por un automóvil. Lo insólito en este caso es
la vestimenta y demás objetos pertenecientes al cadáver: un sombrero y un
traje de confección antigua pero en perfecto estado de conservación, así
como billetes, monedas y documentos que corresponderían a un habitante de la
Lima de los años treinta del siglo XX, y no de los noventas en los que se
sitúa la acción. Gándara, el policía a quien le encargan las investigaciones
de rigor, irá adentrándose en una espiral de revelaciones que solo pueden
llevarlo a una conclusión que explicaría el misterio de la identidad y el
por qué de la muerte del desconocido, pero que sabe jamás podrá revelar ante
el resto del mundo.
Onirolalia: ¿Quién no ha soñado, perdón, deseado soñar el
sueño perfecto y adentrarse en él en forma consciente? El protagonista de
este relato tiene la suerte de soñar a voluntad con un lugar y un tiempo
ideales, en los que puede moverse a sus anchas. Solo que el reino de los
sueños puede ser muy grande, tanto como para perderse en él. Escalofriante.
La bailarina de La Perla: Soledad, bailarina
profesional y limeña, es contratada para dar clases en una apartada hacienda
de Piura. Los lugareños dan muestras de desconcierto cuando pregunta por
La Perla, nombre que le es desconocido incluso a los pobladores más
viejos. Sin embargo, logran ubicarla, pero luego de instalarse empiezan a
ocurrir cosas extrañas. Los sirvientes parecen adivinar sus pensamientos. A
pesar de lo apartado y antiguo del lugar, cuenta con comodidades
insólitamente modernas. Todo está listo para dar inicio a las clases,
excepto que los alumnos no aparecen nunca, ni el misterioso dueño de la
hacienda. Molesta por lo que considera un incumplimiento de las condiciones
pactadas, Soledad recorrerá la estancia hasta encontrar una extraña
edificación, una especie de cubo hecho de un material desconocido, que acaso
contenga la clave de lo que ocurre en la hacienda y de su propia existencia.
Los días verdes: Un relato de pura ciencia ficción. Las
plantas se han sublevado y han adquirido mayores capacidades de movimiento.
En esta ocasión, una parra convive tensamente con una familia, y se nos deja
adivinar que la misma situación se da en todas las casas de un amplio
vecindario. Parras, higueras, árboles y arbustos crecen sin control y atacan
a los humanos que no siguen las reglas que las plantas han impuesto, reglas
que los humanos han debido deducir tras mucho sufrimiento. Hay quienes no
están de acuerdo con este estado de cosas, vivir sometido a plantas que
antes eran alimento. Relato deudor de “La parra” de Kit Reed, publicado en
“Ciencia Ficción 2”, de Bruguera. Angustiante.
Zelote: Un genio de la informática desarrolla un juego de rol
bastante provocador: desarrolla mundos alternativos basados en las
diferentes consecuencias que pudo tener la prédica de Jesucristo. Así, en un
nivel Jesús no muere y se convierte en rey. En otro, Judas Iscariote toma el
poder y Jesús acaba sus días en una aldea. En otro, los judíos conquistan
Roma… El juego se convierte en un éxito, aunque genera las iras de los
cristianos más ortodoxos. Además, parece ser que hay otros efectos
colaterales a medida que se desarrolla.
En busca de Serling: Un publicista que acaba de recuperarse de
un ataque de amnesia y su misteriosa mujer recorren varios pueblos en
búsqueda de Cayuga, un pueblo donde mora el misterioso Serling, quien ha
requerido los servicios del publicista. Pese a que siguen las instrucciones
de los mapas, siempre llegan a un mismo pueblo que parece coexistir en
diferentes planos del tiempo y el espacio. Si bien esta circunstancia es de
por sí insólita, no lo es menos la identidad del publicista.
El veterano: Un periodista debe entrevistar a un militar
retirado que luchó en la guerra con Chile de 1879. El veterano le cuenta que
tuvo una misión muy extraña: enterrar un paquete cuyo contenido desconocía.
Accidentalmente, el militar abre el paquete, que consiste en un libro y un
periódico. Pero el libro no es otro que un ejemplar escrito por Jorge
Basadre en … ¡1945! ¿Qué hacía un libro de 1945 en plena guerra con Chile?
Ante la incredulidad del periodista, el veterano le muestra el libro, así
como el ejemplar del periódico, el cual ligará al periodista a un extraño
bucle temporal.
© Daniel Salvo; 11-05-06.
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