SOBRE TROPAS DEL ESPACIO DE ROBERT A. HEINLEIN

Ésta es una novela de segunda categoría sobre la que ha habido mucha polémica de tercera categoría.

La mayoría de los comentarios que he leído acerca de Tropas del Espacio sugieren que glorifica la guerra. Un estudio cuidadoso del texto (una versión truncada apareció en F&SF) sugiere que éste no es en absoluto el caso. Aunque la guerra esta ciertamente presente en el libro, el tema principal -en el que Heinlein trabaja mas- es el asunto de la disciplina áspera.
Sólo teniendo firmemente presente esto puede cualquier crítico, o aficionado hablar claramente sobre la novela.

El relato es contado por Juan "Johnnie" Rico. Está por consiguiente en primera persona, debemos tener cuidado para distinguir entre las actitudes de Rico y las de su creador, dado que las dos pueden diferir considerablemente. Rico empieza contándonos algo de su vida en la escuela secundaria y cómo era su insultante maestro, el Sr. Dubois -"Se limitaba a señalar con el muñón de su brazo izquierdo (jamas se molestaba en aprender los nombres) y a lanzar una pregunta"-. Rico florece bajo tal tratamiento y se gradúa. Después de la graduación él y su mejor amigo quieren continuar juntos en el "Servicio Federal". Como lo hace una compañera de clases y supuesta enamorada suya, Carmen Ibañez, aunque Rico aclara rápidamente que: "Carmen no era mi chica -ella no era chica de nadie."

Incitado por los insultos y obstáculos, el trío avanza junto durante dos años. ¿Cómo lo toman los padres de Rico? "Mi padre me armó una bronca, luego dejó de hablarme. En cuanto a mamá, se llevo el disgusto a su habitación" No importa, la Madre pagará después por esa falla en entender la mente masculina.
Así que Rico se une al servicio y entrena para convertirse en un soldado de la Infantería Móvil. Así perdemos nuestra última oportunidad de vislumbrar al mundo 5,000 años en el futuro -de allí en adelante estamos confinamos en un campamento-. Nuestras ojeadas a el son nebulosas y nos hacen pensar en un mundo increíblemente similar al actual, con jarrones Ming que sobreviven milagrosamente todavía y un sistema de instrucción que hace florecer aun a tiranos como el Sr. Dubois. Tenemos poca información para aprender sobre el sistema sociológico, sólo vemos que los periódicos y cigarrillos todavía están de moda, y que se tiene que servir un tiempo en el "Servicio Federal" antes de que se pueda votar; o, como él dice: "la ciudadanía se limita hoy a los veteranos".

Con Rico entrenando, ingresamos en la parte principal del libro. Esta me parece lo mejor de Heinlein en Tropas del Espacio, él muestra que aun al más lejano futuro que vayas o sin importar que tan mortales sean las armas, aun habrá lugar para el soldado de infantería. En otras palabras, más de lo mismo... lo qué desgraciadamente también se aplica al curso de entrenamiento; aparte de algunos detalles pintorescos -y una ausencia notable de humor- los días del escuadrón de Rico son los mismos y aburridos que el de miles de nosotros.

Sabemos poco de los otros aprendices. El sargento Zim es el hombre que llena la imaginación de Rico. Zim el viejo tragafuegos, Zim con su flujo perpetuo de órdenes, energía, e insultos. "...pero describió nuestros fallos físicos, mentales, morales y genéticos con detalles insultantes y perfectos. Sin embargo, no se por qué, no me sentí insultado...", dice Rico. Naturalmente no fue insultado; disciplina e insultos eran comida y bebida para él.
Esto explica por qué oímos hablar más de los azotes que de los compañeros de Rico. Y también explica parcialmente un extraño comentario que Rico hace sobre su traje de combate.
El traje es una buena invención de CF, bien descrito y entendible; aquí Heinlein realmente expone su talento y explica con magnifico detalle, algo por el que sus admiradores lo alaban. Extrañamente -y desde que esto no es ninguna guerra y pienso que también significativamente- él dedica poco tiempo a las verdaderas armas de la Infantería Móvil: ellas permanecen lejanas y menos vívidas que, por ejemplo, la espléndida armadura llevada por los colonos en el Mundo Muerto de Harry Harrison. Sin embargo, Rico ama su traje. En un estallido de sentimiento él dice, "Si alguna vez encuentro un traje que me permita rascarme entre las paletillas, me casare en él." Un lector sentirá por lo menos que no serian una pareja perfecta.

Un día austero sigue a un día austero. Se nos permite el lujo de un vislumbre del mundo externo por una carta de la Madre ("mil besos a mi nene") y otra de lejos mejor del viejo Dubois. Pese a toda su asquerosidad, el viejo Dubois esta bien. Ahora por fin tenemos una explicación de su actuación "superior" -él también estuvo en la IM.
Incluso Zim tiene un momento dedicado a sus pensamientos.

Los soldados y Rico son asignados a una nave (Rodger Young) y se integran a los Rufianes de Rasczak. Ya teníamos una descripción de sus acciones en el primer capitulo. Los eventos se vuelven mas ásperos. Rico es enrolado por veinte años. Pese a que su padre dijo en la página 30 ("Hemos vencido a las guerras"), una guerra esta en marcha, la guerra de las Chinches, y Rico ve acción. Él pierde a su madre cuando Buenos Aires es destruida, pero -bien, infiernos esto es la guerra. Se siente más herido cuando el propio Rasczak muere, el Teniente Rasczak, "...nuestra familia se había quedado sin padre. Era el cabeza de familia, del que habíamos recibido el nombre, el padre que había hecho de nosotros lo que éramos".
Después de eso, si cualquiera en el equipo hacia algo mal, el sargento sólo tenía que decir, "al Teniente no le habría gustado eso", y "eran casi más de lo que un hombre podía soportar"" Rico se siente como un masoquista fuerte y grande.

Es casi tiempo para dejar a Rico, mientras todavía aprende "como ser un hombre catástrofe". Él es ahora Teniente, y es un golpe de suerte que su nombre empiece con R, para no estropear la vieja rima ahora su equipo se nombra como los Rufianes de Rico. Mejor aun: El Padre se ha unido a la IM desde la muerte de la Madre, y gana la promoción en la misma nave, para que Rico pueda abrazar a su sargento de pelotón legítimamente antes de que ellos entren en acción. . .
Para acabar con la música marcial: "A la gloria eterna de la Infantería."

Ya he dicho bastante, y Rico demasiado, para mostrar que este suave y centrado soldado debe ser recomendado para un informe psiquiátrico en lugar de una promoción, y que desde un punto de vista Freudiano, Tropas del Espacio es una muestra basta del caballo sonriente. Rico anhela ser humillado, busca problemas y una figura paterna sustituta, las cuales claro esta las encuentra en la IM -referida significativamente como: "una organización paternalista".

Las evidencias muestran que ese no era el retrato de Rico que Heinlein quería. No hay ninguna señal de reconocimiento (como por ejemplo en ese fino y auténticamente elaborado filme: End As A Man) que esa clase de establecimiento militar engendra matones y bastardos e ineptos; ni podría estar allí durante toda la novela -aun pasándola como como un semi-documental evitando la trama- sino que también está lejos de la realidad.

Considere cuán sentimentalmente se ha torcido la verdad en la escena dónde Rico lucha con un líder de escuadra, Ace. Ellos luchan dura y suciamente en una ducha cerrada con llave y Rico es vencido. Bien. Ace lo reanima y le ruega que le golpee. Así que Rico le pega. Ace se derrumba y dice, "Muy bien, Johnnie, ya he aprendido la lección."
Esto no concuerda con la actitud en la escena dónde los oficiales casi lloran por un castigo que ellos pidieron. En las palabras del viejo chiste, estas personas no son duras, sólo apestan.

Es tanto el sentimentalismo que nubla la novela que nos da una visión adocenada de la vida de los soldados. Todo son los viejos clichés del género: el sargento amable y duro, el aprendiz que se torna bueno, las lealtades acaloradas, los corazones aterciopelados con guantes de hierro. Pero los clichés más tolerables (es decir clichés más en línea con la realidad y las verdades eternas de los soldados) no aparecen. Cosas como: las palabrotas, beber, parrandear, ir de putas, etc., no entran en la vida de Rico.

Sobre el lado ciencia ficcionesco de la novela -que es bastante escaso- encuentro poco mas que decir aparte de lo ya dicho sobre las armas y el traje de combate. Las dos razas enemigas: Los huesudos y Las Chinches, apenas son retratadas, la última en particular como en el caso de la historias pulp de BEMS, esta meramente para proporcionar los blancos a combatir. ¿Cómo podemos aprender más de ellos si el narrador fríamente inhibió contra cualquiera o algo que no fuera el uniformado Rico? Cuando él destruye un edificio "Huesudo" dice: "...No sabia que había abierto. Una congregación en la iglesia quizás, o una posada, o incluso un cuartel general de defensa...". Es todo lo que puede decir este desquiciado IM.

Finalmente, esta ese punto insignificante en el que algunas personas se han concentrado: ¿es Tropas del Espacio una novela belicista? Puramente como una suposición, yo diría que Heinlein escribió esto como una reacción al hastío que le causaba la falta de propósito fijo de los "suaves" países democráticos ante amenazas tan severas como el Comunismo. ¿Él golpea a un par de "muñecos de paja", con las viejas perogrulladas "... la violencia nunca resuelve nada" y "...las mejores cosas de la vida son gratis", pero que hay de polémico en eso?

No señor, esta novela, esta garantizado no daña ni a una mosca, a pesar de una madre y padre enfermos y algunas cosas superficiales y huecas . Es como una cerveza bastante bebible, pero muy pequeña.

© Brian Aldiss; 21-05-06.
Traducido de: Vector 13, the Journal of the British Science Fiction Society
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