DEL COHETE AL HIPERESPACIO

Hace un par de meses escribí un articulo sobre la industria de lanzamiento a órbita y lo imposible de desarrollar una verdadera industria espacial por el alto costo de transporte al espacio. También he hablado sobre el Ascensor Espacial, un medio de transporte masivo al espacio pero, ¿qué hay de otros sistemas alternativos de transporte? Desde que empezó la carrera espacial, cada año se dice que en dos décadas llegaremos a Marte y al cinturón de asteroides. ¿Qué paso? ¿Dónde están esos sistemas de propulsión casi mágicos que nos iban a llevar a las estrellas? Mejor veamos como estas ideas fueron evolucionando a lo largo de la historia y en que estado se encuentran en la actualidad.

Los primeros sistemas de propulsión fueron los cohetes de combustible sólido, también conocidos como fuegos pirotécnicos. Creados por los chinos hace cientos de años, ahora forman parte de nuestra vida diaria. Incluso hoy son utilizados para llevar carga al espacio. El mejor ejemplo es el transbordador espacial. Los dos cohetes de color blanco que van a los lados del tanque color naranja son cohetes de combustible sólido.

Fue recién en el siglo XIX que el peruano Pedro Paulet estudió el uso de cohetes de combustible líquido para llegar al espacio. Desafortunadamente, Paulet no llegó a fabricar un cohete que utilizara este sistema, por lo que le dejo las puertas abiertas a Robert H. Goddard. Este norteamericano lanzó en 1926 el primer cohete de combustible liquido de la historia. Curiosamente, Goddard fue ignorado por las fuerzas armadas de su país, pero no por la Verein für Raumschiffahrt, o Sociedad para el Vuelo Espacial de Alemania. Esta organización de entusiastas se enteró de su logro e inició un intercambio de cartas que perduró por varios años. Goddard no sabía que el destino de sus conocimientos serían las bombas voladoras V1 y V2 de la Alemania Nazi. Para los inicios de la era espacial, el cohete de combustible sólido había sido relegado, considerado útil solo para usos militares (es mas fácil almacenar un cohete de combustible sólido que uno de combustible líquido).

Como se puede ver, en la actualidad solo existen los cohetes de combustible sólido y liquido para llegar al espacio. Pero, una vez que se está ahí, ¿como moverse de la Tierra a Marte? ¿Qué opciones existen en el mercado? La más común y utilizada por los satélites de comunicación es la hidracina, que es un combustible líquido. En caso tuviesen que cambiar su órbita, solo basta con soltar un poco de hidracina para corregir su rumbo y proseguir sin problemas.

Un sistema un poco más complejo es el motor de iones. En este sistema se utiliza un campo magnético para acelerar plasma de baja densidad. La ventaja de este sistema es que es bastante eficiente por los “kilómetros por galón” que rinde, pero demora mucho en acelerar una nave. Es por eso que no puede ser utilizada dentro de un campo gravitacional tan fuerte como el de la Tierra.

Finalmente, tenemos el motor nuclear. De todas las variedades que podríamos utilizar para navegar por el espacio, la humanidad se limitó a una por temas políticos: el cohete nuclear eléctrico. En este tipo de sistema, la energía térmica emitida por un determinado material radiactivo es convertida en energía eléctrica. A su vez, esta energía eléctrica es utilizada para un motor de iones. La ventaja del cohete nuclear eléctrico sobre el motor de iones tradicional es que no utiliza baterías, por lo que la sonda puede navegar varios años por el espacio sin riesgo de perder su fuente de energía.

¿Y que hay del motor hiperespacial de Las Guerras de las Galaxias? ¿O del Warp Drive de Viaje a las Estrellas? Bueno, aun son conceptos teóricos como la vela solar, la propulsión láser o la propulsión por impulso nuclear (esta idea fue usada para la nave de la película Impacto Profundo). Por experiencia, pasarán muchas décadas hasta que algunos de estos sistemas sean utilizados de manera comercial.

Hasta que no exista que mover en el espacio, no se desarrollaran sistemas de propulsión más potentes. Y la única forma de mover cosas en el espacio es lanzándolas a órbita. ¿Pero cómo hacerlo con costos de transporte tan altos? Nos guste o no, estamos entrampados por la fuerza gravitatoria de nuestro planeta.

Afortunadamente, ya existen esfuerzos para liberarnos, tanto en el sector público como en el sector privado.

Sobre ese tema, hablaré en un próximo articulo.

Bibliografía:

© Manuel Antonio Cuba, 09-05-06
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Mayo 2006

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