BITIMAGEN: EROTIC NIGHTMARES DE CIRUELO CABRAL

Inicialmente las carátulas de las primeras tres obras de Robert Jordan (me permito una transgresión: acostumbrados a trilogías, quizás sextalogías en la CF, no se nos cruzaba por la mente nonalogías interconectadas como ocurre con Salvatore ni que La Rueda del Tiempo llegará a tener 17 tomos, que son muchos cualquiera que fuere el tema) fueron dibujadas por Ciruelo, no son encantadoras pero entregan la sustancia de la cual estará compuesta la saga, aparecía como un dibujante eficiente, pero no con un brillo especial; casi en seguida conecte con su multiverso de dragones desde los románticos (Ethiopan Dragon y su vuelo sacrificial), hasta los candorosos (Favourites con el pletórico cuerpo de la agraciada blonda, en especial el henchido tafanario) o los fragorosos (Flames of the Dragón con un enfrentamiento de final presentido), supe que allí ante mi ojos surgía un excepcional artista, ya que de inmediato llegaron sus obras (de nuevo gracias a Internet y a la denodada labor de difusión que cumplen innumerables escaneadores y digitadores) caracterizadas por el trazo minucioso y descriptivo (repase Magia en exclusivo blanco y negro para que goce lo que digo) y el colorido potente y evocador, preñado de significado (ingrese a las colecciones que le edifican y le dedican en diversas webs de todas las latitudes desde Rumania hasta Brasil para que se deje extasiar) aún cuando recurre a la monocromía (véanse Tristán o Silueta Azul) para deleitarnos con paisajes meticulosamente construidos, sean míticos (Sea Dragon, Blackbird en sus distintas encarnaciones), fantásticos (Evermeet) o relativamente reales (Cadmo) con una mezcla de modelaje y pirotecnia, de arquitectura textural y holismo, que devela joyas ocultas y encanta con tonalidades inesperadas en cada cuadro mientras nos remite al conjunto. La gama de sus obras recorre desde el humor (Bullseye) hasta el horror lovecraftiano (Demogorgon, Deadspeak, Wamphyri, Source o Nekroscope que ilustran las portadas de las novelas de Brian Lumley) pasando por los cómics (Jabato), la TV (Miami Vice) o las fantasías de Ursula LeGuin (Earthsea) y Robert Howard (Conan) para crear un mundo sugerente en acontecimientos y pródigo en personajes.

Mundo donde human@s (no exclusivamente doncellas encantadoras) y sinuosos dragones (probablemente frugívoros: Fodder) coexisten y llegan a acuerdos (Friendship), o se enfrentan con aquellos que devastan y queman ciudadelas (Lavibria) o los acuchillan sin piedad (Sibaris de Cirfis; Sir Lancelot) o lo intentan (Sorcerer’s Transformation); poblados de simbologías: Black Cat como homenaje a Edgar Allan Poe, Hell House cual cumplido a William Hope Hodgson, Darkwell o quizás la reemergencia de un demonio, France con la Tour Eiffel y una callejera cuyos pezones erectos empujan el tejido del top y el arco de una cadera ansiosa se proyecta contra la mano cincelada que apenas la contiene;
escenarios mitológicos (Birthing o la ronda de los sátiros, Cities of Dead o las peculiares deidades egipcias), Ironhand o las sagas nórdicas en versión modernizada, Landlayer’s Law o la saga vikinga con aroma light; peculiar exploración espacial plagada con frecuencia de datos retro: Darkness and Light con dirigibles cósmicos; Captain Beto from Haedo con un traje espacial que haría las delicias de los amantes del clásico pulp; Alien Síndrome o los espantosos engendros de la garrafa químico-biotecnológica; Leisure Odyssey que en sápido batiburrillo y atractivo uso del espacio combina diversos robots, consolas, lata de cerveza arrugada, luces, erguida y jugosa secretaria de glúteos respingones, glándulas mamarias apetitosas, cara bonita, piernas largas y sabrosas alrededor de un sofá donde aburrido el propietario (quizás el propio Ciruelo en autorretrato) repasa sus insatisfacciones; Soldier en cierta manera simétrico al anterior, acá la soledad es el sentimiento emanado mientras el soldado cribado de implantes y rodeado de latas de Coke y aparatos empuña su ametralladora para disipar su morriña; Sleeping Beauty, que condimenta la criogenización con el enamoramiento en un melodrama que recuerda al relato de Farmer “Cambio cruzado en el mundo de sólo-martes”, la composición de diagonales que se intersecan sobre un campo de nubes se sostiene en la angustia del enamorado y la plácida situación de la exquisita durmiente; Husmeante, un cromo tan gozoso y colorido que es un poema, con una sicalíptica ET de taberna espacial, quizás piloto, dispuesta a correrse una juerga de proporciones épicas con los que se atraviesen… y por la delgada lengüeta que viborea desde su trompa y la calidad de la mercancía mostrada en cada una de sus partes humanas, será de órdago; Getting Ready Before Leaving Home con un melancólico, probablemente enfermo y condenado explorador frente a un panorama inefable… y su bioforma perspicaz que le ofrece un guantelete; Intelligent Life con roboinsectos en busca de recursos y hojas sentipensantes con rostros recogiendo gotas de agua con sus lenguas); Survivor con su punkie en motocicleta; Pollution donde para transitar por la calle es imprescindible la máscara de gas; Subterranean Cities con sus megamaquinarias y tristes robots: mecanozoologías confusas, profusamente representadas por serpientes aladas (Darkenheight), encuentros increíbles (Génesis), esqueletos vivientes (Skeleton Guardian), robots asesinos (After Killing en Gigamesh que demostró su fascinación por Cabral al brindarle varios números para ofrecer sus creaciones), vampiros (Bloodlist, Lifeblood, Drácula Tape) y mutantes extraños sean bellos (Devil Woman, Diptrillon & Agganeva en Gigamesh ), letales (Empire of Magic, Four from Cormyr) o terribles (Demonlord of Karanda que me impresionó profundamente cuando lo tropecé de carátula de Gigamesh, agazapado precariamente en un altorrelieve del trono envuelto en tonos violetas y lavandas); o inefables (Beauty & Beast con su femenina y primorosa ángel celeste plegado contra el cuerpo y brazos oscuros de la bestia) Mundo adonde es normal encontrar estampas chinas (Chunghuo); cuervos picoteando cráneos aún con hendidos cascos (Crow); sacerdotes lagartos con su cetro (Song of the Saurials); feroces combates con dracos o fantasmas (Darkstone, Darkwalker on Moonshae); detonantes mezclas de high technology y capa y espada (Hidden City); demonios pisoteando sementeras (Etrigan), pero también candor y valentía (True Knight), música, danzarinas y vino rojo  (Dancer), lances sorpresivos en moldura de maleficio (Trail of Darkness); amasijo sorprendente de New Age, realidad virtual, nigromancia y organismos femeninos insinuantes en Strange New Hair Do; enanos ladinos que espían doncellas en medio de fascinantes parajes: Enchanted Kingdom, sustraen huevos de dragón: Robbery, combaten encarnizadamente: Streams of Silver o enlazan semielfas-semisátiras a la orilla de un cenote: (Kidnapping); brujos vigorosos (Black Wizards) y conjuros lanzados por bellísimas encantadoras (Spell), o barbados hechiceros (How the Mighty Have Fallen) o brujas encapuchadas (Sorceress of Darkshiva). Mundo en el cual ser guerrera y tener como aliados a animales poderosos (Pathfinder, Domestic Dragon) no es contradictorio con el donaire del género femenino, y en donde ser campeón en actitudes heroicas (Brian Boru) o guerrero y adornarse con escamas metálicas de gala, armaduras aceradas envueltas en capas opulentas, grebas de finos cueros, rodelas cinceladas y cimeras emplumadas es consustancial con los lances recorridos (Warrior, Dragon King, Final Battle Tower, Lutien’s Gamble) y con el romanticismo que exuda (Strongbow, Sword of Bedwyr).

 

Sus mujeres díscolas, difíciles, furibundas pero siempre bellas y admirables constituyen un capítulo aparte: allí está Lady Eagle, musculosa, pelirroja, boca jugosa, nalgas compactas, muslos radiantes, apenas velada por unas cuantas plumas; o la rubia Dama Nieve de Legend of the Snow Lady que brilla rosada en el ventisquero con elocuentes tributos expresados en busto dotado de hermosura y líneas atractiva, torneadas y potentes piernas, estómago liso, rostro de divina impar… y encima enfrentada a un grupo de soldados deslumbrados y sorprendidos (era mi segunda opción, pero mi tendencia a elegir endrinos cabellos la derrotó); o Eva (Adam & Eve) refulgente, cincelada con delicada gracia y casi etérea al lado de la torre de ultradefinida musculatura de Adán; o Sueñero (mi tercera opción, rigurosamente ajustada a lo definido anteriormente) donde la mirada salta de las orondas posaderas y los muslos plenos de la madura maja de boca incitante y oscura cabellera al rostro enloquecido del monje militar y de allí al patético torero-minotauro inmovilizado; también Champagne donde una actriz surge en medio de tonos dorado-rojizos, copa en mano y perlas en las orejas; o Magia, cuyo mensaje queda enmarcado con fuerza por la destacada composición, matices suculentos y elegancia inaudita que rodean la linda sacerdotisa, quien sentada en su trono derrama licor desde una vasija sobre la bruma cargada de tentáculos del fondo, la expresividad de su rostro, la preciosa geometría de sus piernas y el diseño de sus botas la elevan a la categoría de memorable; o la hierática Goddess of the Plant Kingdom que ofrece sus agradables redondeces en rosa destacando sobre el marco verde que la sostiene; agrego el escorzo incomparable de Lover Squarrel donde una chica frutal y espléndida demanda nuestra mirada vestida sucintamente con su piel bronceada, el trigo de sus cabellos, y un trasero tan redondo y rellenito que provoca morderlo; añado la suave entrega de la opulenta odalisca de Harem Intruder en sinfonía de azules granulados; incorporo el simbólico Naked Back donde reinan unas rosáceas posaderas iluminadas por el sol en medio de detalles casi abstractos; incluyo Marbled Shower con sus contrastes entre la cabeza metálica del grifo y el esplendoroso cuerpo con matices tostados o rojizos conectados por el chorro de agua que divide el campo de tonos verdosos exactamente en dos mientras el centro de impacto visual se desplaza del rostro en arrobamiento con golosos labios y cejas marcadas a la mano envuelta en cabellos húmedos; incremento Tattoo con su dragón rampante tatuado en la cara externa del muslo que parece vigilar el cinturón de castidad que ciñe las caderas de la beldad; recuerdo el explosivo mejunje de subametralladora láser sostenida por una chica esplendente en bikini en Sex and Violence; o rememoro la India maniatada y en cuclillas frente a un crepúsculo memorable ofreciendo una espalda deliciosa y las gemelas redomas de un nalgatorio glorioso; o como postre de cierre la placentera y curvilínea modelo de Interaction que en su perfección detona contra las simbologías oscuras que se trasmiten desde el cuadro.

En cuanto a Erotic Nightmares me sedujo a la primera ojeada, una vez bebido su resplandor de miel, la atención retorna al refulgente mensaje de pura esencia que exuda, la mirada siempre vuelve atraída a la silueta vibrante cuya carne parece iluminarse desde el interior, como si genes fosforescentes agregados le proporcionaran tal irradiación, y los ojos tropiezan en sus curvas como si fuesen minas blandas que estallan con pegajoso deseo y erotizante efecto, y la belleza que yace desperdigada en cada rincón de su piel dorada contrapuntea con su vitalidad el mecanismo oscuro, sospechoso de letalidad, hediondo a metal, pujante de desdicha que la transporta y que uno sospecha forma parte de esa Armada que nos describe China Mieville en La Cicatriz. En la versión de Heavy Metal (Julio 1995) la protagonista está cubierta con un escueto bikini y adminículos tecnológicos que no logran apagar su resplandor pero enturbian la inocencia de su desnudez, una flagrante amargura queda develada cuando leemos que la subtitularon Superviviente, quizás esa presencia del módulo metálico en que viaja permitieron ese trasvase, es interesante fabular sobre las fechas de realización de ambas versiones, pero la una permite la otra, se llevan contenidas in nuce mutuamente… y por ello ninguna deviene falsa, cada cual cumple con su contenido y deriva ontogénica, la una como totalidad erótica, la otra insertada como esperanza lúdico-lucida en una historia con ribetes tanáticos.
Y luego, en una segunda mirada, se intuye la plenitud de ese muslo abarcante que se funde con la esférica grupa para sumirnos en el desconcierto ante la plétora alcanzada, que parece no estar afectada por la gravedad y que a pesar o más allá de su firmeza se presiente leve y deseable, así del velo rasgado del misterio femenino (por el éxtasis de la repetida observación) pasamos al miembro que clama por soldarse (como fractura conceptual sustentada en el género)… y es que con sólo letras no podemos vivir, necesitamos la imagen, Ciruelo contribuye como much@s a ese enriquecimiento que no debe interrumpirse para una buena formación de lectores y mirones.

© Luís Bolaños; 31-01-06.

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Erotic Nightmares
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"...la atención retorna al refulgente mensaje de pura esencia que exuda, la mirada siempre vuelve atraída a la silueta vibrante cuya carne parece iluminarse desde el interior, como si genes fosforescentes agregados le proporcionaran tal irradiación, y los ojos tropiezan en sus curvas como si fuesen minas blandas que estallan con pegajoso deseo y erotizante efecto, y la belleza que yace desperdigada en cada rincón de su piel dorada contrapuntea con su vitalidad el mecanismo oscuro, sospechoso de letalidad, hediondo a metal, pujante de desdicha que la transporta y que uno sospecha ..."
The Survivor
Husmeante
Magia
Naked Back
Sex and Violence
The Legend of Snow Lady
Sueñero
Tatoo
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The Legend of Snow Lady
Woman in Temple Ruins

 

Marzo 2006

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Erotic Nightmares de Ciruelo Cabral.
Luís Bolaños.


 
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