EL ALIVIO DE LAS  NUBES Y OTROS CUENTOS TICOS DE CIENCIA FICCIÓN

Características que distinguen a la colección de relatos:

  1. Facilidad para conectar a través de datos actuales extrapolados con situaciones catastróficas que devendrán casi inevitablemente sino cambiamos nuestros valores y opciones frente a la realidad.

  2. Indisoluble ligazón entre la temática futurista abordada y la realidad concreta “tica” en un alarde culto que mezcla compromiso y capacidad de observación con una intencionalidad decidida por trazar un camino nacional para la CF.

  3. Investigación sociológica como un constituyente imprescindible de la investigación científica integral, adhiriendo a una de las más potentes y actuales corrientes vinculadas al paradigma de la complejidad.

  4. Aproximación mediante lo que llamo el IEMA: imágenes integrales, enfoque holístico, metodología sistémica y actitud prospectiva, a la consecución de sus propósitos, que comparto en sumo grado.

  5. Filo irónico en ocasiones irreverente que se filtra entre líneas o se convierte en el motor impulsor de las peripecias.

  6. Discurso de crítica sociopolítica que no deja títere con cabeza y demuestra que la corrupción, la negligencia estatal, el poder económico, el neoliberalismo, el imperio USA y la ignorancia generalizada se confabulan para demoler la felicidad de la gente y las innumerables posibilidades que se le abren a la humanidad para mejorar intelectual y emotivamente.

  7. Gusto por la luz y los espacios abiertos, por los ventanales que se abren sobre los paisajes del infinito con una cierta vena ecológica y ambientalista latiendo más o menos explícito.

  8. Latido de nostalgia siempre presente no resuelto mediante la huida hacia utopías pasadistas y melancólicas, sino enfrentándonos con las manifestaciones del poder para exigirnos que de la complicidad pasemos a abordar el vehículo de la conciencia.

Verde será el olvido: La preocupación central estribará en la recuperación del arte y saber popular, representados por un cuadro antimilitarista de Enrique Echandi sobre Juan Santamaría, un héroe de la lucha contra la invasión norteamericana dirigida por William Walker en 1856, en contraposición a la estatua militarista oficial donde para mayor INRI lo presentan blanco y de uniforme. Todo eso encuadrado en la hecatombe que ha asolado a la Tierra (tras esparcirse una nueva arma, un virus letal), a la cual sólo le queda un futuro, su pasado, para que lo observen y lo gocen otras especies, y de eso justamente se trata, de lo que elegirán los ET que nos visitan y como es natural para seres altamente evolucionados eligirán al susodicho cuadro; encuentran en la vegetación brota un motivo para colorear el olvido.

Intensidad líquida: Aunque el tema es muy semejante a la novela rosa: se inicia con un romance otoñal para la profesora y un enamoramiento casi adolescente para el estudiante, la manera como se expande y ramifica y se pone en escena es muy de CF, la relación sentimental estará vinculada a la prevención de desastres y a las consecuencias que tendrá un terremoto en la escala 6.5 de Richter sobre el istmo centroamericano y los depósitos radioactivos allí ubicados, así una vez más Molina consigue lo imposible: conecta espacios en apariencia irreconciliables, novela rosa, crítica a la voracidad de las Corporaciones TransNacionales (propietarias del contrato para enviar los desechos nucleares a áreas subterráneas en Costa Rica) y prospectiva geológica. La biografía de la profesora ronda lo épico y demuestra que trata formidable a sus personajes femeninos, los finales son trágicos en todos los procesos, tanto para el político por la corrupción que se destapa, el social con la inmolación de medio millón de personas y el emotivo con la ruptura de los amantes.

Los monstruos son humanos: ¡¡Buenísimo!! Lleva a su conclusión lógica el negocio de las quimeras baratas, de paso combinado con la agresividad natural convertida en violencia por patrones culturales y que lubrica las relaciones sociales. Se inventa además un negocio ideal, donde las pérdidas se minimizan o se convierten al reciclarlas (se paga… y fuerte, para destruir material obsoleto que ya está prácticamente agonizando) y aplicarles ese gran principio ambientalista en ganancia neta. Utilizar el apellido Bush es aleccionador (por un instante rememoré “El Franquicia” de John Kesel, con George Bush de protagonista y como deuteragonista Fidel Castro), sobre todo tras leer la biografía familiar publicada por Federico Fasano Mertens (La República, Montevideo, Domingo 30 de Marzo de 2003) en donde constatamos el horror y la codicia que se asocian y se yerguen sobre esa familia. Los monstruos-quimeras de los parques de diversión probarán que para asesinar se requiere una impronta sociocultural que nos condicione a ello (tal y como la poseen los varones Bush), lo cual es diferente de matar en defensa propia o en cacería.

Fuente de consulta: Existe aquí una facilidad engañosa para enlazar las ocurrencias de la ficción sobre el traslado de la vida a un software, con un futuro probable mediante datos prospectivos que se encuentran al alcance de cualquiera en una base de datos (esa es una virtud de Molina), y siendo evidente la ligazón con Frederik Pohl (Pórtico), John Varley (Y Mañana serán clones, Presione Enter), Robert Silverberg (24 vistas del Monte Hokusai) o Cordwainer Smith (Instrumentalidad), a pesar de la similar temática no puedo estirar la semejanza hasta Neal Stephenson (La Era del Diamante), Rudy Rucker (Software) o Robert Sawyer, escritores que tocan el tema desde otra orilla

El alivio de las nubes: Otro ejemplo de cómo utiliza y extrapola los datos y tendencias o sus inferencias (aquí probablemente tomadas o sugeridas por la lectura de Alvin Toffler desde lo académico y diversos autores desde lo literario) y los distribuye en una columna significativa dedicada a tejer las circunstancias de la narración, describe los incidentes sobre los cuales desenvuelve los conceptos de crítica social, para llevar sin cobardía el tema de la valorización de la amistad y el afecto (y por tanto de amig@s y “acompañantes”) a sus consecuencias postreras; el argumento reiteramos ha sido abordado por escritores anglosajones, pero la puesta en escena de Molina es diferente, es “tica” y esa forma nacional de plasmar la CF será la impronta de la mayoría de los relatos. Aborda también la meritocracia, y preocupado de los andamiajes de la estructura económico-social que se despliega parece abandonar el planeta que en las primeras páginas tanto prometía, pero una vez más demuestra el buen manejo que tiene sobre sus material literario y sus componentes para organizarlos y colisionarlos en un final nada complaciente, tanto que uno finalmente se pregunta: ¿Debió tejer el protagonista una serie de intercambios tales con sus “acompañantes”, que le permitieran no prefigurar sino alimentar la que después podría ser una ineluctable resolución en red mediante el autosacrificio?.

Prometido por la brisa: Quizás podamos acusarlo de un exceso de militancia, pero el esquema que sigue aquí para desnudar el personaje es el de las “biopic’s”, por cierto las peripecias conjugan perfectamente con las de la familia Bush (pero en realidad las referencias se encuentran en armonía con la historia, que deviene o se abre en lo que considero una descarada y desvergonzada crónica del cinismo (o biografía de un momio), pero luego corta algo abruptamente el chorro y lleva apresuradamente al relato a abrevar en el estallido cuando aún quedaba jugo por chupar, es demostrativo que uno se queje con frecuencia que le gustaría sentir desplegado en más párrafos el tema propuesto.

Compensación terapéutica: Va de violación y respuesta profesional adecuada por parte de la agraviada, que devuelve vida y cuidados por agresión y quebrantamiento de la dignidad y la autoestima, aunque la preocupación social intenta impregnar esta viñeta henchida con moraleja, es uno de los que menos me impresionaron.

La invención de Polimeni: Encuadrado en la historia alternativa que traza para Costa Rica (y en realidad para Centroamérica y el planeta si me apuran) presenta una anécdota de ascenso y venganza gracias a la duplicación digital de las cadenas de ADN orgánicas y su conversión en mecanismo de intercambio orgásmico, sin ir lejos uno de los 12 avances del 2005 que se describen en el artículo correspondiente es ya un paso en esa dirección, si sumamos experimentos como el del doctor británico Warwick (incorporación de chips con programas de algoritmos que responden a otras personas en un ejercicio casi telepático, e implantados bajo la epidermis) podemos considerar la propuesta de este cuento excelentemente insertado en las tendencias actuales de la tecnología, y que además es un homenaje a las decena de miles que perecieron bajo la tortura de la dictadura militar argentina.

Inmigrante frustrado: Recuerda a La Miel de los Mudos en cierta forma, hasta en el hecho de elegir como nacionalidad, para los turistas crononautas, la colombiana; sin embargo, acá el tono aunque elegíaco es menor (dedicado a ilustrarnos sobre la belleza de un pasado ciertamente embellecido por la añoranza), en sordina y más melancólico que nostálgico, no posee la tensión dramática de La Miel… por que no es una transgresión sino una frustración (y si la una estimula la otra invita al colapso) y continuando con la compensación, no exalta sino empuja a la apacible rendición de la cabeza en el sofá cuando nos sentamos a espectar TV; el final se presiente desde las líneas iniciales y por ello la ficción (si bien inserta la acostumbrada diatriba destinada a nuestro injusto sistema) se siente pálida y casi exangüe.

La morsa maromera: Rinde respeto y consideración a un luchador costarricense que los simboliza a tod@s y quien demuestra es mejor sobrevivir en paupérrimas condiciones económicas con dignidad que aceptar venderse y gozar de prebendas, de nuevo utiliza la proyección al futuro para fustigar las costumbres políticas de su país, para aguijonear la corrupción y el vasallaje, la mediocridad y la aquiescencia que la acompaña… y todo eso a través de las funciones de una morsa maromera y un poema corto y vibrante. La única pega es que las técnicas del documental que recoge la visión del relator sobre el poeta no parecen haber evolucionado.

© Luís Bolaños; 30-01-05.
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