Características que
distinguen a la colección de relatos:
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Facilidad para
conectar a través de datos actuales extrapolados con situaciones
catastróficas que devendrán casi inevitablemente sino cambiamos
nuestros valores y opciones frente a la realidad.
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Indisoluble
ligazón entre la temática futurista abordada y la realidad
concreta “tica” en un alarde culto que mezcla compromiso y
capacidad de observación con una intencionalidad decidida por
trazar un camino nacional para la CF.
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Investigación
sociológica como un constituyente imprescindible de la
investigación científica integral, adhiriendo a una de las más
potentes y actuales corrientes vinculadas al paradigma de la
complejidad.
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Aproximación
mediante lo que llamo el IEMA: imágenes integrales, enfoque
holístico, metodología sistémica y actitud prospectiva, a la
consecución de sus propósitos, que comparto en sumo grado.
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Filo irónico en
ocasiones irreverente que se filtra entre líneas o se convierte
en el motor impulsor de las peripecias.
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Discurso de
crítica sociopolítica que no deja títere con cabeza y demuestra
que la corrupción, la negligencia estatal, el poder económico,
el neoliberalismo, el imperio USA y la ignorancia generalizada
se confabulan para demoler la felicidad de la gente y las
innumerables posibilidades que se le abren a la humanidad para
mejorar intelectual y emotivamente.
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Gusto por la
luz y los espacios abiertos, por los ventanales que se abren
sobre los paisajes del infinito con una cierta vena ecológica y
ambientalista latiendo más o menos explícito.
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Latido de
nostalgia siempre presente no resuelto mediante la huida hacia
utopías pasadistas y melancólicas, sino enfrentándonos con las
manifestaciones del poder para exigirnos que de la complicidad
pasemos a abordar el vehículo de la conciencia.
Verde será el olvido: La
preocupación central estribará en la recuperación del arte y saber popular,
representados por un cuadro antimilitarista de Enrique Echandi sobre Juan
Santamaría, un héroe de la lucha contra la invasión norteamericana dirigida
por William Walker en 1856, en contraposición a la estatua militarista
oficial donde para mayor INRI lo presentan blanco y de uniforme. Todo eso
encuadrado en la hecatombe que ha asolado a la Tierra (tras esparcirse una
nueva arma, un virus letal), a la cual sólo le queda un futuro, su pasado,
para que lo observen y lo gocen otras especies, y de eso justamente se
trata, de lo que elegirán los ET que nos visitan y como es natural para
seres altamente evolucionados eligirán al susodicho cuadro; encuentran en la
vegetación brota un motivo para colorear el olvido.
Intensidad líquida: Aunque el tema es muy semejante a la
novela rosa: se inicia con un romance otoñal para la profesora y un
enamoramiento casi adolescente para el estudiante, la manera como se expande
y ramifica y se pone en escena es muy de CF, la relación sentimental estará
vinculada a la prevención de desastres y a las consecuencias que tendrá un
terremoto en la escala 6.5 de Richter sobre el istmo centroamericano y los
depósitos radioactivos allí ubicados, así una vez más Molina consigue lo
imposible: conecta espacios en apariencia irreconciliables, novela rosa,
crítica a la voracidad de las Corporaciones TransNacionales (propietarias
del contrato para enviar los desechos nucleares a áreas subterráneas en
Costa Rica) y prospectiva geológica. La biografía de la profesora ronda lo
épico y demuestra que trata formidable a sus personajes femeninos, los
finales son trágicos en todos los procesos, tanto para el político por la
corrupción que se destapa, el social con la inmolación de medio millón de
personas y el emotivo con la ruptura de los amantes.
Los monstruos son humanos: ¡¡Buenísimo!! Lleva a su conclusión
lógica el negocio de las quimeras baratas, de paso combinado con la
agresividad natural convertida en violencia por patrones culturales y que
lubrica las relaciones sociales. Se inventa además un negocio ideal, donde
las pérdidas se minimizan o se convierten al reciclarlas (se paga… y fuerte,
para destruir material obsoleto que ya está prácticamente agonizando) y
aplicarles ese gran principio ambientalista en ganancia neta. Utilizar el
apellido Bush es aleccionador (por un instante rememoré “El Franquicia” de
John Kesel, con George Bush de protagonista y como deuteragonista Fidel
Castro), sobre todo tras leer la biografía familiar publicada por Federico
Fasano Mertens (La República, Montevideo, Domingo 30 de Marzo de 2003) en
donde constatamos el horror y la codicia que se asocian y se yerguen sobre
esa familia. Los monstruos-quimeras de los parques de diversión probarán que
para asesinar se requiere una impronta sociocultural que nos condicione a
ello (tal y como la poseen los varones Bush), lo cual es diferente de matar
en defensa propia o en cacería.
Fuente de consulta: Existe aquí una facilidad engañosa para
enlazar las ocurrencias de la ficción sobre el traslado de la vida a un
software, con un futuro probable mediante datos prospectivos que se
encuentran al alcance de cualquiera en una base de datos (esa es una virtud
de Molina), y siendo evidente la ligazón con Frederik Pohl (Pórtico),
John Varley (Y Mañana serán clones, Presione Enter), Robert
Silverberg (24 vistas del Monte Hokusai) o Cordwainer Smith (Instrumentalidad),
a pesar de la similar temática no puedo estirar la semejanza hasta Neal
Stephenson (La Era del Diamante),
Rudy Rucker (Software) o Robert Sawyer, escritores que tocan el tema
desde otra orilla
El alivio de las nubes: Otro ejemplo de cómo utiliza y
extrapola los datos y tendencias o sus inferencias (aquí probablemente
tomadas o sugeridas por la lectura de Alvin Toffler desde lo académico y
diversos autores desde lo literario) y los distribuye en una columna
significativa dedicada a tejer las circunstancias de la narración, describe
los incidentes sobre los cuales desenvuelve los conceptos de crítica social,
para llevar sin cobardía el tema de la valorización de la amistad y el
afecto (y por tanto de amig@s y “acompañantes”) a sus consecuencias
postreras; el argumento reiteramos ha sido abordado por escritores
anglosajones, pero la puesta en escena de Molina es diferente, es “tica” y
esa forma nacional de plasmar la CF será la impronta de la mayoría de los
relatos. Aborda también la meritocracia, y preocupado de los andamiajes de
la estructura económico-social que se despliega parece abandonar el planeta
que en las primeras páginas tanto prometía, pero una vez más demuestra el
buen manejo que tiene sobre sus material literario y sus componentes para
organizarlos y colisionarlos en un final nada complaciente, tanto que uno
finalmente se pregunta: ¿Debió tejer el protagonista una serie de
intercambios tales con sus “acompañantes”, que le permitieran no prefigurar
sino alimentar la que después podría ser una ineluctable resolución en red
mediante el autosacrificio?.
Prometido por la brisa: Quizás podamos acusarlo de un exceso
de militancia, pero el esquema que sigue aquí para desnudar el personaje es
el de las “biopic’s”, por cierto las peripecias conjugan perfectamente con
las de la familia Bush (pero en realidad las referencias se encuentran en
armonía con la historia, que deviene o se abre en lo que considero una
descarada y desvergonzada crónica del cinismo (o biografía de un momio),
pero luego corta algo abruptamente el chorro y lleva apresuradamente al
relato a abrevar en el estallido cuando aún quedaba jugo por chupar, es
demostrativo que uno se queje con frecuencia que le gustaría sentir
desplegado en más párrafos el tema propuesto.
Compensación terapéutica: Va de violación y respuesta
profesional adecuada por parte de la agraviada, que devuelve vida y cuidados
por agresión y quebrantamiento de la dignidad y la autoestima, aunque la
preocupación social intenta impregnar esta viñeta henchida con moraleja, es
uno de los que menos me impresionaron.
La invención de Polimeni: Encuadrado en la historia
alternativa que traza para Costa Rica (y en realidad para Centroamérica y el
planeta si me apuran) presenta una anécdota de ascenso y venganza gracias a
la duplicación digital de las cadenas de ADN orgánicas y su conversión en
mecanismo de intercambio orgásmico, sin ir lejos uno de los 12 avances del
2005 que se describen en el artículo correspondiente es ya un paso en esa
dirección, si sumamos experimentos como el del doctor británico Warwick
(incorporación de chips con programas de algoritmos que responden a otras
personas en un ejercicio casi telepático, e implantados bajo la epidermis)
podemos considerar la propuesta de este cuento excelentemente insertado en
las tendencias actuales de la tecnología, y que además es un homenaje a las
decena de miles que perecieron bajo la tortura de la dictadura militar
argentina.
Inmigrante frustrado: Recuerda a
La Miel de los Mudos en cierta
forma, hasta en el hecho de elegir como nacionalidad, para los turistas
crononautas, la colombiana; sin embargo, acá el tono aunque elegíaco es
menor (dedicado a ilustrarnos sobre la belleza de un pasado ciertamente
embellecido por la añoranza), en sordina y más melancólico que nostálgico,
no posee la tensión dramática de La Miel… por que no es una transgresión
sino una frustración (y si la una estimula la otra invita al colapso) y
continuando con la compensación, no exalta sino empuja a la apacible
rendición de la cabeza en el sofá cuando nos sentamos a espectar TV; el
final se presiente desde las líneas iniciales y por ello la ficción (si bien
inserta la acostumbrada diatriba destinada a nuestro injusto sistema) se
siente pálida y casi exangüe.
La morsa maromera: Rinde respeto y consideración a un luchador
costarricense que los simboliza a tod@s y quien demuestra es mejor
sobrevivir en paupérrimas condiciones económicas con dignidad que aceptar
venderse y gozar de prebendas, de nuevo utiliza la proyección al futuro para
fustigar las costumbres políticas de su país, para aguijonear la corrupción
y el vasallaje, la mediocridad y la aquiescencia que la acompaña… y todo eso
a través de las funciones de una morsa maromera y un poema corto y vibrante.
La única pega es que las técnicas del documental que recoge la visión del
relator sobre el poeta no parecen haber evolucionado.
© Luís Bolaños; 30-01-05.
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