BITIMAGEN: DE TREED A DEN, LOS MÚLTIPLES ROSTROS
DE RICHARD CORBEN

Del autor de este mes, se ha escrito duro y largo, decir algo distinto parece una tarea para uno de sus protagonistas, así que trataré de aproximarme de una manera un tanto diferente a su texto e insertarme en dimensiones históricas y nostálgicas. En los 70' y 80' si Corben no aparecía en una revista, uno lo pensaba dos veces antes de adquirirla, era el epítome de la desmesura bellamente expuesta. En la España postfranquista del destape, llegaba a borbotones, siempre magros, una producción que nutría a tod@s quienes despreciábamos o ignorábamos a los superhéroes pacatos y descerebrados de DC y Marvel (a pesar de los cambios introducidos por Jack Kirby y Stan Lee) y gracias a que se editaron una gran cantidad de sus trabajos por Toutain y otras editoriales pudimos deleitarnos con sus obras. Pero ¿como se había convertido en un autor de culto?

Para rememorarlo, hay que remitirse a la historia del Comix y recordar que existió un momento contracultural en USA donde parecía que los superhéroes de malla y trusa serían barridos hacia el fin de los tiempos, anteriormente en los 50' otros intentos de derretir el pegamento de raigambre retrógrada se estrellaron contra el fundamentalismo conservador USA y el andamiaje del estado, por ejemplo la Warren para sobrevivir tuvo que reducir los contenidos críticos que habían caracterizado a la disuelta Entertaining Comics de Gaines (recordemos que la campaña de McCarthy lo obligó a entregar el control de sus guionistas y dibujantes a las dos grandes empresas de comics que aceptaron ponerse al servicio del gobierno), pero alargando los relatos y añadiéndoles más sexo, con portadas de los maestros Frazetta, Corben, Enrich, Ken Kelly, lograron que lo negado por el lado de la conciencia y la mente, ingresara por los ojos al cultivar desde sus viñetas la proliferación de escultóricas y sensuales mujeres con volúmenes y superficies excitantes y al sembrar con sus guiones el desarrollo de un horror elegante, minucioso, y que a pesar de la persecución no esquivaba argumentos controversiales.

En los 60' el espíritu hippie agita las pesadas capas reaccionarias del pensamiento USA y los llamados géneros menores emergen como una manifestación donde se larvaban contenidos ácidos y críticos, listos a derramarse sobre una sociedad ávida de cambios. En los 70' un equipo excepcional de la Warren, en armonía con ese movimiento antisistémico proporciona algunas de las páginas más memorables del cómic, donde el lirismo desaforado se mezcla con técnicas experimentales, diría que allí las reflexiones de la Escuela de Frankfurt colisionan con el pop, el camp y el comic, sobre el esqueleto de una superestructura cultural dispuesta a incorporar novísimos elementos semióticos y gráficos.

De esa gran marejada participa Corben, quien deviene, en algo así como la visión inesperada que exhala lo extraño (envuelto en belleza irisada y atravesado por un color palpitante, alucinatorio, exótico), en el instante en el cual nuestra imaginación es aún levemente más fría que el intelecto, pero que al contacto visual con sus volúmenes e insinuaciones se abre y deja paso a la calentura y el éxtasis. Y no importa hacia donde se abrieran los horizontes… o se cerraran, fuesen bosques umbrosos, selvas vibrantes, intestinales corredores, colinas tormentosas, ruinas peligrosas, mares tempestuosos (quedó prendida en mi memoria esa capacidad para captar la desesperanza atroz en “In Deep”, con guión de Jones), llanuras desoladas, reposaba al fondo la aventura, celebrada in extenso por personajes como los expuestos en Den, que no encajaban en lo políticamente correcto, ni tampoco en lo políticamente gráfico, con sus enormes vergas, voluminosas tetamentas y tafanarios exquisitamente esféricos, pero en algunos instantes caricaturesco y casi grotesco.

Por el instante de un relámpago, una forma de historieta se debilitaba y otra surgía nimbada de expectativa, sin embargo, raudo el mundo editorial, absorbió, domesticó y redujo las proporciones de ese empuje y logró revivir el agonizante tebeo de superhéroes. Por ello, hasta llegaron a existir macarras como War Machina, a inicios de los 90'. Las propias historias de DC, fijemos la vista en Lobo, se aprovechan y utilizan con destreza esos ampliados límites. Hoy, tras un exilio que coincidió con la aparición de la web, recordemos que Corben es probablemente uno de los grandes que más experimento con aerógrafos y otros instrumentos, texturas varias destinadas al papel, pero que digitalmente podían alcanzarse con unos cuantos clics (por eso le surgieron una pléyade de imitadores en la forma, aunque no en la causticidad de los mensajes), ahora frisando ya en la sesentona, ha retornado, y tal como era de esperarse, insertado en comics con contenido adulto: Hellblazer o Cage.

Pasando al dibujo diré: Aunque su blanco y negro es formidable siempre me atrajo más su uso del color, es para mi gusto, uno de los mejores coloristas, o por lo menos de los que más me impactaron en los ya lejanos años de mi juventud. Con frecuencia los relatos se siguen por la fluidez dinámica de las imágenes, no necesariamente por la coherencia y finura del guión, pero subscribo que no hay duda, más allá de esas leves objeciones se yergue precisamente como el expositor por excelencia, el artista más eximio del comix, o comic underground

Usualmente me parecía que en sus viñetas yacía casi siempre escondida una bestezuela, probablemente encantadora, pero ante la que debía cumplir ciertas reglas si deseaba desentrañar sus contenidos ocultos; también era consciente que su excelencia reposaba en la ambigüedad que emanaba con frecuencia de sus labores, y expresada en la viscosidad ideológica que nos invade al leer sus temas, donde a pesar de adornar las redondeces femeninas con inusual potencia, perfección del volumen y contrastes de luz, continuamos palpando (nunca mejor dicho) la presencia de lo macabro y nos transfería una innegable inquietud; además de apoyarse en técnicas tan refinadas en lograr matices y texturas -gracias al manejo virtuoso de los utensilios de su faena artística-, para que nos transmitieron una cascada tumultuosa de contenidos, técnicas que parece ningún otro dibujante ha retomado para sí.

Pese a su rudeza, mantenía en alto el humor, y con frecuencia establecía una suerte de complicidad tierna y alucinada con sus personajes (pienso en You Are a Big Girl, publicada en Eerie), bordeando el esperpento o la caricatura pero manteniéndolos cercanos a su corazón (a pesar de las cosas horribles que pudieran acontecerlos, uno sabía que ese destino habría sido más leve si existiesen condiciones) y conservándolos a menudeo íntegros en su nomadeo. Corben es el color, vibrante, alucinatorio, alienígena, la forma neumática, geométricamente atractiva y estimulante, pero también posee una ojeada exclusiva, que entrega una interpretación tan particular, un despliegue tan personal, sea colorido o sobre blanco y negro, que lastima o emociona, y al ser su composición realizada con dinamismo, preñada de ardor y brío nos conmociona; mientras que el fluir narrativo es simultáneamente insólito y meticuloso, con garra e inspiración, de tránsito inequívoco, pero no exento de sorpresas o estallidos de emoción.

Rindió homenaje a diversos autores clásicos, tratando siempre de penetrar y apoderarse con su estilo de los relatos que ilustraba, fue así como le dedicó uno de sus precoces y más fabulosos experimentos con el color a El cuervo de E. A. Poe y abordó sin inhibiciones La casa del confín del mundo de William H. Hodgson. Deambulo por multitud de autores y se proyecto en genuinas creaciones, prolífico y generoso iluminó temáticas diversas con su estampa, aunque no libres de una sombría perspectiva.

Horror nimbado de gran guiñol, exotismo impregnado de abundantes carnes y sabrosas curvas, monstruos de claridad escalofriante o que en su fealdad nos resultan “normales” y hasta queridos, escalofriantes batallas aéreas y terrestres, combates de pura adrenalina, crueldad manifiesta y cálida ironía, guerreros de poderoso torso e hipertrofiadas extremidades, pavor sanguinolento, pugilatos increíbles, zombis en descomposición, fauces repletas de dientes, desfilan por sus ilustraciones potenciándose mutuamente en una turbamulta impresionante de extraordinaria vivacidad y pluralidad, uno calcula el tiempo que toma realizar cada uno y sabe que existe algo mágico en esa miríada de imágenes que nos entrega junto con su vida; dedicado a enriquecer su universo nos transporta a gozar (…o sufrir) de los sugestivos paisajes, encantadoras chicas y pánicos arrasadores, sed y sexo, venganza y violencia que atiborran sus cuentos.
 

Den

Elegí dos viñetas diferentes entre si, una pertenece a Den, máximo exponente de su maestría, que sintetiza crudamente las diversas vertientes en que abreva, allí se cruzan la poderosa y pneumática virago que lanza un escupitajo con macizas tetas y pubis depilado (al estilo de las modelos de Met-Art) que permite examinar sin tapujos la hendidura vaginal, muslos musculosos y torneados, vientre plano y definido, rostro de pocos amigos pero de labios sensuales, semienvuelta en una capa con capucha, que deja al libre examen todo aquello que debería cubrir; en primer plano ignorando su estampa deliberadamente atrayente y fuerte, un espantajo de mirada enloquecida y repugnantes facciones se inclina sobre un manuscrito a cuyos signos presta más atención que a la curvilínea guerrera; un aleteo de desesperación combinado a sexo frustrado, a relaciones duras y hostiles se desprende del entorno mostrado, acentuado por la penumbra rojiza (¡¡Ah, ese Rich y sus ideas!).
 

Treed

El otro bitimagen es Treed: delicada composición bañada en una luminosidad miel, difusa pero suficiente para detallar la escena, aferrada a un árbol una guapa rubia de exquisita osamenta y aún más deliciosa encarnadura, donde la apoteosis de la curva glútea no cede ante la plenitud de los pechos y el diseño de piernas y brazos coincide en armónica conjunción con la fina fortaleza de la espalda, se nota que es una sobreviviente lúcida y no libre de malicia, ya que atrajo al triceratops para que introduzca sus cuernos en el tronco y quede sujeto y disponible para ser cazado y carneado, su mirada ya se dirige hacia el lugar donde se ocultan sus compañeros y compañeras de caería, de allí que vibre una nota de puro deleite en los trazos, es la naturaleza que ostenta sus procesos acompañados de primorosa presencia femenina. La combinación de colores, el uso de la luz, el detalle de la composición, contribuyen decisivamente a clasificarlo como un artista dotado y una persona privilegiada que transforma cualquiera de sus esfuerzos en una plétora de hermosura y complejidad, trazo y semiótica hermanados en ambigüedad y significado. ¿Quien da más?

© Luís Bolaños; 26-06-06.

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"...quien deviene, en algo así como la visión inesperada que exhala lo extraño (envuelto en belleza irisada y atravesado por un color palpitante, alucinatorio, exótico), en el instante en el cual nuestra imaginación es aún levemente más fría que el intelecto, pero que al contacto visual con sus volúmenes e insinuaciones se abre y deja paso a la calentura y el éxtasis. Y no importa hacia donde se abrieran los horizontes… o se cerraran, fuesen bosques umbrosos, selvas vibrantes, intestinales corredores, colinas tormentosas, ruinas peligrosas, mares tempestuosos ...allí se cruzan la poderosa y pneumática virago que lanza un escupitajo con macizas tetas y pubis depilado (al estilo de las modelos de Met-Art) que permite examinar sin tapujos la hendidura vaginal, muslos musculosos y torneados, vientre plano y definido, rostro de pocos amigos pero de labios sensuales, semienvuelta en una capa con capucha, que deja al libre examen todo aquello que debería cubrir; en primer plano ignorando su estampa deliberadamente atrayente y fuerte, un espantajo de mirada enloquecida ...bañada en una luminosidad miel, difusa pero suficiente para detallar la escena, aferrada a un árbol una guapa rubia de exquisita osamenta y aún más deliciosa encarnadura, donde la apoteosis de la curva glútea no cede ante la plenitud de los pechos y el diseño de piernas y brazos coincide en armónica conjunción con la fina fortaleza de la espalda, se nota que es una sobreviviente lúcida y no libre de malicia, ya que atrajo al triceratops para que introduzca sus cuernos en el tronco y quede sujeto y disponible para ser cazado y carneado..."

 

Junio 2006

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De Treed a Den, los múltiples rostros de Richard Corben
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