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Dos destinos,
C.M. Kornbluth
Gracias a la ingestión del hongo alucinógeno conocido como “alimento de
los dioses”, el joven físico Edward Royland se ve transportado a un
mundo alternativo en el que las potencias del Eje ganaron la segunda
guerra mundial. Los Estados Unidos de América han sido colonizados por
alemanes, japoneses, chinos e hindúes, quienes se han repartido el
territorio en diversas zonas de influencia. El primer contacto de
Royland es con alemanes, para los cuales la energía atómica es conocida
solamente como algo teórico, pues no se han realizado experimentos en
ese campo, de modo que Royland es tomado por alguna clase de espía.
Escapa de una muerte segura, refugiándose en la zona japonesa. Los
altivos y aristocráticos japoneses apenas se interesan en un nuevo
esclavo, indigno de hablar japonés y merecedor de residir entre chinos e
hindúes. Kornbluth aprovecha en lanzar algunos dardos envenenados hacia
lo que podría llamarse el “misticismo oriental”. Se casa con una hindú
que le enseña una nueva dimensión del placer sexual. Medita con un
maestro chino hasta casi alcanzar el nirvana y la “comprensión de todo”…
hasta que comprende que una visión tan pasiva del universo solo conduce
al conformismo y al estancamiento (bueno, eso es al menos discutible),
de modo que abandona su comodidad e intenta averiguar cómo se puede
cambiar el nuevo estado de cosas. Su nuevo encuentro con los nazis es
hilarante: explica su presencia en ese mundo a causa del “maleficio de
un mago judío, en el que se emplearon siete vírgenes nórdicas”. Para los
nazis, esto es más creíble que la energía atómica, de modo que logra una
posición expectante dentro de la jerarquía, aunque siempre despierta
recelos entre los nazis más suspicaces. Debe intentar volver a su
realidad, puesto que, irónicamente, Royland concluye aceptando que un
mundo con armas atómicas es “mejor”.
La caída de Frenchy Steiner, Hillary Bailey
Una hermosa cantante de origen alemán se pierde en una Inglaterra nazi
de los años 50, donde los cigarrillos y otros bienes están racionados.
Es buscada desesperadamente por la policía, el servicio secreto y, por
supuesto, los nazis, a causa de un talento especial para realizar
curaciones que podríamos llamar “milagrosas”. Pero este poder, real o
no, depende de que mantenga su condición de virgen, según quienes la
utilizan. En el fondo, esta historia es un pretexto para mostrar el
lúgubre ambiente que tendría una Inglaterra vencida.
Carretera sin destino, Greg Bear
Dos soldados alemanes de alto rango tienen un percance en la carretera.
Se verá obligados a refugiarse en la choza de una anciana que podría ser
una gitana, una judía o algo más, algo capaz de anunciar que, pese a su
aparente victoria, los nazis están condenados.
Weihnchtsabend, Keith Roberts
¿Cómo sería una celebración navideña en un mundo en el cual los nazis
han ganado la Segunda Guerra Mundial, específicamente, en una Inglaterra
anexada cuyo Gabinete de gobierno se ha convertido en un mero Consejo
Ejecutivo a las órdenes del Reich, y donde la ideología oficial se
denomina “coascendencia aria”? Siniestra. Simplemente siniestra.
Thor se enfrenta al Capitán América, David Brin
Pese al título casi infantil, es uno de los mejores relatos de la
selección. Durante la Segunda Guerra Mundial, con los nazis al borde de
la derrota, la “oportuna” aparición de los dioses de la antigua
mitología germánica inclina la balanza a favor del Eje. Odín, Thor (y su
martillo Mjollnir), Frey, Heimdall… con sus poderes y apariencia
sobrenaturales, se convierten en poderosas armas casi indestructibles.
¿Qué pueden hacer los aliados frente a un enemigo que utiliza la magia?
Sin embargo, hay algunos aspectos discordantes. Loki, que en la
tradición nórdica es el dios de las mentiras y la maldad, se pasa al
bando aliado. No recuerda nada de su pasado en Asgard, la ciudad de los
dioses nórdicos, aunque en algún momento ha utilizado el puente de
arcoiris que lleva a su mundo para liberar a los prisioneros de los
campos de concentración. Un soldado norteamericano entabla una ambigua
relación con Loki (no sean mal pensados), y descubre su verdadero plan
en el contexto de una misión en territorio enemigo. Si los dioses
germanos pudieron intervenir en la guerra, ¿por qué no los dioses
norteamericanos?
Luna de hielo, Brad Linaweaver
Hans Hörbiger fue un extravagante seudopensador que desarrolló la
“teoría” de la lucha entre el fuego y el hielo como origen del universo.
Entre otras ideas delirantes, está aquella según la cual nuestro planeta
tuvo en su origen tres lunas, dos de ellas caídas sobre nuestro mundo.
Cada vez que una luna se acercaba a causa de la gravedad, los humanos
mutaban, haciéndose más altos y longevos por el menor peso (ello
explicaría las leyendas sobre gigantes). Las lunas no destruyeron la
Tierra al caer por que estaban hechas de… hielo. Por supuesto, hubo
nazis que no se tragaron semejantes tonterías, al igual que otros
tampoco se tragaron los mitos de la superioridad racial o la teoría de
la Tierra hueca. Sin embargo, esas tonterías fueron de utilidad para
manipular a las masas y a otros nazis.
En esta historia, los nazis han ganado la Segunda Guerra Mundial pero no
se han apoderado del mundo. Hitler ha sido reemplazado por Goebbels,
cuyas preocupaciones como estadista se han vuelto de lo más prosaicas.
Entre ellas, manejar las difíciles relaciones con sus hijos. Su hija
mayor, una librepensadora, le ha enviado un mensaje para encontrarse en
la región de Borgoña, donde será raptado por miembros de un grupo
secreto nazi que sigue la tendencia extremista expresada líneas arriba:
un científico – caricatura del clásico científico loco – ha logrado
impactantes avances en la recreación de la seudomitología nazi: ha
inventado un aparato que permite registrar y transmitir pensamientos, ha
alterado la fisonomía humana para conseguir hombres rubios y de ojos
azules de quienes carecen del genotipo (entre ellos, el hijo de Goebbels)
y planea un nuevo exterminio entre los propios nazis que, como Goebbels,
“han creído en un hombre (Hitler) y no en una idea”. Goebbels ha sido
condenado a muerte, de la que será salvado para recibir otro tipo de
justicia.
La paz del Reich, Sheila Finch
Hitler ha muerto pero su viuda, Eva Braun, es un símbolo viviente del
nazismo. Un nazismo, que, inverosímilmente, avanza hacia una forma de
convivencia “moderada” con el resto del mundo. Se ha cesado de perseguir
a los judíos (¡incluso se les pide perdón por persecuciones pasadas!).
Más aún, el hijo de Adolf Hitler y Eva Braun es ahora un astronauta
perdido en la primera expedición a la luna, a la que se lo ha enviado
como símbolo del superhombre ario. Asistimos a un secreto de telenovela:
en realidad, no es hijo de Hitler sino de alguna gitana exterminada en
las cámaras de gas. Eva Braun buscará a la desconocida hermana de su
hijo adoptivo, pues considera que los gitanos tienen “el don”, un fuerte
lazo psíquico que permita la ubicación del astronauta. ¿Los nazis no
eran tan malos? Difícil de creer, la verdad.
Nunca nos encontraremos de nuevo, Algys Budrys
En una Tierra en la que los nazis han ganado la Segunda Guerra Mundial,
un científico alemán no soporta la pérdida de su esposa a causa de la
tuberculosis. Sus conocimientos y su obsesión con la mujer muerte lo
llevan a construir una máquina que, alterando la estructura atómica a un
nivel casi infinitesimal, lo traslada a un mundo paralelo –el nuestro-
en el que su esposa está viva y el ha sido quien ha muerto. Tras el
feliz reencuentro en el Berlín oriental de 1958, su milagrosa
reaparición será puesta en conocimiento de las autoridades de la Unión
Soviética, comprendiendo el científico que, por mucho que lo desee,
nunca volverá a encontrarse de nuevo con su mujer, y que un imperialismo
es un imperialismo, sea del signo que sea.
¿Oís llorar a los niños?, Howard Goldsmith
Un relato de horror, más que de ciencia ficción. Un joven matrimonio
norteamericano alquila una casa en Europa, que pertenece a un científico
conocido por haber realizado experimentos genéticos con neonatos y
fetos. Los fantasmas de estos seres (espantosos en su descripción)
atormentan a la pareja, hasta que el mismo científico aparece, al mismo
tiempo que algunos resultados “exitosos” de los experimentos realizados
por él.
Transmisiones enemigas, Tom Shippey
¿Es posible adivinar el futuro a través de los sueños? Lo que es propio
de la charlatanería es un dogma científico para los nazis, que mediante
el análisis onírico han logrado evitar desastres como la invasión de
Rusia o el retroceso en la investigación atómica. Si bien aún no han
ganado la guerra, esta nueva disciplina (para la cual requieren de
sujetos especialmente dotados) les permite mantener una suerte de
hegemonía. Pero, ¿qué ocurriría si en lugar de soñar el futuro, alguien
soñara un mundo alternativo en el que los nazis han perdido
definitivamente la guerra?
Valhalla, Gregory Benford
Adolf Hitler y Eva Braun están a punto de suicidarse. Providencialmente,
aparece un hombre que dice venir del futuro, un futuro en el cual Adolf
Hitler es venerado como el padre del nuevo orden mundial, a pesar de la
momentánea derrota de los nazis. La solución final, esto es, el
exterminio de judíos, gitanos y eslavos, ha sido llevada a cabo. El
desconocido les ofrece llevarlos con él a ese futuro. Pero Hitler
descubrirá que hay más de un futuro, aún cuando las cosas salen como se
planean.
© Daniel Salvo; 12-06-06.
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