TECNOLOGÍA FASCISTA, SEXUALIDAD E INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

La utilización de herramientas, la comunicación gestual y verbal, los sentimientos y emociones y el desarrollo del cerebro y los sistemas nervioso e inmunológico interactuaron para colocarnos (circuitos de retroalimentación instalados genéticamente mediante selección natural, adquiridos por la migración de los genes saltarines o por simbiosis), en el tobogán de la historia. Sin embargo, la tortuga biológica según los registros fósiles se encuentra en el mismo punto desde hace 35.000 años o mas (a pesar de los descubrimientos sobre hibridación de homo sapiens y pan troglodytes, esa fecha permanece más o menos inamovible); mientras la liebre cultural ha antropomorfizado el planeta, lo ha rehecho a su gusto e impulso, al extremo de hundirnos en la crisis ecológica (imagen tomada de la obra de Davis Barash: La liebre y la tortuga).

El sexo es tan desmesuradamente espléndido que una vez descubierta la sexualidad no reproductiva, se modificaron las relaciones de género, las cuales fueron reacomodándose -a través de los vínculos y pasiones-, las funciones y tareas de cada género, concentrando su inventiva en distintas actividades tecnológicas y estampando en cierta medida una marca que los caracterizaba. Los varones desplegaban su inventiva en ciertos instrumentos que de cacería pasaron a ser guerreros. Las hembras se concentraron en aspectos relacionados con las plantas y los procesos de cestería, tejidos y cocidos. Lo que queda para el registro arqueológico es justo la piedra, que tallaban los varones, quizás ese hecho físico distorsiona el aporte femenino a la tecnología del pasado, no han quedado huellas abundantes a ser registradas, comprendidas y clasificadas. Sin embargo, están presentes de otra forma, con frecuencia sutil: Aún hoy en los Andes peruanos, catalogar, escoger y manipular las semillas es una labor reservada a las mujeres.

Fuimos seleccionados por la naturaleza y otros procesos anexos (simbiosis, genes saltarines) para desenvolvernos en cualquier sistema social, en relación al éxito obtenido en una situación ecológica determinada; sin embargo, las estrategias sexuales apuntan a objetivos casi contrapuestos: el macho tratará de maximizar la diseminación de sus espermatozoides, la hembra buscará optimizar el destino de sus óvulos, después de todo mientras la mujer dedica excesivos recursos cada mes a sus óvulos (un total de 400 para toda la vida es ya excepcional), el hombre en cada eyaculación expulsa miríadas centimillonarias de espermatozoides cuyo costo es despreciable.

Las consecuencias que traslada tal comportamiento (enmendadas las relaciones de género) a la organización y a las tecnologías que se usarán o se intuyen son anonadantes, aunque no puedan de manera fidedigna describirse sus transformaciones. Verbigracia ¿Podría una mujer ordenar las cargas suicidas o las masacres de muchas guerras o combates, como Antietam, Shilo, Gettysburg, Somme, Verdún, Vietnam, Corea, Neerlandia, Azincourt, Crecy, Waterloo, Borodino, Jena, Stalingrado, Saliente de Kursk, Berlin, Platea, Salamina, Arbelas, Iso, Granico, Zama, Cannas, Lepanto?, lo dudamos, y es que el despilfarro es característico de los machos, aplicado a la tecnología guerrera dará como frutos las más horrendas invenciones y quienes en el siglo pasado destacaron por aplicarlas sin clemencia fueron los gobiernos autoritarios o fascistas.

El despilfarro característico del modelo Norte, basado en los preceptos judeocristianos que otorgan la preponderancia al género masculino, podría estar ligado a la bruta a este hecho biológico, al imponer Europa una cosmovisión donde la figura del Pater despilfarrador era lo que contaba, las tecnologías que medraron a su sombra también tuvieron esas rutas abiertas; si agregamos la pobreza relativa de biodiversidad con enormes cantidades de ejemplares ya barruntamos las formas tecnológicas latentemente peligrosas que se albergaron en esa visión.

Heredamos una vasta gama de posibilidades, mas la plasmación específica de esas potencialidades ocultas, se encuentra ligada al ambiente y factores ecológicos donde despleguemos iniciativas (también a la sexualidad). El asfixiante dogal religioso o ideológico aplicado a la mujer, puede recortar la imaginación de los tecnólogos impidiéndoles visualizar alternativas que de otra forma aparecerían factibles, como esa potente requisitoria de Doris Lessing en “Matrimonios entre las Zonas Tres, Cuatro y Cinco”, dónde a las mujeres que desean mirar hacia lo alto (como símbolo de cambio) se les colocan pesos en la cabeza para impedir su acción.

David Barash estima que: "Ser macho es mas arriesgado, puesto que en la mayoría de las especies, los machos o triunfan o fracasan; en cambio, ser hembra, es mas conservador, puesto que casi todas las hembras procrean y, en términos biológicos no hay tanta diferencia entre su fracaso y su éxito.". Llevando el razonamiento a su postrer corolario añadiría que la derivación lógica consistió en aplicar, por el comportamiento machista de la sociedad, todo adelanto tecnológico inmediatamente al área bélica.

Los avances logrados en psicología permiten ahondar, escarbar en profundidad: Carol Gilligan (catedrática de Harvard y autora de "En una voz diferente: Teoría sicológica y desarrollo de la mujer") traza los perfiles de ambos géneros: para evaluar situaciones los hombres recurren a leyes abstractas y principios éticos, las mujeres se acogen a conexiones sociales y relaciones interpersonales; la moralidad masculina conecta con los derechos universales, la femenina con la responsabilidad personal; el trofeo a lo varonil demanda competir, el femenil se expresa a través de la red de relaciones familiares; y remata "Puesto que la masculinidad se caracteriza por la separación y la feminidad por los lazos afectivos, la identidad del género masculino es amenazada por la intimidad, mientras que la identidad del género femenino se ve amenazada por la separación.". Quizás, al enfilar sus emociones hacia la abstracción, la competencia y la separación, trazan los tecnólogos "machos" con sus invenciones, inevitables diagramas de muerte. Largas y exhaustivas reflexiones correlacionan el fascismo con lo tanático, con el inhumano cortoplacismo que emana para apoderarse de los corrientes de la vida sometiéndolas y ahogándolas bajo el poder.

Es evidente que la reincorporación de una cierta mirada femenina en la creación de las opciones tecnológicas frente a la crisis ecológica no sólo enriquecerá sino abrirá otras dimensiones: las personas serán mas importantes que las empresas, lo pequeño redimensionado por la heterogeneidad tendrá un rol primordial, la información sobre el uso de máquinas-herramientas u otros artefactos incorporará los aspectos desagradables para que usuario esté informado, y de paso nos alejaría de la ilusión de aplicar tecnología a la guerra como seguro contra el miedo al otro, el espacio se aprovecharía con criterios que incluyan lo lúdico, el goce; la tecnología sería mas ergonómica, evidentemente más humana.

© Luís Bolaños, 22-06-06
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