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Neal Stephenson (Maryland ,1959-) nos plantea
en esta novela interesantes disquisiciones, que muy bien se podrían aplicar
a nuestro mundo actual, sobre el libre uso de la información y el poder que
ello da.
En un futuro siglo 22, China se ha dividido en varios estados: mientras que
la República Costera de China sigue siendo una oligarquía, donde la posición
social y el conocimiento, así como la ley y el orden de las cosas, son
controlados por el confucianismo, en Shangai (alias Nueva Atlántis debido al
derretimiento de los polos geográficos) existen tres poderosas etnias o
“Phylles” como les llama el autor, los Han, nativos de China; los Nippon de
la poderosa economía japonesa; y los Neo-Victorianos o Vickys, que incluyen
al mundo afiliado al Occidente decadente, cada una con sus reglas y formas
de vida que interactúan entre si pero separadas por sus modos de ser.
Un poderoso aristócrata de los Vickys, Lord Alexander Cheng-Sek
Finkle-McGraw pide al hábil ingeniero nanotecnológico John Percival
Hackworth que diseñe un manual interactivo para su nieta que cubra toda su
educación. Debido a un asalto, Hackworth perderá el manual y este terminará
en las manos de una chica Han de clase pobre, llamada Nell. Es entonces
cuando la educación de una vida completa comienza… Pero en la República
Costera, el Juez Fang y el misterioso Doctor X. empiezan a usar sus propias
versiones del manual como un plan educativo a gran escala… y al final la
nueva tecnología se saldrá del control de todos…
La Era de Diamante (1995), a pesar de lo que parezca, no es una
simple historia de catástrofes a las que nos tienen acostumbrados la gran
pantalla y la caja boba. Es una exploración inteligente y valiente de las
posibilidades de la nanotecnología en el mundo futuro. Cosas como mentes
colmena que se regocijan en una orgía informática submarina (los
Tamborilleros); periódicos interactivos; nubes de nanomáquinas que cubren
las ciudades costeras como una primera y última barrera contra posibles
infecciones de la misma naturaleza; o coral inteligente que forma
estructuras marinas artificiales y nuevas formas de vida.
Neal Stephenson nos entrega en esta obra un viaje inicíatico por los caminos
del conocimiento científico y la exploración del “Yo” en un mundo donde
hasta eso puede ser cambiado radicalmente por el impacto de las nuevas
tecnologías como Hackworth bien lo experimenta en carne propia en un momento
dado de la novela durante su búsqueda del misterioso Alquimista. Pero el
personaje principal de esta novela coral, es la joven Nell, quien seguirá
este recorrido que hemos descrito a través del libro interactivo llamado
Manual Interactivo para Jovencitas, que le llevará a aprender las bases de
la civilización científica actual a modo de cuento de hadas dentro de cuento
de hadas; cosas tales como la evolución o el lenguaje binario.
A lo largo de su “educación”, Nell llegará a volverse una Vicky semi-oficial
y conocerá a las hijas de Hackworth y Finkle-McGraw en un colegio privado,
llegando a ver –para su sorpresa- que ambas tienen versiones del Manual,
pero ninguna de ellas le da la dedicación que le da Nell. Ella emprenderá,
además, una bizarra relación a distancia con la ractiva (actriz de dramas
interactivos) Miranda, quien llegará a ser una segunda madre para Nell y su
víctima propiciatoria cuando el verdadero oscuro propósito del Manual se
revele.
A su vez, como, ya hemos dicho, un Juez de la República Costera (Fang) y un
habilidoso e inescrupulosos hacker (X.) buscarán usar el Manual como medio
para garantizar la educación de millares de niñas que son abandonadas por
sus familias en la República al ser más una carga que un don para ellas
(practica que se da en la vida real en China hasta ahora), llegando a crear
un ejército implacable de combatientes que darán sus vidas por la “Reina”
Nell, en contraposición a la reina de los Neo-Victorianos, Victoria II.
Y finalmente Hackworth deberá ir a Atlántis/Seattle en búsqueda de su propia
hija, quien abandona Shangai a la vez que busca al “Alquimista”, de quien
solo se sabe que liberará la “simiente” encerrada en el Manual, pero mas
bien llega a perderse en las maravillas de este mundo futuro antes de
entender una verdad muy fundamental: Toda búsqueda termina en su lugar de
partida.
Stephenson muestra en esta obra, su amor por la ciencia y el método
occidental de pensamiento. No en vano, él desciende de toda una larga y
prestigiosa familia de científicos de línea científica “dura”; trabaja a
medio tiempo con la revista Wired y es consejero en una firma
aeroespacial privada. Sin embargo no por eso deja a un lado el respeto por
la filosofía oriental y dedica algunas partes de la novela -breves pero
útiles- a explicar como la filosofía de Confucio (551-479. B.C.), puede
aplicarse a un mundo futuro.
Stephenson es un autor al que le gusta mostrar como la tecnología no solo
revolucionará nuestras vidas, sino que literalmente las destrozará y las
pondrá de cabeza, y aun así podremos ser seres funcionales autoconscientes a
pesar de esta revolución o “Singularidad” como a algunos les gusta
nombrarla. Y no solo eso, con obras como Criptonomicon (1999),
Azogue (2003), La Confusión (2004), o El Sistema del Mundo
(2004) -todas ya publicadas o pendientes por Ediciones B-, nos muestra con
erudición y picardía como nuestro mundo ha pasado ya por esas revoluciones a
medida que se ha ido construyendo el método científico.
Aunque esta obra está ya descatalogada por Ediciones B, su lectura es
altamente recomendable.
© Daniel Mejía; 16-01-06.
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