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Colorido que estalla con un esplendor
apabullante, elaborado cincelamiento de la definición muscular (puedes
encontrar hasta los intercostales menores en el henchido tórax de cualquiera
de sus Tarzanes), el sabio contorsionamiento de los cuerpos que demuestra
hondos conocimientos anatómicos, la fantástica vegetación creada para cada
viñeta, la articulación entre mensaje e imagen, el atractor extraño que
aglutina en una especial mariposa mandelbrotniana a un conjunto apreciable
de la obra de Joe: la desopilante aventura, la fantasía desbordada, la CF
desaforada, los héroes... y superhéroes enfundados en poderío, belleza y
mallas... o taparrabos sucintos, será a los mismos a quienes dedicará con
mayor frecuencia el esplendor de sus detalladas y fértiles composiciones,
casi tod@s han transitado por sus pinceles (incluidos los villanos con
quienes se enfrentan). Los elementos a que recurre pueden ser parecidos a
los de otros creadores, no obstante en su caso vienen premunidos con audaces
matices, socarrona interpretación y capacidad dramática, el trazo de sus
lápices remarca los conceptos, los atrapa en su red de líneas y produce
intensas reacciones en quienes los contemplan.
Un listado sería largo, pero repaso raudo algunas:
Birds of Prey, mezcla de elegancia, postura y equilibrio nimbada por
un par de pechos espectaculares y piernas largas como las de Cyd Charisse. O
esa curvilínea Black Cat que pide silencio mientras ronronea
literalmente con toda su piel y osamenta proyectando el tafanario para
transmitirnos un pujante llamado salvaje a compartir joyas y sexo. En cuanto
a Wonder Woman, solo George Pérez con la beldad que engalanaba las
páginas de su historieta puede competir con la que contemplamos, que en cada
leve gesto o ademán trasunta una emoción de diva que anonada, conservando
una mirada intensa que hipnotiza, una carga de sensorias reverberaciones en
su boca deliciosa, en cada centímetro de piel, en cada cabello.
No creía que una mujer de piel verde con tantas capas de músculos pudiera
devenir atractiva, y si, eso ocurre con She Hulk, que posee gracia,
belleza y una cierta burla tierna, uno puede comprender que la definición
muscular armónica es una obra de arte cuando ella lo sintetiza.
En cuanto a temas no elude el terror. Refocilémonos con sus:
Vampirella: Recuerdo el bombazo de las primeras que vi, no podía
crear que ese ser que se deslizaba con suavidad, mordía gargantas con
deleite, poseía curvas tan apabullantes fuera oscura, trágica, mortífera...
y profundamente atractiva y Lady Death: Tan exuberante y gozosa en
sus redondeadas formas que más bien expresaría Lady Life, sino fuera por la
piel azulada, los ojos vacíos y la frialdad candente que esparce a su
alrededor, Witchblade recubierta de una armadura de espículas que a
pesar de su nocividad no logran opacar un lindo par de nalgas, piernas
exquisitas, agraciado torso y devastadora sonrisa rememoremos de paso la
conjunción entre el esqueleto blanco y el jugoso cuerpo expuestos en
Condesa Vladimiro, o la medieval estampa de Elvira que asediada
por las llamas no deja de alardear ante los paletos que pugnan por quemarla
con una cintura atormentada por el corsé hasta extremos casi de tortura
equivalente a las llamas que la rodean. Es cierto que Spiderman,
Superman, u otros de los superhéroes habituales de DC o Marvel serán
blanco de sus lápices, aerógrafos y pinceles, pero claro prefiero las
superheroínas, siempre candidatas a un bitimagen. Finalmente podemos decir
que renueva el pulp detectivesco con galanura y para deleite de los
aficionados presentando viñetas dinámicas en títulos como 100 Bullets o en
21 Down.
Se mueve cómodo en la Ciencia Ficción, la cual tampoco ha estado ausente de
su temática, como muestra nos iluminan las pupilas los abigarrados panoramas
y las tremendas escenas de combate de John Carter de Marte flanqueado
por la sensual Dejah Thoris y la variopinta gama de enemigos con
quienes les toca enfrentarse: con cuatro brazos, superantropoides e
hiperfelinos, engendros con un solo ojo globular que ocupa la cabeza,
compruébenlo observando Under the Moons of Mars. Realiza aportes
estupendos en fantasía, lo ameritan hallazgos tales como la alianza vibrante
entre un dragón y un esqueleto viviente en Eternal Guardian; la
transición de sensual envoltura femenina a pantera en Changelling,
sus reinas bárbaras, sus Cavegirls resguardas en su propia hermosura
en medio de terribles fieras y dificultades casi insalvables.
Incursiona con reconocido prestigio en la aventura, con protagonistas que
van desde:
Tarzan: digno, aventurero, exterminador, aparece en multitud de
dibujos con diferentes motivos, pero siempre nimbado de potencia física y
simbólica. Conan, personaje de Robert E. Howard, merecedor de un
capítulo aparte en el conjunto de la obra comentada, ya que el autor logra
trasladarnos a una auténtica Edad Hiboria, mostrarnos la furia del cimerio y
las peripecias que jalonan su ruta. Las mujeres que lo acompañan siempre
bellas, sean un trío de bailarinas en Shadizar, un grupo de su harem real en
Aquilonia o Sonja la Roja, literalmente se salen de la página para
acompañarnos en onirismos febriles.
Hasta:
Lara Croft: desafiante, adornada con un busto que empuja al delirio,
un vientre plano y seductor que linda con la excelencia, piernas sólidas y
hechiceras semejantes a las de estatuas griegas clásicas y un rostro
encantador donde se cruzan la inteligencia, la malicia y la picardía, con
una naricilla respingada que se encarga de sostener gafas de sol aún en las
cuevas más profundas (lo cual no es óbice para dejar de recrearse con las
peripecias y las esplendorosas curvas) y Bea Killer: enfundada en cuero
negro que aprieta suculentas carnes coronadas por una melena roja y
disparando sus pistolas a una velocidad casi sensual.
Quisiera recordar sus portadas para Heavy Metal, esa revista para gourmets
del comic, que merecen ser comentadas:
Fetch (Septiembre 1979) mezcla un tigre de bengala, árboles mutantes
de ramas sarmentosas, urbes congeladas, un trío de lunas, huevos de roc en
eclosión, y una hermosa diosa de la selva musculosa y desafiante;
Ice Amazon, quien se empina sobre botas de piel y apuntando con su
espada al cielo ofrece su víctima (un tigre de las nieves cuya testa
decapitada cuelga de su otra mano goteando cuajarones sobre la nieve)
mientras otro hilillo de sangre resbala desde su muñeca en contraste con su
roja cabellera y su escueta vestidura
En cuanto a otros resultados de su obra, podemos aproximarnos a pinturas
tales como:
Balza, quien ejecuta fácilmente un arduo ejercicio gimnástico,
similar a la “cruz” que obtiene altas calificaciones cuando es practicado
correctamente en los olímpicos, ella es además exquisita, con un cuerpo
longílineo y entrenado, donde no sobra una pizca de grasa y dónde la piel
broncínea brilla saludable y atrayente, la alborotada melena se precipita
sobre sus senos velándolos mientras sus antebrazos y rectos abdominales se
tensan sin alardes para obtener la figura descrita.
Esquema similar usará en Darkchilde, donde tras el organismo
exuberante de la vampiro se aglomeran diablejillos que parecen extraídos de
los relatos de Sun Wu Kon, el Rey Mono.
Comete anacronismos como cualquier artista de comics, por ejemplo esa pirata
que cual moderna Pin Up remeda a los repartos entre filibusteros del Caribe,
sentada sobre el montón de doblones de oro de un arcón mientras el centro de
impacto visual: una calavera bordada sobre su pubis vibra en el centro de un
triángulo rubricado por sus botas charoladas y el óvalo de su faz.
“Escapando por un pelo” (Narrow
Escape) es una muestra precisa y aceitada cual mecanismo de relojería,
que expresa y resume las consideraciones que hemos realizado sobre Jusko:
ocurre en un pajonal alienígena, cubierto de extrañas plantas que parecen un
cruce entre gimnospermas primitivas, palmeras y gingko biloba con drupas
semejantes a cochinillas; en primer plano mientras la partida de
rastreadores (trío de fornidos macetones que agitan mandarrias) pasa casi a
su lado sin detectarla, la heroína se oculta tras el tronco de una de las
plantas, su larga cola se retuerce nerviosa casi dotada de vida propia
otorgando tridimensionalidad al episodio, el suave pelaje que recubre la
piel de sus muslos está levemente erizado por la descarga de algo similar a
la adrenalina en su sistema sanguíneo, en sus glándulas mamarias de
antología los escuetos tapapezones parecen querer saltar ante la erección
propiciada por el miedo, el abdomen musculoso y las dúctiles turgencias de
su morfología apenas cubiertas por un par de brazaletes y un guayuco
diminuto provocan los sentidos, uno quisiera oler y quizás lamer, acariciar
el bello rostro púrpura, soltar la endrina cabellera, asegurarle que nada
doloroso le ocurrirá y que la ayudaremos a eludir la persecución, claro para
ese momento ya nos encontramos de lleno en la historia, eso es el condimento
adicional que agrega Jusko para atraparnos.
© Luís Bolaños;
28-04-06. |