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Immortal (Ad Vitam) (2004) es una inteligente
producción europea que mezcla con habilidad CF, distopía, fantasía, y
religión. Basada en las dos primeras partes de la Trilogía de Nikopol,
una señora Novela Gráfica francesa hecha por el renombrado dibujante Enki
Bilal (Belgrado, 1951-), narra los siete alocados días que tiene el Dios
Horus (si, el de los mitos egipcios) en la Nueva York del año 2095 después
de un exilio autoimpuesto de milenios. Pero vayamos por partes.
Inicialmente, el narrador nos cuenta que Horus, señor de los cielos, dios e
inmortal de Hierakópolis, la pirámide plateada en la que los Dioses Egipcios
vagan por el universo haciendo y deshaciendo por el simple placer de no
aburrirse, ha sido encontrado culpable de rebelión sobre sus pares. En siete
días –lo que tarda el corazón de un Dios en latir- deberá arreglar sus
asuntos en la Tierra para luego dormir el sueño eterno, prisionero en la
pirámide. Anubis, dios de los muertos, y Bastet, diosa-guerrera de los gatos
serán los que hagan cumplir la sentencia.
Mientras tanto, una misteriosa mujer sin recuerdos, de piel y lágrimas
azules, llamada Jill Bioskop, será comprada a la corporación Eugenics, la
cual controla cada aspecto de un mundo donde la biotecnología y el deseo de
la inmortalidad que ella conlleva lo son todo. Y vendida además, a la
doctora Elma Turner, quien busca solucionar las enigmáticas lagunas que
tiñen en su memoria, y el enigma de su creación; puesto que Jill parece
haber nacido solo hace tres meses, sin embargo es la mujer que Horus ha
estado esperando por siglos.
Jill tiene un enigmático benefactor en la figura del encapuchado que se hace
llamar John y que parece conocer desde que nació. Lo que se revela en la
Novela Gráfica pero no en la película es que John es un extraterrestre del
pueblo Alferaciano y al cual se le ha concedido la inmortalidad y poderes
cuasidivinos para vigilar a los Dioses de Hierakópolis, quienes en su
capricho, bien podrían destruir el mundo que ellos mismos crearon solo para
divertirse. John permanece totalmente envuelto en ropas oscuras y cubierto
con gafas porque su pueblo no puede soportar la radiación de nuestro Sol, lo
cual lo hace a lo largo de la película un personaje intrigante. John aparece
ante Jill en lo que parece ser el espacio, dándonos vagas pistas de su papel
en el universo. El dice haber transportado gente de la Tierra durante
milenios a toda la Galaxia (¿para qué? ¿para que algunos sobrevivan en caso
de que los Dioses tiren el tablero y decidan comenzar de nuevo?),
apareciendo además en los momentos de mayor crisis como auténtico Deus Ex
Machina. A lo largo de la película es obvio que el tiene arraigados
sentimientos por Jill, y dice que su destino se divide entre abandonar la
Tierra a través de “La Intrusión” (un fenómeno cósmico que ha vuelto a
Central Park en un nuevo Polo Norte y que viola las leyes de la física en el
mejor sentido de Stalker: Picnic en el Camino de los hermanos
Strugatsky) o ser humana por completo, con los dolores y alegrías que ello
conlleva, y a los que ella es inmune por su continua amnesia.
Paralelamente Horus buscará un cuerpo huésped con el que pueda copular con
Jill, puesto que ella es muy especial –pero de eso les hablaré más tarde-.
Desgraciadamente, todos los mortales a los que posee, mueren en el acto
puesto que la biotecnología que Eugenics les ha puesto en el cuerpo es
incompatible con el ilimitado poder del Dios. Pero la solución caera del
cielo… literalmente… cuando una celda suspendida en el aire colapse y se
libere al señor Alcides Nikopol del que tanto hemos hablado pero que no
aparece hasta bien avanzada la película. Como su cuerpo es un cuerpo humano
“puro”, es compatible con la esencia de Horus. Desgraciadamente Nikopol
pierde una pierna en el proceso (bueno, el estaba en criogenia y cuando su
celda cayo algunas partes se desprendieron…¡uppppsssss!).
La relación entre Alcides y Jill pasará por momentos bien duros, puesto que
Horus lo único que quiere es usar a Nikopol para copular con ella ¿Por qué?
Verán, de milenio en milenio nacen mujeres como Jill, que pueden tener
relaciones sexuales con los Dioses, y proveerles de descendencia. Este, en
caso de muerte o prisión –como lo es el de Horus- es el único modo en el que
pueden conseguir la verdadera inmortalidad. Y eso es lo que une las líneas
separadas de la historia: la búsqueda de la inmortalidad o su logro; ya sea
a través de la condena de John, quien debe vigilar eternamente a los Dioses
pero aun así muere y se libera de sus responsabilidades; de la búsqueda de
Horus, quien por naturaleza es inmortal, pero sabe que la verdadera
inmortalidad está en autoperpetuarse; en la sencilla belleza de los poemas
de Baudelaire que son recitados a lo largo del filme, y que son la muestra
de la inmortalidad intelectual; o en la existencia misma de Eugenics que a
través de la ciencia, cual nuevo doctor Frankenstein, busca prolongar la
vida de los poderosos.
Como les dije, Alcides y Jill no lo tendrán nada fácil, porque entre otras
cosas, ella lo anda olvidado a cada rato (literalmente), y Horus realizará
más de un acto de magia para conseguir sus fines muy a pesar de Nikopol
quien no tiene mayor elección que ser el médium del Dios. A pesar de ello, a
medida que Jill madura como persona, empieza a preocuparse por Alcides, y en
los “ratos libres” que Horus deja libre a Nikopol de su control, él le
devuelve el favor. Cabe decir que la química Horus-Nikopol es de lo más
entretenida. Como el Dios le dice al mortal:
“Las mujeres fueron
una de mis mejores ideas” (cuando los Dioses crearon el mundo)
Pero no todo será alegría. El Alcalde de Nueva
York, Kelly Allgood, ve con preocupación la liberación de Nikopol, el cual
fue congelado por ser un activista anti-Eugenics hace 30 años, y que posee
evidencia para hundir al régimen actual, sin saberlo. O bien esta el caso
del inquisitivo inspector Froebe quien cree que las muertes causadas por
Horus son el patrón de un nuevo asesino en serie. Y estos dos personajes la
van a poner bien difícil para nuestro trío, porque a la fiesta se van a
meter los Dayaks, mezclas de tiburón y humano que son bien eficientes para
cazar a su presa, y que solo necesitan las lágrimas de Jill para cazarla...
…Y el tiempo de vida de Horus se acaba junto con el reloj de arena que
Bastet y Anubis observan aburridos…
La realización gráfica de la película es una auténtica obra de arte. Para
crear los ambientes exóticos de la Nueva York futura, Hierakópolis o Central
Park se utilizaron técnicas de fondo digital para toda la obra. Es decir que
todos los actores debieron representar sus papeles ante fondos en blanco o
azul que luego fueron llenados con imagen digital, como en Capitán Sky y
el Mundo del Mañana o Sin City. Además no todos los actores son
de carne y hueso, muchos de ellos son animación digital que coexiste con los
actores “reales” e interactúan con ellos a lo largo del filme de modo
brillante. Cabe decir que el trabajo de los dobladores es más que decente.
Pero viendo la novela gráfica, no había otro modo de reproducir la
extravagancia gráfica que Bilal nos muestra en su obra.
En resumen, una excelente película que nos muestra uno de los anhelos y
enigmas de la condición humana: ¿qué significa ser inmortal? ¿Si lo
fuéramos, realmente lo disfrutaríamos? ¿Lo merecemos en verdad?
© Daniel Mejía;
16-04-06.
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