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Stanislaw Lem (Lvov 1921-Cracovia 2006) era
ante todo un humanista y un desencantado con la realidad. En las dos
antologías dedicadas al piloto Pirx: Relatos del Piloto Pirx (1968) y Más
Relatos del Piloto Pirx (1968) se puede ver un futuro irónico y "real", no
uno donde la ciencia se ha vuelto en Dios, ni uno post-apocalíptico, sino
uno lleno de situaciones límite, con personajes muy humanos y alejados del
superhombre VanVogtiano.
Aquí la estupidez humana reina, y aun en una sociedad tecnificada como la de
Pirx, el error -ya sea accidental o por diseño- reina a sus anchas. Y es que
Lem no se deja vencer por el Deus Ex Machina que es la ciencia para algunos
escritores yanquis (léase E.E. "Doc" Smith y los que le siguieron), sino que
usa la ciencia y las situaciones inesperadas de la ciencia-ficción como una
excusa para expresar las vulnerabilidades del ser humano. En otras palabras,
por dejarlo ver a si mismo lo débil que es, espera que encuentre sus fuerzas
verdaderas (¿que enfoque más Herbertiano, verdad?)
Como la mayoría de libros de Lem es una gran obra literaria a la vez que un
hito en la CF. Lástima que los que conceden el Hugo tengan tan cortas sus
miras a la CF internacional. Bueno, ya veremos...quizás un Hugo retro.
Lem es todo un literato a la hora de narrarnos el desencanto de Pirx con su
mundo futuro y un erudito a la hora de mostrarnos su sistema solar, su
ciencia (un poco desfasado que todo el mundo ande en cohete pero bueno,
pueden ser los "duendes" de la traducción), así como un profundo observador
del alma humana. Los relatos en total son doce , cubriendo desde la
graduación de Pirx como piloto hasta su llegada a la comandancia, por el
camino difícil. Y en ellos nos muestra otra vez un hartazgo de situaciones
imposibles donde el verdadero protagonista es el hombre y sus fallos. Pero
veamos los relatos uno por uno
Primer tomo
La Prueba: A Pirx se le asigna su primer viaje en el espacio…¿o no?
En este relato Lem se muestra como un innovador y nos expone no solo las
posibles aplicaciones de la realidad virtual…sino también sus consecuencias.
La Patrulla: Un perseguidor misterioso aterroriza el espacio humano,
o al menos eso es lo que Pirx cree…un perfecto relato de cómo la estupidez
humana puede mas que el ser humano y su avanzada tecnología.
La Albatros: En el duro día a día de los hombres y mujeres del
espacio, Pirx es testigo de la tragedia de la nave del título y como toda la
tecnología de su futuro es inútil para salvarla.
Terminus: Pirx se encuentra con un robot fuera de servicio, pero que
es muy eficiente para otras labores…como para recordar a los
muertos…eficientemente.
Reflejo Condicionado: La estupidez humana es infinita en su poder y
variedad, como Pirx lo comprobará en una expedición de rescate a la Luna, en
la que los rescatadores pasaran a ser las víctimas…
Segundo tomo
La Cacería: Un robot de la clase Sentauro se ha salido de control, y
Pirx y una partida de búsqueda emplazada en la Luna comenzará la cacería. La
ironía final es que el Sentauro al final resultará más humano que sus
creadores en una manera inesperada…
El Accidente: O como el Primer Contacto se fue a la mismísima…
El cuento del Piloto Pirx: Otro robot más humano que los humanos le
causará mas de un problema a Pirx cuando la edad de los vuelos
interestelares comience…
El Proceso: Créanme, ni Asimov habría igualado a Lem con este cuento
de dimes y diretes de identidades falsas y verdaderas, y de hombres y
robots.
Ananke: Las condiciones eran idóneas, el personal estaba bien
entrenado, la tecnología era de punta, así pues, ¿qué pudo fallar?
Los relatos de Pirx están escritos en una prosa plúmbea pero clara, donde
los tecnicismos científicos brillan por su ausencia, pero aun así hay una
jerga evidentemente “científica” (no en vano Lem estudió ciencias “duras”) y
de vez en cuando unos términos que ridiculizan a la ciencia moderna para
hacer aparente su futilidad ante un medio agresivo. Por no mencionar una
documentación excepcional. Pero en general se dejan leer.
El autor, en estos cuentos, es un filósofo, más que un científico, y nos
deja ver la interacción del hombre con su tecnología a la que cree bajo su
control y que termina escapándosele de las manos por su propia
incompetencia. Todo es un largo cuento del hombre-contra-el-medio y el medio
gana, por mucho. Aquí la ciencia todopoderosa cede ante las fallas de su
creador, el ser humano. Desde el robot conspirador de El Proceso al
Centauro, Lem muestra una vez más su habilidad para crear autómatas que se
salen de los cánones del género y destacan por su propia originalidad. Es
una ciencia fuera de control pero no en el sentido que la ciencia sea mala,
sino que las mentes limitadas de sus creadores no pueden prever todos los
resultados posibles de la interacción con el medio, un medio hostil en este
caso (el universo) que no esta dispuesto a ceder terreno al ser humano no
por razones estúpidas de patriotismo o ideología (¡ya te quiero ver
StarGate!), sino porque es un medio no sentiente, sin pensamiento, no
antropomórfico y por lo tanto ajeno a la esfera de lo humano, de lo
familiar.
La tecnología del universo de Pirx se basa en las experiencias (equivocadas)
de cómo puede ser el “allá afuera”. Lo que no saben estos expedicionarios es
que el “allá afuera” es letal, extraño, imposible de conciliar. Lem no nos
dice que nos quedemos en casa, solo nos advierte de las posibles
consecuencias, y se divierte bastante, haciendo pasar a sus astronautas por
tantos problemas, mostrándonos que el supuesto “progreso” occidental no es
un remedio a la ineficiencia que puede presentar el ser humano.
En resumen, un par de libros para pensar y reflexionar, para reír y para
gozar. Una expedición al espacio que más se acerca a la verdadera carrera
espacial que al optimismo innato de los escritores occidentales.
© Daniel Mejía; 25-04-06.
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