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En un momento de máxima tensión,
La adversidad me tomó del brazo
Y pude ver a donde pertenecía por primera vez
De “Hemisphere,” tema de apertura.
Como ya había señalado en anteriores entregas, resulta un fenómeno
interesante en la animación japonesa ver series de animación de cada vez
mayor calidad, tanto en lo gráfico como en el tratamiento argumental, del
cual podríamos decir que está llegando a una etapa de madurez.
Producida por el estudio BONES (Cowboy Bebeop), Rah Xephon contiene todos
los elementos característicos de una serie “cliché” de CF animera (esto es:
un “robot” gigante, una-o varias- historias de amor y una conspiración que
amenaza con destruir el mundo como lo conocemos.) Existen elementos
adicionales y otros factores en el tratamiento que la hacen más atractiva
que eso.
La historia nos sitúa en el 2015 (tres años después del fin del mundo
señalado en el calendario maya, referencia útil para más adelante.) en una
Tokio, que, al parecer es el último refugio de la humanidad, Ayato Kamina,
un estudiante de preparatoria, con una extraña melancolía, un gran talento
para la pintura y un amor no confesado hacia su misteriosa compañera de
clase Reika Mishima, se encuentra, repentinamente, en medio de un ataque de
un enemigo desconocido.
Inexplicablemente, varios hombres vestidos de negro aparecen para llevarlo
“con su madre” ante los que una joven, que aparece de la nada, interviene,
eliminándolos sin problemas y pidiéndole que la acompañe.
Ello es el inicio de una serie de animación de 26 capítulos -que además
cuentan también con Una película resumen: pluralitas concentio- rebosantes
de detalles en una trama lenta y oscura, que va develándose poco a poco, en
la medida que los personajes comienzan a asumir sus roles en una partitura
mayor, construida aparentemente desde hacía mucho tiempo.
Inicialmente, el conflicto entre la humanidad y una raza de alienígenas
(llamados Mu, en referencia quizás a las teorías de James Crutchfield sobre
un continente sumergido) que resulta después de la aniquilación de la
resistencia humana, en la desaparición de Tokio, envuelta en una burbuja
cuántica cuya apariencia recuerda a Júpiter. Esto nos lleva a recordar
historias tales como Schild's Ladder de Greg Egan o
Ilium de Dan Simmons, en
que los mundos paralelos, separados por fases cuánticas son una realidad.
En esta esfera, el tiempo transcurre más lentamente, entonces lo que en el mundo
de Ayato son sólo tres años, en el mundo de Haruka, la mujer que lo rescató,
han sido más de diez –para ser exactos, es el 2027- en los cuales la
humanidad se ha preparado para liar con la amenaza Mulian (nombre que se le
da a los Mu) a través de una (cuando no) Organización Especial llamada TERRA,
que tiene bajo su responsabilidad la tecnología puesta en marcha para tal
fin, en el cual el “Robot” robado por Ayato, Rah Xephon, es de importancia
Capital.
Los Mulian también tienen otro tipo de Seres Gigantes, llamados Dolem, que
parecen funcionar basados en resonancias cuánticas y que, curiosamente,
tienen nombres musicales (Alegretto, Falsetto, etc.) con los cuales el Rah
Xephon liará a lo largo de la serie.
Sin embargo, acá termina la trama de acción propia de la serie clásica de
robots gigantes (tipo Mazinger Z o Tetsujin 28) y comienza el desarrollo de
una línea argumental monolítica que se desarrolla en varios niveles:
Primero tenemos la guerra entre los Mulian y TERRA, en la cual observamos a
todos los miembros de TERRA, con sus pequeños dramas: la ya mencionada
Haruka, la misteriosa Quon y su hermano el Doctor Kisaragi, Megumi, la
hermana de Haruka, que parece sentirse atraída por Ayato, Isshiki,
prepotente oficial de inteligencia y Sayoko, ayudante de Kisaragi y
locamente enamorada de él, entre otros.
Todos estos personajes parecen circular al ritmo de un curso predefinido de
los acontecimientos, en el cual, tras contener a los Dolem con ayuda de Rah
Xephon, TERRA toma la ofensiva con el fin de romper la barrera y liberar a
Tokio, aunque con resultados agridulces, ya que sólo aceleran el plan de los
Mu.
En segundo lugar tenemos la conspiración detrás de la guerra, basada,
aparentemente en los designios de la Oscura Fundación Bäbhem, cuyo lider, el
Conde Bäbhem, vive obsesionado con la idea de “Afinar al mundo” siguiendo,
en esto, a la mitología maya que habla, en el Chilam Balam de la caída de un
sol y el inicio de otro (de acuerdo a esta cronología estamos en la era del
cuarto sol, que terminaría según algunos el 22 de Diciembre del 2012) pero
Bäbhem va más allá, al inducir una afinación del mundo que le de a su raza,
los mulian, el verdadero dominio sobre la tierra, contando para ello con los
dos directores, llamados Ollin, uno de los cuales es al parecer Ayato.
El tercer nivel es el camino de Ayato a través de la conspiración y la
conspiración dentro de la conspiración, al principio temeroso y poco
consciente de la importancia de su rol como director del Rah Xephon, (Quon
Kisaragi, la otra directora, misteriosamente reclutada por TERRA, lo llama
Ollin desde la primera vez que lo ve, para sorpresa de él) y a través de las
batallas, de experimentar el amor y la pérdida, la culpa y la duda al no
saber en que creer, asume su rol y confronta la tarea de afinar el mundo, un
mundo no para una sola de las razas, sino un lugar donde ambas partes puedan
estar, como algo totalmente distinto de sus posiciones iniciales, en esto,
la aparición de Reika Mishima (idéntica a la que conoció Ayato, lo cual
llama a sospechas, máxime cuando la madre de Ayato, Maya, la llama Ixtli) en
momentos clave de la historia, sin explicación aparente, parece guiar el
camino de Ayato hacia una conclusión, convertirse en el Yotleotl, la batuta
que afinará al mundo.
El guión, trabajado por Yooji Enokido (Shôjo Kakumei Utena), Chiaki Konaka (Bubblegum
Crisis 2040) entre otros logra concitar la atención del espectador en todo
momento, armando una historia que se revela de a pocos, y va, in crescendo,
hacia el clímax final, incrementando tanto el ritmo argumental como su
profundidad a medida que avanzan los capítulos, que tienen finales que lo
dejan a uno pidiendo más. En esto también la mano del director Yutaka
Izibuchi (quien debuta como director en este proyecto) se ve.
El diseño de personajes, a cargo de Akihiro Yamada (Record of Lodoss War) es
fresco y vital, especialmente detallado en los personajes femeninos, que
presentan apariencias y expresiones variadas (esto se ve en la diferencia
notable en el tratamiento del mismo personaje en diferentes épocas, Haruka y
Reika) y bastante creíbles a pesar de suscribirse a las convenciones del
manganime.
El diseño mecánico, a cargo de Michiaki Sato (Arjuna, Witch Hunter Robin) y
Yoshinori Sayama (Macross Plus, Patlabor, Cowboy Bebop) es realista dentro
de las pretensiones de una Near-SF, llena de adelantos tecnológicos, pero
reconocible en su similaridad al mundo de hoy, si bien tanto los Dolem como
El Rah Xephon tienen un diseño más bien orgánico (exótico quizás sea una
mejor descripción) los demás aparatos (portaaviones, naves de combate y
armaduras de batalla al estilo Gundam) están desarrollados con líneas muy
convencionales.
La banda sonora, a cargo de la destacada Yoko Kanno (Macross Plus, Cowboy
Bebop, Tenkuu no Escaflowne y un largo etcétera) e Ichiko Hashimoto es
sobria y bien lograda, destacándose las partituras corales e instrumentales
en las escenas de pelea y suspenso y el magnífico tema de apertura
“Hemisphere” interpretado por Maaya Sakamoto, quien también presta su voz a
Reika Mishima. Mención aparte merece el trabajo de voces de Aya Hisakawa (Haruka
Shitou), Houko Kuwashima (Quon) y Hiro Shimono (Ayato Kamina) que son sólo
muestras de un elenco muy profesional.
En suma, una serie que combina muchos elementos de ciencia ficción, drama y
mitología y que nos habla acerca del valor de ser uno mismo, la voluntad
para creer en lo que se quiere y el tener esperanza tanto para desear un
mundo mejor como para ser capaces de construirlo con nuestras manos, tan
abierto a todos como puede ser. Siendo por ello una producción apta tanto
para quienes desean ver una buena historia como para que los aficionados a
la ciencia ficción y el misterio vean colmadas sus expectativas.
© Isaac Robles;
06-09-05.
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