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Cuando parecía que Iain Menzies Banks (Fife,
Escocia, 1954- ) no podía ofrecer algo mejor dentro de la saga de la Cultura
y lo habíamos perdido ante la novela “realista” (su otra gran pasión) en
1994 nos salió con esta gran obra, producto de una imaginación poderosa y
hábil.
Al universo de la Cultura ya nos hemos referido anteriormente en una sección
de Babel 17, y lo resumiremos
brevemente, es un universo de proporciones galácticas donde la coexistencia
hombre-máquina ha llegado a extremos insospechados, de modo que sofisticadas
IAs de las naves espaciales o Mentes controlan todos los aspectos de la vida
orgánica como benevolentes tiranos.
Para la Cultura todo parece ir bien. Sus viejos rivales como el imperio de
Azad o los Idiranos están en decadencia, pero un nuevo rival ha surgido: La
Afrenta; una ambiciosa sociedad galáctica que cree en el progreso por el
dolor, y considera a las demás formas de vida inteligentes como inferiores.
Para colmo de males se da un problema de contacto exterior o PCE en el
Remolino Foliar Superior de la Vía Láctea.
¿Qué es un PCE? Banks lo compara al hecho que una sociedad mucho más
avanzada que la tuya quiera imponerte sus valores y tenga los medios –y la
disposición- para hacerlo, algo similar a la conquista de América por los
Europeos, solo que imagínenlo a escala cósmica. Un artefacto –una esfera
negra de 50 km. de diámetro- que hace dos mil años apareciera con una
estrella imposiblemente vieja y luego desapareciera, ha reaparecido,
probablemente un heraldo de un universo más antiguo viajando a uno más
joven.
Para entender la lógica implicada, hay que explicar la alocada cosmogonía
que Banks ha creado en torno a su universo. Nuestro universo no es sino una
hiper-capa de cebolla rodeada por otros universo de similar aspecto, pero
más o menos jóvenes, todos partiendo de un Big Bang continuo que se
encuentra en el centro de la cebolla. De modo que el artefacto (bautizado
“Excesión” por las Mentes) sería sino un vehículo entre universos. Si
entrara a la matriz de un universo por nacer, podría moldearlo a su
voluntad, volviéndose Dios dentro de esa creación.
Ahora bien, se desatará una carrera de locos entre los descubridores de la
Excesión: El Elenco Zetético, que no es sino una de las muchas divisiones
independientes de la Cultura, puesto que su carácter maleable le ha forzado
a abandonar partes bastante considerables de su civilización en el pasado;
la Afrenta que quiere los secretos tecnológicos de la Excesión para ellos, y
claro está, la Cultura, todo por saber que es la Excesión.
Banks nos presenta una variopinta y fascinante galería de personajes, cuyas
historias personales se verán afectadas de un modo u otro por la Excesión
como Dajeil Gelian, la mujer eternamente embarazada por culpa de una
decepción amorosa y su IA guardiana, la tenebrosa Amorphia, así como su
compañero, el pájaro-espía Gravious, un personaje bastante malhumorado para
ser una ave. También podemos mencionar a la Pandilla de Tiempos
Interesantes, el cúmulo de Mentes que ganó la guerra Idirana, y que volverá
a ser llamado a la acción para enfrentarse a los misterios de la Excesión. A
una alianza de Mentes y Afrentadores que planea hacerse del control de un
arsenal planetario de la Cultura. A Byr Genar-Hofoen, embajador de la
Cultura frente a la Afrenta que piensa más como Afrentador que como miembro
de la Cultura y tendrá encargada la misión de robar el alma de la última
testigo de la aparición pasada de la Excesión. A la joven Ulver Siech y su
dron compañero Churt Lyne que deberán intervenir en medio de esta serie de
conspiraciones. Y claro está, la mismísima Excesión.
El autor nos presenta un universo caleidoscópico de personajes e ideas lleno
de exóticas especies alienígenas como los Afrentadores, una especie de
calamares con una ideología totalmente ofensiva/defensiva que se prolonga a
su constitución física; el Elenco, una civilización que busca la novedad por
el animo de ser cambiado por esta, no de cambiarlo como ocurre en la
Cultura; las parejas simbióticas que son las aves ysner y los simios
mistretl que participan en carreras deportivas; los sintrincados
biomecánicos que administran el hábitat espacial de Grada, creados por una
especie desaparecida, y muchos otros solo como ideas que sugieren mucho más
de lo que muestran. O ideas como el ultraespacio y el infraespacio, las dos
formas conocidas del hiperespacio; la transferencia la mente de un cuerpo
humanoide a un cuerpo extraño que es el sueño de Genar-Hofoen. La habilidad
de cambiar de sexo a voluntad o retener en estásis el feto a pesar del
cambio de sexo de la misma manera que poseen los miembros de la Cultura. Y
cloar está la silenciosa presencia de las especies sublimadas como los
Dra’Azon o los Pradesshal, cuyo silencio solo aportará enigmas en vez de
respuestas. Quizás uno de los aspectos más cómicos de la novela sea el culto
Sublimador que aspira a la trascendencia y es visto más bien como una
molestia por los “mortales”. Un aspecto que quizá sorprenda aun más es vera
antiguos enemigos como los Homomda convertidos en pacíficos anfitriones de
la Cultura, considerando los eventos de Pensad en Flebas. Pero claro en la
edición que la Factoría de Ideas nos ha preparado, hay un breve resumen a
modo auto paródico que el propio Banks ha creado, que nos explica más a
fondo a la Cultura, sus costumbres y sus vecinos.
Pero sobre lo que se trata principalmente en esta novela es del modo de
vida, relaciones, increíbles capacidades y sentido de la moral que poseen
las naves de la Cultura, muy superior a la de sus creadores (solo esperen a
ver como se gana la guerra con la Afrenta y quedarán sorprendidos) que
dejarán satisfechos a más de un lector.
La Cultura se presenta como una sociedad post-industrial, una sociedad donde
el problema de la energía y los recursos han sido resueltos desde hace
milenios debido a las energías de la Red de Energía que cubre todo el
universo y es parte de la “física” de Banks. Son tan ricos que pueden
permitirse tener planetas muertos rellenos de flotas de guerra reprogramadas
a escala atómica y crear pequeños mundos anillo en serie –generalmente más
de uno- en un sistema solar.
La Excesión se presentará como un misterio casi imposible de resolver con
poderes que superan por mucho a todo lo que la Cultura o cualquier otra
sociedad galáctica de su nivel puedan ofrecerles, pero el misterio quedará
resuelto con una sorprendente declaración.
En resumen, Excesión es CF para el nuevo milenio. Es sentido de la maravilla
sublimado y refinado para el lector. Cada página lo hará desear seguir
adelante, desde el enigmático principio al sorprendente final como una red
de telaraña fractal donde este queda atrapado sin poder decir donde termina
y donde comienza, en un vórtice de sorpresas sin fin, de máquinas que se
ponen sobre los hombres por su propio bien (¡tiemblen seguidores del Jihad
Butleriano!), de poderes que juegan con el espacio tiempo como un niño juega
con la arcilla, de tecnologías tan avanzadas que no podemos llamarlas sino
milagrosas y de mentes que están muy por encima de la humana y sin embargo
solo captan una pequeña parte del multiverso en el que viven.
ADVERTENCIA DE LA SECCIÓN DE CONTACTO DE LA CULTURA: La Cultura no es la
Humanidad; son humanoides pero sin relación biológica o cultural con
nosotros a pesar que han visitado la Tierra ya en el pasado y la han
declarado “sin interés” (¡tiemblen seguidores de StarGate!)
© Daniel Mejía; 10-08-05.
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